Sánchez logra sentar a Podemos a la mesa con la esperanza en la reforma migratoria que pide Junts

El PSOE se marca un gol devolviendo a la formación morada al campo de los socios parlamentarios a expensas de Sumar y pacta, a cambio, rediscutir el caído traspaso de competencias a Catalunya en materia de inmigración. Castilla y León, otra derrota de la unidad. Mientras, PP y Vox embisten en las Cortes y Bruselas.

La semana empezó con una novedad de alto impacto político y social, justo cuando se venía de días en los que las noticias eran monopolizadas por la dramática tragedia ferroviaria en la provincia de Córdoba. Podemos anunciaba el lunes un acuerdo para una regularización que beneficiará a más de 500.000 migrantes que residen en el Estado español.

En tiempos en los que buena parte del discurso dominante ha sido canibalizado por el dogma trumpista migrantefóbico, y en el marco de una Unión Europea en la que buena parte de sus miembros están emprendiendo cambios normativos en contra de regularizaciones, la noticia tenía repercusión asegurada. De hecho, al día siguiente fue el título principal en la portada de la web del New York Times, el periódico más leído de Occidente.

El Gobierno de Pedro Sánchez conseguía volver a sentar a la mesa de negociación de socios parlamentarios a Podemos, incluso perjudicando simbólicamente al socio minoritario

Pero en clave política más doméstica, y más allá del merecido respiro a los colectivos migrantes, la noticia significaba también por lo no dicho: el Gobierno de Pedro Sánchez conseguía volver a sentar a la mesa de negociación de socios parlamentarios a Podemos, incluso perjudicando simbólicamente al socio minoritario.

Un trueque necesario

No han faltado los formadores de opinión que, en algunos medios, han dejado entrever que esta ha sida una jugada ajedrecista del líder del Partido Socialista para tumbar al Sumar de Yolanda Díaz, regalándole foco y laureles a Podemos, para forzar la renovación del grupo confederal y que elija otro líder que garantice la unidad de la izquierda transformadora (y con ello, sume más escaños en las próximas generales).

Pero nada de eso. Desde uno de los despachos más importantes de la estructura de poder del PSOE han asegurado a El Salto que lo pactado con Podemos no fue para perjudicar a los de Díaz ni para dividir más ese espectro, sino lo contrario. “La estrategia es sumar, acumular, no restar”, recalcan.

“Dentro de poco”, según fuentes socialistas, también habrá una suerte de compensación a Sumar, otorgándole el foco con algún logro de pacto parlamentario

Además, las mismas fuentes señalan que “dentro de poco” también habrá una suerte de compensación a Sumar, otorgándole el foco con algún logro de pacto parlamentario. Varias indagaciones en el grupo confederal responden que, probablemente, eso sería la ley Mordaza, para que esté aprobada antes del verano (y especialmente antes deque puedan llegar Feijóo y Abascal a la Moncloa). “El acuerdo con Podemos ha sido para acercar posturas para futuros pactos y Yolanda ya recibirá algo a cambio. El objetivo es reagrupar y consolidar la mayoría”, han destacado. El horizonte tiene un cartel claro: presupuestos generales. Pero para ello, hay que enderezar las cosas con Junts y cohesionar a los grupos de la izquierda.

De hecho, fuentes de Podemos han confirmado a El Salto que se abren “a volver a negociar el traspaso de competencias” de migración a la Generalitat catalana, como reclama Junts, aunque con algunos cambios en el articulado. Cabe recordar que este traspaso fue rechazado el año pasado por la mayoría de los diputados al no contar con los cuatro votos de la formación morada y tratarse de una ley orgánica (en la que es necesaria la mayoría absoluta).

El acuerdo incluía, cómo no, la posibilidad del posicionamiento mediático. Moncloa había permitido que fueran Ione Belarra e Irene Montero en su acto partidario quienes lo comunicasen pero alguien (seguramente socialista, dicen en Podemos) lo filtró a la SER unas pocas horas antes.

En Podemos aseguran que el trueque evidente no es tal, ya que Belarra “viene negociando hace meses” esta regularización, impulsada también por la ILP presentada y que fue admitida a trámite. Sin embargo, hay un dato insoslayable: esta nueva regularización no requiere ser aprobada por el Congreso y basta con un real decreto administrativo.

“La contraprestación [a mostrar a un Podemos acordando con el Gobierno] es estar dispuestos a negociar el traspaso con un cambio de texto. La iniciativa previa ha muerto así que igualmente habría que hacer otra. No se necesita a Junts para esta regularización, pero Junts sí necesita los votos de Podemos para su traspaso”, explican desde el partido que tiene de precandidata a Irene Montero.

La regularización, en realidad, establece un cambio del reglamento de extranjería, similar al hecho por el gobierno de Rodríguez Zapatero en 2005, cuando tampoco fue aprobada por los diputados. No obstante, la portavoz de Junts, Miriam Nogueras, ha dicho públicamente que no va a permitir que se toque “un pelo” del articulado.

