Opinión socias
Propagandistas herederos del nacionalcatolicismo
Fernando Rovetta Klyver (UNT-UCLM)
En vísperas de elecciones generales, la Asociación Católica de Propagandistas de Talavera de la Reina, invita a un diálogo “España en la encrucijada: claves de la situación política y el futuro de nuestro país”, con la participación de Francisco Marhuenda, director de La Razón y del comunicador Jesús Olmedo.
Por la orientación de su periódico, como por la trayectoria de un graduado de la Universidad católica San Pablo CEU, como su trayectoria como diputado y luego asesor de los presidentes Aznar y Rajoy, cabe la sospecha de que su visita forma parte de una campaña electoral, y que tampoco esta vez habrá diálogo.
Este tipo de eventos oportunistas no puede sorprender al público talaverano, dado que la ACdP ya actuó con la misma política en otras oportunidades. Dado que mis reseñas a las mismas no fueron aceptadas para su publicación en periódicos autonómicos y municipales, he solicitado publicarlas en El Salto, periódico digital que respeta el pluralismo político y la libertad de conciencia, dos principios constitucionales.
I. De una leyenda a otra
El viernes 14/11/25 ACdP proyectó en el Teatro Victoria de Talavera el documental Hispanoamérica, canto de vida y esperanza, de José Luis López Linares (2024). El mismo se había estrenado en 80 salas en México el 17/10/24 y en España el 12/04/25. El filme había sido rodado en Ecuador, España, EEUU, Perú y México. En este último país López Linares había realizado su primer documental Asaltar los cielos (1996) sobre el asesinato de Trotsky por Ramón Mercader.
Como ya lo anticipa su título, la banda sonora y la fotografía del documental evocan el barroco de Hispanoamérica, para reclamar una relectura de la historia de “la mejor civilización del mundo”. A través del testimonio de profesores, artistas e integrantes de pueblos originarios, convoca a “reconocernos como lo que somos: una gran familia… De casi 600 millones de habitantes en este planeta, que compartimos mucho: la riqueza de nuestro idioma, el segundo idioma en internet. Tenemos el Quijote, el mejor libro del mundo. Sor Juana Inés de la Cruz…”, sostiene con entusiasmo López Linares durante su presentación del documental en TVMéxico el 11/10/24.
En el filme se pondera el mestizaje: “Aquí ya, todo el mundo se mezcló con todo el mundo” afirma Adelaida Sagarra Gamazo, no sólo entre el pueblo llano, sino también entre las élites españolas e indígenas. Se valora también la creación de universidades o de hospitales por el Tata Vasco (1470-1565), junto al protagonismo de la mujer: desde la Malinche que ayudó a Cortés y a otros pueblos a vencer a los Aztecas, hasta la Virgen de Guadalupe, que aún hoy se celebra como protectora y vínculo intercultural. Se presenta al Ensamble de Mojos en la selva de Bolivia que recupera e interpreta las partituras de la época de las misiones jesuítica en el Alto Orinoco. En esta presentación de los jesuitas, el documental parece inspirarse en la excelente película de Roland Joffé La Misión (1986).
“Ruedo películas sin guion”, confiesa López Linares, para el caso de este documental, algunos de los testimonios que elije estructuran su mensaje. Comienza con el diagnóstico de Carlos Leañez Aristimuño, hispanista de la Universidad Simón Bolívar, Venezuela:
“En Hispanoamérica somos víctimas de un relato que es completamente falso y muy peligroso: ´nosotros éramos santos indígenas. Ese paraíso, esa situación paradisíaca fue interrumpida por la llegada de unos barbudos, singularmente crueles, que solo vivieron a robar, pillar, vejar, matar, etc´. Historia mítica que late en el corazón y las mentes de muchísimos.”
Casi al final el filme, dedica unos fotogramas, sin mencionarlo, al libro de Eduardo Galeano Las venas abiertas de América Latina (1971).
“No es una película que quiera provocar, quiere invitar a que nos conozcamos mejor.” aclaraba el director en la citada entrevista. No obstante, en su elección de testigos y testimonios deja claro que considera necesario superar la “leyenda negra” de la colonización (término que rechaza) española de América.
Podemos estar de acuerdo en que convine superar tal leyenda, pero no para reemplazarla por otra, una “leyenda dorada”. Este juego pendular le permite al realizador afirmar: “Hay muchos motivos para acercarnos y creo que ninguno para alejarnos”, como se afirma en el filme:” se dijo que la conquista se hizo con la Cruz y la espada, cuando en realidad se hizo con la Cruz y la guitarra.”
