Rusia
“La violencia de género en Rusia es sistemática y está totalmente mediada por el aparato estatal”

Las feministas rusas Svetlana Slepenko y Varvara Mikháilova hablan sobre las principales problemáticas y luchas que está enarbolando el movimiento feminista ruso.

Svetlana Slepenko Feminismo Rusia
Svetlana Slepenko, socióloga y coordinadora del Centro de Asistencia psicosocial de mujeres Simona. Jose Ángel Sánchez Rocamora

Según el Global Gender Gap Index, en 2016 Rusia ocupaba el puesto número 75 en igualdad de género. En 2018, el Ministerio de Trabajo Ruso publicó un informe según el cual tan solo el 7% de cargos directivos eran ocupados por mujeres en empresas privadas, públicas y en el propio Gobierno. Los derechos de las mujeres en Rusia se encuentran en una situación crítica, y distintas organizaciones sociales feministas se están organizando para frenar lo que califican como un feminicidio a gran escala. Conversamos con las activistas, Svetlana Slepenko, socióloga y coordinadora del Centro de Asistencia psicosocial de mujeres Simona, y Varvara Mikháilova, abogada de la organización feminista Costillas de Eva, sobre la lucha feminista en Rusia.

La Rusia de la Unión Soviética fue considerada como un ejemplo de igualdad de género y de derechos de las mujeres, pero ¿por qué actualmente se ha retrocedido tanto?

Svetlana Slepenko: En la Unión Soviética las mujeres tenían los mismos salarios, o incluso mejores, que los hombres, pero ellos no se veían obligados a asumir la mínima carga en casa o con los niños, de tal forma las mujeres trabajaban y al salir tenían que hacer todas las tareas del hogar y cuidar de los hijos. Las generaciones que vivieron en la etapa socialista educaron a sus hijas para que no les volviera a suceder lo mismo que a ellas, es decir, las educaron como “princesas”, como forma de protegerlas de estas dificultades y preocupaciones. Así pensaba mi madre, quería que yo tuviera una vida sin tener que trabajar, una vida sencilla y ligera, convertirme en la ama de casa perfecta, siempre bella y dispuesta a complacer a mi marido, aunque no pensara en las consecuencias de esta educación, así se creó una generación que sigue transmitiendo esta idea a las siguientes y así sucesivamente. En Rusia vivimos en una sociedad totalmente patriarcal en la que la estructura estatal realiza propaganda para que las mujeres sean meros instrumentos reproductivos al servicio del trabajo doméstico sin conocimiento de sus propios derechos. La televisión transmite sin sutilezas el mensaje de que cada mujer tiene que ser madre. Y ya no basta con tener uno, dos o tres hijos. Ahora la propaganda es más fuerte y constante, además está calando en la sociedad y en las mujeres. Por ejemplo, cuando te dicen “quién te va a querer si tienes ya 30 años y todavía no tienes hijos” o al revés “con quién piensas casarte si ya tienes dos hijos”.

La violencia de género comienza cuando eres niña: en la Secundaria estás obligada a acudir a revisiones médicas, entre ellas la del ginecólogo, que comprueba tu virginidad

Según los datos del Ministerio del Interior, más de dos millones de mujeres cada año son víctima de abuso sexual o violación, pero el Estado no reporta datos sobre violencia de género. Solo las organizaciones sociales rusas como el Museo de las Mujeres en Moscú realizan estadísticas. Afirman que solo en el año 2019 fueron asesinadas más de 1.500 mujeres por razones de género ¿Cuáles son las causas de las graves violaciones de los derechos humanos de las mujeres?

S.S.: Principalmente, que no existe ningún tipo de protección jurídica ni respeto por los derechos de las mujeres en la actual Rusia. La violencia de género es sistemática y está totalmente mediada por el aparato estatal; comienza cuando eres niña, ya en la Secundaria estás obligada a acudir a revisiones médicas, entre ellas la del ginecólogo, que comprueba tu virginidad. Si no la confirma, contacta con tus padres para comunicárselo, a pesar de que científicamente ya se sabe que la virginidad no existe y menos aún su comprobación. Este es un ejemplo de cómo no se respeta el cuerpo de la mujer, aunque la legalidad vigente no obliga a realizar estas prácticas, tampoco las condena porque la sociedad las permite. Las leyes contra la violencia doméstica se han ido debilitando con el tiempo. En 2017, la violencia doméstica dejó de ser parte del Código Penal y ahora solo supone una multa administrativa que además se suele pagar con el dinero de la unidad familiar y no con el del agresor. Dicho cambio tuvo consecuencias graves: en el año 2018, según datos estatales, fueron denunciados solo un 20% de los casos reales de violencia de género en comparación con el año 2016, en el que se denunciaron un 40%, es decir ahora las mujeres denuncian menos debido al miedo a las consecuencias que pueda tener y a la impunidad del agresor.  

