Análisis
El plan de vivienda de la UE que puede encarecer la vivienda y beneficiar el lavado de dinero
¿Se imaginan que el dinero de sus impuestos fuera a facilitar el lavado de dinero ilícito? Hablamos de dinero proveniente del tráfico de armas, del contrabando de drogas, de la trata de personas, de las mordidas de políticos, del terrorismo… Pues justamente semejante irracionalidad está ocurriendo en Europa. Todo comienza con los grandes fondos financieros: corporaciones que captan financiación de terceros para comprar bienes necesarios para la vida personal y social. Las redes de energía, las estructuras acuíferas, la producción de alimentos, las residencias de ancianos y los sistemas de transporte son buenos ejemplos. En este abanico, uno de los activos estrellas es la vivienda, por el hecho sencillo de que todos necesitamos un hogar.
Ahora bien, los grandes fondos no compran vivienda de forma directa, sino que generan amplias redes empresariales. ¿Cómo? Primero, crean una corporación de capital privado —private equity— en un paraíso fiscal, como Luxemburgo o la Isla de Jersey. Después, desde las private equity se extienden matrices de empresas subsidiarias que gestionan grandes paquetes de vivienda. Entre la vivienda en la que reside un inquilino y la private equity, pueden haber perfectamente tres, cinco, siete o más empresas subsidiarias que dificultan el rastreo del flujo del dinero. ¿Por qué tal complejidad? Como las empresas subsidiarias pasan sus beneficios a la private equity, y la misma está radicada en un paraíso fiscal, se puede practicar una evasión fiscal continuada.
La institución europea ha reconocido por primera vez que existe un problema de vivienda, que según Eurostat se refleja en subidas de precios del 55% en las compraventas y del 26% en el alquiler desde 2010
Pero además, como las private equity no cotizan en bolsa, no necesitan exponer quiénes son sus financiadores ni accionistas al gran público. Al mismo tiempo, y de nuevo como se establecen en paraísos fiscales, tampoco deben revelar esta información a las autoridades públicas. Este negocio extractivista se nutre, en parte, de dinero ilícito debido al nivel de opacidad que presentan estas redes empresariales. Imaginen que un mafioso necesita lavar un millón de euros. Este dinero se introduce en una private equity. Posteriormente, la private equity hace funcionar sus redes de empresas subsidiarias, cosechando beneficios gracias a la venta y el alquiler de grandes paquetes de vivienda.
Cuando el mafioso recibe su parte de los beneficios, estos ya parecen legítimos al ser provistos por una empresa con una actividad legal. Ello implica que conforme los precios de la vivienda estén más altos, más dinero sucio puede lavarse, lo que potencia tasaciones exageradas y alquileres carentes de sentido. Así se dan la mano la especulación financiera y el crimen de altos vuelos.
Recientemente, la Comisión Europea ha propuesto un Plan Europeo de Vivienda Asequible. Como aspecto positivo, la institución europea ha reconocido por primera vez que existe un problema de vivienda, que según Eurostat se refleja en subidas de precios del 55% en las compraventas y del 26% en el alquiler desde 2010. El alza incontrolable de precios ha provocado que, a día de hoy, 1,3 millones de europeos se encuentren sin hogar, vagando desprotegidos por nuestras calles. De estos, según la Federación Europea de Organizaciones Nacionales que trabajan con Personas sin Hogar (FEANTSA), hasta 400.000 personas sin techo son menores de edad. La Comisión incluso ha reconocido que los alquileres de corta duración suponen un importante problema, que tiende a hinchar precios y generar una enorme inseguridad en el inquilinato ¡Qué sorpresa! ¿Quién podría haberlo predicho?
La Comisión Europea sigue apostando por la misma ideología de mercado que no ha funcionado en el último medio siglo: construir más vivienda privada
Ahora bien, entre tanto lamento la Comisión Europea sigue apostando por la misma ideología de mercado que no ha funcionado en el último medio siglo: construir más vivienda privada. Sobre esta cuestión, no hay ni un solo caso histórico en el que construir más vivienda privada haya bajado los precios, ya que la propia actividad económica e institucional tiende a elevar el precio de los inmuebles. Cada avenida, escuela, comercio que inicia su andadura cerca de un inmueble, tiende a elevar su precio. Es la historia de nuestras ciudades. Por tanto, la solución, como vienen reclamando muchos movimientos de vivienda, es la creación de vivienda pública y cooperativa, que tienen precios topados. Y también la regulación del mercado privado para limitar los precios. Construir más vivienda privada no va a solucionar el problema, porque hay amplios intereses en que los precios no paren de crecer, que tienen que ver tanto con la especulación como con el crimen.
Para dar lugar a esta política fallida, la Comisión pretende crear una Plataforma Paneuropea de Inversión, comprometiéndose a aportar 375.000 millones de euros: por cierto, estamos hablando de dinero que también aporta usted. Este dinero se utilizará para garantizar los beneficios de inversores privados, a través de ayudas a la construcción, préstamos blandos a promotores inmobiliarios y que la administración pública cofinancie proyectos de edificación. El documento de su plan es tan laxo en las condiciones del destino y uso del dinero, que podría acabar blindando las maniobras de fondos financieros.
Obviamente parte del dinero acabará en proyectos bien planteados y con una perspectiva social, de los que la Comisión sacará pecho. Pero a nivel sistémico, la Comisión está entregando más facilidades para que las casas europeas constituyan una gran lavadora de dinero ilícito. Y lo que es más, esta deriva será facilitada con su dinero como contribuyente, mientras que los fondos y los lavadores de dinero podrán evadir grandes cantidades de impuestos; esa cantidad que permitiría tener mejores escuelas, universidades, hospitales, residencias, carreteras, empresas públicas, infraestructuras estratégicas, etc.
La Comisión Europea ha decidido condenar en su discurso a la especulación que protege en la práctica y pretende beneficiar a quien evade impuestos con ingresos de los que sí pagan impuestos
En síntesis, la Comisión Europea ha decidido condenar en su discurso a la especulación que protege en la práctica. La Comisión Europea pretende beneficiar a quien evade impuestos con ingresos de los que sí pagan impuestos. Y la Comisión Europea facilitará aún más el lavado de dinero mientras se queja amargamente de la pérdida de credibilidad del proyecto europeo ¿Hay soluciones? Pues sí, y no son tan complejas ni tan técnicas. Por un lado, establecer condicionalidades más consecuentes y claras, para que nuestro dinero público vaya a promocionar vivienda con precios topados, provista por empresas públicas y entidades sin ánimo de lucro. Por otro lado, creando un censo de la propiedad que permita visualizar los flujos financieros y la cantidad de parque inmobiliario controlada por los grandes actores. De momento, se ha escogido otro camino, que en los años venideros continuará aumentando el escepticismo de los ciudadanos europeos ante la carencia de los resultados prometidos.
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