Economía social y solidaria
¿Existe vacuna contra la pandemia del capital?

Ante las diversas crisis desatadas por el COVID'19, realizamos una lectura de la situación en clave de Economía Solidaria de la mano de nuestra Carta de principios. El presente texto es el marco introductorio de una Guía de Iniciativas de Economía Solidaria que está promoviendo REAS Red de redes, para mostrar aquellas experiencias de denuncia, resistencia y construcción de alternativas que están teniendo lugar ante la actual crisis sanitaria, económica y social.

En tiempos  de crisis enrédate con la ESS
Juan Carlos de Pablos/Red Anagos
25 mar 2020 12:08

Nos encontramos ante un momento convulso y lleno de incertidumbre, en una suerte de distopía sacada de un guión de cine. Ante este estado de alarma actual, intentamos encontrar pistas que nos ayuden a entender la situación por la que están pasando la ciudadanía y el planeta; el coronavirus no entiende de fronteras y está más globalizado que nunca. Se vuelve por tanto urgente poder identificar las causas que nos han llevado hasta aquí, para establecer las medidas necesarias y sentar las bases para salir de esta crisis -sanitaria, pero también económica y social- y no volver a vernos sumidas en su curva. 

En este nuevo marco están surgiendo multitud de análisis, reflexiones y lecturas desde diversos enfoques, que contribuyen a realizar una radiografía colectiva del momento actual en el que nos encontramos. El objetivo de este artículo por tanto, es poder sumar aportes desde la visión de la Economía Social y Solidaria. ¿Y qué mejor mirada que su carta de principios? Nos agarramos pues a la espina dorsal de nuestro modelo y movimiento desde donde mirar lo que acontece y saber así dónde y cómo poder actuar.

EQUIDAD

La equidad es un valor que “introduce un principio ético y de justicia en la igualdad, un valor que reconoce a todas las personas como sujetos de igual dignidad, y protege su derecho a no estar sometidas a relaciones basadas en la dominación y la opresión sea cual sea su condición social, género, edad, etnia, origen, capacidad, etc”. 

Ante la situación actual de crisis - agravada por el modelo actual en el que ya estábamos inmersas, un capitalismo heteropatriarcal pandémico-  es prioritario partir de este enfoque y realizar propuestas partiendo de que el coronavirus y el control social están repercutiendo de forma desigual en ciertos sectores de la población y de que existe un sesgo de clase y género en los efectos que está produciendo. 

Desde una lectura de la economía feminista es importante visibilizar el hecho de que los efectos de esta crisis impactan en mayor medida sobre las mujeres ya que son las que cargan con la mayoría del trabajo reproductivo y de cuidados en la sociedad. Es el caso de las mujeres migrantes, las que trabajan en sectores precarizados o informales (como las trabajadoras del hogar y de limpieza) que en la situación actual ven agravada su situación ya que deben continuar trabajando bajo condiciones que las exponen al contagio del virus. ¿Qué pasa si éstas enferman? 

TRABAJO

Desde Reas Red de Redes creemos que estamos ante una oportunidad para lograr reconceptualizar el trabajo “en el que se recupere su dimensión humana, social, política, económica y cultural, para satisfacer las verdaderas necesidades de la población (nuestras, de nuestro entorno inmediato y de la comunidad en general)”. Desde esta concepción, el trabajo incluye tanto a las tareas productivas (sean remuneradas o no) y reproductivas (aquellas que tienen que ver con el ámbito de los cuidados).

El modelo actual hegemónico delega la responsabilidad de los cuidados en las mujeres, cuando éstas no pueden, son nuestros abuelos y abuelas así como las personas migrantes (mujeres esencialmente) quienes venían realizando este trabajo. Desde que las personas mayores fueron catalogadas como principales colectivos de riesgo y las niñas y niños como elevados transmisores, se tambaleó aún más nuestro precario sistema de cuidados.

