Historia
La prohibición del Carnaval con el franquismo

Cuando el humor es el enemigo.

CarnavalCa
Doctor en Historia. Profesor de Secundaria. Grupo Federal PSOE Memoria Histórica. Scto. Educación y Cultura PSOE-M Chamartin

publicado
2018-02-09 09:00

La prohibición del carnaval en el franquismo comenzó ya en plena Guerra Civil y se mantuvo al terminar la contienda hasta el final de la dictadura. En este trabajo intentaremos dar algunas claves, al respecto.

El gobernador general de la Junta Técnica de Estado, primer organismo de gobierno del bando sublevado, a la sazón, el veterano militar Luis Valdes Cabanillas, dictó el 3 de febrero de 1937 desde Valladolid, justo en época de carnavales, una orden circular para todos los gobernadores civiles, en la que se ordenaba la suspensión de dichas fiestas. Los motivos tenían que ver con la propia contienda. Las autoridades sublevadas consideraban que en tiempos de guerra no parecía muy conveniente exteriorizar alegrías “con la vida de sacrificios que debemos llevar, atentos solamente a que nada falte a nuestros hermanos que velando por el honor y la salvación de España luchan en el frente..”. Así pues, en la disposición no parecía establecerse ningún argumento religioso y moral, apelando más bien a la necesidad de austeridad en un momento de lucha, pero implícitamente, estaba claro que una fiesta con un alto contenido pagano no casaba mucho con el espíritu de “cruzada” de los que se habían alzado contra la República con el apoyo entusiasta de la Iglesia, contraria tradicionalmente a estas manifestaciones lúdicas.

Al terminar la contienda, Serrano Suñer, como ministro de la Gobernación, promulgó una orden el 12 de enero de 1940 en la que se mantenía la prohibición, ya que se afirmaba que no había razones para rectificar la decisión tomada en 1937.

El gobierno fue muy tajante con las autoridades provinciales y, sobre todo con las locales, es decir, los alcaldes, para que estuvieran muy atentas a la hora de hacer cumplir la prohibición. En este sentido, se multiplicaron los bandos municipales avisando a los vecinos sobre la prohibición de festejar el carnaval, de fuerte raigambre en casi toda la geografía española.

Pero, no cabe duda, que en algunos lugares donde el carnaval era muy importante y extendido entre todas las capas sociales, como en Cádiz o Santa Cruz de Tenerife, se disfrazó con un nuevo nombre, “fiestas de invierno”. El poder aceptó esta situación, pero bajo una estrecha vigilancia y censura. Debemos tener en cuenta que el franquismo, además del componente religioso y moral integrista del nacionalcatolicismo, tenía una enorme prevención hacia el carnaval porque no era una manifestación pública masiva promovida por el mismo para exaltación del dictador o vinculada a algún acto o festividad religiosa (Vía Crucis, concentraciones eucarísticas, Semana Santa, Fallas, San Fermines, etc..). Se trataba, en cambio, de un conjunto de jolgorios y algarabías con disfraces, y donde era fácil el equívoco o que surgiera una posible crítica al poder, aunque fuera festiva. El carnaval tenía ese componente pagano que demonizaba la Iglesia franquista, pero también de subversión del orden establecido durante unos días. Tenía todo para ser prohibido por la dictadura.

Es evidente que, pasado el tiempo, más allá de los años cuarenta, sin autorizarlo, sí se fue más permisivo con algunas manifestaciones con cánticos populares, especialmente en el ámbito rural, sin dejar de ser atentamente vigiladas por las autoridades y los cuerpos de seguridad. Por otro lado, es innegable que se permitieron fiestas privadas o bailes en Casinos y Sociedades, porque era más fácil controlar un recinto cerrado. Estas instituciones sociales y culturales debían pedir el permiso correspondiente. Generalmente, sus juntas directivas avisaban a los asistentes que en estos bailes estaba terminantemente prohibido el uso de antifaces o maquillajes especiales que ocultasen o desfigurasen el rostro.

Poco a poco se fue abriendo algo la mano, teniendo que ver con la modernización social de España a partir de los años sesenta, pero hasta que no llegó la democracia, la prohibición siguió existiendo. En este sentido, es significativo un artículo de El País del 5 de febrero de 1978, titulado “La fiesta de carnaval recupera lentamente sus raíces populares”, y donde se explicaba cómo, poco a poco, se estaba recuperando una fiesta que el franquismo había prohibido, aludiendo también a los subterfugios tinerfeños y gaditanos para mantener ese espíritu festivo de siempre, y que una dictadura quiso desterrar, como tantas otras cosas.

Texto: Eduardo Montagut

Sobre este blog
Periodismo alternativo, opinión política y concienciación social.
Ver todas las entradas

Relacionadas

Historia
Después de Ohnesorg

La situación actual de España no es la misma que la de Alemania en 1967, pero esta puede dar detalles de los caminos posibles.

