Podemos
La vida en Podemos después de Vistalegre II

155.000 personas han participado en la segunda Asamblea Ciudadana de Podemos.

Podemos en Vistalegre II
Pablo Iglesias durante la asamblea de Vistalegre II. Álvaro Minguito

publicado
2017-02-13 10:29

155.000 personas han participado en la segunda Asamblea Ciudadana de Podemos. Unas 8.000 se acercaron al Palacio de Vistalegre, en Madrid, para escuchar a sus dirigentes y decirles que se unan. Que no quieren perder la oportunidad de tener una organización mayoritaria, pero transformadora. Capaz de llegar al Gobierno, pero sin desvincularse de las movilizaciones sociales.

El congreso, en el que se elegía la nueva dirección y varias cuestiones estratégicas del partido, se celebró después de una campaña muy enconada, con acusaciones personales en redes sociales, artículos y entrevistas. Ingredientes perfectos para un relato mediático que polariza y anula el debate político explotando las rencillas personales.

Con estas líneas trazando muchos análisis, acudimos a Vistalegre II haciéndonos una pregunta: y después, ¿qué? Se ha repetido mucho que lo importante era el día siguiente. Pero, ¿cuáles son los objetivos de Podemos tras su segunda visita a la plaza de Carabanchel?

Para Miguel Urbán, que debutará en el Consejo Ciudadano Estatal (CCE), la organización va a ser más democrática. “Todos los documentos que se presentan son mucho más democráticos que los del primer Vistalegre”, comenta en la sala donde trabaja el equipo de Podemos en Movimiento después de concluir la primera jornada de la Asamblea. En opinión del eurodiputado, “la idea de la maquinaria electoral se mantiene, porque todo partido la necesita”, pero “ese lenguaje tan bélico que contrasta con el de los movimientos sociales” está dando ya paso a otros planteamientos.

A la lista de tareas para hacer, Urbán añade facilitar la capacidad de financiación de los círculos y establecer debates más abiertos, que favorezcan “coincidencias cruzadas” entre las diferentes posturas. En cuanto al trabajo hacia fuera del partido, cree que el objetivo es “derrotar a la gran coalición del PP, Ciudadanos y PSOE. Y eso pasa por un nuevo ciclo de movilizaciones sociales y por comprender y respetar la autonomía de los movimientos en ese nuevo ciclo”. Y pone como primera cita el debate sobre el CETA en el Parlamento Europeo.

El equipo que encabezaron Teresa Rodríguez y Urbán consiguió dos puestos en el CCE, de un total de 62. La lista de Pablo Iglesias (Podemos Para Todas) se hizo con 37 y la de Íñigo Errejón (Recuperar la Ilusión) con 23. En la votación de los documentos político y organizativo, las propuestas de Iglesias –reelegido también secretario general– recibieron el 55,2% de los apoyos, las de Errejón el 34,3%, y las de Anticapitalistas el 9,4%. La filtración de los resultados a la prensa dos horas y media antes de cuando estaba previsto que se anunciaran públicamente alteró el orden del día.

Después de la presentación del nuevo Consejo Estatal, el discurso de Iglesias y la música de Lluís Llach y Silvio Rodríguez, bajamos a la grada y accedemos a la pista del pabellón para preguntar a más candidatos electos.

Igual que la Iglesia tiene capillas en todos los pueblos, Podemos tiene que tener su capilla en todos los pueblos y barrios

“Aquí la gente nos ha dicho: [hay que ir] por este camino, que es el de integrar a todo el mundo en el trabajo”, afirma Diego Cañamero, que entra en el CCE en la lista de Iglesias. “Así que objetivo número uno: integrar a todo el mundo, trabajar, preparar a esta fuerza política y social en todo el Estado, vertebrar Podemos en los pueblos, ciudades, barrios, en las fábricas… y ser la alternativa de gobierno para 2020”. En palabras del diputado andaluz, “igual que la Iglesia tiene capillas en todos los pueblos, Podemos tiene que tener su capilla en todos los pueblos y barrios”. 

 Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, abrazados en Vistalegre. Foto: David Fernández.


Entre los miembros del Consejo integrados en el equipo Recuperar la Ilusión no hay muchas ganas de hablar. Quieren “ordenar primero las ideas”, o se muestran pesimistas ante la posibilidad de que el partido “se escore hacia la izquierda” y prefieren no añadir su nombre a la reflexión.

No es el caso de Pablo Bustinduy, quien responde: “[la agenda] está fijada en el documento político que ha salido y que asumimos todos y todas como la hoja de ruta del proyecto por el que trabajamos. Tenemos nuestro programa electoral y al mismo tiempo tenemos una pluralidad y diversidad interna que es enriquecedora para el día a día”.

En una cafetería cercana al pabellón hablamos con Eduardo Maura, que sale del CCE tras no presentarse a la reelección. Partidario de la propuesta de Errejón, Maura apunta varios asuntos en la agenda externa del partido: ganar iniciativas parlamentarias al Gobierno, construir una alternativa trabajando con los movimientos sociales y recuperar a quienes se han desencantado con el proyecto desde el 26J.

“2017 tiene que ser un año de ofensiva política a todos los niveles. Hay varias cuestiones relevantes encima de la mesa, las más conocidas son pobreza energética y cláusulas suelo; pero no son las únicas, hay que ensanchar también las miras de la organización”, sostiene Maura.

Tratarse bien es lo primero, es revolucionario. Y, desgraciadamente, en los colectivos, en los movimientos, y en los partidos políticos, destacadamente, no nos tratamos bien
Según su análisis, para que la agenda externa funcione es necesario un trabajo “sólido y serio” que aproveche el documento organizativo aprobado. En este sentido, insiste en una idea: “Tratarse bien es lo primero, es revolucionario. Y, desgraciadamente, en los colectivos, en los movimientos, y en los partidos políticos, destacadamente, no nos tratamos bien”.

Acabadas las intervenciones, a las puertas del pabellón, varias militantes comparten sus opiniones con El Salto.

Pilar, 65 años, de Madrid: “Para mí la prioridad debe ser potenciar los círculos. Darles medios, que pasamos mucho frío a veces. Estamos incómodos, no tenemos lugar donde reunirnos”.

Dani, 19 años, de Barcelona: “Si tienes que repetir tantas veces ‘unidad, unidad, unidad’ es que algo realmente no funciona, es que algo está roto”.

Noelia, 26 años, de Valencia: “Estoy más de acuerdo con el diagnóstico de Podemos Para Todas, que tenemos que poner cara amable y articular en base a la ilusión, pero no tenemos que dejar de plantar cara”.

Fernando, 62 años, Madrid: “Que haya debate en los círculos, que se politicen, y que se visibilice la diversidad. Porque solo a partir de ahí se puede construir la unidad”.

La elección de los nombres que ocuparán las secretarías del CCE será la primera decisión difícil para la nueva dirección de Podemos. Entonces se empezará a saber si realmente la Asamblea ha sido tan catártica como dicen.

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