Los mercados reciben con un flash crash al presidente de la FED nombrado por Trump

Los mercados expresan su temor el primer día del mandato de Jerome Powell como presidente de la Reserva Federal. Las tensiones inflacionistas podrían estar detrás del pánico que provocó la caída exprés del parqué neoyorquino.

Jerome Powell Reserva Federal estadounidense FED
Jerome Powell juraba el cargo como presidente de la Reserva Federal estadounidense. Foto: Federal Reserve

publicado
2018-02-06 11:06:00

Jerome Powell asumía este lunes el cargo de presidente de la Reserva Federal estadounidense (FED), la institución que hace las veces de banco central al otro lado del charco. Pero no debió pasar un fin de semana precisamente tranquilo en la víspera de su nombramiento: la semana anterior los mercados estadounidenses cerraron con bajadas en lo que se interpretaba como un inminente cambio de sentimiento. A las pocas horas de su juramento, el índice de referencia de la Bolsa de Nueva York sufrió un flash crash de más de 1.500 puntos.

El mandato de Janet Yellen expiraba el pasado día 3 de febrero tras la decisión de Donald Trump de relevarla a favor del primer banquero de inversión que ocupa la presidencia de la FED. Powell ya era gobernador en la FED y era una apuesta por mantener la línea establecida por su predecesora para volver a la normalidad en la política monetaria tras una dilatada época de bajos tipos de interés.

En diciembre de 2015, Yellen fue la encargada de comenzar la senda de sutiles subidas (en tandas de 0,25%) que han ido encareciendo el precio del dinero en Estados Unidos hasta ponerlo en la banda que va del 1,25% al 1,5%. En la eurozona Draghi, aunque sí ha comenzado a reducir las compras de deuda, no tiene pensado comenzar con la subida de tipos hasta 2019, lo que revela la diferencia de ritmo en el ciclo económico a un lado y otro del Atlántico.

Los mercados mundiales han tenido un inicio de año especialmente bueno y, en Estados Unidos, la reforma fiscal de Trump los ha impulsado especialmente. Sin embargo, un dato de la última semana los ha puesto especialmente nerviosos: la inflación. Como es sabido, el mandato de los bancos centrales les obliga a mantenerla a raya, en concreto, el umbral de la economía estadounidense es del 2%. Pues bien, en 2017 la inflación ha rebasado ligeramente ese umbral (2,1%). Para acabar de atemorizar a los mercados, el viernes salieron nuevos datos de crecimiento del salario medio estadounidense, que acumularía una subida anual del 2,9%.

A pesar de la prudente senda de subidas del tipo estadounidense fijada por Yellen, un repunte inflacionista podría provocar que Powell se viera obligado a acelerar el ritmo de las mismas, para disgusto de los inversores. Estos temores contribuyeron con probabilidad al flash crash que se produjo ayer en el índice Dow Jones. 

Un flash crash es un desplome veloz e inesperado en un índice o en la cotización de un valor. Suelen ir seguidos de una remontada que vuelve a recuperar gran parte del valor. La pérdida máxima que alcanzó ayer el Dow Jones fue de 1.597 puntos (un 6,3%), un dato que se convierte en el nuevo récord histórico de pérdida en un solo día. La importancia de esta caída se verá durante los próximos días, pero lo cierto es que el VIX, índice que mide la volatilidad, sufrió una subida gigantesca que lo acerca a las alturas de 2008.

Según los anhelos para 2018, este año debe afianzarse el crecimiento mundial, por un lado, y, por otro, normalizarse la política monetaria. Sin embargo, tras un 2017 excepcionalmente tranquilo, las bolsas prometen añadir inestabilidad a la economía mundial gracias a lo sobrevaloradas que se encuentran. La cuestión es cómo reaccionarán los banqueros centrales ante el aumento de las tensiones financieras. Si echan marcha atrás en las subidas de tipos, su credibilidad puede verse muy dañada pero ¿es la supuesta recuperación suficientemente sólida para aguantar las tensiones del casino financiero?

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