Opinión socias
¿Y si...?
Estoy en un desfonde social. Me explico. No veo nada claro el futuro, no el mío, el del colectivo social (mundial?).
No veo que mis aspiraciones y necesidades vitales estén representadas en el Parlamento; ni entiendo a un gobierno que gobierna condicionado por el poder real y no por la ciudadanía; ningún partido me deja participar en la toma de decisiones políticas; y de la judicatura, prefiero no hablar, no sea cosa que se sientan difamados y tenga que echármelos a la cara en algo que llaman juicio. Creo que en otros países están igual o peor. Mal de muchos…
Cuando me decían que con “mi libertad” podía decidir qué hacer con mi vida, me estaban mintiendo. No tengo oportunidad, ni lugar, en el que debatir los problemas sociales de los que soy sujeto doliente, por tanto, no tengo poder de decidir qué solución quiero aportar. Esas instituciones públicas que (¡Oh, la Constitución teórica!) dicen estar a mi servicio y que es de mí de donde emana el poder, ellas, determinan los objetivos a conseguir y del modo como le conviene al poder real (segunda vez que lo menciono, ¿por qué será?), si yo, y ciudadanos como yo, no tengo poder, ¿quién lo tiene?
Vengo dándole vueltas al tema del cambio climático, a las jodidas guerras, que a unos les matan a bombazos, a otros, de hambre y al resto del orbe nos va hundiendo en la miseria económica y moral, y no encuentro explicación racional y humana de por qué no hay capacidad para parar tanta desolación.
¿Y si esto no fuese democracia?, ¿y si esto fuese una figuración mental o psicológica colectiva?, ¿y si fuese un experimento que tratase de encontrar el límite de la capacidad humana para aguantar el sufrimiento?, ¿y si mi sacrificio y negación de mi responsabilidad ante la sociedad no tuviese ninguna contraprestación posterior ni religiosa, ni política, ni económica, ni, tan siquiera, cultural?
Voy a dejarlo en respuesta a la primera pregunta que me formulo: ¿y si esto no fuese democracia? Alguien decía el otro día, creo que en la TV, que estábamos desarrollando la democracia, creo que es un símil como cuando se dice que desarrollamos la economía. Mucho me temo que le llaman “desarrollo económico” a algo así como los 12.000 millones de € que han tenido de beneficio los cinco mayores bancos del país en un trimestre. El símil, para aplicarlo en la sociedad, el desarrollo de la democracia debe de ser que unos pocos debaten y deciden a voluntad lo que otros no podemos decidir. Personalizando, lo que yo no puedo decidir. Y personalizo porque creo que hay gente que está ufana y tranquila porque otros digan y hagan por ellos lo que ellos no quieren hacer ni decir.
Y sí, quiero concluir que el sistema socio-político-económico en el que vivo no es democrático. Me llevaría bastante más de las 1.000 palabras, que El Salto me permite en un artículo de socio, el poder explicar esta idea que, por otra parte, es bastante simple. Si democracia es participar, quiero hacerlo desde 0, es decir, desde mi barrio, mi pueblo, mi región y mi país, no me hace falta fomentar ni creer en valores patrios para ejercer de ciudadano. Si el poder emana de mí, según la Constitución (bueno, de mí y de unos cuantos millones más), quiero ejercerlo en la democracia económica, es decir, en tomar las decisiones que lleven a cubrir las necesidades de las ciudadanas y ciudadanos con quienes comparto esta etapa, a debatir y tomar las decisiones de cómo trabajar del modo más humano y menos explotador posible (es en lo único que estoy de acuerdo con la biblia: el trabajo es un fastidio, con j, claro), a preservar y mejorar las condiciones de vida de todo bicho viviente, animal y vegetal, de modo que lo vivan disfrutándolo en el futuro. Si de mí emana el poder del Estado que cubre la Justicia, quiero decidir y controlar a quienes la tienen que impartir, porque he comprobado que nadie controla la judicatura y se autoproclaman como “poder independiente” cuando, en realidad, tenían que estar bajo mi control. Y así, sucesivamente, con esos poderes no constitucionales, pero reales, que nos controlan, vigilan, aporrean, etc. etc.
Lo grave, y vuelvo al inicio de este escrito, es que según como me queje me llaman antisistema, algunos irían más allá y me llamarían terrorista (esto es porque le quieren dar una carga más emotiva a la noticia para que la gente se ponga de parte de ellos: miedo-salvación, ¿no?), así que no veo camino por donde transitar el futuro. Tampoco estoy generando mala leche, veo que hay mucha ciudadanía como yo, desanimada, impotente, desencantada, desengañada, contrariada, jodida… ¿cuántos adjetivos más podría poner para reflejar la circunstancia vital de cada uno de nosotras y nosotros?
¿Y si… lo hiciésemos de otra manera?
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