Universidad
La universidad privada se hace cada vez más hueco en la educación superior española

Los datos del Ministerio de Universidades revelan que el número de personas matriculadas en instituciones privadas para estudios de grado ha aumentado en un 22% con respecto al curso 2015-2016, un crecimiento mucho más acusado en el caso de másteres. Expertos y estudiantes alertan de las desigualdades sociales que genera una mayor presencia de la universidad privada. 

Universidad Camilo José Cela
Universidad Camilo José Cela. (Licencia cc 4.0)
2 jul 2020 06:00

En 2015 había 178.475 personas matriculadas en universidades privadas en estudios de grado o ciclo. Cuatro cursos más tarde, la cifra ha aumentado en casi 100.000 personas: en el curso que acaba ahora son 217.908. Mientras el total de inscritos en grados universitarios —tanto de públicas como privadas— ha disminuido con respecto a hace cuatro años, los datos recientemente publicados por el Ministerio de Universidades confirman que la privada sigue abriéndose paso en la educación superior: en el curso 2015-2016, poco más de 13 de cada 100 personas matriculadas en grado optaban por ella en lugar de la pública. En apenas cuatro años, son casi 17 de cada 100 quienes lo hacen, aunque el fortalecimiento de la privada varía por comunidades.

El fenómeno también sucede en el caso de los másteres. De hecho, para el doctor en Sociología e investigador de la UNED, Damián Herrera Cuesta, los postgrados son clave para comprender el auge de la privada: “Se ha visto que en la medida en que se vaya igualando el número de matriculaciones en un nivel [como son los grados o ciclos], determinados grupos sociales van a estar interesados en buscar alternativas que les mantengan en ese grado de diferenciación social”. Precisamente por las desigualdades que genera, Estudiantes en Movimiento manifiesta su rechazo a este tipo de educación y aboga por una “reducción progresiva de la educación privada y la ampliación de financiación de la educación pública”, tal y como apunta Álvaro Coscolín, estudiante de filosofía en la Universidad de Zaragoza y miembro del sindicato.

Mientras en 2015 un 32,5% de los matriculados en estudio de máster lo hacía en universidades privadas, en 2019 el porcentaje subía al 41%

Herrera contextualiza que en las décadas de los 80 y 90, las titulaciones universitarias eran vistas por las familias de clases sociales más altas como una forma de que sus descendientes “reprodujeran las posibilidades materiales de la familia”, algo que cambió con el crecimiento —aunque con caídas y muchas puntualizaciones en cuanto a la universalidad de la universidad— de matriculaciones universitarias: la competencia empezó a ser cada vez mayor, con lo que se abre el mercado privado y muchas familias que tienen dinero y pueden pagar sus matrículas deciden entrar en éste, explica el doctor en sociología. “A cambio consiguen que sus hijos se relacionen con otros sujetos del mismo grupo social, lo que lleva a que la educación funcione como mecanismo de organización social y a la vez de legitimación de las desigualdades estructurales”. 

Los datos confirman esta tendencia. Solo en los últimos cinco cursos los centros privados aumentaron considerablemente la cifra de inscritos en titulaciones de postgrado. Mientras en 2015 un 32,5% de los matriculados en estudios de máster lo estaban en universidades privadas, en 2019 el porcentaje subía al 41%. Llama la atención la evolución de La Rioja, que en apenas cuatro años, según el avance de los datos del Ministerio, se ha colocado como la segunda autonomía —por encima de Madrid pero por debajo de Catalunya— con más peso de la privada en másteres. Por áreas, postgrados de formación del personal docente y educación —másteres de profesorado—, administración y gestión de empresas, ciencias de la salud, derecho y otra educación comercial y empresarial son los más estudiados en universidades de pago.

Quién y por qué estudia en la privada

En el artículo académico ¿Quién estudia en la universidad? La dimensión social de la universidad española en la segunda década del siglo XX, Herrera Cuesta confirma, sobre la composición social del estudiantado de la privada, que hay una sobrerrepresentación de estudiantes con alto capital socioeconómico —familias de ingresos elevados— y educativo —los y las hijas de padres universitarios tienen altas probabilidades de estudiar en la universidad— y las clases populares apenas tienen espacio en sus aulas.

