Color y Memoria, el retrato como dignificación

La exposición así titulada rinde homenaje a 29 hombres y mujeres, en representación de todos los represaliados por el franquismo en la Región de Murcia.
José Perelló Moreno
13 may 2026 11:40 | Actualizado: 13 may 2026 15:20

El día primero de abril de 1939 marcó el fin de la mal llamada Guerra Civil, que en realidad fue una guerra de resistencia popular, una respuesta armada contra el fascismo. La oligarquía y sus mamporreros, la jerarquía católica y gran parte del Ejército, apoyados por el fascismo italiano y el nazismo alemán, decidieron acabar a sangre y fuego con la II República, el primer intento serio de democracia en nuestra atormentada patria, abandonada a su suerte por las llamadas democracias occidentales.

Contra la intoxicación revisionista que pretende atribuir a la izquierda obrera las causas del conflicto, no nos cansaremos de repetir la verdad: fue el golpe de Estado de julio de 1936, y su fracaso en gran parte de España, lo que dio lugar al enfrentamiento armado que tanta sangre y sufrimiento trajo a la nación, la cual pasó en unos pocos años de la luminosa esperanza democrática, al oscurantismo, el odio, la opresión y la muerte.

Tras la aplastante victoria del bando sublevado, hubo quienes esperaban, incluso entre algunos sectores de la derecha, una amnistía a proclamar el 19 de mayo de 1939, día del primer desfile triunfal celebrado en Madrid y presidido por Franco. En las cárceles y campos de concentración se comentaba esa posibilidad, con la esperanza de que la supuesta inspiración cristiana de los rebeldes y la alegría por el triunfo, apartaran sus corazones de la venganza y los guiaran hacia el perdón y la reconciliación.

Ante estos síntomas de debilidad, inmediatamente se alzaron voces airadas:

“Hay una mística en la nueva España que prospera inconscientemente: la mística del perdón… ¡No! ¡No!… ¡Que ninguna insinuación nos conmueva!… Sabed, españoles, que al hablar de Perdón, Olvido y Piedad, secundáis un plan rojo…” (*) 

La represión franquista en la Región de Murcia entre 1939 y la década de los 40 fue intensa y dejó miles de víctimas, tanto ejecutadas como encarceladas o represaliadas políticamente.

Según los recientes datos oficiales, en nuestra Región se han contabilizado al menos 1.150 personas asesinadas: 775 fusiladas , 253 fallecidas en prisión, 104 fallecidas en hospitales siendo prisioneras, 18 en el domicilio a los pocos días de haber estado en prisión. Todas ellas enterradas en las 513 fosas esparcidas por nuestra tierra, siendo Cartagena el municipio con mayor número de fosas de la Comunidad.

Los años de mayor actividad represiva tras la guerra fueron 1939 y 1940, con la cárcel de Murcia y la prisión central de Totana como principales puntos de concentración de represaliados, aunque hubo muchos más. A lo largo del periodo, se calculan más de 45.000 personas procesadas (1.350 mujeres) por tribunales militares (casi el 7% de la población). Personas expedientadas por ser militares leales a la República o por tener responsabilidades políticas o institucionales, delaciones sin cuento, miles de servidores públicos depurados, miles de familias rotas, miles de proyectos de vida frustrados, hambre, sufrimiento, miedo…

La exposición Color y Memoria, exhibe los retratos y los hechos de unos pocos entre tantos represaliados: una muestra cuantitativamente escasa, pero cualitativamente rica y abundante en respeto, memoria y reconocimiento a quienes ofrecieron lo mejor de sí mismos -en muchos casos la propia vida-, en la lucha contra la sinrazón fascista.

La Dictadura franquista, que comenzó matando, acabó matando. Por ello Color y Memoria incluye a José Luis Sánchez-Bravo, uno de los cinco fusilados en septiembre de 1975, los últimos que firmó Franco. Los restos de José Luis descansan en el cementerio de Nuestro Padre Jesús de Espinardo . Su retrato y los de Juan, Pedro, Salvador, Alfonso, Antonio, Ascensión, Pilar, Ramón, Antón, Antonio, Baldomera, José, Josefa, María, Joaquín, Enrique, María, Tomás, Josefina, Enrique, Telesforo, Ignacia, Rufino, Juan Fermín, Luis, Benito, Marcelino y Ernesto, nos esperan en la exposición organizada por la MHC y la FAMHRM.

Son obras de dos pintores, Alfonso Martínez López y José Rosique Belmonte, que han dado color a la memoria, trasladando al lienzo las viejas fotos en blanco y negro cedidas por las familias. Veintinueve rostros, veintinueve vidas sacadas del olvido, en representación de los miles de represaliados y represaliadas de nuestra comunidad. Su único “delito”: defender la legalidad republicana pisoteada por el fascismo. Ninguno de ellos derramó sangre contraria.

Veintinueve miradas vivas gracias a los dos artistas que han ofrecido desinteresadamente sus obras para esta exposición (con vocación itinerante) que inició su periplo en el palacio de las Balsas de Murcia el 14 de abril y puede visitarse ahora en la UNED de Cartagena, del 7 de mayo al 12 de junio.

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