Ahora Madrid
Radicales en Podemos: debates sobre Ahora Madrid

Las primarias en el consejo ciudadano de Madrid de Podemos han abierto un debate sobre el modelo de partido: uno centrado en la política de la gestión y alejado de veleidades "radicales" y otro que recupere los puntos de partida con el que se concurrió a las elecciones de 2015.

Ahora en Común
Acto de presentación de las candidaturas para las municipales de 2015. Álvaro Minguito
Pablo Carmona

Es miembro del Instituto DM.


publicado
2017-11-28 11:10

El 3 de noviembre comenzaba el proceso de renovación del máximo órgano de Podemos en la capital, el denominado Consejo ciudadano de Madrid (CCM). En buena lógica, el foco central en estas nuevas primarias se ponía en Ahora Madrid y en el futuro de la candidatura municipalista de cara a 2019. ¿Qué podía pasar? ¿Qué propuestas se desarrollarían para afrontar los próximos años?

El primero en abrir fuego fue –como no podía ser de otra manera– el secretario general saliente, Jesús Montero que, en su habitual tono de “recadero siciliano”, mandó avisos a diestro y siniestro. El más duro y contundente fue el dirigido a los concejales provenientes de Ganemos Madrid. Según su criterio, debíamos optar entre irnos voluntariamente, “dar un paso al lado” o “quedar fuera” de la futura composición de Ahora Madrid, por decreto.

Lo mejor de este flamante inicio de campaña para el proceso interno de la formación morada es que, poco después, algunos de sus candidatos también decidieron sumarse al despiece. El general de la OTAN Julio Rodríguez y el concejal de Urbanismo, José Manuel Calvo, han lanzado sus dardos intentando fijar el marco de la campaña al CCM en torno a un solo dilema: apostar por la buena gestión y por Manuela Carmena o dejar que continúen “los radicales” desestabilizando y espantando al gobierno de la sensatez.

Efectivamente, en una entrevista publicada por el diario ABC el día 27 de noviembre, el concejal José Manuel Calvo se atrevía a calificar de “radicales” a algunos sectores anticapitalistas y autónomos de Podemos y, por extensión, de Ahora Madrid. Cómo no, parapetado en parte por el escudo catalán y echándose en falta algún aderezo de tramas rusas.

Como bien sabemos, “los radicales” o “los antisistema” han sido conceptos usados por la derecha mediática para aplicar el estigma de “salvajes”,“bárbaros” o “irracionales” a todos aquellos sectores políticos y sociales que mostraban y muestran su disidencia o aportan críticas al sistema. Así sucedió con el movimiento antiglobalización, con el movimiento contra la guerra o con el movimiento del 15M en nuestro país. La novedad de estas declaraciones es que nos encontramos por primera vez con el uso de este sistema de opuestos dentro de los límites de las candidaturas del cambio o de los movimientos de transformación.

Quienes fueron tachados de radicales y antisistema como ejercicio de descalificación pública hace apenas unos meses ahora usan el lenguaje del amo para describir a algunos de sus propios compañeros y compañeras envueltos en la misma lógica de significantes. Por eso, el tiro salió en esta entrevista tan desviado e hiperbólico para analizar la diversidad de herramientas de cambio democrático radical en el ámbito municipalista, y tan semejante y dócil dentro de la tópica mediática del sistema de poder hegemónico. Como dijo la genial Audre Lorde, las herramientas del amo nunca desmontarán la casa del amo.

¿Alguien puede negar que una buena parte de las organizaciones y entornos sociales que alimentaron Ahora Madrid están ahora en posiciones muy críticas con políticas centrales de nuestro gobierno?

En esta misma línea se ha expresado en las últimas semanas el general Julio Rodríguez, marcando posiciones en torno al argumento de que su presencia es la única garantía para que Manuela Carmena repita como candidata. Implícitamente –con esta afirmación– se quiere dar a entender que, sin él, Manuela Carmena no continuará en Ahora Madrid y abandonará así su carrera política, algo que es mucho presuponer cuando Carmena siempre se ha mantenido muy alejada de Podemos e, incluso, públicamente ha expresado clara y rotundamente sus diferencias y su independencia, especialmente con su líderes más representativos.

Hablemos de un proyecto para Madrid

Pero entonces ¿de qué estamos hablando? Tratar de resumir la construcción de un proyecto municipalista entre quienes deben quedarse fuera y dentro o entre quienes representan la sensatez y los radicales no es más que un ejercicio de escapismo para no entrar al fondo de la cuestión. El verdadero debate está en cómo construir una candidatura que aúne el mayor número de fuerzas posible y –muy especialmente– cómo hacer cumplir las líneas maestras del programa de cambio y transformación que se plasmó en mayo de 2015.

