Opinión
¿No se puede hacer nada por Venezuela?

A partir de la II Guerra Mundial, nacieron una serie de maravillosas instancias internacionales con perfil de cómic: se consagraban a vigilar el mundo y a mantener los equilibrios, como si tuviesen superpoderes contra el Mal. ¿Por qué no intervienen ahora? Porque nunca fueron más que una carcasa vacía.
Manifestación por Venezuela Vigo 3/01/26 - 1
Juancho Everman Concentración frente al Consulado de Venezuela este sábado en Vigo.
4 ene 2026 11:53

Acaba de pasar y, sin embargo, ya lo hemos visto. Una vez más, los EEUU tratan un país cuyo gobierno detestan, en este caso Venezuela, como su patio trasero. Se permiten raptar al presidente y juzgarlo por una, bastante ridícula, acusación: dirigir un entramado de narcotráfico que, supuestamente, está detrás del incremento en el consumo de drogas entre su juventud, a pesar de que Venezuela no produce ese fentanilo que inquieta a la sociedad norteamericana. Algo tremendamente parecido sucedió en 1990, pero la memoria parece habernos abandonado. La memoria y la racionalidad.

El fantoche de Trump puede salir en los medios del mundo entero asegurando que piensa gobernar Venezuela hasta que se produzca una transición segura, sin que las élites dirigentes del mundo califiquen inmediatamente el episodio de ocupación. Putin en Ucrania arremete contra el derecho internacional, pero Trump puede bombardear Venezuela, ocuparla y hasta atreverse a mencionar en su discurso que las compañías norteamericanas van a recuperar las extracciones petroleras que les robaron (?) sin que nadie le solicite rendir cuentas. Es fácil notar que el presidente de Estados Unidos ni sabe una palaba de historia, ni consigue elaborar análisis profundos: ¿cómo es eso de que en el mundo existen “bad people”? ¿Dónde estamos? ¿En la clase de religión para preescolares?

Sin embargo, el problema no es solo Trump. Si fuese así, bastaría con detenerlo. A partir de la II Guerra Mundial, nacieron una serie de maravillosas instancias internacionales con perfil de cómic: se consagraban a vigilar el mundo y a mantener los equilibrios, como si tuviesen superpoderes contra el Mal. ¿Por qué no intervienen ahora? Porque nunca fueron más que una carcasa vacía. Tal vez el problema real sea la falta de liderazgo ético en el actual momento político. Todo el mundo parece de acuerdo en que no conviene incomodar al tío Sam contrariando su orden de armarnos hasta los dientes.

No se puede decir, alto y claro, que la paz es el único camino. No se pode acusar a Trump de practicar una acción colonial, como habían sido acciones asesinas los ataques de lanchas que la precedieron. No se puede denunciar el abuso ni lanzar una comitiva diplomática para exigir justicia con fiereza, al tiempo que se cuida de evitar una guerra mundial. No se puede argumentar que el chavismo, incluso enfrentando problemas y limitaciones, como todos los proyectos políticos, persigue la justicia social y desarrolla estructuras de comunidad en medio de un ambiente hostil —el crecimiento del fascismo internacional y las ricas élites en el interior.

Hace más de diez años, participé, invitada por Maduro, en un Encuentro de Intelectuales por la Humanidad: todas las que integramos esa delegación tuvimos oportunidad de ver la luz y las sombras del desafío que suponía el socialismo para el siglo XXI. Al final del encuentro, se nos encomendó la misión de dar a conocer en nuestros países la realidad venezolana que habíamos observado. Pero ¿en qué medios podríamos difundir el mensaje? El capital tiene todo bien atado, mientras diferentes micropoderes insisten en que no se puede hacer nada; solo contemplar el espectáculo, porque, como dice el propio Trump: “Fue como un programa de televisión”. Pues ¡Dios salve a América, porque parece difícil que se salve sola! Entretanto, seguramente algo podemos y debemos hacer.

Editorial
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Los artículos de opinión no reflejan necesariamente la visión del medio.

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