Violencia machista
¿Cómo abordar las violencias en las relaciones lésbicas?

Es imprescindible y urgente que levantemos las alfombras, abramos puertas y ventanas y reconozcamos que los abusos y la violencia también están ocurriendo en nuestras relaciones lésbicas. Que en nuestros espacios feministas y bolleros también hay violencia. 

Feminismo manifestación mujeres
Manifestación contra la violencia machista en Madrid, el 7 de noviembre de 2016 Manu Navarro
13 dic 2018 10:47
Soy mujer, soy lesbiana, soy feminista y he estado en una relación de maltrato con otra mujer.Quisiera explicar que esto que acabo de escribir me es posible hacerlo gracias al cuidado de amigas y compañeras; a las sesiones semanales de terapia y a que ha pasado el tiempo suficiente como para que esto haya dejado de ser únicamente un problema personal. Mi objetivo para contarlo es politizarlo y defender que sea desde lo colectivo y desde el feminismo que enfrentemos este tipo de situaciones. Porque nos repetimos que lo personal es político, pero parece que seguimos arrastrando, lesbianas, bisexuales y heterosexuales, que lo político solamente alude a las otras, no a una misma, mucho menos cuando se trata de señalar y visibilizar la violencia en las parejas lesbianas.En algunos artículos que se han escrito sobre la violencia intragénero, se hace referencia a la falta de datos que recojan las complejas realidades que se viven en las parejas lésbicas, por lo que no me repetiré en este sentido. Sí parece preocupante el dato que se publicó tras un estudio de COGAM: el 60% de las personas encuestadas asegura conocer a alguien que ha sufrido violencia intragénero y un 30% reconoce haberla ejercido.
Un estudio de COGAM recogía que el 60% de las personas encuestadas aseguraban conocer a alguien que ha sufrido violencia intragénero
En los últimos encuentros estatales LGTBIQ+, Isabel González Sáez, psicóloga y experta en violencia intragénero, en su ponencia sobre violencia intra-sexo/intra-género, comentó que la OMS en el 2003 definió la violencia intragénero como “cualquier comportamiento en una relación íntima que causa daño físico, psicológico o sexual a su pareja”, siendo los tipos de violencia física, psicológica y verbal, sexual, relacionada con el VIH+, económica, digital o outing interno o externo.Soy mujer, soy lesbiana, soy feminista y durante casi tres años mantuve una relación de violencia y de abusos verbales y psicológicos. Una relación en la que he sufrido aislamiento, control, anulación y manipulación.Mi expareja y yo compartíamos espacios de lucha feminista y LGTBI, fue justamente en esos espacios en donde se produjeron nuestros primeros acercamientos. Asistimos a concentraciones, manifestaciones, proyecciones, charlas, etc., contra la violencia machista. Hemos leído libros y artículos sobre que el amor romántico mata. Lo coreábamos juntas y rodeadas de otras compañeras. Por todo esto, creí estar a salvo del maltrato. Porque damos por sentado que una mujer no maltrata a otra mujer. Porque una mujer feminista no maltrata a otra mujer. Porque una mujer feminista es capaz de reconocer el maltrato desde el primer momento.Y en algún momento de la relación, me vi reconocida en la propia historia de mi madre. Esa fue una de las cosas que me ayudó a romper con la espiral de violencia. Estoy convencida de que esto fue así porque el feminismo, en su momento, me abrió los ojos y me ayudó a identificar las estructuras de poder y dominación que operaban en otras relaciones de mi alrededor. Aun así, tardé casi tres años en marcharme, y sí, es un deber de honestidad emocional y política decir que mi forma de responder a tanta violencia fue, en algunos momentos, defenderme con violencia. Sin el feminismo, no tengo dudas, la relación se hubiera alargado.Por todo esto, pregunto y me pregunto, después de una relación de maltrato, ¿qué vamos a hacer, además de evitar ciertos espacios y de pasar por ciertos lugares para no coincidir con nuestras exparejas? Sin dejar de tener en cuenta que, ahora mismo, gran parte de nuestras relaciones y formas de comunicarnos pasan por las redes sociales y, en mi caso, las amigas o conocidas en común, aún teniendo cierta idea de la historia, siguen compartiendo sus publicaciones y felicitándola por sus éxitos, por lo que la reparación del daño es prácticamente imposible y el sentimiento de soledad e incomprensión no parece terminar nunca.