Y es que lo fundamental en una universidad privada, reitera el investigador, es el capital social. “Si tú vas a pagar 15.000 o 20.000 euros por un curso académico, vas a tener que pertenecer a una familia que tenga recursos materiales y culturales que puedan sufragarlo”, ilustra. No obstante, hace referencia a dos formatos de privada: la “elitista” y la de “reenganche”, siendo esta última la que recoge a hijos e hijas de clase trabajadora que no han alcanzado la nota de corte para los estudios que quieren cursar y por quienes la familia hacen un esfuerzo extra llevándoles a la privada. Desde Estudiantes en Movimiento, consideran que la duplicidad de grados en la pública y privada es un problema, como también que “se recurra a ella como plan b si los padres tienen dinero, porque crea una segregación completa ya que los hijos de padres que no puedan permitírselo no van a acceder a la universidad”, expone Coscolín.

Herrera entrevistó a matriculados en universidades elitistas y solo pudo hablar con un estudiante con padres de clase obrera: “Su rutina era estremecedora, tenía que invertir horas y horas de estudio para mantener su beca. Estaba sometido a una presión descomunal”

Pero también están las universidades privadas de un marcado carácter elitista, “las que no están formando a ingenieros, sino directamente a directores de ingenieros”. Para su tesis doctoral, Herrera entrevistó a cerca de 40 estudiantes de universidades de élite de Barcelona a Madrid. “Cuando preguntaba por qué se habían matriculado en esas universidades, la respuesta más común se refería al prestigio de las propias universidades”, expresa. Solamente conoció y pudo entrevistar, dice, a un alumno procedente de una clase social más modesta en una privada elitista, hijo de profesor de instituto y cuya madre estaba en paro, que estaba becado por la propia institución. “Su rutina era estremecedora, eran horas y horas de estudio, tenía como objetivo superar el 25% de las diez notas más altas de la clase para poder mantener la beca. Estaba sometido a una presión descomunal”, comparte Herrera.

Consecuencias

Para Coscolín, no es lo mismo lo que se da en las instituciones privadas que en las públicas: “en la privada, al tener que satisfacer esas necesidades que tiene el estudiante de aprobar, se rebaja el nivel de la educación y es más sencillo sacar la titulación”, defiende. Además, el portavoz de Estudiantes en Movimiento sostiene que “el marketing de las privadas con el tema de encontrar empleo en menos de un año no se hace tanto por conocimiento como por amiguismos”.

El llamamiento haciendo referencia a la inserción laboral es común en la privada. El último U-Ranking destacaba, efectivamente, la posición de estas instituciones en lo que a encontrar trabajo por parte de los egresados se refiere. Herrera comenta en este punto que “en las universidades privadas realmente potentes, que las hay, los estudiantes salen con la concienciación de que forman parte del grupo elitista en la organización social de una empresa, y también tienen contactos y redes que facilitan la inserción laboral”.  Pero, sostiene, a nivel de calidad de enseñanza “la universidad pública española es fantástica, otra cosa es que carezca de recursos”, y menciona cuestiones como el número de estudiantes por aula, los apoyos a los estudiantes y el contexto social de una parte de los matriculados, muy diferentes a los de la privada.

¿El futuro?

La posición de Estudiantes en Movimiento sobre las nuevas medidas del ministro Castells —eliminación del sistema de horquillas, supresión del requisito de nota en becas, etcétera— se mantiene crítica. “La intención está, pero creemos que no entra en las condiciones de fondo y que hay que trabajar más e implicar a los agentes sociales”, resume Coscolín. Herrera, en cambio, considera que la apuesta por las becas es fundamental para paliar esta situación ya que “si bien los estudios son muy importantes para la economía, más lo son para el concepto que tenemos de democracia y ciudadanía, de igualdad y libertad. Sin educación superior —no necesariamente universitaria— es muy difícil poder sentirse igual a los demás en una sociedad tan compleja, y estamos experimentando una regresión”. 

