Las dos huelgas de las prisiones

Aparte de la huelga realizada por los funcionarios de prisiones, desde el 1 de octubre un buen número de personas presas secundaron una huelga de hambre para reivindicar algunos derechos básicos, fruto de varios meses de lucha colectiva en diferentes cárceles del Estado y de la que casi ningún medio se ha hecho eco.

Picassent

Los sindicatos mayoritarios presentes en las prisiones del Estado español: ACAIP, CSIF, CCOO, UGT y CIG convocaron los pasados días 24 y 26 de octubre la “primera” huelga de la historia en las prisiones, y a esas se suman cuatro jornadas más los días 17, 18, 19 y 20 de noviembre, a fin de conseguir una mejora de sus condiciones laborales. En su comunicado oficial, la primera jornada de huelga general fue valorada con éxito y, por supuesto, su incidencia ha sido ampliamente cubierta por los medios de comunicación.

Sin embargo, en el mismo mes de octubre se ha dado otra huelga en prisión. Desde el día 1 de octubre un buen número de personas presas secundaron una huelga de hambre para reivindicar algunos derechos básicos de las personas presas. Esta huelga es, entre otras cosas, el fruto de varios meses de lucha colectiva llevada a cabo por personas presas en diferentes cárceles del Estado. De esta otra huelga, por supuesto, prácticamente ningún gran medio de comunicación se ha hecho eco. Básicamente lo que piden las personas en huelga de hambre es:

El fin de las torturas, agresiones y tratos crueles, inhumanos y degradantes; la erradicación de los FIES, abolición del llamado “régimen especial” de castigo y cierre absoluto de los departamentos de aislamiento; el fin de la dispersión; que los servicios médicos no estén adscritos a IIPP, sino que sean independientes de ellas, para que las personas presas reciban los mismos tratamientos que la gente de la calle; la libertad de las personas presas enfermas crónicas, sin que exista el requerimiento de que entren en fase terminal; que a las personas con enfermedad mental se les trate adecuadamente en lugares apropiados para ello y no en las cárceles, y mucho menos en régimen cerrado o en aislamiento; que los “programas” con metadona, tratamientos psiquiátricos, etc vayan acompañados de grupos de apoyo, psicólogos, terapeutas, entre otros profesionales independientes de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias; la investigación de todas las muertes que se dan en las cárceles; accesos formativos y culturales a todas las personas presas; que se deje de cachear integralmente a las familias y amistades visitantes; y la no criminalización de la solidaridad entre personas presas.

Desde Salhaketa Nafarroa queremos dar cuenta de “la otra huelga” que se ha dado en las prisiones del Estado, y de la lucha que se está llevando a cabo por personas presas en diferentes cárceles del Estado en este mismo momento, de la que no se habla. Igualmente informamos de la segunda convocatoria de huelga para los días 10 a 25 de diciembre. También queremos reivindicar la existencia en las últimas décadas de innumerables huelgas y resistencias al funcionamiento inhumano de las prisiones por parte de distintos colectivos y personas a nivel individual, que con una gran capacidad de agencia han querido poner su dignidad por delante de las consecuencias que podrían tener sus actos (aislamiento, malos tratos, merma de salud).

Desde luego, todas las huelgas son legítimas. Pero estarán de acuerdo con nosotras en que algunos mensajes y actos son más éticos que otros. El hecho de que quienes ven cada día el sufrimiento humano de las personas presas no se hayan manifestado jamás en la historia para que algo cambie mínimamente en las prisiones del Estado, es simplemente lamentable. Que en sus declaraciones públicas comparen su salario con el de un Guardia Civil es simplemente lamentable. Que sepan cómo ha afectado su huelga en las personas presas (no apertura de celdas, no acudir a talleres, no visitas, no vis a vis…) y eso lo consideren oficialmente un éxito, es simplemente lamentable.

Dicen que no hay más ciego que el que no quiere ver, y aquí hay algo que está muy claro: no solo están presas las personas presas, sino también sus guardias. Ustedes verán.

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