Es imprescindible y urgente que reconozcamos la violencia que ejercemos en nuestras relaciones de pareja lésbicas y preguntarnos, ¿qué vamos a hacer con esto?
Es imprescindible y urgente que reconozcamos la violencia que ejercemos en nuestras relaciones de pareja lésbicas y preguntarnos entre todas, ¿qué vamos a hacer con esto? Tanto si somos víctimas o victimarias, ¿cómo vamos a gestionarlo entre todas? Porque creo que esto, finalmente, no irá de marginar, estigmatizar ni aislar a nadie por agresora, porque creo que esto es un problema de todas, un problema del que el colectivo lésbico tenemos que hacernos cargo.Es imprescindible y urgente que levantemos las alfombras, abramos puertas y ventanas y reconozcamos que los abusos y la violencia también están ocurriendo en nuestras relaciones lésbicas. Que en nuestros espacios feministas y bolleros también hay violencia. Debemos preguntarnos si estamos dispuestas a gestionarlo como colectivo y, sobre todo, de qué manera vamos a hacerlo.Han pasado dos años desde que reuní la fuerza suficiente para marcharme de la relación y sigo intentando entender. Es posible que nuestro silencio responda a una omisión estratégica para no perder legitimidad a la hora de denunciar la violencia machista.Es posible que el silenciamiento autoimpuesto y la invisibilización estén relacionados con la pretensión de no romper con esa idea tantas veces escuchada y repetida sobre la igualdad en las relaciones entre mujeres. Pero no creo que esa igualdad venga dada a priori, sin un compromiso real para construir relaciones igualitarias. Si a todo esto añadimos las dificultades que tenemos las lesbianas para entrar en contacto con otras lesbianas y generar redes de apoyo (estamos prácticamente sin espacios de ocio o encuentro en Madrid; podemos imaginar cómo estarán en otras ciudades más pequeñas o en los pueblos); la necesidad acuciante, debido a nuestra historia vital de soledad y de rechazo, de pertenecer a una comunidad que no cuestione la visión ideal y estereotipada de nosotras mismas y que, por último, en el discurso feminista hegemónico no parece existir ningún interés por las experiencias y las historias de vida de las lesbianas, la realidad de algunas de nosotras es preocupante.No obstante, las lesbianas también sabemos que, siendo toda dinámica de poder dañina, no son comparables ni tienen las mismas consecuencias, mortales en algunas ocasiones, las dinámicas de poder que surgen entre iguales que las que se dan entre géneros históricamente jerarquizados, donde una de las partes, las mujeres, está tradicionalmente subordinada a la otra, los hombres, habiéndose dispuesto, incluso, de “justificaciones” culturales para sostener esa violencia.
¿Qué vamos a decirle a las compañeras lesbianas que se encuentran en relaciones violentas: que no es bueno para el feminismo abrir ese melón?
Pero, una vez asumido esto y teniendo claro que la violencia contras las mujeres, todas las mujeres, debe ser abordada por y desde el feminismo, ¿tenemos las lesbianas que seguir calladas y mirando hacia otro lado? ¿Qué vamos a decirle a las compañeras que se encuentran en relaciones con dinámicas violentas y de sometimiento: que no es bueno para el feminismo abrir ese melón? No puedo entender ni compartir un feminismo que no siga cuestionándose desde lo personal a lo público, desde las relaciones bolleras hasta las heteras, para que ninguna nos quedemos por el camino.Porque ¿a cuántas compañeras estamos dejando tiradas por no airear lo que ocurre en las jaulas asfixiantes en las que se han convertido algunas relaciones entre mujeres? Asumamos que reproducimos en nuestras relaciones las estructuras heteropatriarcales y las dinámicas del amor romántico, y seamos capaces, como colectivo, con las herramientas que nos proporciona el feminismo y politizando los conflictos, de dar respuesta a las relaciones de maltrato entre lesbianas. En estos días, escribiendo este texto, compartiéndolo con amigas, una de ellas me comentaba que tenía la impresión de que este tema, el de la violencia entre lesbianas, parece ser algo que se menciona de vez en cuando para, después, volver a caer en el olvido. Pienso que es el momento de decir basta, de tomarnos en serio nuestras vidas, las lesbianas también queremos vidas que merezcan ser vividas.

