Ahora Madrid
Las asociaciones vecinales acusan al Ayuntamiento de arrugarse en la Operación Chamartín

Decepción de las asociaciones de vecinos de Chamartín tras la reunión de ayer con el Ayuntamiento y los promotores de la operación inmobiliaria del norte de la capital. "El Ayuntamiento no ha tenido coraje para defender su propuesta", dice la Federación de Asociaciones de Vecinos.

Operación Chamartín
El uso de los terrenos junto a la estación de tren fue concedida a Argentaria, la 'a' de BBVA. David F. Sabadell

publicado
2017-09-22 17:20

La primera mesa de trabajo de la Operación Madrid Nuevo Norte, anteriormente conocida como Operación Chamartín, ha dejado en evidencia la ruptura total entre el Ayuntamiento de Madrid y las asociaciones vecinales locales. En la reunión de ayer, se presentó a los asociaciones de vecinos el acuerdo alcanzado en julio entre el consistorio presidido por Manuela Carmena y el grupo Distrito Castellana Norte (DCN), cuyos socios mayoritarios son el banco BBVA y la constructora Grupo San José.

Vicente Pérez, el representante presente en la reunión por la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) declaró a El Salto que “el Ayuntamiento no ha tenido coraje para defender su propuesta y se ha plegado a lo que decía el ministerio y DCN”, en referencia a la propuesta municipal con la que partió la negociación en 2016 y que contaba con el apoyo de las asociaciones vecinales.

El legado del PP

Concedida en concurso a una promotora del banco Argentaria (posteriormente absorbido en el BBVA) en 1993, la urbanización de los terrenos ferroviarios en el entorno de la estación de Chamartín han supuesto un tira y afloja entre administración y empresas de construcción durante 25 años. Ante la perspectiva de una posible derrota electoral del Partido Popular en la capital en 2015, los tiempos se acortaron y, bajo el nombre de Operación Chamartín, se intentó acelerar en la tramitación que permitiera el inicio del soterramiento de las vías y la construcción de 17.000 viviendas.

Desde las asociaciones de vecinos sienten que han sido dejados de lado y que el acuerdo ha sido aprobado entre bambalinas

Las miles de alegaciones frenaron el acuerdo y la derrota electoral de Esperanza Aguirre acabó por echar al traste la operación. “Han ido regateando y especulando entre ellos hasta que vieron, en 2014, que quizás no gobernaría el PP en la siguiente legislatura”, explica Félix Arias, exdirector general de urbanismo de la Comunidad de Madrid (bajo la presidencia de Joaquín Leguina) y miembro de la asociación de vecinos de La Prosperidad. “Entonces, se pusieron nerviosos y en navidades de ese año intentaron poner en marcha a toda prisa lo que se llamó Operación Chamartín. Pero no llegaron”, añade Arias.

Del apoyo al rechazo vecinal

Ahora Madrid concurrió a las elecciones con la promesa de “impulsar la paralización de la ‘Operación Chamartín’” y “promover un proceso participativo abierto a distintas organizaciones representativas de la ciudad”. Según las asociaciones vecinales, ninguno de los dos compromisos se han cumplido en el acuerdo alcanzado en julio y presentado ayer en la 1a mesa.

En 2016 se reiniciaban las negociaciones con Fomento, DCN y Adif, la propietaria de buena parte de los terrenos, y el resto de pequeños propietarios. La propuesta de la nueva administración local suponía un cambio sustancial frente a lo que se pretendió aprobar en la Operación Chamartín. De 17.000 viviendas se pasaba a 4.600 y el terreno edificable se reducía prácticamente a la mitad. La nueva propuesta municipal contó con el apoyo de las asociaciones vecinales locales y apuntaba al fin del modelo de construcción masiva de viviendas que había venido imperando en la ciudad en la última década.

Para sorpresa de muchos, en julio de este año se anunciaba un acuerdo final que distaba mucho de lo planteado por el Ayuntamiento el año anterior. Desde las asociaciones de vecinos sienten que han sido dejados de lado y que el acuerdo ha sido aprobado entre bambalinas. “(En el acuerdo de julio) no se nos ha tenido en cuenta y si alguien dice lo contrario miente”, declara Vicente Pérez. “Este Gobierno (municipal) presentó una propuesta alternativa que nosotros aplaudimos, nos pareció bien. Este mismo Gobierno se reúne con Fomento y su propia propuesta se la han cepillado para asumir más o menos lo que ya había antes”, añade el representante de la FRAVM.

Félix Arias, por su parte, atribuye este viraje por parte del Ayuntamiento a que “les han debido presionar mucho desde el BBVA y que alguien en el Ayuntamiento ha decidido que, si no se podía conseguir otra cosa, se llegaba hasta ahí”. El proceso no tiene visos de discurrir de forma tranquila a partir de ahora, dado que, según el propio Arias, asistente a la mesa de ayer, todas las asociaciones de vecinos presentes se mostraron abiertamente en contra de la operación tal y como se aprobó en julio.

Voces críticas

La resolución de la negociación ha generado voces críticas no sólo provenientes de las asociaciones vecinales, sino desde el interior del propio partido de Gobierno. El concejal Pablo Carmona hizo pública su oposición a través de Twitter afirmando: “Nos estamos saltando todas las líneas rojas y tirando a la basura nuestro propio programa. Ahora Madrid debe reaccionar”, citando otro tuit de la FRAVM que decía: “Ayer confirmamos en la 1ª mesa de Madrid Nuevo Norte nuestros peores augurios: Madrid se ha plegado completamente a los intereses del BBVA”.

El también concejal de Ahora Madrid, Guillermo Zapata, declaró en la reunión de ayer que tenían “la obligación ahora de escuchar las demandas vecinales y que el proyecto sea de un acuerdo de todo el mundo, no sólo de los propietarios del suelo”, según hizo saber a El Salto.

El concejal de Urbanismo y voz principal del consistorio durante la negociación, José Manuel Calvo, planteó en julio que el acuerdo “no es el proyecto sino las líneas estratégicas que van a definirlo” y aseguró que se iniciaría “un proceso de participación con todos los agentes implicados —grupos políticos, vecinos, comerciantes, propietarios, especialistas, etc.— para recoger e incorporar sus propuestas, necesidades y demandas”.

A pesar de que el acuerdo se vendió como el “desbloqueo” de la operación tras 25 años de negociaciones, el fin de la concesión de DCN (octubre de 2018), la cercanía de la siguiente campaña electoral y la previsible lluvia de nuevas alegaciones podría llevar también al traste esta nueva operación. En opinión de Félix Aria: “O cambian sustancialmente el acuerdo, cosa a la que se va a negar el BBVA o va a haber un lío de tramitación y es muy probable que se rompa el acuerdo o que se alargue tanto y que no se llegue a aprobar”. Aunque no hay fechas definidas, el Ayuntamiento citó a todos los actores implicados a acudir a nuevas mesas próximamente con la intención de empezar a definir los detalles del proyecto.

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