Unión Europea
¿Qué está ocurriendo después de las elecciones europeas?

Hoy hay Consejo Europeo para negociar los cargos más altos de las instituciones europeas. Sánchez se reúne con Macron y Merkel para el reparto en el que España busca un puesto destacado.

Sesión del Parlamento Europeo
Sesión sobre el estado de la Unión en el Parlamento Europeo.
Tom Kucharz

Investigador y activista. Miembro de Ecologistas en Acción y de la campaña “No a los Tratados de Comercio e Inversión”


publicado
2019-06-20 17:07

Este jueves y viernes se reúnen en Bruselas los jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea (UE) para avanzar en el nombramiento de los puestos de mando de las instituciones comunitarias más relevantes para los próximos cinco años. Existe la posibilidad de un choque entre el Consejo de la UE y el Parlamento Europeo que desencadene una crisis institucional aunque lo previsible es que se imponga al final el Consejo.

Tras las elecciones europeas del 26 de mayo, Pedro Sánchez y el PSOE han ganado considerablemente influencia en la UE. El PSOE es la principal delegación de los socialdemócratas en el Parlamento Europeo con 20 eurodiputadas/os.

Por ello, la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas (S&D) ha designado a Sánchez, junto al primer ministro portugués Antonio Costa, como uno de los seis jefes de estado que están negociando actualmente la presidencia de la Comisión Europea (ejecutivo), del Consejo Europeo (gobiernos), del Banco Central Europeo (BCE) y del Parlamento Europeo. Los tres grupos políticos mayoritarios (conservadores, socialdemócratas y liberales) tratan de repartirse el poder. Sánchez quiere “un acuerdo hoy o mañana para no dar la imagen de crisis”.

Esta semana, la eurodiputada Iratxe García fue nombrada presidenta de S&D, el segundo mayor grupo de la eurocámara. Al mismo tiempo, el gobierno español disputa la vicepresidencia económica de la Comisión Europea para Josep Borrell, ministro de exteriores en funciones y eurodiputado o la ministra de economía, Nadia Calviño. Aunque no descarta tampoco el cargo de Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, puesto que ya ocupó el PSOE con Javier Solana (1999-2009).

Todo ello supone importantes retos para la izquierda y los movimientos sociales.

Los resultados actualizados

Por primera vez en la historia del Parlamento Europeo los dos grupos políticos más grandes —conservadores y socialdemócratas— han perdido una mayoría suficiente. En cualquier caso se mantiene la mayoría neoliberal entre EPP, S&D y Renew Europe que, en la práctica, ya existió si vemos que estos tres grupos votaron igual en la mayoría de los asuntos durante los últimos cinco años. La duda es si los Verdes se sumarían a esta “gran coalición”.

Las élites de la UE han clamado victoria tanto por el incremento de la participación (51%) que sigue siendo bajo pero aumentó respecto a 2014, dato que está siendo utilizado para volver a legitimar a una Unión profundamente deslegitimada. Segundo, porque dos tercios habrían apoyado a partidos proeuropeos y la subida de la extrema derecha ha sido menor de lo esperado. Según diferentes cálculos habría más de 500 eurodiputadas/os “pro-UE” y unos 250 “euroescépticos”.

El Grupo del Partido Popular Europeo (EPP-PPE), que aglutina desde la democracia cristiana a la derecha extrema y está regido por Manfred Weber, volvió a ser el grupo parlamentario más grande del Parlamento Europeo. Lograron el 24,10% de los votos y 181 escaños (perdieron 40 escaños, aproximadamente un 20% menos). En esta agrupación están tanto el Partido Popular español como el húngaro Fidesz del ultra Viktor Orbán.

Los socialdemócratas (S&D) se mantuvieron en segunda posición con un 20,37% y 153 escaños, a pesar de perder el 20% de los escaños respecto a 2014 (-38).

