Nepal: frontera y límite

Los límites biofísicos del planeta no entienden de fronteras políticas, idiomas, culturas o costumbres. Eso sí, sobre física, química y biología saben un rato largo.
Marcos San Vicente Fdez. de Gamboa
30 ago 2026 11:55 | Actualizado: 30 ago 2026 18:52

Para entender el cambio climático hay que enfocar el análisis desde la física, la química y la biología. Estas tres disciplinas, ampliamente estudiadas y base del desarrollo científico, son las que estructuralmente determinan las dinámicas climáticas, los cambios en sus patrones meteorológicos y sus impactos en la vida del planeta. Estamos observando en tiempo real cómo el calentamiento global deviene en sucesos catastróficos que no entienden de fronteras políticas. Y si no se lo creen pregunten allá por el paso fronterizo de Gyirong entre Nepal y China.

El asunto es relativamente sencillo de explicar. El calentamiento de la temperatura media global tiene como consecuencia el deshielo de polos y glaciares. Los polos, por su volumen, al derretirse, aumentan el nivel del mar y hacen que perdamos el efecto albedo, el color blanco de los polos refleja la luz del sol y exporta fuera del planeta parte del calor recibido por el sol. Si perdemos los polos (albedo) perdemos capacidad de sacar energía del planeta en forma de calor, está entrando más energía de la que sale y, por lo tanto, nos calentamos más. Los glaciares, que al derretirse también influyen en el efecto albedo, tienen otros peligros adjuntos como hemos visto hace escasos días en Nepal.

Un glaciar es una masa de agua helada que se ha quedado incrustada en las rocas que conforman algunas montañas, sometiendo a la roca a presión. Esta masa de agua, al comenzar a derretirse por el aumento de calor, hace que el glaciar se desestructure y pierda sus fijaciones a la roca, quedando así a expensas de la gravedad y bajando a toda velocidad por pendientes muy pronunciadas en las cadenas montañosas. Esta masa de agua (en estado sólido y líquido) tan voluminosa, a una velocidad tan alta, arrastra todo lo que encuentra a su paso. Todo ese arrastre de material sólido (rocas de tamaños diversos, grandes pedazos de hielo, tierra, trozos de infraestructuras, vehículos,…) impacta aún más fuerte aguas abajo contra todo con lo que choque. Los daños, como han podido comprobar, son tremendos.

Hemos observado, casi en directo, cómo personas que huían corriendo eran engullidas y desaparecidas en pocos segundos por esa descomunal riada. Los cuerpos de muchas de esas personas hoy estarán varios metros bajo tierra y lodo. La distancia entre el glaciar y el paso fronterizo es de 10 kms. El tiempo aproximado desde el derrumbe del glaciar hasta llegar a Gyirong fue de unos 7 minutos, poco tiempo para reaccionar. Lo único que queda para salvarse es correr ladera arriba desde el cauce del río. En un abrir y cerrar de ojos el edificio, de aproximadamente 40 metros de ancho por 20 metros de altura, que hace de frontera entre Nepal y China, desapareció. Los desastres naturales nos recuerdan constantemente que las fronteras políticas no saben de física, química o biología. Es por esto que se necesitan pactos internacionales, cada país por su cuenta no resolverá nada.

Y es que hay una gran diferencia entre el limitado conocimiento del sapiens y la sabiduría de la naturaleza planetaria. Las fronteras que el sapiens traza en un papel y luego lleva al terreno, delimitándolo, son eso mismo: delimitar, poner límites. Al sapiens individual y colectivo se le da de perlas poner límites. Tenemos una gran capacidad para delimitar lo que está bien o mal, para delimitar cuáles son nuestros derechos y obligaciones, para delimitar las reglas sociales de convivencia, para delimitar el pensamiento encasillándolo o expandiéndolo,… Delimitamos el acceso a nuestros cuerpos, a la información, a la educación, a la justicia, a la abundancia,… Delimitamos todo lo que nos conviene cuando nos conviene. Pero, ¿conocemos nuestros límites de verdad? ¿Y los límites biofísicos del planeta en el que vivimos? Escriban en su buscador de confianza ‘límites biofísicos del planeta’.