En el filme se cuestionan los grabados el flamenco Teodoro de Bry, representando tormentos que los colonizadores aplicaban a los indios. Pero no se menciona a Bartolomé de las Casas, autor de la Brevísima relación de la destrucción de las Indias (1552), cuyo texto inspiró aquellos grabados. Tampoco hay ninguna referencia a los sermones del otro dominico, Fray Antonio de Montesinos (1511) cuando preguntaba a los españoles respecto a los indios: “¿estos no son hombres?”. Por el contrario, en la magnífica película de Icíar Bollaín, También la Lluvia (2020), estas complejidades de la historia quedan registradas.
Se destaca que la familia de Atahualpa tiene reservada una tumba en una nave de una catedral barroca, pero no se dice que Francisco Pizarro mató al Inca después de cobrar su rescate en oro y otros metales preciosos. Lo que motivó la doctrina del deber de restituir por parte de Francisco de Vitoria, creador del derecho internacional tampoco aludido. Por el contrario, se frivoliza: “Que devuelvan el oro, ¿dónde está el oro que se robaron? Siempre les digo: voltea a tu alrededor” para ver las láminas de oro de iglesias barrocas. Nadie afirma que los colonizadores se llevaran todas las riquezas de las Indias, pero negar el magnicidio y el expolio es al menos poco riguroso.
Haciendo estas salvedades que no son irrelevantes y que podrían ser más, rescatamos el aspecto estético del filme y las buenas intenciones del autor y de sus testigos, que parten del diagnóstico: “los hispanoamericanos, incluida España, no nos conocemos, y lo poco que conocemos no nos parece bueno.” Cabe sospechar que estos cinco siglos comenzaron con actores e intereses no siempre humanitarios, en medio de procesos muy complejos cuya simplificación no es el mejor punto de partida. Aceptar que además de luces también hubo sombras en nuestra historia no es falso, ni peligroso. Es saludable, aunque esto nos lleve a considerar presuntuoso sostener que seamos la mejor civilización. Tras la proyección no hubo tiempo para comentarios o preguntas de los asistentes.
II. Comunicación honesta vs. nostalgia
La VII Jornadas, de Católicos y Vida Pública de la ACdP: Testigos en la red: fe y comunicación en la era digital (7-8/11/25), contó con la presencia del Card. D. Ángel Fernández Artime, del Arzobispo de Toledo, D. Francisco Cerro Chaves y tuvo como sede el Centro Rafael Morales en Talavera. En ellas nada se dijo del documental: Hispanoamérica, canto de vida y esperanza, que habían proyectado la semana anterior.
Me propongo ahora presentar dos momentos casi antagónicos de estas Jornadas: resumir y comentar su apertura católica, en su cabal sentido de universal, para luego cuestionar una versión localista o nacional-católica.
II.1. La conferencia inaugural, a cargo del Card. D. Ángel Fernández Artime (SDB), asumió un carácter didáctico y esperanzador de inicio, pero desconcertante al final.
Comenzó presentando un alfabeto de generaciones: la silenciosa: la de los nacidos entre 1930 y 1948; baby boom: 1949-64; X: 1965-80; milenials o generación Y: de 1981-96; Z: 1997-2012 y la Alfa de 2013 a 28. Sostuvo luego que “Las nuevas generaciones tienen ya pensamiento digital, una mirada de este mundo, de la pantalla y de lo inmediato, una constitución neurológica diferente a la de quienes preferimos los libros de papel.”
Aludió también a las redes sociales, decenas de plataformas globales y centenares de regionales o nichos. Videos como YouTube, mensajerías como WhatsApp que suple al correo electrónico, Telegram… Presentó datos de 2025: entre 4.900 y 5.200 millones de personas, un 60 % de la población mundial, usamos redes sociales. Los usuarios españoles acceden a 6,8 plataformas de redes sociales al mes, 39,7 millones de identidades de usuarios, 83 % de la población estamos a diario en las redes, en internet 42,2 millones y en Instagram 26,5 de usuarios, diversificando datos por género y edad.
Destacó también que parte de la recepción de mensajes religiosos se da a través de TV 29%, Tik Tok 18%, Facebook 17%, un 14 % radio o Instagram, con preferencia a videos cortos o breves textos. Lo que las personas buscan con esto es “compañía, sentido de su vida, alimentos a su fe.”
