A 15 años del 15M hay que seguir soñando

El 15M significó un estallido de rabia, un grito común de denuncia contra los poderes económico y político que estaban imponiendo una serie de recortes a todos los derechos sociales (salud, enseñanza, vivienda, empleo, etc.) que todavía no ha terminado.
17 may 2026 17:07

Para la mayoría de la sociedad española el 15 de mayo de 2011 es una fecha que no le dice mucho. Es tan intenso y letal el bombardeo informativo a que se ve sometida a diario nuestra memoria que ya apenas tenemos en cuenta las noticias de la jornada anterior; las precedentes van a nuestra papelera personal para ser desechadas, como todo en estos tiempos de usar y tirar.

Pero las acampadas surgidas el 15 de mayo de 2011 en la puerta del Sol (Madrid), plaza de Cataluña (Barcelona),  plaza del Ayuntamiento (València) y el resto de foros de las principales ciudades representaron una movilización social y un proceso autogestionario que cambió la forma de participación en la vida política, entendiendo la política como el arte de tratar directamente desde la asamblea los asuntos de la colectividad; no el bochornoso circo que representaba (y sigue representando) el parlamentarismo institucional.

El 15M significó un estallido de rabia, un grito común de denuncia contra los poderes económico y político que estaban imponiendo una serie de recortes a todos los derechos sociales (salud, enseñanza, vivienda, empleo, etc.) que todavía no ha terminado. Al mismo tiempo desde plazas y calles se clamaba contra la corrupción que salpicaba a los principales partidos políticos y contra un sistema de representación que gobernaba de espaldas a los intereses de la mayoría.

Fue una respuesta de la juventud y los movimientos sociales frente a un modelo surgido en 1978 que dejó intacto el poder real surgido en el franquismo y que, bajo un baño democrático, seguía perpetuando las prácticas corruptas y la represión a personas y movimientos que cuestionaban ese injusto orden capitalista.

Fueron días de grandes manifestaciones, de largas asambleas, de búsqueda de alternativas, de discusión de proyectos, de puesta en pie de iniciativas de democracia directa… Muchos sueños y muchas ganas de cambiarlo todo desde abajo. También numerosas discusiones y peleas por el control de ese movimiento que no quería líderes ni profesionales del politiqueo.

Sus ya famosos eslóganes lo decían todo y bien claro: “No hay pan para tanto chorizo”, “Que no, que no, que no nos representan”, “Nuestros sueños no caben en sus urnas”, “Sin casa, sin curro, sin pensión, sin miedo”, “Lo llaman democracia y no lo es“, “Vamos despacio porque vamos lejos” y cientos más.

El proceso popular descolocó y preocupó a dirigentes políticos, empresariales y mediáticos. Lo que más les desconcertaba es que no tenían interlocutores profesionales con los que negociar y pactar. Por eso, desde los primeros días, columnistas y tertulianos se emplearon con ahínco en descalificar el funcionamiento asambleario y su ausencia de dirección política.

La patronal y la derecha, como es lógico, lo que más deseaban era la derrota y el fin de la experiencia; en ese proceso veían en juego la continuidad del modelo en el que tan bien les iba. Pero igualmente desde la izquierda se miraba con temor al 15M; desde las plazas se exigía otro tipo de política hecha desde abajo y para los de abajo.

El movimiento generaba tantas simpatías y tanto apoyo que hubieron de descartar la represión directa. Se optó por el desprecio y el trato paternalista; en definitiva los oráculos al servicio del poder iniciaron toda una estrategia tendente a contemporizar con el 15M, pero al mismo tiempo lamentaban con toques plañideros que toda esa fuerza se perdiera en debates estériles y no se encauzara debidamente para que sus quejas y propuestas llegaran al lugar apropiado, que para ellos era el parlamento y los gobiernos.

Aquí es donde cabe hacer algún reproche a la espontaneidad -por no decir ingenuidad- del movimiento de las plazas. No se tomaron las medidas o estas fueron insuficientes para detectar y desactivar voces desde dentro del 15M que echaban las redes de su partido para reconducir el proceso y transformarlo en una plataforma encaminada a terminar convirtiéndose en un nuevo proyecto parlamentarista.

No se tomaron las medidas o estas fueron insuficientes para detectar y desactivar voces desde dentro del 15M que echaban las redes de su partido para reconducir el proceso y transformarlo en una plataforma encaminada a terminar convirtiéndose en un nuevo proyecto parlamentarista.

Seguramente que las individualidades que desde el anarquismo nos sumamos alegre y generosamente a la explosión de vitalidad y participación que surgía en nuestras calles pecamos de inocencia y no pensamos en actuar colectivamente para proteger la independencia y la pluralidad del 15M. Somos así y solemos ver nuestros fallos a toro pasado; ya nos había ocurrido en otros procesos históricos.

Quince años después podemos seguir preguntándonos qué se hizo mal o si los partidos que dicen haber surgido de las plazas -aunque en realidad en las acampadas se denunciaba lo que los partidos representan- han acabado integrándose totalmente  el sistema que decían iban a tumbar.

En todo caso del 15M, y pese a su aparente fracaso, han surgido nuevas ideas y se ha reforzado el modelo de organización asamblearia que podemos observar en las luchas de ahora mismo: por el derecho a vivienda, movilizaciones por la sanidad y la educación públicas, huelgas al margen del sindicalismo oficial, respuestas activas del pueblo frente a las guerras o tragedias como la Dana, protestas frente a agresiones al medioambiente, etc.

En definitiva, y como también decíamos el 15M: “De norte a sur, de este a oeste; la lucha sigue, cueste lo que cueste”.

 

 

Sobre este blog
Alkimia es un espacio de reflexión donde miembros o personas afines al Anarcosindicalismo dan su punto de vista sobre temas de interés general. En una sociedad en la que los medios de desinformación moldean la realidad al antojo de los poderes económicos y políticos, cualquier nueva vía de contrainformación se hace necesaria para lograr que se pueda conocer la realidad de la vida cotidiana de las personas a la vez que pueda servir para su transformación.
Ver listado completo

Los artículos de opinión no reflejan necesariamente la visión del medio.

Cargando valoraciones...
Comentar
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra en tu cuenta.
Cargando...
Sobre este blog
Alkimia es un espacio de reflexión donde miembros o personas afines al Anarcosindicalismo dan su punto de vista sobre temas de interés general. En una sociedad en la que los medios de desinformación moldean la realidad al antojo de los poderes económicos y políticos, cualquier nueva vía de contrainformación se hace necesaria para lograr que se pueda conocer la realidad de la vida cotidiana de las personas a la vez que pueda servir para su transformación.
Ver listado completo
Cargando...
Comentarios

Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.

Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!

Cargando comentarios...