Opinión socias
Cuando la izquierda que puede ganar no quiere
Vivimos momentos difíciles. La sobreexposición mediática de la derecha, aupada en el odio y la polarización, está impregnando el ambiente de un espíritu de derrota para la izquierda. De alguna forma, muchos sentimos que nuestros políticos han comprado ese marco fatalista, asumiendo que no hay más opción que resistir a la defensiva. No se nos puede echar la culpa, llevan meses bombardeándonos para que lo aceptemos así.
Cuando hace unos meses Gabriel Rufián y Emilio Delgado propusieron lo obvio, una coalición, vimos un rayo de esperanza. Cuando explicó su propuesta, nos desinflamos. No le voy a culpar. Lo de la pluralidad es un problema difícil.
Pero su presentación me dejó un runrún difícil de calmar. ¿Una coalición para que? ¿Para gobernar? ¿Para ser oposición? Al fascismo se le para con votos pero se le gana con políticas. ¿Cuánto voto hay en la izquierda? ¿Cuánto en la derecha? ¿Cuál es el verdadero problema entre gente supuestamente afín?
Yo trabajo analizando datos, buscando patrones y certidumbre en construcciones abstractas que encierran explicaciones sobre la realidad. Así que decidí hacer esto mismo sobre los votos desde el 2011 al 2023 de las elecciones generales.
Decidí enfrentar a tres coaliciones contra el mundo. Una de IZQ, otra DRCH y otra de IZQ+PSOE (que llamaremos IZQ+). Y estudiar el problema de la pluralidad y la expectativa de representación, porque, no nos engañemos todo esto va de esto.
Frente al escenario de derrota contenida que nos dibujan elección a elección. los números revelan un escenario muy distinto. Sólo voy a hacer un resumen. El trabajo entero es público en los repositorios del CSIC.
Imaginemos que existe una coalición de todas las izquierdas (IZQ). Los números dicen que si esta tuviera interés en apoyar al PSOE, desde el 2011 se habrían sacado 3 mayorías absolutas y dos mayorías de esas que le gustan al PP cuando no gobierna porque no quiere. Una coalición IZQ+ habría sacado 5 mayorías absolutas (dos de ellas con más de 200 escaños) y le habría quitado la mayoría absoluta al gobierno del 2011 de M. Rajoy. Los datos son los datos. La izquierda tiene voto, la izquierda puede ganar si vota.
Pero no nos durmamos en los laureles, ¿Qué pasa si la coalición es de derechas y esta se enfrenta a una izquierda dividida? Pues que gana. En concreto se lleva cinco mayorías absolutas como cinco soles.
No os voy a contar lo que pasa cuando enfrentas ambas coaliciones pero eso también es interesante. ¿Pero de dónde vienen los votos que riegan estas mayorías ? ¿ Qué explica esto ?
Lo primero es decir que derecha e izquierda funcionan distintos. El voto residual, el que no llega a superar el 3% para ser contabilizado, para la izquierda puede llegar a suponer 600.000 votos. En la derecha este número no llega a los 40.000 en su valor más alto.
Esto dice donde están los reservorios de voto. La derecha vota siempre y solo tiene que recomponer sus familias para conseguir aunar. La izquierda plural es capaz de articular candidaturas, es capaz de generar ilusión y recoger votos pero son demasiadas opciones y están demasiado dispersas para cristalizar. La derecha gana no porque su campaña sea mejor en propuestas, sino porque solo tiene que poner su artillería en desactivar a la izquierda (alguno recuerda mis primeras líneas). Es pura estrategia.
Sin embargo esto no quita legitimidad al voto. ¿Quién soy yo para discutir la legitimidad de los 200.000 votantes de PACMA que elección tras elección se sienten determinados en su resolución? ¿Quién soy yo para discutir la utilidad del voto a nadie? Al contrario de aquellos que reclaman el cheque en blanco del voto útil, la pluralidad no es un problema, es una oportunidad que hay que saber manejar para hacer política, para hacer futuro.
No nos engañemos, hacer una coalición o no hacerla es una cuestión política. Requiere programa, requiere ideología, requiere respeto y requiere estrategia ... pero sobre todo requiere expectativa de representación para los grupos involucrados. Es un problema de teoría de juegos para equilibrar las oportunidades no sólo de los grandes, sino también con aquellos que pueden dar la diferencia, los que pueden sumar los 600.000 votos extra. Debemos ser conscientes de que la oportunidad que ofrece una coalición juega con un excedente de representación que puede ser administrado para que todos ganen.
Apostando por una coalición de múltiples voces con unos objetivos comunes claros y legitimada en unas primarias, podemos encontrar una fórmula de reparto de posiciones en listas (una regla de entrada competitiva, REC) que es capaz de repartir la expectativa reduciendo la sobrerrepresentación de los grandes en favor de los más pequeños una forma más equilibrada y atraer así ese voto que normalmente queda fuera de la representación. Con las primarias, se trata de llevar a competir las diferencias de la izquierda en nuestro propio tablero de donde salga una propuesta que puede recoger esos votos perdidos en una candidatura más plural y eficiente que no anule ideologías ni menoscabe el criterio de los ciudadanos.
Los resultados son los siguientes: desde 2011 a 2023, yendo por libre, entraron en el parlamento 44 partidos de izquierda, incluyendo al PSOE, y una media de 168 diputados. Con coaliciones y listas confeccionadas con el REC: en el caso IZQ+, hubieran sido 60 y una media de 189 diputados; y en el caso de la IZQ, hubieran sido 54 y una media de 71 diputados. Solo por completar la anécdota, PACMA hubiera tenido representación en 5 legislaturas. Pero además, en todos los escenarios estudiados, para 137 candidaturas, 80 mejoran su resultado, 50 lo igualan, y sólo 7 ven reducida ligeramente su representación.
Yo no tengo especial interés en proponer socios. Hay muchas formas de encontrar una solución con mayor o menor capacidad transformadora. Todo camino se construye andando, lo importante es no parar. En lo que sí que tengo interés es en salvaguardar el bien común, la salud, la educación, las pensiones, la vivienda, son garantías de una sociedad más justa. La izquierda dice que lucha por proteger estos bienes. La izquierda tiene los votos, sólo tiene que querer ganar y saber gestionarlo.
Los datos y las matemáticas detrás de esto, la podéis encontrar en:
Martínez-Graullera, Ó. (2026, October 4). Candidaturas plurales competitivas: organización de la diversidad política y representación electoral. Digital.CSIC. http://doi.org/10.20350/DIGITALCSIC/29189
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