Opinión socias
Es el momento
Vivo con ilusión todo lo que está ocurriendo en la Puerta del Sol estos días. Hoy, mientras voy al trabajo en coche, estoy en el mismo atasco de cada día, con las ojeras de siempre, con la radio puesta en la información de la Acampada, observando a mi alrededor cientos de coches con conductor individual, viendo la polución que sale de sus tubos de escape, notando cómo el humo de los mismos se disipa en el aire tal y como se disipa en el aire nuestro tiempo de vida dedicado eminentemente al trabajo, a ir al trabajo, a volver al trabajo, a comer en el trabajo, a pensar en el trabajo, y una vez de vuelta de nuevo del trabajo, a ocuparnos en poquísimo tiempo del resto de responsabilidades familiares y vitales. Trabajo que teóricamente hacemos para obtener un sueldo que nos permita pagar las necesidades pero que ya no llega, nunca llega, siempre nos mantiene esclavos y con deudas y agobios, porque todo se encarece más rápido que lo que recibimos, porque esa es la esencia misma del sistema. Oigo la fuerza de las del Sindicato de Inquilinas de Madrid en su lucha, me ilusiono y a la vez me vengo abajo. ¿Qué hago yendo al trabajo habiendo tantas injusticias por las que luchar y un mundo tan bonito que construir? ¿Qué hago aquí si ahora se acaba de abrir una puerta de esperanza absolutamente inesperada en este contexto ultracapitalista y de fascismo creciente? Mi deber de ciudadano debería obligarme a salirme de la autovía, volver a mi ciudad y dirigirme a la plaza céntrica a hacer lo mismo que están haciendo en Madrid. Miro al interior del resto de coches que me rodean y en mi cabeza abro la ventana, les hago señales y les grito diciendo “¡movilicémonos, joder! ¡Pero no hacia el trabajo, sino a las plazas!¡La única forma de cambiar nuestras vidas y hacerlas más tranquilas es manifestándonos, es apoyando a esta gente ahora!”.
Por favor, sindicatos grandes y pequeños, quien tenga la posibilidad de convocarnos a una Huelga General para pararlo todo y podamos construir una vida mejor y más tranquila para todas, que lo haga. Es el momento de que la vivienda salga del mercado, de que el tiempo de vida no sea exclusivamente tiempo de trabajo, de que el “desarrollo” deje de cargarse el planeta. Es el momento de que esta lucha se dirija no al síntoma, como siempre hace la socialdemocracia, sino al origen de la inmensa mayoría de males que afectan a la ciudadanía: el capitalismo, el beneficio a costa del tiempo ajeno y la esquilmación del medio, la extracción de recursos de la clase dominante sobre las clases populares. Es el momento de acercarnos de verdad a lo que sería facilísimo concebir: una vida más fácil, una vida coherente con una sociedad de excedentes actualmente muy mal repartido, una vida que sólo resulta utópica en la locura de sistema que han construido, en donde unos pocos acumulan riquezas inmensas, unos muchos sufren las consecuencias pero aspiran a ocupar sus puestos por meritocracia sin saber que la meritocracia son los padres, y unos muchísimo que sufren las consecuencias del mismo pero no disponen de tiempo alguno de movilizarse para luchar contra ello porque la mayor parte de las horas del día de cada día se las lleva el trabajo. Pues bien, ¡es el momento! ¡Convoquen una Huelga General para que podamos apoyaros! ¡Queremos cambiar el mundo!
Este es un espacio para la libre expresión de las personas socias de El Salto. El Salto no comparte necesariamente las opiniones vertidas en esta sección.
Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.
Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!