- Xavier Torrens: Salvar Catalunya. Le gestació del nacionalpopulisme català. Proa, 2024
- Xavier Rius Sant: Aliança Catalana: els nostres ultres. Icaria, 2025
La inmigración se ha convertido en una obsesión política para muchos ciudadanos, lo bastante intensa como para condicionar su voto hacia partidos ultras que se nutren de identidades excluyentes mientras se van consolidando como tendencia. Estas políticas liberan energías poderosas, pero también destructivas, que, como un incendio en el bosque, solo dejan cenizas. Cataluña no es ajena: el Ripollès se ha convertido en símbolo de los cambios sociales, mientras el nacionalpopulismo se expande como un fuego difícil de contener, desde el Pirineo hasta Murcia.
El binomio amigo/enemigo formulado por Carl Schmitt ilumina el escenario. El populismo ultra simplifica la realidad en una frontera rígida: los de dentro contra los de fuera, los “auténticos” contra los “ajenos”. En Cataluña, esa lógica ha encontrado terreno fértil en discursos que convierten la inmigración en amenaza y a los migrantes en chivo expiatorio. Sin embargo, la vida cotidiana desmiente esa rigidez: caminar por Planoles o recorrer las obras de Barcelona basta para comprobar que buena parte de quienes sostienen la economía local son migrantes recientes, imprescindibles para la comunidad. Como advirtió José Luis Guerín en la película documental En construcción (2001): “la mutación del paisaje urbano implicaba también una mutación en el paisaje humano, y en este movimiento se podían reconocer ciertos ecos del mundo”. Eran tiempos de la Globalización.
En Salvar Catalunya. La gestació del nacionalpopulisme català (2024), Xavier Torrens ofrece un análisis empírico decisivo: el auge de Aliança Catalana, como el de VOX no es fruto de fenómenos pasajeros, sino de déficits estructurales acumulados. La falta de vivienda asequible, la debilidad del bienestar, la gestión errática de la inmigración y la ausencia de un relato inclusivo han dejado vacío un terreno donde los ultras echan raíces. Torrens es tajante: la única forma de drenar este bosque en extinción es mediante políticas transformadoras, con verdadero impacto social, capaces de reconstruir pertenencia y cohesión frente a la fragmentación.
Xavier Rius Sant, en Els nostres ultres, documenta la radicalización nacionalista y coincide en la advertencia: sin políticas inclusivas y sólidas, el fuego del nacionalpopulismo seguirá avanzando. A ello se suma el relevo generacional y demográfico: nuevas capas sociales, menos ligadas a esencialismos patrios y más vulnerables a la precariedad, son receptoras de estos mensajes. Ignorar el fenómeno, como recuerda Ibram X. Kendi respecto al racismo, es la manera más segura de fortalecerlo.
Se hace por tanto necesario recurrir a estas lecturas para afrontar y enfrentar respuestas tan reales como convincentes al conjunto de la ciudadanía, para mantener la cohesión social. De no hacerlo tan responsables de esa quiebra serán aquellos que no actuaron a tiempo, con políticas reales de sinceridad, honestidad y proximidad, como quién articula inverosímiles discursos y soflamas para la polarización y disgregración.
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