Política
Frente Amplio y Podemos consuman su desacuerdo y concurrirán en dos listas en la mayoría del territorio
No podía faltar el suspense y una traca final para poner el broche a una semana de tensión, presiones y mensajes cruzados entre Podemos y el Frente Amplio. Tres horas antes del cierre del plazo para registrar coaliciones de cara a las elecciones del 29 de noviembre, los de Colau, Emilio Delgado, Antonio Maíllo y Verónica Martínez Barbero enviaban una propuesta final: dos puestos de salida en Madrid y Barcelona, una futura portavocía en el Congreso y la apertura a pactos en todos los territorios. Podemos dijo no.
Con estos movimientos, se cerraba un capítulo difícil para la izquierda con vocación federalista en todo el territorio. Si el acuerdo de 2023 dejó heridas abiertas, el no acuerdo de hoy anticipa una campaña electoral descarnada. De una parte, cuatro partidos principales (IU, Más Madrid, Comuns y Sumar), de otra, Podemos. Salvo en País Valencià y las Islas Canarias, competición por colocar un diputado en apenas 20 de las 52 circunscripciones electorales. Un panorama difícil de comprender para un buen número de votantes y un fantasma, el del voto útil al PSOE, que recorrerá toda la campaña a medida que las encuestas registren la posible obtención de mayoría absoluta por parte del PP y Vox.
Poco antes de las 20h, Podemos anunciaba en sus redes sociales que convocaba un Consejo Ciudadano Estatal del partido para las 11:30h de la mañana en su sede del distrito de Ciudad Lineal y, unos minutos después, las organizaciones del Frente Amplio, a diez kilómetros de allí. No hace falta ser un lince para saber que, a esa hora, la posibilidad de un acuerdo integral estaba completamente descartada.
En la siguiente pantalla se conocerán los nombres en los puestos de salida, las agendas de campaña y los distintos argumentarios. Hoy, 16 de octubre, se ha consumado la imposibilidad de solucionar una ruptura cuyos orígenes se remontan al menos a 2023 y que amenaza con dejar a la izquierda federalista en sus peores resultados desde la irrupción de la llamada nueva política allá por 2014.
No hay acuerdo, hay una brecha mucho más grande de la que había cuando comenzó a hablarse de un acuerdo. Quedan 44 días para las elecciones
No hubo sorpresas, pero sí movimientos sorprendentes, destinados quizá a conseguir el acuerdo, seguro a construir una narrativa. Frente Amplio daba el paso de oferecer dos puestos de salida y un reparto equitativo de recursos a Podemos, Podemos respondía primero a través de Diario Red, el medio de su fundador, Pablo Iglesias, calificando de “trampa”, la oferta, después con un comunicado en el que no atendían a la propuesta y reclamaban otro acuerdo, uno en once comunidades autónomas, prioritariamente en Extremadura, Euskadi, Cantabria, Galicia o Murcia, donde, según los morados, el acuerdo estaba casi cerrado o muy avanzado. Ni por fas, ni por nefas. No hay acuerdo, hay una brecha mucho más grande de la que había cuando comenzó a hablarse de un acuerdo. Quedan 44 días para las elecciones.
El plazo para el cierre de coaliciones ha terminado a las 00:01h pero las negociaciones reales, no el lanzamiento de mensajes a través de redes sociales y programas de TV, quedaron virtualmente rotas el domingo, cuando Gabriel Rufián e Irene Montero movieron ficha y abrieron una brecha insalvable en las negociaciones que, hasta entonces, Podemos mantenía con el Frente Amplio, formado por Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Comuns y Más Madrid.
A lo largo de la jornada del viernes sí se han producido pactos importantes de cara a las elecciones del 29 de noviembre. Han sido en aquellos lugares en los que hay un tercer actor con peso específico. Abrió la lata el acuerdo de las Islas Canarias, primero sin Podemos y luego con los morados. La papeleta en el archipiélago tendrá el nombre de Unidad del Pueblo Canario.
El viernes se cerraba el acuerdo en el País Valencià, especialmente delicado en cuanto el propio Compromís es una confluencia de tres partidos (Més Compromís, Iniciativa y Els Verds). Antes de las 18h se llegaba al acuerdo, que incluye a Compromís, Podemos, Esquerra Unida y Esquerra Republicana del País Valencià (ERPV), y que tendrá el nombre del partido alfa en cabeza de la papeleta. Compromís-Front Valencià es la denominación y el pacto no supone integrarse en el Frente Amplio: la coalición se limita al ámbito valenciano, con la particularidad de la negociación en el Senado.