Los liberales (Renew Europe, antes Alde) duplicaron sus escaños (108) y obtuvieron un 14,38% particularmente por el partido de Macron, que ha forzado un cambio de nombre. Está dirigido por el ex primer ministro rumano Dacian Cioloș. El Grupo de los Verdes -Alianza Libre Europea, presidido por Ska Keller y Philippe Lambert, se convirtió en cuarto grupo con 9,99% por la creciente preocupación social ante la emergencia climática y crisis civilizatoria (75 escaños, y puede que irá sumando más diputados). 

Crece la extrema derecha

El grupo ultraderechista de la “Europa de las Naciones y la Libertad” (ahora renombrado “Identidad y Democracia” conducido por Marco Zanni) alcanzó el 9,72% (73 escaños). En este grupo se sitúan la Lega de Salvini, el partido italiano más votado (28%), Agrupación Nacional (Rassemblement Nacional -RN) de Le Pen, también el partido de más sufragios en Francia (23,31%), el FPÖ de Austria, con 17,2% tercera fuerza, a pesar del escándalo de corrupción que mostró que la única patria de la extrema derecha es el poder y el dinero, así como Alternativa para Alemania (AfD) que logró duplicar sus votos respecto a 2014.

La fracción nacional-conservadora y euroescéptica (Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos –ECR presidido por Ryszard Legutko y Raffaele Fitto) entró con un 7,99% (60 escaños). Allí están, por ejemplo, el partido ‘Ley y Justicia’ que ganó en Polonia con 45,4%, los nacionalistas flamencos de Bélgica Nueva Alianza Flamenca, y Vox. El “Grupo Europa de la Libertad y de la Democracia Directa” (EFDD) logró un 5,73% (y por el momento 43 escaños). Allí se juntan el Brexit Party (de Nigel Farage, antes en UKIP) que se convirtió con el 31,69% en el partido británico más votado o el Movimiento 5 Estrellas de Italia (aunque puede que cambie de grupo).

ECR, I&D, EFDD, los partidos fascistas Jobbik (Hungría), Amanecer Dorado (Grecia), los nacional-conservadores de Eslovaquia, Fidesz (52,3%), el Partido Popular español y Ciudadanos suman 213 escaños. En caso de consumarse el Brexit, ECR, I&D, EFDD se re-organizarán muy probablemente. Salvini y Le Pen proponen una “Alianza europea de los pueblos y naciones” (EAPN). Pero está aún abierto dónde se sitúe el resto.

La izquierda baja

El Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica (GUE/NGL) forma con 5,46% y 41 escaños el grupo más pequeño. Sólo en 1979 logró más del 10%. En el año 1994 S&D y GUE/NGL juntos sumaban un 40%; hoy, un 25%. Partidos como La Francia Insumisa (seis escaños) o Unidas Podemos (seis escaños, uno se fue a los Verdes) no cumplieron las expectativas. Está por ver si Syriza decidiera salirse del GUE/NGL para unirse al S&D. Entonces el grupo se quedaría en 35 escaños. Ello podría estar motivado por un pacto con el partido Pasok en las elecciones anticipadas y/o lograr la presidencia del Consejo Europeo para Tsipras. El primer ministro griego ya se había alineado con los socialdemócratas y Macron en su estrategia para gobernar la UE.

La izquierda italiana, fuertemente fragmentada y dividida y el Partido Socialista holandés se quedaron sin representación. Tampoco entró el partido Levica de Eslovenia aunque logró un 6,3%. Igualmente se queda fuera DiEM25, la alianza impulsada por el ex ministro griego, Yanis Varoufakis, quien obtuvo un 0,3% en Alemania (130.000 votos) y un 2,99% en Grecia con MeRA25 (140.000 votos). El intento de convertir DiEM en partido, presentar una lista transnacional e incluso competir en Alemania con Die Linke no ha sido exitoso a pesar del grado de visibilidad mediática de Varoufakis.

Entre los No inscritos (ocho escaños, 1,07%) y los nuevos diputados electos que no pertenecen aún a un grupo político (nueve escaños, 1,20%) hay representantes tanto de derechas como de izquierdas. 