Con la reforma de Rajoy, los primeros que se desengancharon de la universidad fueron los hijos de clase obrera porque se incrementaron las condiciones para poder acceder a la beca y estas disminuyeron en la cantidad

El investigador se refiere a que con la reforma de Rajoy, los primeros que se desengancharon de la universidad fueron los hijos de clases trabajadoras menos favorecidas porque se incrementaron las condiciones para poder acceder a la beca y estas disminuyeron en la cantidad. Explica que apenas se incentivaba el esfuerzo de pasar cuatro años sin tener ingresos por estar estudiando, pues para muchos jóvenes al coste económico de la matrícula se suma el coste de lo que se pierde por no estar empleado. “Un hijo de clase obrera tiene que tenerlo muy claro para meterse en la universidad, si sabe que no va a tener trabajo cuando termine es poco probable que lo haga”.

Coscolín desea, dice, que la universidad privada deje de hacerse espacio porque abogan por la educación totalmente pública, pero reitera que los datos demuestran que hay una tendencia a la privatización y apunta que la pandemia ha evidenciado que la pública se ha quedado atrás en algunas cuestiones —como la docencia online— y que es necesaria una mayor inversión. A ello se suma que “la educación sigue siendo un mecanismo de legitimación de las desigualdades estructurales en la sociedad; aunque se ha avanzado, se ha avanzado poco todavía. Y las clases altas seguirán, por el momento, buscando estos resortes que les permitan seguir manteniendo esta distinción social”, concluye Herrera.

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11 Comentarios
#65265 12:37 15/7/2020

Me sorprende que en el artículo no se mencione, o lo haga muy de pasada, cuestiones como la edad, las cargas familiares o la presencialidad.
Aquellos que no son hijos de obreros, sino obreros en sí mismos, o personas cuidadoras y con unos cuantos años a la espalda no pueden permitirse acudir a clase regularmente. Gracias a la reforma de Bolonia y su normativa de presencialidad, la eliminación de turnos de tarde (nocturnos ya eran inexistentes) y nuevos requisitos de permanencia, estas personas se vieron definitivamente expulsados de cualquier Universidad que no fuera la UNED, de por sí masificada, donde ni existen muchas carreras y en algunas donde parece que te "da clase" tu peor enemigo, con nula comprensión hacia el hecho de que allí se llega con trasfondos académicos muy variados.

Es ciertamente un perfil de trabajadores estables o relativamente bien pagados, que sólo se matriculan de unas pocas asignaturas o pueden permitirse pedir un préstamo, pero desde no se trata ni mucho menos de lo que ciualquiera entendería por clase alta.

En la Rioja, donde dicen que tanto ha aumentado, casualmente está la UNIR, junto a la Oberta de Catalunya (que se supone pública pero cobra precios de privada) una de las preferidas para estudiar a distancia.

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#64542 12:36 4/7/2020

Lo que yo veo es que cada vez buscamos lo más fácil y cómodo. ¿Para qué me voy a preparar la evau si me pagan una privada de 1000euros al mes? Lo que está claro es que los que consiguen una plaza en la pública tienen un mérito extra.
No entiendo como familias no pudientes pueden pagar mas de 1000 euros al mes, ¡es más de un sueldo!

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#64533 24:27 3/7/2020

Estudio en la privada. Me compro el título..
Claro que en la publica se realentizan sueños... El que vale aprueba... El que no.... Por favor que dos y dos son cuatro...
Por eso vivimos este ataque tan grave a la universidad publica.... Algunos no quieren que el hijo del obrero estudie....