Algunos diputados de Sumar admiten “que hubo varios mosqueados” por el regalo de Sánchez a Podemos. “Que haya sido en plena campaña electoral en Aragón no ha caído bien”, lamentan

Mientras tanto, algunos diputados de Sumar admiten “que hubo varios mosqueados” por el regalo de Sánchez a Podemos. “Que haya sido en plena campaña electoral en Aragón no ha caído bien”, lamentan. Es cierto que quienes han trabajado y negociado el tema con Moncloa fueron los ‘comuns’ y no el sector de Movimiento Sumar, que junto con Más Madrid son los que tienen la peor relación con los morados.

Un diputado de Sumar lo ilustra con pragmatismo: “Ahora Podemos tiene que justificar su giro, venía de la retórica ‘antigobierno’. Lo han metido en el plato y ahora buscarán los presupuestos, y a ellos les da oxígeno. Pero es algo positivo porque a los votantes progresistas hay que darles buenas noticias también y esto lo ha sido”.

Bruselas y las Cortes

Si alguien creyó que el tono sosegado por parte del PP los primeros tres días después de la tragedia ferroviaria iba a ser la nueva regla, ha bastado poco para confirmar que ni en sueños se alejarán de la exacerbación hiperventilada.

Tanto Génova como Vox han coincidido en la táctica de acudir al Parlamento Europeo y a sus aliados en Bruselas para embestir contra la regularización. Feijóo empezó anunciando que llevaría a la reunión del PPE de este fin de semana en Zagreb el tema para que se debata lo que, a su entender, “incumple el pacto migratorio europeo”.

Fuentes socialistas consultadas destacan la “incoherencia” de la Ejecutiva del PP en este asunto debido a que en abril de 2024 votaron a favor de la tramitación en el Congreso de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para la regularización de más de un millón de personas y que contaba con el respaldo de la Conferencia Episcopal. También opinan que “no es sorpresa” porque recuerdan cómo en 2005 Génova se opuso con rotundidad a la regularización que hizo el expresidente Rodríguez Zapatero (en aquella oportunidad también el PP llevó al Parlamento Europeo el debate).

En la misma sintonía ha actuado el socio de ultraderecha. El portavoz de Vox en el Parlamento Europeo, Jorge Buxadé, líder de la vertiente más neofalangista y menos liberal del partido, ha tachado de “medida grosera y brutal” la decisión del Consejo de Ministros y ha anunciado una “ofensiva europea” contra ella. En paralelo, Vox ha dirigido una carta al comisario europeo de Interior,  Magnus Brunner (miembro de la derecha austríaca), solicitando una reunión urgente para exigir cambios normativos para boicotear la iniciativa.

El de la migración es el asunto estrella, tristemente, para la derecha global (si hasta en Japón la nueva primera ministra lo ha utilizado, un país casi con bajísima tasa de migración). Por eso mismo, los dos partidos alfa de la derecha españolista  se han enzarzado en disputas, con las tiranteces que suelen tener con respecto a temas en los que Vox acusa al PP de ser demasiado moderado.

La eurodiputada del PP, Alma Ezcurra, acusó el jueves a Vox de “volver a mentir” porque el partido ultra afirmaba en sus redes sociales que el PP había votado con la izquierda “bloquear el debate” sobre la regularización en el Parlamento Europeo. “Ayer el PPE ya solicitó que se debatiera el asunto en el grupo de trabajo de Schengen y esta mañana hemos pedido a la Comisión que analice si incumple la normativa europea. Nos alegramos de que os hayáis puesto a trabajar”, ironizó.

Igualmente, el comisario Brunner ha bajado los decibelios del debate que se quiere exportar desde Madrid y ha afirmado que la regularización es una competencia de los Estados miembros. “Este caso es distinto porque son personas que ya están en el Estado miembro y España tiene la competencia sobre cómo reaccionar y abordar la actuación legal de la migración”. La bala de plata europea finalmente era de goma.

En las Cortes, el acoso y derribo también persiste. Feijóo ha ordenado a su tropa de senadores que lancen una nueva comisión de investigación sobre la crisis ferroviaria que tachan de “estructural”, aprovechando la mayoría absoluta del PP en la cámara alta. Pero al líder de la oposición lo espera esta semana un viejo dolor de cabeza: su relación con Mazón. El lunes a la mañana recibirá centenares de preguntas en su comparecencia en la comisión de la dana en el Congreso.

Según la base sociológica del último CIS, sin ‘la cocina’ de Tezanos, el ex presidente de la Xunta no pasa por su mejor momento. Pero cuenta con aliados indirectos en la izquierda confederal: la fragmentación es la garantía para que el reparto de escaños favorezca a las derechas. La unidad vuelve a quedar lejos en Castilla y León, como ocurrió con Aragón y antes, en Galiza y Euskadi. Extremadura ha sido la excepción y posiblemente Andalucía confirme la regla.

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