Derechos políticos violados

Cuando el Parlamento Europea se constituya el próximo 2 de julio habrá aproximadamente dos tercios con nuevas/os diputadas/os (494 de 751). Con una particularidad: la presidencia del Parlamento Europeo, la Junta Electoral central y el Tribunal Supremo han impedido a Carles Puigdemont, Toni Comín y Oriol Junqueras recoger sus actas de eurodiputado y estar presente en la sesión de constitución. Una evidente violación de los derechos a la participación política y la tutela judicial. Muchas voces coinciden que la razón no es jurídica, sino política y denota un prejuicio.

El pulso por el poder de la UE

En estas semanas se ha intensificado la pugna por el poder en la UE. Seis primeros ministros de la UE, dos de cada una de las tres principales familias de los partidos políticos, entre ellos Sánchez, han negociado los cargos de las principales instituciones europeas antes de llegar al Consejo Europeo. Todo está siendo muy opaco.

Al pulso entre los jefes de Estado se suma una negociación en el Parlamento Europeo. Desde el pasado 13 de junio, representantes de los cuatro principales grupos políticos mantienen conversaciones secretas para establecer un pacto de legislatura en el que se fijen tanto los objetivos legislativos más importantes de la UE en los próximos cinco años, así como el reparto de puestos en las instituciones europeas. Los Verdes se han metido en estas arenas movedizas a cambio de optar a la presidencia del Parlamento Europeo.

El proceso de “Spitzenkandidat” está muerto

Aunque los grandes partidos aún no lo quieren reconocer, pero el proceso del ‘Spitzenkandidaten’ (palabra alemana que designa a los candidatos-líderes de cara a las elecciones europeas) está muerto. Era el formato en el que los candidatos a presidir la Comisión Europea fueron pre-elegidos por los partidos europeos como cabeza de lista en las elecciones europeas.

Los conservadores habían escogido a Manfred Weber, eurodiputado de la Unión Social Cristiana de Baviera (CSU) desde 2004. El aun vicepresidente de la Comisión Europea y holandés Frans Timmermanns es el candidato de S&D. Aunque el PPE se aferra a la presidencia de la Comisión Weber no suma mayorías y S&D y Renew Europe han confirmado que votarían en contra de él. Timmermanns tampoco suma.

La canciller alemana Angela Merkel —sin decirlo— parece dispuesta a sacrificar a Weber para asegurarse la presidencia del BCE para Jens Weidmann, jefe del poderoso Bundesbank (banco central alemán).

Francia es partidaria de que el próximo presidente de la Comisión sea propuesto por el Consejo Europeo y luego ratificado por el Parlamento. Macron se había inclinado por Michel Barnier, el negociador del Brexit. Entre los posibles recambios para Weber está la comisaría europea de competitividad, Margrethe Vestager (Dinamarca).

Los gobiernos de la UE siempre han tenido mayor poder en la designación de los puestos clave, especialmente el de jefe del Ejecutivo comunitario que ha de ser refrendado por al menos la mitad más uno de los miembros del Parlamento Europeo. 

Juego de tronos

Socialdemócratas y Liberales han ofrecido al PPE la presidencia de la Comisión si sustituye a su cabeza de cartel. Hay rumores que la nueva candidata sea Kolinda Grabar-Kitarović, presidenta de Croacia. Su designación daría a Borrell la vicepresidencia primera.

Para la presidencia del Consejo Europeo hay varios nombres encima de la mesa: la propia Merkel, la presidenta independiente de Lituania, Dalia Grybauskaitė, el primer ministro griego Alexis Tsipras o Borrell.

¿Y quién presidirá el Parlamento Europeo? Podría ser Weber como consuelo por quedarse sin el deseado puesto en el ejecutivo. ¿O Bas Eickhout, vice presidente de los Verdes? En caso que logren cerrar un acuerdo a cuatro bandas que implicaría un giro a la derecha del grupo. Los Verdes Europeos preferirían para este puesto a su candidata Ska Keller, pero Die Grünen está subiendo en las encuestas de Alemania: el SPD vetará esa opción.

Otros nombres para presidir el Banco Central Europeo son Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional (FMI) o François Villeroy de Galhau, gobernador del Banco de Francia. 