Pasó luego a analizar luces y sombras de las Tics. Tras crear una inteligencia artificial el homo sapiens pasa a ser homo zaping, habitante de una estética cuyo sentido es el entretenimiento, quitando audiencia a los antiguos programas formativos de la TV. Valoró el juego de marketing de la cantante Rosalía, de Plaza Callao a la Sexta avenida de NY. En ese contexto, instó a presentar mensajes de fe con posibilidades de encuentro, a partir de diálogos con claridad, discernimiento, profundidad y responsabilidad ética.
No se trata de competir con modos que no sean cristianos -dijo- sino con algo que se distinga por la ética y la honestidad. Desde su experiencia como salesiano, afirmó: los jóvenes en unos minutos te calan, intuyen si hay coherencia entre lo que dices y vives, buscan referentes personales como el Papa Francisco, denostado por algunos, el Dalai Lama, Teresa de Calcuta, Nelson Mandela, Mahatma Gandhi, Oscar Romero… que contribuyen a la creación de una entidad religiosa de las personas-
Desde las diócesis -invitó- tenemos que estar atentos, activos, proactivos -aunque no a cualquier precio- a los latidos del mundo de hoy, tan complejo y diverso. Desde las calzadas romanas a la galaxia Gutemberg, han sido usadas para la difusión del evangelio; hoy son las redes. El Compromiso de Ciudad del Cabo, del Movimiento Lausana (16-25/10/2010, que reunió 4.200 líderes evangélicos de 198 países) destaca “la necesidad de una renovada participación crítica y creativa en los medios y en la tecnología como formas de abogar por la verdad de Cristo”.
Finalizó proponiendo cuatro pistas:
1) No basta que la Iglesia tenga redes sociales, sino también una presencia viva y significativa en los entornos sociales donde los jóvenes se expresan, se cuestionan y buscan sentido. Cosa que ellos hacen online, buscando respuestas en videos de menos de 60 segundos.
2) No se trata de imitar el lenguaje juvenil como estrategia de marketing, sino como una presencia que acompaña, escucha y camina a su lado. Las redes no pueden sustituir el encuentro personal.
3) En un entorno saturado de imágenes virales, entrar no gritando en medio del ruido, sino susurrando esperanza y capacidad de encuentro. Y, concluyó:
4) La era digital no es una amenaza, sino un nuevo territorio de encuentro, acercarnos con discreción con cercanía, compasión y ternura, como decía el papa Francisco.
Antes de pasar a reseñar el coloquio de la tarde, quisiera hacer un breve comentario sobre su referencia al III Congreso del Movimiento Lausana (ML), creado por los pastores evangélicos Billy Graham y John Stott (1974). En su IV Congreso celebrado en Seul (2024). La reconocida teóloga latinoamericana Ruth Padilla Deborst dio una conferencia plenaria sobre la justicia en la que criticó las “teologías colonialistas que justifican y financian la opresión bajo el disfraz de cierta escatología dispensacionalista”. Asimismo, lamentó el sufrimiento de los civiles en Gaza y pidió empatía por los rehenes tanto de Israel como de Hamás.
Estas declaraciones generaron críticas de los dispensacionistas que se identifican como sionistas cristianos, por lo que la Dirección del Congreso tuvo que aclarar que el “ML no apoya formalmente al sionismo, ni lo condena”. Sin embargo esta presunta neutralidad es cuestionada por León XIV en su Magnifica Humanitas:
“Hay situaciones en las que, para seguir siendo humanos, debemos abandonar las vacilaciones y tomar partido... Cuando nos enfrentamos a bombardeos contra civiles, a ataques contra hospitales, escuelas o infraestructuras vitales, a abusos que afectan a los niños, nos encontramos ante escándalos que hieren la humanidad misma.” (216)
II.2. En la mañana del 08/11 tuve oportunidad de hacer una pregunta a la única conferenciante, Da. María Dorrio Lourido, influencer, Licenciada en humanidades, Master en orientación familiar y madre de 12 hijos. Pero, tras las conferencias vespertinas no se concedieron oportunidades de “Interacción con el público”; ni siquiera cuando a propósito de la segunda, pregunté a viva voz si “se admitiría una pregunta”.
De las tres conferencias anunciadas, la segunda, bajo el título: “Medios de comunicación y verdad: un desafío para los católicos en la vida pública” adquirió el formato de un coloquio con el periodista Jorge Sanz Casillas, Subdirector del periódico El Debate.