Desde los años 2000, la Iglesia ortodoxa se ha convertido en parte del aparato estatal y de su propaganda. ¿Cómo está influenciando en los derechos de las mujeres?

S.S.: La Iglesia ortodoxa está siendo financiada por el Gobierno, pero lo más importante es que ahora ejerce la función del control reproductivo de las mujeres, sin diferencia con el del Estado. Su objetivo final es tener a la mujer en casa pariendo sin parar. También hay que tener en cuenta que los sacerdotes ortodoxos pueden tener familia y suelen tener muchos hijos, siendo un “ejemplo” de familia patriarcal para los demás. Por ejemplo, la actual Comisionada de los Derechos de los menores de edad, Anna Kuznetsova, con seis hijos y casada con un sacerdote, trabaja activamente con una red de organizaciones antiabortistas que ahora con su ayuda reciben la financiación estatal. Respecto a la violencia de género, apoyan la política del silencio total, no permiten a las mujeres denunciar, intentando que ellas lo vean como algo vergonzoso o que piensen que a veces cierta violencia hacia las mujeres es importante para domesticar su carácter.

¿Cuáles son las propuestas del feminismo para la protección de los derechos de las mujeres?

Varvara Mikháilova: En julio de 2018, tres hermanas de Khachaturyán mataron a su padre después de que las encarcelara y violara sistemáticamente durante años. Este caso conmocionó a todo el país y fue muy mediático, pero a pesar de la gravedad del crimen y de la cantidad de pruebas que existen, ni la justicia rusa ni la sociedad lo juzgaron como autodefensa. Para nosotras este suceso es clave porque queremos utilizarlo como estrategia mediática para que la gente entienda la importancia de crear una ley contra la violencia de género y obligar al Gobierno a volver a hablar sobre el proyecto de reforma de las políticas de igualdad de género, que realizamos las feministas en el año 2001. Éste incluiría la ley de violencia de género, las leyes contra la discriminación en el sistema educativo y la implementación de la educación sexual, además de legislación que permita la aplicación del Convenio de Estambul, y eliminar la lista de 456 profesiones prohibidas para las mujeres.

Varvara Mikháilova Feminismo Rusia
Varvara Mikháilova, abogada del colectivo ruso Costillas de Eva. Jose Ángel Sánchez Rocamora

Por otro lado, es importante impedir el tratamiento que se les da a las víctimas de abuso sexual como enfermas psiquiátricas. Dentro de la ley contra la violencia de género, exigimos la creación de instrumentos jurídicos como la orden de alejamiento, la financiación de albergues, líneas telefónicas de ayuda a las víctimas, rehabilitación de los violadores y maltratadores, porque si vamos a trabajar únicamente con las mujeres no crearemos ningún cambio en la situación de violencia sistemática. Esta reforma también abarcaría a otras leyes como la de la autodefensa, permitiendo incluir la especificación de violencia de género. También hemos realizado otro proyecto que cambiaría la actual ley que penaliza a las mujeres prostituidas y no al consumidor. Por último, es necesaria la abolición del servicio militar obligatorio, a pesar de que tradicionalmente no se ve como un asunto propio del feminismo, su influencia hace parte de las causas estructurales de la violencia de género, sobre todo por reafirmar la masculinidad violenta y conservadora marcada por la lógica de dominación y jerarquía que se aplica a todos los ámbitos de la vida incluidos el familiar y el laboral.

La oposición no ve al feminismo como un aliado y tampoco nuestros “compañeros” de la izquierda, que se proclaman profeministas, pero no aceptan que las mujeres sean autónomas respecto a sus decisiones

¿La oposición liberal y la de izquierdas en Rusia están apoyando al movimiento feminista?

S.S: La oposición no ve al feminismo como un aliado, tampoco nuestros “compañeros” de la izquierda que se proclaman profeministas, en seguida empiezan a realizar mansplaining y no aceptan que las mujeres sean autónomas respecto a sus decisiones y a las cuestiones referidas a las mujeres. Incluso hay personas que no ven la diferencia entre defender los derechos de las mujeres y los derechos del colectivo LGBTI, pensando que ser pro-LGBTI es suficiente como parar llamarse feminista. Aquí se nota la falta de formación en el activismo y en el campo de los Derechos Humanos. El discurso gubernamental respecto a los derechos de las mujeres no dista mucho del de la oposición liberal. Por ejemplo, Navalnyi [líder de la oposición] llamó a su mujer en Instagram “mi vaquita” que es una forma muy despectiva en ruso de llamar a una mujer, que se traduce como “mi hembra”, esto fue muy criticado por las feministas incluso las de su propio partido. Su respuesta fue y sigue siendo el bullying, el sarcasmo y el desprecio hacia todo el movimiento feminista. Y se supone que, entre la oposición, Navalnyi es el líder más progresista de los que tenemos hoy en día. Al final, el movimiento feminista se ha separado de los demás partidos políticos contrarios a Putin.

¿Por qué decidisteis crear el espacio seguro Simona?

S.S.: Los problemas que hemos tenido con la oposición y otros referidos al movimiento LGBTI, en el que muchas mujeres lesbianas vemos que nuestras reivindicaciones no son escuchadas o dejadas de lado nos han llevado a la creación del espacio seguro Simona. Las ciudades en Rusia son peligrosas para las mujeres. Algunas compañeras llevaban tiempo queriendo crear este espacio. Muchas de las que lo solicitaban eran víctimas de violencia de género o doméstica, de abuso sexual o discriminación en el trabajo, o mujeres que están cansadas de no poder ni siquiera entrar en una cafetería para trabajar tranquilamente sin que te hablen hombres desconocidos o tengas que aguantar insultos.

Homofobia
Ser LGTBIQ+ en Rusia

En Rusia, menos de la mitad de la población cree que las personas LGTBI+ deban tener los mismos derechos que las heterosexuales. La homofobia está también en la legislación. Más desde 2013, cuando se aprobó una ley que castigaba a las personas homosexuales por hacer “propaganda de relaciones sexuales no tradicionales”.

Los medios de comunicación escriben sobre nosotras criticándonos todo el tiempo, aunque nunca nos hayan preguntado sobre nuestros derechos o por qué tuvimos que abrir este espacio, sino sobre la discriminación de los hombres en nuestro coworking o por cosas irrelevantes como el color de las paredes del local.

Más tarde comenzaron las intimidaciones con golpes en las puertas y las ventanas. El diputado de La Duma Vitaliy Milónov (autor de la ley homofóbica del año 2013) intentó entrar el 11 de febrero de 2019, se lo impedimos y después comenzaron meses de infierno, primero por las visitas y por el alboroto en los medios de comunicación, después Milónov nos denunció por discriminación de género hacia los hombres, entonces empezaron a visitarnos diferentes instituciones estatales para realizar todos los controles posibles. Sin mencionar que ya estoy acostumbrada a abrir mis redes sociales y ver todos los días mensajes de tipo “¿Cuándo te largas a Gayropa (la forma de llamar a Europa entre los homófobos rusos), feminista gorda y fea?”.

Feminismo Rusia Centro
Mural en el centro social autogestionado "Espacio abierto" en San Petersburgo Jose Ángel Sánchez Rocamora

¿Qué actividades realizáis en Simona?

S.S.: Simona es un espacio de la organización “Рёбра Евы” (“Las costillas de Eva”) llevado por más de 30 voluntarias: allí trabajamos con las mujeres víctimas de género o doméstica y mujeres en situación de vulnerabilidad, es un espacio claro de autoayuda y de organización feminista. Tenemos un grupo de psicólogas voluntarias, grupos de apoyo para enfermas oncológicas. Estamos realizando estudios sociológicos sobre la situación de la prostitución en nuestro país. También realizamos talleres educativos mixtos sobre la cosificación de los cuerpos, la prostitución, la pornoeducación sexual. Una vez al año organizamos el festival de arte feminista: teatro, pintura y poesía, también invitamos a autoras de diferentes países. Por último, el evento más importante que hemos realizado ha sido una escuela de feminismo para poder aprender a autogestionarnos y organizarnos. Es una escuela de horizontalidad feminista. Tuvimos un par de hombres allí, uno visitante de talleres y otro asistente en la cocina. Hicimos muchas conferencias sobre la educación, salud y derechos reproductivos, mujeres con VIH, autoayuda entre mujeres, etc.

¿En qué punto se encuentra el movimiento feminista ruso?

V.M.: Nuestro siguiente objetivo es empezar a dedicarnos a la política porque por ahora sólo trabajamos a un nivel cultural. En la escuela de feminismo nos dimos cuenta de que actualmente apenas tenemos formación y actividad política. Estamos preparándonos para realizar el activismo al otro nivel y poder así tener nuestras propias representantes ya que por ahora no nos representa nadie en ningún nivel político, o incluso intentar crear nuestro partido aún a sabiendas de que será ilegalizado en el mismo momento de su inscripción, pero por lo menos intentar fundarlo ya será un primer paso para consolidar nuestro propio discurso político.

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