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#64487 12:11 3/7/2020

Estudio medicina en la pública, la privada es impensable para mí ya que se paga mil y pico euros al mes. He tenido problemas de beca a pesar de no tener muchos recursos. Para recibirla tuve que declararme independiente (con el consiguiente esfuerzo de trabajar, pagar una casa etc). Hay mucho que mejorar en becas. Por supuesto aprobando todo ya que si suspendes te cobran el doble, triple etc. Creo que no es necesario... Al final quién tiene posibilidades tiene más oportunidades. Comentar también que cada privada es un mundo pero por lo general suele ser más fácil el aprobado. Tengo amigos en la privada de medicina, veo lo que estudian ellos en comparación con lo nuestro y se me cae el alma a los pies. Nada que ver en extensión y dificultad. Al final luego todos vamos a tener el mismo título con un camino muy distinto. En algunas incluso desde inicios tienen convenio con academias que preparan el mir. Así por decir algunas ventajas de la privada. Luego dicen que todos nos igualamos en el mir jajajajajajaj y a pesar de eso siguen quedando por detrás del ranking en general. En mi clase hay 4 personas que cambiaron de privada a pública y nos cuentan también. De hecho uno volvió a la privada ya que la pública era "muy difícil y estaba estresado".

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#64479 9:08 3/7/2020

En mi caso, estudiante de universidad publica, he realizado varios másteres y expertos universitarios, y me han resultado mucho más económicos en la privada, donde además el precio era el indicado desde el principio, que en la pública donde al finalizar me han cobrado más de 200€ por imprimirme el título en una cartulina (un título propio me refiero, que lo realizan ellos), así que afortunadamente hay universidades privadas para que haya competencia.

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#64476 8:05 3/7/2020

Mi hijo ralentizó su sueño por las notas de corte en la publica, necesitó abrirse camino en la privada y gracias a sus notas y a becas, está consiguiendo sus objetivos. Solo puedo decir que Mil Gracias universidad San Jorge..

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#64559 25:00 4/7/2020

Cuánto te costó el sueño? Un riñón y el higado? Suerte que aún tenemos sanidad pú... ups, pues va a ser que tu sueño acabará en tragedia...

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#64465 18:34 2/7/2020

¿De verdad seguís pensando que la gente que estudiamos en Universidad privada lo tenemos mucho más fácil? Os equivocáis,estas universidades quieren sacar dinero de donde sea y por esto mismo el nivel es muy alto.
Es muy injusto que se siga pensando que nos regalan nada.
Respecto a la gente que va a privadas...voy a una,no por gusto,no por tener mala nota,simplemente por el hecho de acceder desde un grado superior. Si se analiza mi clase(aproximadamente 40 personas),mucho más de la mitad están en mi situación. Nada de niños ricos con padres millonarios. Gente humilde,con ganas de estudiar,familias trabajadoras o propios alumnos que estudian y trabajan para pagar matrículas de más de 8000 euros anuales.
Una pena,pero hasta que esto no cambie,claro que seguirá creciendo la educación en universidades privadas y repito,no porque queramos,sino porque no nos dejan.

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#64489 12:22 3/7/2020

Desde grado superior se puede acceder perfectamente. Pero puede que por nota de corte tengas que hacer selectividad. No es impedimento el grado superior

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#64532 24:14 3/7/2020

Sí,claro que se puede acceder,pero si no he hecho bachillerato nunca y decido acceder a una carrera con una nota muy alta todo cambia.
Es muy injusto...pero bueno,nos buscamos la vida.

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#64576 18:56 5/7/2020

He comentado arriba un poco mi caso. Mi carrera es medicina y efectivamente es una nota muy alta y requiere mucha presión para entrar. No entiendo muy bien cual es tu situación.
Para acceder a una carrera con nota muy alta es "casi" obligatorio hacer selectividad (la parte específica, no hace falta que hagas toda la selectividad, solo la que te pondere 0,2) y tener 1.Bachillerato o 2.Grado superior (todo de la misma rama).
Todo con muy buenas notas. Evidentemente no se puede acceder a una carrera con nota muy alta sin pasar por todo. Te lo digo por experiencia, ya que mi acceso lo hice por grado superior + parte específica de selectividad.
Para eso están las privadas también, para quien quiera saltarse pasos o que no le llegue la nota.

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