Observatorio de medios
La influencia de la información de las cloacas en las elecciones generales del 26J

Un repaso cronológico a las informaciones publicadas entre las elecciones generales de diciembre de 2015 y las de junio de 2016.

Eduardo Inda mostrando en La Sexta el documento del pago a Iglesias en Granadinas

publicado
2019-04-04 01:00:00

Nunca antes de esta campaña electoral se había hablado tanto de desinformación en las elecciones. La narrativa en torno a las fake news nos dice, no sin razón, que nuestra democracia está amenazada por la mentira. Más problemático resulta hacer pasar esto por una novedad. Porque novedades hay, sí, pero ¿y si a pesar de ellas las elecciones más marcadas por la desinformación hubiesen sido las anteriores?

Las operaciones de las cloacas del Estado para perjudicar a Podemos se produjeron, que sepamos, entre enero y julio de 2016. Aquellas generales se celebraron el 26 de junio de aquel año y no deja de resultar curioso que nadie desde esos medios ahora tan preocupados por los efectos de la mentira en los procesos electorales se esté haciendo la pregunta de la que partimos.

Si atendemos al número de votos obtenidos por la formación morada entre las elecciones de diciembre de 2015 y las de junio de 2016, la cuestión resulta todavía más pertinente. Recordemos: en las generales del 20 de diciembre de 2015 Podemos obtiene 5.189.333 votos e Izquierda Unida 923.105; las dos fuerzas acuden en coalición para las elecciones del 26 de junio de 2016 obteniendo 5.049.734 votos. Algo más de un millón por debajo su resultado por separado. Poca broma.

Pasaron muchas cosas entre medias que podrían explicar esta fuga de un millón de votos. Los analistas entonces insistieron en la soberbia de Pablo Iglesias al presentar sus propios ministros o en el efecto de la narrativa del PSOE culpando a Podemos de no aceptar su pacto con Ciudadanos. Otros pensaron que a algunos votantes de IU y Podemos en las anteriores no les gustó la coalición. Y mil cosas más, claro. Podría ser.

A esos análisis les faltaba plantear el efecto de la campaña mediática desplegada durante aquellos meses. Campaña que hoy sabemos que en gran parte estuvo preparada desde el mismo gobierno con la colaboración de policías que realizaban investigaciones extrajudiciales y de medios afines que las sacaban a la luz.

Es difícil medir su impacto pero atendiendo a las fechas en las que se producen las publicaciones queda claro que su intención era perjudicar la posible entrada en el gobierno y los resultados electorales de Podemos. Veamos cómo.

Enero, 2016: Irán, Venezuela, ETA

El 12 de enero de 2016, un día antes de que se constituyeran las Cortes resultantes de aquellas elecciones y en pleno debate sobre los posibles pactos de gobierno, salen a la luz las primeras informaciones sacadas del llamado informe PISA (Pablo Iglesias Sociedad Anónima).

No es la primera vez que se publican noticias dudosas o directamente falsas respecto a Podemos y su financiación. De hecho, el origen de muchas de las conductas supuestamente delictivas que se relatan en el informe está, según uno de los juzgados que lo desestimó, en algunas de esas informaciones publicadas.

La novedad es que ahora las informaciones parecen mucho más fiables porque detrás está la policía. En concreto se hablaba de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), muy familiar a esas alturas para todo el mundo por su trabajo con otras formaciones políticas. Aquí los tres primeros medios en hacerse eco de su supuesta investigación:


A pesar de las muchas dudas que generó el informe y su autoría, lo publicado voló por redacciones y platós de televisión. El marco “todos son iguales”, muy útil contra lo que representaba entonces Podemos, está a partir de ese momento mucho mejor cimentado. 

Además de los tres medios que dieron en primer lugar la noticia, el informe y su supuesta relación con la policía acabarán publicados en prácticamente todos los lados:  




Pero la cosa no se quedó en el Informe PISA. El 14 de enero, dos días después de las primeras informaciones respecto al mismo y por si la combinación financiación ilegal e Irán no era lo suficientemente fuerte, El Confidencial añadía un par de ingredientes:


La fuente anónima es un antiguo cargo del gobierno venezolano que, con lo que ahora vamos sabiendo, suponemos que recibiría a cambio una generosa oferta.

La carambola que denuncia tiene bastante poco sentido porque Irán, supuestamente utilizado por Venezuela para hacer los pagos porque el país caribeño estaba bajo control de Estados Unidos, tenía en esas fechas una vigilancia mucho más intensas por las sanciones impuestas a Teherán, incluyendo la prohibición de utilizar el sistema más habitual para transferencias internacionales.

Tampoco importa mucho, en realidad: la noticia publicada se sumaba a lo anterior para seguir sembrando la duda con menciones, otra vez, a que el tema lo está investigando la policía nacional. Esta vez con información facilitada por la agencia antidroga estadounidense. Parece que la cosa va en serio.

La siguiente bomba informativa de origen más que dudoso llegaría el 20 de enero de la mano de Antena 3. A Irán, Venezuela y la DEA se les sumaba un viejo conocido:

ETA, las CUP y una dirigente de Podemos de viaje secreto a Venezuela, tremenda combinación. El caso es que ni el viaje era secreto ni la dirigente de Podemos lo era cuando se produjo, entre otras imprecisiones y manipulaciones intencionadas que los presentadores del mismo informativo parecían conocer a la vista del vídeo filtrado con uno de ellos diciendo mientras se emitía la información “nos van a dar pero bien”.

¿Quién grabó las imágenes de esta particular exclusiva? ¿En el marco de qué investigación? ¿Por qué lo guardó desde 2014? Tantas preguntas como olor a cloaca en lo que nos contaron.

Si enero fue el mes de las novedades, febrero se dedicaría a continuar con su difusión sin aportar muchas novedades en medios de todo tipo:


En marzo alguien en la policía decide llevar el informe al tribunal de cuentas consiguiendo mantener el interés informativo. Noticias a este respecto y otras relacionadas con lo anterior siguen saliendo durante ese mes: 



En abril la atención pasó por CEPS, una fundación a a que pertenecían varios dirigentes de Podemos y que recibió encargos de Venezuela antes de la formación del partido. El tema ya lo había sacado El País en 2015 pero la novedad era que ahora había un documento. 

Ayer mismo se publicaba que altos cargos policiales viajaron a Nueva York para obtener una validación del mismo por parte de un ex alto cargo venezolano. Los audios publicados ayer sugieren que tanto Fernández Diaz como Mariano Rajoy estaban al tanto de la operación. 

El Confidencial es otra vez el primer medio en hacerse eco de la información, que aparece publicada en muchos otros: