Los retos y oportunidades del movimiento independentista en Puerto Rico

Puerto Rico ante el resto de superar su condición colonial en pleno siglo XXI.

La masacre de Ponce de 1937 Puerto Rico

Parte Hartuz Ikerketa Taldea


publicado
2018-04-20 15:30:00

El eufemísticamente denominado Estado Libre Asociado de Puerto Rico se enfrenta en el siglo XXI al reto de superar su condición colonial, barajando sobre la mesa tres opciones políticas: el mantenimiento del actual status y/o su mejora, la anexión a EE UU como el 51 Estado de la Unión o la conversión en un Estado realmente independiente.

La primera opción la sigue defendiendo medio siglo después el Partido Popular Democrático (PPD), mientras que la segunda es la promesa del derechista Partido Nuevo Progresista (PNP). La última, la promueven el Partido Independentista Portorriqueño (PIP) y un abanico diversos de organizaciones sociales y políticas no electorales.

Tres opciones políticas: el mantenimiento del actual status y/o su mejora, la anexión a EE UU como el 51 Estado de la Unión o la conversión en un Estado realmente independiente

El objetivo del siguiente análisis es reflexionar en torno a los retos y a las oportunidades que el independentismo tiene hoy día, poniendo en valor su trayectoria histórica y señalando las dificultades para lograr su proyecto, teniendo en cuenta que su adversario es, como advierte Lourdes Santiago, vicepresidenta del PIP, “el imperio más poderoso de la historia”.

Primera etapa de la colonización

La independencia de la América Latina continental trajo como consecuencia la huida y el asentamiento de un sector de la élite colonial española en Puerto Rico y Cuba. España convirtió a sus islas del Caribe en un búnker de resistencia, retrasando así los procesos independentistas. Los movimientos soberanistas cubano y portorriqueño se articularon desde el principio, alzándose simultáneamente en 1868. Sin embargo, mientras el Grito de Yara cubano fue el pistoletazo de salida para la posterior independencia 30 años después (1898), el Grito de Lares fue sofocado en poco tiempo, evidenciando la mayor fragilidad del movimiento independentista portorriqueño. 

En 1917, la Ley Jones otorga la ciudadanía estadounidense a los residentes en la isla, entre otras razones para frenar el posible auge del independentismo

La derrota española frente a EE UU trajo como consecuencia la entrega de Puerto Rico en 1898 como botín de guerra. Dos años después, el Congreso estadounidense aprobó la Ley Foraker que legalizaba su posesión de la isla, la ponía bajo su control legislativo y dejaba en manos de la Casa Blanca la designación de un gobernador. En 1917, la Ley Jones otorga la ciudadanía estadounidense a los residentes en la isla, entre otras razones para frenar el posible auge del independentismo. Además, se amenaza con suprimir el acceso “preferente” al mercado norteamericano si se promueve la independencia.