El entrevistador (que no figuraba en programa dado que la actividad se anunció como una conferencia), comenzó preguntando al periodista “¿qué es la verdad?” Antes de entrar en terreno metafísico, Sanz Casillas escapó por el epistémico reduciéndola a “objetividad”, para luego distinguirla de la “opinión”.
Luego el entrevistador le preguntó: ¿puede un periodista negarse a responder en sede judicial? Se refería a lo afirmado por otro periodista en el juicio que se sigue al Fiscal General del Estado: “No fue el Fiscal quién filtró la información a la prensa, sino alguien que no puedo revelar por secreto profesional.” Sanz Casillas eludió también responder a esto, aduciendo no tener opinión formada al respecto. Pero son llamativas tanto la pregunta como
la evasiva, porque quien había generado tal acusación (M.A.R.) contra el Fiscal, ya había admitido que se basaba en una invención política suya, es decir, en una opinión, nada objetiva. No obstante, días después el Fiscal General fue cesado.
Pero lo más preocupante, me pareció, es que el periodista de El Debate redujera su compromiso con los valores cristianos a combatir el aborto como un derecho. Para luego poner como ejemplo de la utilidad de las redes, las imágenes trasmitidas del cruento ataque de Hamás el 07/10/23. Pero, ¿no se transmitieron, y aun transmiten, también imágenes del genocidio sionista?
El mismo Secretario de la ONU advirtió que la violencia en Oriente Medio no comenzó en esa fecha. Tras las denuncias e investigaciones de Sud África y de la Relatora Francesca Albanese, que se esté cometiendo un genocidio contra el pueblo palestino es algo objetivo. Pero el mencionado periodista -que en un artículo del 03/03/24 descalificó a la UNRWA- lo puso en duda. ¿Simpatiza con el sionismo?
En síntesis, pese al nombre del periódico que presentaban se negaron a debatir. Pero por las preguntas y respuestas que intercambiaron, presentándose como católicos españoles, dejaron muy clara su afinidad ideológica con la derecha y denostaron la izquierda, como lo hiciera el nacionalcatolicismo.
Decía Bobbio que la desigualdad es para la izquierda algo histórico y debe combatirse, mientras que para la derecha es algo natural que hay que admitir. La propuesta cristiana de “samaritanear” -neologismo de Francisco citado por el Card. Fernández Atime y e Ignacio Amorós- parece orientada a sufragar las necesidades del otro, no a negarlas en el diferente, en el migrante, o en el que sufre un genocidio.
Terminadas las Jornadas, la TV mostraba el violento desenlace de la manifestación de Núcleo Nacional en Madrid, nostálgicos que -con el brazo en alto- cantaban Cara al sol y reclamaban una Europa exclusiva para “cristianos”. Es probable que algunos de ellos sean lectores del periódico El Debate; tristemente su Subdirector no parece interesado en procurar diálogos dotados claridad, discernimiento, profundidad y responsabilidad ética, como proponía el Cardenal.
III. Pedir perdón: un modo de coherencia aún pendiente
El Presidente de la Conferencia Episcopal española, D. Luis Argüello García, reiteró recientemente (14/12/25) una petición formulada el 20/06: un cambio de gobierno. En ambos casos, aludió a que la Legislatura está bloqueada, por lo que: “hay que ir a una cuestión de confianza, una moción de censura o dar la palabra a los ciudadanos.”
El Ministro de Justicia, D. Félix Bolaños, le amonestó por “romper una vez más con la neutralidad política de la Iglesia… en un Estado aconfesional”. A lo que Argüello replicó: “Ante el respeto a las normas básicas del Estado de Derecho, no soy neutral. El hecho de que los Medios (como El Debate o La Razón) pregunten a la Iglesia su opinión sobre la actualidad desmiente que la Iglesia deba ser una agente ausente de la vida pública y la opinión social.”
Las propuestas y la réplica del prelado merecen al menos dos observaciones y profundizar en sus antecedentes. Primero, si dice basarlas en normas básicas, éstas remiten a la Constitución de 1978 que “garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto” y mantiene “las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.” (art.16, inc 1 y 3). Ahora bien, si cooperación significa trabajo compartido, asistencia o ayuda, no parece que proponer un cambio de gobierno sea el mejor modo de cooperar con él.