Algunos desafíos

Entre los grandes desafíos de las próximas presidencias de la Comisión Europea, el Consejo, el Parlamento y el BCE están la emergencia climática y el agotamiento de los combustibles fósiles y otras materias primas claves como las tierras raras; una profunda recesión o incluso una nueva crisis económica mundial; la rivalidad geoestratégica entre las grandes empresas transnacionales de los Estados Unidos y China o la militarización en Medio Oriente y Asia; una profunda transformación de las economías, la evasión y brecha fiscal y las crecientes desigualdades sociales; la violencia machista o el auge del racismo y la extrema derecha.

Con Jeremy Corbyn, líder del partido laborista, inclinándose por un segundo referéndum, el Reino Unido sufrirá una salida prolongada de la UE y la reelección del partidos conservador. Es preocupante, por ejemplo, que la mayoría de los votantes de los conservadores estaría dispuesta a que se rompa el partido o el propio país para conseguir el Brexit. Italia está ante una nueva crisis por el incumpliendo de los límites de deuda (representa el 132,2% del Producto Interior Bruto) y déficit (fuera del Pacto de Estabilidad y Crecimiento) y los dos partidos del ejecutivo —la Liga de Matteo Salvini y 5 Estrellas de Luigi Di Maio— están en una guerra por gobernar en solitario. En Alemania los Verdes superan la primera vez en la historia al CDU y SPD en las encuestas.

Los gobiernos de Europa central y oriental están débilmente representados en los principales grupos políticos del Parlamento Europeo y en la dirección de las instituciones. Si el partido populista checo Ano es expulsado de Renew Europe, Fidesz del EPP, y los socialdemócratas de Rumania del S&D podría incrementarse la frustración y el malestar en Europa del Este.

Se observa un leve cambio en la geografía política europea. Hace cinco años PPE y S&D gobernaron en once países cada uno. En el Consejo de la UE, que tendrá aún más poder en los próximos años sobre algunos de los paquetes legislativos claves, ahora hay nueve gobiernos del PPE (Alemania, Austria, Bulgaria, Chipre, Croacia, Irlanda, Hungría, Rumanía, Letonia); siete de S&D (Eslovaquia, España, Finlandia, Malta, Portugal, Suecia, Dinamarca); dos de ECR (Polonia, Reino Unido); siete de Renew Europe (Francia, Bélgica, Eslovenia, Estonia, Luxemburgo, Países Bajos, República Checa), uno de EFDD+I&D (Italia), uno del GUE/NGL (Grecia) y uno “independiente” (Lituania). ¿Tendrá la socialdemocracia voluntad política para hacer valer su peso en el Consejo o seguirá con las mismas políticas neoliberales?


próximos pasos
Junio: los miembros electos del Parlamento Europeo terminan de negociar en qué grupo participarán y los grupos políticos designan las presidencias (sólo faltan EFDD y GUE/NGL), los cargos internos, reparto de comisiones y coordinaciones de las comisiones.
24 de junio: los grupos políticos notifican su composición.
1 de julio: termina la VIII Legislatura.
2 de julio: sesión inaugural del nuevo Parlamento Europeo. Comienza la IX legislatura. Se elige la presidencia y las 14 vicepresidencias así como el número y la composición de las comisiones.
II plenario de julio: primera oportunidad para elegir la presidencia de la futura Comisión Europea.
Septiembre y octubre: audiencias en el Parlamento Europeo de las candidatas y los candidatos a formar parte de la nueva Comisión Europea.
II plenario de octubre: se vota la nueva Comisión Europea y la presidencia del ejecutivo da un discurso inaugural.

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2 Comentarios
Hodei 18:04 21/6/2019

Increíble, pero cierto. Esto no es más que un juego por sillones y poderes, por haber quien tiene más fuerza y representa mejor a sus señores feudales: La burgesia.
Todo lo demas, la soberania popular, la democracia participativa o la justicia social, quedan en segundo plano

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#36153 12:12 21/6/2019

"¿Tendrá la socialdemocracia voluntad política para hacer valer su peso en el Consejo o seguirá con las mismas políticas neoliberales?" Esto es irónico, no? A estas alturas, vamos, no me jodas.

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