Política
Tenemos un problema con la bandera

Una pegatina de Más País con la rojigualda reabre el debate sobre las difíciles relaciones entre la izquierda y los símbolos oficiales del Estado. En la Transición tanto PSOE como PCE trataron de hacer de la necesidad virtud y disputar a las derechas una bandera incómoda. Los resultados de uno y otro partido serían muy desiguales.

Memoria histórica
Franco y Santos Juliá: memoria española
El franquismo fue algo más que Franco, y lo que está sucediendo estos días pone de manifiesto que las heridas no cicatrizarán cambiando su tumba de lugar.
0 Comentarios
Sobre este blog
Periodismo alternativo, opinión política y concienciación social.
Ver todas las entradas

Destacadas

Violencia machista
El negocio tras la violencia machista

Muchos medios de comunicación ven en los feminicidios oportunidades para aumentar sus
ingresos, vulnerando los derechos de las víctimas e ignorando sistemáticamente los códigos deontológicos. Las presiones y la misoginia en los medios, la precariedad y la falta de especialización dificultan la buena praxis de las y los periodistas.

Salud
Las víctimas de la talidomida en España se sienten estafadas por el Estado

Es un caso histórico inédito globalmente que se ha arrastrado desde el franquismo a los sucesivos gobiernos democráticos. Los afectados que aún viven, siguen reclamando justicia mientras muchos fallecen sin resarcimiento, con graves malformaciones, tras una existencia condenada a la dependencia y a la invisibilidad.

Kurdistán
“Así como acabamos con el Daesh vamos a acabar con Erdogan”

Integrantes del Movimiento de Mujeres Libres del Kurdistán, Gülcihan Simsek y Besime Konca, consideran que la ofensiva del Gobierno turco contra el pueblo kurdo no va de fronteras ni de nacionalismo, sino de atacar un modelo radicalmente alternativo al sistema capitalista.

Industria
Peugeot Fiat-Chrysler: ¿Un matrimonio para mejor o para peor?

El matrimonio Peugeot (PSA) Fiat-Chrysler (FCA) ha sido anunciado con el aval del Estado francés. Fortalecidas por la experiencia pasada en materia de acercamiento entre empresas, las inquietudes surgen respecto a esta “fusión entre iguales”. A pesar de las fuertes expectativas respecto a las sinergias y economías de escala esperadas, los riesgos de ver pasar a una nueva empresa francesa a control extranjero, o de hacer nacer un gigante del automóvil que se volvería ingobernable, fomentan el escepticismo en el panorama de una industria nacional francesa ya dañada.

Corrupción
El juez pide juzgar a Ignacio González por desviar 1,6 millones de euros

El ex presidente de la Comunidad de Madrid podría sentarse próximamente en el banquillo por el caso Lezo, debido a una posible malversación y fraude a las arcas públicas en la compra de la empresa brasileña Emissao por el Canal de Isabel II en la que supuestamente hizo desaparecer 1,6 millones de euros.

Bolivia
“Hay negociaciones entre el MAS y los golpistas”
Ha sido ministro durante los últimos once años. Vive en la clandestinidad desde el golpe de Estado y habla desde su escondite con ARGIA y Hala Bedi sobre las “complejas” negociaciones entre el MAS y los golpistas que acaban de comenzar.

Últimas

Humor
Banalizando

Vigésimo tercera entrega de las colaboraciones especiales de Mauro Entrialgo para El Salto.

Chalecos amarillos
El legado imborrable de los chalecos amarillos

Un año después de la irrupción explosiva del malestar, el número de manifestantes ha decaído de forma significativa en Francia. Pero la solidaridad y la construcción de lo común persisten como herencia de las protestas.

Senegal
Encontrar ‘El Dorado’ sin salir de Senegal

La asociación Hahatay, sonrisas de Gandiol, es una entidad 100% senegalesa creada por Mamadou Dia, un senegalés que hizo el camino hasta España en cayuco y decidió retornar a su tierra para informar a sus compatriotas de lo que hay tras la dura travesía. El objetivo es fomentar migraciones conscientes y seguras, así como alternativas de futuro en su entorno.

Laboral
Los veterinarios toman las calles de Madrid para exigir ser considerados profesionales sanitarios

En torno a 2.200 personas procedentes de todos los puntos del Estado se han unido para llevar al Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad una larga lista de demandas para dignificar su profesión.

Refugiados
El Estado español incumple sus compromisos en materia de protección internacional

Una plataforma integrada por 16 organizaciones que participan en el sistema de acogida señala en un informe falencias en todas las fases de los procedimientos de protección internacional.

Sanidad
Multirresistencia en la compra y en el medio ambiente
Más vale prevenir que curar, por lo que evitar las infecciones supondría una contención de la proliferación de cepas resistentes a los antibióticos.
Sanidad
Antibióticos, armas de doble filo
Los antibióticos insuflan enormes dosis de esperanza diaria. Si bien, la paradoja se adueña de un nuevo paradigma. Su eficacia queda entre las cuerdas por la proliferación de bacterias invulnerables a sus efectos.