República y rostros: más allá de la deuda y del utilitarismo en la regularización de migrantes

Los argumentos a favor del decreto, aunque bien intencionados, pueden ser problemáticos. Esto no los invalida, pero sí sugiere la necesidad de ampliar los enfoques
Luis Espericueta
15 abr 2026 11:10 | Actualizado: 15 abr 2026 13:19

Este 14 de abril se ha aprobado el Real Decreto que permitirá una regularización extraordinaria de personas migrantes. No voy a entrar en analizar los requisitos que establece la norma, sino que quiero poner el foco en algunos de los principales argumentos a favor que han tenido mayor difusión.

El presidente Pedro Sánchez ha sido transparente en un artículo publicado en The New York Times, en el que explica las dos razones que lo han motivado a llevar a cabo esta medida. Señala que la primera es de índole moral: “España fue en el pasado un país de emigrantes”.

Reconozco la buena fe de Sánchez, así como la importancia de no ignorar la deuda histórica y de fomentar la justicia restaurativa. Sin embargo, creo que podemos alejarnos en cierta medida de la lógica mercantil en la que los derechos se conciben como una transacción. En otras palabras: la regularización sigue siendo justa incluso si imaginamos que España nunca hubiera sido un país de emigración.

La segunda razón que subyace al decreto, confiesa Sánchez, “es puramente pragmática”. Entre las ganancias esperadas, enumera el fortalecimiento del sistema de pensiones, el crecimiento del PIB y de la economía en general. Este mismo tipo de argumento ha sido usado por diversas voces, entre ellas la patronal CEOE. De este enfoque se deduce un cálculo en el que los números verdes serán posibles gracias al ingreso de mano de obra fértil.

Entiendo el poder de convencimiento de esta perspectiva para ciertos sectores de la población y su potencial para calar en ámbitos donde de otro modo no lo haría. Además, es evidente que fortalecer, por ejemplo, el sistema de pensiones es un efecto positivo.

No obstante, creo que no hay que dejar de lado otros argumentos a favor de la regularización. De lo contrario, se corre el riesgo de reforzar esa postura instrumental que considera a los “inmigrantes como socios necesarios”, en palabras de Sánchez. ¿Qué pasaría si Occidente no estuviera en situación de necesidad? La idea que emerge es clara: los migrantes solo somos tolerables cuando conviene.

Dado que el decreto fue aprobado el 14 de abril, empezaré señalando el republicanismo como una alternativa de legitimación distinta de la deuda y del utilitarismo. Dentro de toda esta tradición histórica y filosófica, con sus diferentes corrientes, podemos recuperar algunas ideas de Rousseau.

Para él, la ciudadanía radica más en el compromiso cívico que en la sangre. Por lo tanto, una persona foránea dispuesta a cumplir el pacto social orientado al interés común puede ser reconocida como ciudadana. Además, afirma en su obra más famosa, esta voluntad individual se refleja al habitar un territorio: “cuando el Estado se ha constituido, el consentimiento se manifiesta en la residencia”.

Esta perspectiva es cercana al discurso de la ministra Elma Saiz cuando señaló que el decreto reconocerá derechos a personas que viven y conviven con la población española. Ahora bien, para el filósofo Levinas, esta convivencia con el rostro de las personas en situación irregular impondría responsabilidades éticas e ineludibles ante su vulnerabilidad. En este sentido, la breve alusión a la dignidad humana que hizo Sánchez al final de su artículo se encuentra en sintonía con este enfoque.

Así, observamos que existen otras formas laicas de justificar la legitimidad de este decreto sin recurrir a un marco transaccional o utilitarista. En efecto, hay que tener precaución al concebir los derechos como beneficios condicionados a un pasado o a una ganancia futura.

Por último, cabe agregar que la regularización no eliminará automáticamente las causas estructurales de la desigualdad y del racismo. Por ejemplo, no basta con acceder a un trabajo si este no es digno. Como sostiene el filósofo español Moreno Pestaña: “los empleos que fomentan la participación democrática no deberían implicar un desgaste físico y psicológico extremo”. Sin embargo, es indiscutible que este decreto contribuye a la justicia social y que constituye una victoria para las organizaciones que lo impulsaron, pues no olvidemos que todo surgió de reivindicaciones sociales. Por eso: ¡salud, regularización y república!

Este es un espacio para la libre expresión de las personas socias de El Salto. El Salto no comparte necesariamente las opiniones vertidas en esta sección.

Cargando valoraciones...
Comentar
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra en tu cuenta.
Cargando...
Cargando...
Comentarios

Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.

Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!

Cargando comentarios...