Hasta última hora de la noche se ha negociado en Aragón, donde la Chunta cuenta con la voz más alta debido a su historia y a la potencia adquirida en las últimas elecciones autonómicas. El acuerdo con el Frente Amplio sí incluirá el apellido de la coalición en la papeleta: CHA-Frente Amplio Aragón. En el caso de Aragón, la coalición ha tenido tiempo de hacer un acto de presentación del acuerdo.
“El espectáculo y el culebrón que hemos dado entre todos es nefasto”, ha declamado Gabriel Rufián, número uno por ERC en Catalunya para reconocer su “fracaso” a la hora de unificar listas
Durante la jornada, el Frente Amplio ha llegado a acuerdos de distinto peso. En Asturies se ha integrado Somos, la organización de Covadonga Tomé, exdiputada autonómica con Podemos. En Navarra, con Batzarre, un partido pequeño que habitualmente ha sido pegamento de distintas coaliciones, Iniciativa del Pueblo Andaluz e Izquierda Asturiana. El Frente Amplio se ha nutrido además con dos convidados de piedra de pasados procesos electorales: Por Un Mundo Más Justo y el Partido Humanista.
A última hora de la noche, casi sobre el plazo, se conocía una noticia de distinto alcalce. El PSOE y Frente Amplio presentarán listas conjuntas en el Senado, una propuesta que ha rondado en las últimas semanas y que mejora las posibilidades a) de la izquierda de Frente Amplio para obtener alguna plaza en la Cámara Alta y b) de las dos partes para disputar la mayoría en el Senado, que en la legislatura pasada estuvo en manos de la derecha.
Culebrones y negativa a desmembrar acuerdos
Pero el pacto de los pactos, el que debía reunir a Podemos con el Frente Amplio para tratar de reeditar, en versión mejorada, el acuerdo de 2023, no se ha producido. A lo largo de la jornada y hasta a traca final, la dirección de los morados apenas han emitido señales. El turno ha correspondido a su fundador, Pablo Iglesias, actualmente sin responsabilidades orgánicas en Podemos. En un tenso cara a cara televisivo con el que parte como número uno por Madrid con la papeleta de Frente Amplio, Emilio Delgado, Iglesias ha anticipado la que será la línea de campaña de su partido: la crítica de la acción del Gobierno de coalición, especialmente en política internacional.
“El espectáculo y el culebrón que hemos dado entre todos es nefasto”, ha declamado Gabriel Rufián, número uno por ERC en Catalunya para reconocer su “fracaso” a la hora de unificar listas y visión política en todo el territorio. El hasta ahora diputado por Barcelona regresará al Congreso tras un viaje para el que solo ha contado con la alianza de Podemos, que a priori meterá una persona en puestos de salida en Catalunya. Rufián ha dicho que estivo “a punto” de renunciar a todo cuando fue consciente de ese fracaso, pero, en una jornada rara como la de hoy ha puesto otra guinda de rareza: se ha anunciado la aparición de un libro llamado Cómo ganar a los fachas, que presentará la semana que viene, en una campaña que va a poner a prueba su fórmula.
Crítica con Rufián, pero dejando espacio para el acuerdo con él —también en Catalunya, no sin conflictos dentro de la visión política de Comuns— la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha insistido durante la mañana y el mediodía del viernes en que todavía había tiempo.
En Más Madrid, las ofertas de fin de temporada han incluido el puesto dos de la lista para Irene Montero, algo que se había descartado a mediados de semana. Delgado ha sido el que ha explicitado esa posibilidad, sin respuesta por parte de Podemos, que ha seguido insistiendo en que el marco debía ser o el de unas primarias o el de Rufián como líder del espacio. La oferta de la noche incluía esa posibilidad, pero por primera vez, que se sepa, se ha pasado por escrito y no a través de los medios.
Desde el martes, no obstante, Podemos ha insistido en que en Madrid no habrá la “más mínima penalización” por la participación de dos listas compitiendo por el espacio de la izquierda y así se ha posicionado también en la jornada postrera. Los morados, sin embargo, han intentado conseguir que Izquierda Unida cediera en aquellas provincias y comunidades autónomas donde la separación puede tener, a priori, peores efectos: Andalucía, Murcia, Euskadi y Asturies eran las principales piezas que Podemos quería obtener en el frenesí de los pactos de última hora, pero las direcciones territoriales de IU han cerrado filas con el aviso lanzado hace unos días por Antonio Maíllo, coordinador federal de Izquierda Unida, de que no se aceptarían troceamientos ni pactos a la carta.
Hoy, sábado 17 de octubre, ya es otro día y la jornada se presenta como el momento de intentar pasar página. No lo conseguirán, al menos mañana, pero esa ya es otra historia.
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