En segundo lugar, presentarse como “la Iglesia” no parece un gesto de humildad, ni lo más adecuado en tiempos en los que ésta convoca a la sinodalidad. Ni siquiera se trata de una opinión consultada con otros miembros de la Conferencia episcopal. Ergo, estas declaraciones constituirían un caso antológico de “clericalismo”, lo que para el Papa Francisco: “es un látigo, es un azote, es una forma de mundanidad que ensucia y daña el rostro de la esposa del Señor; esclaviza al santo pueblo fiel de Dios” (Vatican News, 25/10/23).
Cabe, por tanto, precisar que confundir religión y política es algo propio del nacional-catolicismo español, al menos desde el 01/07/37, cuando el Card. Isidro Gomà con su Carta colectiva bendijo el alzamiento nacional, al constatar que gente incontrolada por el gobierno de la República habían asesinado a 6.832 personas entre sacerdotes, religiosos/as y laicos.
Para D. Alberto Iniesta (2002) aquella cruenta violencia puede explicarse aunque no justificarse por el primer error de la Iglesia en la España del s. XX: haberse identificado con la Falange.
Tal bendición, fue el segundo. No distinguir entre lo religioso y lo político, propio de todo fundamentalismo, daña a cada uno de los órdenes normativos. Supone una incoherencia con un mandato evangélico: “dar al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios” presente en los tres evangelios sinópticos (Mt, 22:21, Mc, 12:17 y Lc 20:25), como ya lo dejamos planteamos años atrás (07/04/20):
https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/negacion-temor-silencio_132_6045282.html
Antes de continuar con textos memoriales, es oportuno considerar otra declaración reciente: en la fiesta de fin de año con su partido (15/12/25) el jefe de la oposición al Gobierno, D. Alberto Núñez Feijóo, previo a brindar con un: “¡Feliz Navidad!”, dijo: “Soy católico, no tengo que pedir perdón por serlo.” Según la misma Constitución, nadie está “obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias” (a.16.2), pero hacerlo en este contexto, mostrando sintonía con el prelado Argüello en vísperas de una elección autonómica anhelando las generales, puede entenderse como un gesto proselitista que busca votos de creyentes.
Normalmente, nadie debe disculparse por profesar tal o cual credo; pero, el catolicismo en España es más español que católico, expresión esta última que alude a la vocación de universalidad de esta religión. Fue el Concilio Ecuménico Vaticano II (1962-5) el que forzó a una transición eclesial que aceptara los derechos humanos, el pluralismo político y el ecumenismo. Por ello, se abrieron templos para que sindicatos y diferentes partidos gestaran clandestinamente la transición política hacia la democracia, sostiene Iniesta. Prueba de la primera transición, la eclesial, es la Asamblea conjunta de obispos y sacerdotes de 1971, la que, respecto al nacionalcatolicismo, se planteó aprobar un: “pedimos perdón… por no haber sido ministros de reconciliación en una guerra entre hermanos”.
Esa fórmula de Tarancón logró un 58% de votos a favor, pero no los 2/3 necesarios para hacerse pública. Terminada la votación, D. Vicente Cárcel Ortí pidió al Cardenal que le develara el sentido de su voto, pero no lo consiguió. Tiempo después D. Ricardo Blázquez, Obispo de Bilbao, afirmó:
“sin erigirnos orgullosamente en jueces de los demás, debemos pedir perdón y reorientarnos, ya que la `purificación de la memoria´, a que nos invitó Juan Pablo II, implica tanto el reconocimiento de las limitaciones y de los pecados como el cambio de actitud y el propósito de enmienda.” (19/11/07).
Luego, cuando fue elegido Presidente de la Conferencia Episcopal (2014-20) por más de 2/3, le escribí para recordarle la conveniencia de tal autocrítica pendiente. Me lo agradeció, pero la CEE no pidió perdón y actualmente D. Ricardo Blázquez es Cardenal.
Es probable que se hubiera producido una involución eclesial en España que impidiera y aún impide superar nostalgias de nacional-catolicismo. Por tanto, estimamos que estaríamos ante una transición no acabada: ni en lo político-jurídico (considerando lo ocurrido contra el Fiscal General del Estado) ni en lo religioso (analizando estas declaraciones de Mons. Argüello).
