Salud
Así afecta la desigualdad social a la inactividad de los niños (y así se ceba con las niñas)

Ser niña, ser pobre, ser migrante o ser asustadiza son rasgos relacionados con uno de los indicadores de salud más fiables para la infancia: la actividad física durante el tiempo libre.

Una niña juega en la calle
El 16,8 % de los niños menores de 14 años no realiza ninguna actividad física. En el caso de las niñas, la cifra aumenta hasta el 24,2 %. Álvaro Minguito

publicado
2017-10-11 07:30

Un reciente análisis estadístico muestra cómo la inactividad física de los niños españoles aparece fuertemente asociada a la desigualdad social: los niños de familias en peor situación socioeconómica y cultural tienen tasas de actividad menores, lo que afecta negativamente a su salud. En el caso de las niñas, la relación es aun más acusada.

El paralelismo entre algunos rasgos de la clase social y la participación en actividades físicas durante el tiempo libre ha sido ampliamente estudiada desde hace décadas (aquí, aquí o aquí, por ejemplo).

Sin embargo, muchos de estos estudios se han centrado en personas adultas o han examinado muestras pequeñas de jóvenes y pocas veces se había puesto el foco en la población infantil española. Ahora, dos investigadores españoles han cuantificado cómo se relaciona el entorno socioeconómico, urbano o cultural en el que crecen los niños, con el nivel de actividad o inactividad física que muestran, lo que, tarde o temprano, podría repercutir en su salud.

Eduardo Gonzalo-Almorox, del Instituto de Salud y Sociedad de la Universidad de Newcastle, y Rosa María Urbanos-Garrido, del departamento de Finanzas Públicas de la Facultad de Economía de la Universidad Complutense, son los autores del artículo, recién publicado en el International Journal for Equity in Health.

Los investigadores han exprimido los datos de la Encuesta Nacional de Salud, lo que les ha abierto una ventana hacia las condiciones de vida y bienestar de 4.600 menores. Y el resultado es revelador.

El 16,8 % de los niños menores de 14 años no realiza ninguna actividad física. En el caso de las niñas, la cifra aumenta hasta el 24,2 %. Además, la falta de actividad física no se reparte por igual entre niñas y niños de cualquier condición. Los autores han remontado este río de resultados para buscar las fuentes y los principales afluentes: timidez, salud mental, autoestima, pobreza, país de origen… Las variables son muchas, pero ¿cuáles influyen más en en el hecho de que un niño o una niña no practiquen ninguna actividad física?

En sus resultados, los autores detectaron, por ejemplo, que los problemas de salud mental en los chavales los hacía menos propensos a participar en actividades físicas como juegos o deportes. Sin embargo, los niños varones se veían afectados solo por trastornos que afectaban a su habilidad para captar apoyos sociales. En cambio, las niñas se veían afectadas además por síntomas emocionales: menores preocupadas, asustadizas, infelices, nerviosas ante situaciones nuevas o niñas con falta de autoconfianza tenían más papeletas de quedarse al margen.

La nacionalidad también afecta ligeramente a la propensión a involucrarse en juegos físicos, pero una vez más, este factor afectaba sobre todo a las niñas y era menos agravante en los varones.

Pero el factor social que más parece relacionarse con la probabilidad de que un niño se vuelva más inactivo en su tiempo libre es la pobreza del hogar: a más ingresos, niños más activos; a menor renta, niños más inactivos. Tal y como aclaran los autores del estudio, “observamos que la renta constituye el factor principal para explicar la desigualdad [en la actividad física]”. Y una vez más, ser niña, además de pobre, es una amenaza extra para este indicador tan relevante de la salud infantil.

“En el caso de los niños, este factor [la renta] explica el 41,42% de la desigualdad total. En el caso de las niñas, el 66,98%”, explican Eduardo y Rosa. Y añaden: “De acuerdo con nuestros resultados, el efecto de la renta sobre la desigualdad en la actividad física es alrededor de 25 puntos porcentuales superior en el caso de las niñas que en el de los niños. Además, la estimación que obtenemos es más robusta en términos estadísticos que la de los niños. En definitiva, la renta es más determinante a la hora de explicar las diferencias entre el nivel de actividad física en el caso de las niñas que en el de los niños”.

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