En setiembre de 2025 Potsdam Institute for Climate Impact Research y Stockholm Resilience Centre revelaron que de los 9 límites biofísicos del planeta ya habíamos superado 6 y que el séptimo, la acidificación de los océanos, estaba al caer. Hoy estamos en condiciones de asegurar que hemos sobrepasado 7 de los 9 límites biofísicos del planeta. Sería imposible en un artículo explicar científicamente lo que son todos estos límites biofísicos y para ello tienen gran cantidad de estudios científicos y artículos periodísticos al respecto. Resumiendo: los límites biofísicos del planeta determinan el nivel de seguridad y posibilidades de la vida en el planeta, la de la mayoría de los seres vivos que conocemos, nosotros incluidos. Un mensaje lo suficientemente trascendental como para entender dónde poner el foco de atención.

Otra de las cosas que se nos dan bien, aparte de poner fronteras, es mirar para otro lado. Lo de asumir responsabilidades… vaya-vaya… Así que, al acabar de leer este texto pensarán que no hay que preocuparse tanto. Nepal está lejos, esa gente no está preparada, las infraestructuras son endebles,… Por apuntar: aquí tampoco estamos preparados y nuestras infraestructuras también son endebles ante eventos de este calibre. Tan lejos está Nepal que no sabemos ni ubicarlo en el mapa. Pero si buscan ejemplos más cerca podríamos hacer una ruta de aproximación para entender que no estamos tan lejos. Pregunten al permafrost (ojo con esto) de la tundra siberiana en Rusia, a los habitantes a ambos lados del seco Danubio a su paso por Hungría, a los familiares de los fallecidos por las olas de calor en Alemania, a quienes sufrieron el tornado de Carcassonne en Francia, a los habitantes de Ávila cuyas casas han ardido, a quienes una DANA se les llevó casas, familiares y amigos en Valencia hace menos de 2 años… Pregunten por ahí. Van a encontrar eventos gravísimos en tantos lugares que van a tener que aceptar la nueva realidad en la que vivimos, quieran o no. A partir de ahí ustedes decidirán qué hacer. ¿Le echaremos la culpa a Pedro Sánchez? ¿Serán los inmigrantes pobres que limpian los hoteles para los inmigrantes ricos que reservan los hoteles? ¿Quizás alguno de los diversos dioses en liza nos estará castigando? A nada que tengan ustedes un coeficiente intelectual muy básico, sean ustedes personas decentes y tengan un mínimo de salud mental, la respuesta a las 3 preguntas anteriores es no.

Para encontrar respuestas aterrizadas conviene realizar preguntas acertadas. ¿Por qué se está dando el calentamiento global y por qué se está acelerando desde 2014? ¿Qué grado de influencia tiene en el cambio climático nuestro modelo socioeconómico? ¿Quiénes son los que más contaminan la biosfera y nos ponen en peligro a todos? ¿Dónde encontrar respuestas a las anteriores preguntas? Escriban en su buscador de confianza ‘Decrecimiento’. Y, tras leer más allá de la dudosa y rápida respuesta de la IA, en un ejercicio práctico de sentido común, saquen sus propias conclusiones, que ya somos todos mayorcitos para andar creyendo al bocachancla-cuñao-todólogo de turno, por mucho que lo pongan en primetime o llame mucho la atención como ‘influencer’. Quizás, de esta manera, podamos comprender que estamos (pro)poniendo los límites donde no toca. Mientras tanto se limita nuestro tiempo y capacidad de reacción.

Gracias por su atención.

Markos Gamboa

(Marcos San Vicente Fdez de Gamboa)

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