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10 Comentarios
#44121 14:27 4/12/2019

Hola! Muy bueno el articulo! Quería saber si hay libros que traten el tema, estoy buscando y no encuentro, desde ya gracias por la info!

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RRRBCN 17:53 27/8/2019

Enhorabuena por tu artículo. Ya era hora que alguien rompiera el melón y pusiera en evidencia esta realidad tan escondida, sobretodo, creo, para no deslegitimar el movimiento feminista, como bien has comentado. Yo también he vivido por tres situaciones similares, aunque muy cortas, justo cuando entré más a fondo en la lucha feminista y no sabía como actuar. Barcelona es muy pequeña y me sentí aislada e incomprendida, aunque algunas mujeres lo vieron y me dieron su apoyo. Eso me ayudó a creerme a mi misma' pues este tipo de personas manipuladoras son expertas en dañar la autoconfianza y como tienen una trayectoria feminista, piensan que tienen la autoridad. Luego te das cuenta que en el fondo están muy solas, viven de ejercer el poder sobre las demás como parásitos.
En fin, mi opción en ese momento fue insinuarlo en el grupo y creo que la gente captó almenos que hay personas con grandes máscaras entre nosotras. Sigo bastante aislada de ese ambiente concreto por autoprotección, pero no dudo en comentarlo cuando puedo para, como tu, segui luchando, aunque sea des de la retaguardia.
Porque, qué más se puede hacer? Crear un grupo de Facebook anónimo para compartir experiencias, quizás?

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Anna 11:14 3/7/2019

Gracias por el artículo, muy necesario! Sólo comentar que me da la sensación que en algunos momentos utilizas lesbianas como sinónimo de mujeres en relación con otras mujeres y me parece que eso es asimilar a todo el mundo en el cajón de lesbiana, cuando puede que no se identifiquen con esta etiqueta.

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#34055 24:23 9/5/2019

Tuve ese tipo de relacion super toxica, termine con psicologa y psiquiatra porque habia perdido hasta la identidad q habia logrado....hace unas semanas me entero que ella anda divulgando que yo le pegaba y la encerraba, despues de dos años de haber cerrado esa gran herida, vuelve para seguir intentando destruirme. A veces estas personas no sanan y siguen esparciéndose con odio.

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#28574 18:28 30/12/2018

Super necesario. Además en mi caso: mujer feminista y bisexual, tenía idealizadas las relaciones entre mujeres porque me convencí de que el problema es la relación de poder que ejercían los hombres sobre mi pero poco a poco he ido viendo que la dependencia emocional y la estructura de poder también se reproduce en las relaciones intragénero, además de haber tenido amigas con relaciones de maltrato con otras mujeres y reconozco haberle dado menos importancia que si hubiera sido un hombre. Es super necesario reivindicar las relaciones entre mujeres, pero idealizarlas con eso de que estando con mujeres ya no hay posibilidad de sufrir maltrato, que las mujeres nos entendemos mejor entre nosotras y que todo es un camino de rosas porque no hay hombres de por medio nos perjudica enormemente. Gracias a ña autora por visibilizar todo esto!

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Inés 18:49 13/12/2018

#YoTambien Soy mujer, soy lesbiana, soy feminista y durante casi seis años mantuve una relación de violencia y de abusos verbales, psicológicos y físicos. Gracias por tu valentía y tu testimonio. Necesitamos saber que no somos las únicas. Un fuerte abrazo

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#27746 16:40 13/12/2018

violenciaintragénero.org

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Carlos 13:44 13/12/2018

Valiente :)

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Catadelmar 3:32 14/12/2018

Gracias por compartir tu experiencia, siento que eres muy valiente. Me identifique mucho con tu historia, sostuve una relación lésbica durante 3 años en la que viví violencia de todos los tipos: económica, psicológica y física, durante mucho tiempo sentí mucha culpa, vergüenza y sobre todo mucho dolor, pero está relación me ayudó a comprender que era eso del mito del amor romántico que no quería volver a repetir, que para amar habia que aprender a poner limites, en definitiva que tenía que aprender a vivir, sentir y reinventar el amor, que otras formas de amor eran posible. Gracias

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Rosa Lina 11:22 13/12/2018

Estoy totalmente de acuerdo, es un problema grave que hay que afrontar con todas sus consecuencias.

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