Opinión socias
En Gaza todos los días es 11 de septiembre
Cojo prestado de redes sociales este titular de @JulianMaciasT que recoge en X un video sobre el genocidio de Gaza -que ya ha sido censurado oportunamente- porque me parece que encierra en gran medida como se cuenta desde Occidente lo que ha sucedido o sucede en dos realidades distintas: la del 11S y la de Palestina.
Hemos rememorado durante varios días el 25 aniversario de los atentados de las torres gemelas del 11S y ha quedado reflejado en todos los medios, escritos, audiovisuales y digitales. Un hecho indudablemente abominable que acabó con la vida de cerca de tres mil personas y heridas a miles más además de muchas más víctimas posteriores -tanto mortales como enfermas crónicas por la inhalación de sustancias tóxicas derivadas de los materiales desplomados- que dibujan un escenario de dolor y consternación. Nada puede decirse ante semejante barbarie, más allá de la condena y el respeto y la solidaridad -creo que de forma unánime- con las víctimas, por las que se hacen recordatorios cada año que mantenga viva su memoria.
En Gaza, llevamos más de 72.000 muertos en tres años -24 veces más que en el 11S- a los que habría que añadir los más de 1.200 de Cisjordania y los cerca de 9.000 en el Líbano en el mismo periodo, sin contar con los miles de heridos, amputados, desplazados y los afectados por el ambiente tóxico provocado por el impacto de miles de toneladas de bombas. En este caso, en cambio, no hay por parte de Occidente una posición unánime de condena, respeto y solidaridad con respecto a las víctimas. Es más, me atrevería a decir, que gran parte de los países europeos y por supuesto EEUU, ven inevitable esta matanza diaria como un acto de defensa ante el carácter fundamentalista y por tanto terrorista, a su parecer, de la mayor parte del pueblo gazatí, o palestino, vaya usted a saber.
La posición de Occidente no es lamentable, es execrable. Justificar el genocidio denunciado por distintas instituciones y organizaciones internacionales a las que EEUU -principal colaborador de las matanzas- boicotea sistemáticamente, convierte en cómplice a quien lo hace. Es terrible que un país como Alemania, que sufrió un régimen como el de los nazis, defienda ahora a otro, el sionista, que repite el exterminio de otro pueblo sin vacilar y sin sentimiento alguno de culpa. Y aquí siempre es útil hacer una distinción entre pueblo judío, etnia semítica originaria de Oriente Medio y sionismo, ideología supremacista nacida a finales del siglo XIX, claramente excluyente. Estamos pues frente a los supremacistas, una ideología que aboga por la eliminación o expulsión del pueblo palestino, algo que los identifica sin duda con los nazis. Es terrible que todo Occidente asista a diario a la vergüenza de escuchar sin reaccionar a los ministros israelís animando tanto a sus soldados como a los niños y jóvenes en los colegios al exterminio de todo un pueblo.
En el 11S siempre hubo dudas con respecto a los responsables últimos de los atentados más allá de la autoría directa de Al Qaeda, organización por cierto financiada por EEUU en la guerra de Afganistán contra la Unión Soviética, aunque luego se les volviera en contra. En el genocidio de Gaza, no hay ninguna duda de quien es el autor de la matanza. Israel. No hay duda, y aunque este Estado creado por Occidente artificialmente justifique su respuesta por el ataque de Hamás en octubre de 2023, no hay duda de que ésta es desproporcionada y atiende a otras razones geopolíticas de control de Oriente Medio y de sus recursos y de la ampliación del actual Estado en el Gran Israel, modificando las fronteras actuales a costa de los países árabes vecinos. Tampoco hay que olvidar que Hamás contó en su creación con el apoyo de Israel para debilitar a la OLP, y que, como en el caso de Al Qaeda con EEUU, se le volvió en contra.
Por mucho que el expresidente Aznar -uno de los responsables directos de la ilegal guerra de Irak e indirecto del 11M- diga que acusar a Israel de estado genocida es ser antisemita, la realidad es tozuda. ¿Cuál es la justificación de matar a niños y niñas, bebés, mujeres embarazadas, ancianos y ancianas, hombres, da igual, como dicen los genocidas frente a la televisión, como en el documental Naza, rodado por israelís y premiado en Venecia? El caso es matarlos hasta que se vayan, eso dicen, no hay más que verlo en las teles o en las redes para comprender lo aberrante que resulta.
Por ello, Occidente hace tiempo que pierde credibilidad ante el resto del mundo por su negativa a asumir el genocidio perpetrado por Israel. Europa en concreto debería revisar su posición reaccionaria con respecto a Gaza y Palestina y romper relaciones diplomáticas con Israel, ordenar el embargo de armas, impedir cualquier acuerdo comercial, prohibir el establecimiento de empresas israelís en Europa, rescindir los contratos existentes y expulsar a todos los equipos deportivos de las competiciones europeas. España, que ha sido el único país europeo que ha mostrado una cierta crítica y distancia con respecto a Israel, debería ampliar su ambición y ser referente global contra el genocidio y la barbarie.
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