En aquel entonces, apenas hace dos años y medio, Ahora Madrid puso encima de la mesa un método que daba al municipalismo madrileño una enorme fuerza. Consistía en la construcción de una candidatura diversa, vinculada a un programa participado por 16.000 personas y que tenía la vocación de construir una fuerza de transformación política en la ciudad denominada Ahora Madrid. Este método fue posible por la utilización del sistema de primarias Dowdall –que permitía una justa proporcionalidad y diversidad en las listas– y por la construcción, junto a los movimientos, de la ciudad, de un programa de gobierno colaborativo y de transformación radical de un territorio que había sido saqueado por el Partido Popular durante un cuarto de siglo.

La campaña debe encarar los retos reales de una candidatura para 2019, pero también su programa político y salir a la calle a debatirlo

Por este motivo, por la necesidad de construir una alternativa en positivo, son tan relevantes las cuestiones del programa, las ideas que se van a presentar y desarrollar en los próximos años, aquellas que deberían someterse a debate y discutir como implementarlas. Y muy especialmente aquellas que han despertado mayor discusión y polémica en nuestra ciudad. ¿Alguien puede negar que una buena parte de las organizaciones y entornos sociales que alimentaron nuestra candidatura están ahora mismo en posiciones muy críticas con algunas de las políticas centrales de nuestro gobierno?

Obviar que elementos medulares de nuestro programa político de 2015 en materia de vivienda, de modelo urbano, de remunicipalizaciones o de defensa del patrimonio están sometidas a una enorme crítica sería –simplemente– mirar hacia otro lado. Y son precisamente esos debates más vivos los que deberían componer, junto a los retos logrados en estos años, el núcleo de la discusión en las próximas semanas (y años).

Que exista esta crítica, al igual que existen proyectos avalados y respaldados en otros muchos campos, es señal de la buena salud política de nuestra ciudad. Nadie debería sentirse abandonado por ello, sino más bien obligado con mayor razón a no atrincherarse en discusiones abstractas y estériles sobre buenos y malos, radicales y modositos o buenos gestores y antisistema. La campaña debe encarar los retos reales de una candidatura para 2019, pero también su programa político y salir a la calle a debatirlo. Sin etiquetas electoralistas, como compañeros y compañeras que tienen diversas maneras de entender la realidad y de afrontar el proyecto de Madrid desde óptica distintas.

Las preguntas son muy sencillas. ¿Queremos un sistema de primarias diverso o preferimos sistemas plancha donde se conforme una mayoría monocolor? ¿Nos vale el programa presentado en 2015 o hay que empezar de nuevo? ¿Cómo imaginamos Ahora Madrid de aquí a cuatro años? ¿Qué modelo de ciudad queremos?

Encima de la mesa tenemos retos de enorme calado y la campaña debería girar en torno a los grandes proyectos de ciudad. Debatir sobre la Operación Chamartín que defiende una parte de nuestro gobierno, lanzar un plan de remunicipalizaciones que vaya cortando los hilos de control que las grandes constructoras tienen sobre los servicios básicos de nuestro ciudad o impulsar un discurso público y un modelo de vivienda en régimen de alquiler que reconstruya el derecho a la vivienda que malvendió el Partido Popular son sólo algunos de ellos. También se debe afrontar el debate sobre el uso del espacio público, la mercantilización de las ciudades o qué significa construir una ciudad feminista. Estos y otros son los que deberían ocupar una buena parte del debate.

Hablar de 2019 es hablar de un proyecto colectivo y hablar de la ciudad, de sus problemas y de las soluciones que se deben encarar. Las páginas de los periódicos, los debates públicos y las entrevistas deberían usarse no para mandar avisos o señalar puertas de salida, tampoco para agitar el nombre de candidaturas que no tocan hasta 2019. Deberían valer para discutir abierta y sinceramente de proyectos colectivos y de cómo abrir muchas más puertas de entrada a un proyecto como son el de Podemos Madrid y el de Ahora Madrid, que deben centrarse en salir a la arena pública a hablar de Madrid y de sus problemas. Un proyecto en el que además, como en 2015, no sobra nadie.

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5 Comentarios
#3873 11:52 29/11/2017

Podemos se ha quitado la careta. Necesitamos una alternativa de izquierdas urgentemente.

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#3852 22:45 28/11/2017

El problema es que los que más radicalizan no entienden que las instituciones se rigen por leyes que ha puesto el PP. Necesitamos una gran mayoría para cambiar el pais, otro 15M. Lo demás es aspirar a poco...

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Ignacio Regulez Trenado 21:54 28/11/2017

Podemos debe centrar su discurso y su programa en ser útil a los ciudadanos en lo que les preocupa realmente y alejarse de radicalismos de una minoria.

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ander 19:37 28/11/2017

Cada vez Podemos se parece menos a Podemos y EL Salto menos a El Diagonal.

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#3831 18:21 28/11/2017

Veleidades radicales, dijo Alfonso Guerra provocando instantáneamente la risa de Isidoro.

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