Dada la dificultad para obtener una audiencia con el anterior Arzobispo de Toledo, D. Braulio, participé de los ritos del Corpus y le comenté la primera lectura bíblica que eligen siempre para esa fecha. Se trata de Proverbios, que afirma en los versículos 8:36 y 9:6 “los que me odian aman la muerte" y “elegid los caminos de la inteligencia”. Le recordé que unos meses antes de la Carta Colectiva escrita por el Card. Gomà, en la Universidad de Salamanca, el 12/10/36 el Grl. Millán Astray le había gritado a Unamuno: “¡Viva la muerte!”, “¡Muera la inteligencia!”.
El primer grito del fundador de la Falange es considerado por E. Fromm, en El corazón del hombre (1964: 36-7) como un elogio a la necrofilia, “el estado patológico más grave y raíz de la destructividad e inhumanidad más depravada”, cita a Unamuno:
“El general Millán Astray es un inválido...de guerra (...) un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor. (...) Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil pediros que penséis en España. He dicho.”
El segundo, se tradujo en el asesinato del rector D. Miguel de Unamuno por el falangista Bartolomé Aragón el último día de 1936, según recientes investigaciones (L.García et al: La doble muerte de D. Miguel de Unamuno, 2020).
Ambos gritos-consignas son incompatibles no sólo con el cristianismo, sino con las tres religiones monoteístas que comparten el Antiguo Testamento y que supieron convivir en Toledo, ciudad que -paradójicamente- la CartaColectiva convirtió en cuna del nacional-catolicismo.
Por las razones hasta aquí expuesta, insistí en mi petición de autocrítica, en una carta a D. Braulio (18/02/2014), añadiendo una reflexión de Hannah Arendt, en La promesa de la política (2008: 94), donde destaca la originalidad de Jesús de Nazareth que propuso:
“La gran audacia y el mérito incomparable de este concepto del perdón como relación fundamental entre los seres humanos… (por)que los hombres no saben lo que están haciendo con respecto a los otros, que pueden querer el bien y hacer el mal, y viceversa… (porque) el perdón pretende hacer lo que parece imposible, deshacer lo que ha sido hecho, y consigue establecer un nuevo comienzo allí donde los comienzos parecían haberse hecho imposibles.”
Así tomemos, como ejemplo, al Presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana leyendo, en una conferencia de prensa en el Palacio Nacional, una carta del Papa Francisco (28/09/21). En ella afirmaba:
“En diversas ocasiones, tanto mis antecesores como yo mismo, hemos pedido perdón por los pecados personales y sociales, por todas las acciones u omisiones que no contribuyeron a la evangelización” (28/09/21).
Reconocer que se cometieron graves crímenes en la Conquista de América, como documentó Bartolomé de Las Casas, no impide que valoremos los aportes culturales -incluyendo la lengua y la religión- que la misma aportó a tales pueblos. Continúa Francisco:
"para fortalecer las raíces es preciso hacer una relectura del pasado, teniendo en cuenta tanto las luces como las sombras que han forjado la historia del país. Esa mirada retrospectiva incluye necesariamente un proceso de purificación de la memoria, es decir, reconocer los errores cometidos en el pasado, que han sido muy dolorosos.”
Tomamos otro ejemplo del excelente libro de Vicente Altaba: Condenado a desaparecer. Testimonio de un misionero español en la dictadura argentina (2026: 99-100), donde sostiene:
“...hubo jerarquía que enfrentó abiertamente a los militares”
No obstante, “...los mismos obispos de la Conferencia Episcopal Argentina en una declaración de 1983, pidieron “perdón a las víctimas y al pueblo argentino por lo que no hicieron (...) en 1996 nuevamente pidieron perdón “por la implicación de algunos de sus miembros en la represión y violencia que ensangrentaron el país (...) Y en una reciente investigación de la Conferencia Episcopal realizada por C. Galli, J. Duran, L. Liberti y F. Tonelli y publicada en tres tomos con el título La verdad os hará libres, reconocen la complicidad de la misma cúpula y que, a la vez, también muchos obispos oían a las víctimas y realizaban averiguaciones privadas a su favor.”
Para pedir perdón es necesaria humildad. Mientras la CEE no haga pública su autocrítica por haber alentado el nacional-catolicismo, la ACdP seguirá haciendo campaña para la derecha y la ultra-derecha necrófila, intentando reemplazar un mito por otro y negándose a dialogar. Y, por la vía de negar el actual genocidio en Gaza, se aproximarán al sionismo cristiano. Sus sombras seguirán proyectándose a América Latina, la transición española no habrá concluido y los españoles no podrán cantar su Himno porque continuará sin letra.
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