No queda otra, es el momento de más democracia

Ante el avance de fascismos y totalitarismos, tal vez sea el momento de avanzar y desarrollar la democracia. ¿Cómo imagino esa democracia? La igualdad de oportunidades, el respeto a las minorías y la separación real de los poderes, imprescindibles.
Óscar García González
29 ene 2026 13:55

En esta época, tan imprevisible donde la inestabilidad viene acompañada de totalitarismo y castigo desproporcionado, defender la democracia es una utopía. Me refiero a la democracia real, la participativa no la actual democracia “representativa”.

Mi democracia utópica, a la que me aferro como única esperanza de cambio social, tiene como pilares la separación de poderes, la igualdad de oportunidades, el respeto a las minorías y el compromiso legal con las promesas electorales.

Esto dentro del marco de optar por la postura mayoritaria solo si no es posible un acuerdo, es decir, el diálogo/debate, como punto de partida prioritario, tiene que tener como interés los acuerdos que favorezcan/desarrollen los derechos básicos de toda la población, y pongámonos como objetivo la aplicación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y como herramientas básicas la consulta popular, el plebiscito y el referéndum. La decisiones importantes la tenemos que tomar entre todas, no las pueden tomar nuestros “representantes” a los que solo podemos “pedir explicaciones” en manifestaciones, cada vez más reprimidas o en las siguientes elecciones, cada vez menos participadas donde la abstención suele ser una importante opción no representada.

Hablemos ahora de poderes, ¿Cuáles poderes?, ¿el legislativo, ejecutivo y judicial?, ¿el político, económico y mediático?, ¿el militar, policial y disciplinador/represor?. En mi mundo utópico al que aspiro, todo poder sera democrático, todo poder estará supeditado a que el progreso social sea de todas y para todas, a que se use la noviolencia como metodología habitual. Es decir, la elección de la judicatura de los principales tribunales, por lo menos, ha de ser por parte de la ciudadanía (entendiendo por ciudadanía a toda persona que resida en el lugar, independientemente de su lugar de nacimiento o nacionalidad, siempre que tenga un proyecto vital en el lugar. ¿Acaso tu lugar de nacimiento de exime de cumplir las normas sociales que nos imponemos? Por esa lógica, ¿Por qué no poder decidir sobres esas normas?), que la elección de la persona responsable de nuestra seguridad (me gustaría poder elegir al comisaria que me va a multar por concentrarme contra la guerra o va a mandar a los antidisturbios por protestar contra la explotación laboral) sea elegida por la ciudadanía. La elección no se puede quedar en unos representantes que, por cierto, no tienen ninguna responsabilidad de llevar a cabo sus promesas electorales, ¿eso no degrada, también, la democracia?. ¿No debería existir un mecanismo popular que lleve a la destitución/reprobación a aquella persona elegida que no cumple con sus promesas electorales? Porque esperar al “castigo electoral”, teniendo en cuenta la manipulación propagandista de la maquinaria mediática de los grandes grupos políticos/económicos que ocultan este desfase democrático, es desistir de la acción democrática.

Pero, ¿se puede votar sin una información veraz y fiable?, ¿se puede decidir con criterio de progreso de todas y para todas sin escuchar las necesidades de todas?, ¿se pueden dictar normas sin atender a las minorías?, ¿se puede afirmar que “elijo en libertad” sin tener una información mínima fiable de todas las opciones a elegir?. En esa democracia que existe en mis sueños, la igualdad de oportunidades se basa en el conocimiento de todas las opciones a elegir y para eso es imprescindible que los medios de comunicación prioricen este principio, que las minoras no se queden sin representación, ocultar a las minorías es un principio de la uniformidad totalitaria que no cabe en este mundo diverso.

Para acabar, ante un mundo que se encamina al totalitarismo y la represión permanente con el uso de una democracia representativa decadente, no veo más más opción que más democracia. Y no me olvido de democratizar la economía. Como dice el dicho popular, “si no quieres caldo, toma dos tazas”, ante quienes no quieren democracia, y sí lidercillos totalitarios, démonos más democracia.

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