En este sentido, esta crisis ha hecho “palpable la manera en la que la hegemonía neoliberal ha generado un nivel de desprotección social de alcances planetarios”, nuestro sistema sanitario venía sufriendo un proceso de recortes presupuestarios y privatización y no es capaz de sostener la alta demanda provocada por esta crisis. Generar un entorno de corresponsabilidad social supone repartir entre todos los actores de la sociedad los distintos trabajos de cuidados que son necesarios para sostener la vida en sus diferentes etapas.

Por otro lado, la diferente respuesta que están teniendo las empresas ante esta crisis (como ya ocurriera en 2008) pone en evidencia, una vez más que las empresas de la ESS son más resilientes y flexibles ante momentos críticos. Si bien van a sufrir igualmente las consecuencias del descenso de actividad económica, la cultura cooperativa y autogestionada de estas empresas hace que exista un mayor interés y voluntad por proteger la situación de las personas trabajadoras y buscar soluciones a través de fondos de solidaridad, cajas de resistencia u otras iniciativas similares de apoyo mutuo.

Ilustración: Emezetaeme

SOSTENIBILIDAD AMBIENTAL

Con este principio defendemos que “toda nuestra actividad productiva y económica está relacionada con la naturaleza, por ello nuestra alianza con ella y el reconocimiento de sus derechos es nuestro punto de partida”. Creemos que nuestra relación con la Naturaleza es una fuente de riqueza económica, y de buena salud para todas; de ahí la necesidad fundamental de “integrar la sostenibilidad ambiental en todas nuestras acciones, evaluando nuestro impacto ambiental (huella ecológica) de manera permanente”.

El modelo de crecimiento ilimitado y su sistema productivo así como la organización y el diseño del territorio están mostrando nuevamente con esta crisis sus grandes fallas. Esta crisis nos hace preguntarnos si nuestras ciudades están preparadas y si se deberían revisar los modelos de planificación urbanística para hacerlas más resilientes y habitables.

La emergencia climática actual ya nos viene alertando de la necesidad de iniciar un camino hacia una transición ecosocial y que ésta sea una oportunidad para construir sociedades más justas, equitativas y sostenibles. No debemos de perder de vista por tanto que ésta es una carrera de fondo y que el descenso histórico de las emisiones de C02 no debería de producir un efecto rebote cuando se vuelva a los niveles de producción y actividad económica habituales.  

Debemos entender el momento actual como una ventana de cambio y una oportunidad para plantear medidas para la defensa de la biodiversidad o la mejora de la salud ambiental para evitar ser vulnerables a infecciones como la del COVID-19. Bajo esta óptica, es necesario no perder de vista por tanto nuestro objetivo de transición ecológica hacia sociedades descarbonizadas y replantear definitivamente el cambio a un modelo productivo que atienda a los líḿites planetarios y que se acople con los ciclos naturales de la vida. 

COOPERACIÓN

Desde Reas Red de Redes “queremos favorecer la cooperación en lugar de la competencia, dentro y fuera de nuestras organizaciones vinculadas a la Red”. Desde esta óptica, “pretendemos construir colectivamente un modelo de sociedad basándonos en el desarrollo local armónico, las relaciones comerciales justas, la igualdad, la confianza, la corresponsabilidad, la transparencia y el respeto”. 

Estamos viendo una impresionante proliferación de iniciativas ciudadanas de apoyo mutuo y cooperación de diversa índole como una respuesta ante la crisis, poniendo en evidencia la utilidad de los principios capitalistas, tales como la competencia y el individualismo, frente a valores que apuestan por la solidaridad y lo colectivo, tan presentes en la Economía Solidaria.

En la ESS coexisten e intercooperan un gran número de iniciativas y empresas de diferentes  sectores como la comunicación, energía, movilidad, agroecología, alimentación, consumo, etc., y que provienen la mayoría de ellas de iniciativas ciudadanas con un doble objetivo: compartir saberes y herramientas y poner en práctica sus demandas sociales y ambientales para la transformación del contexto, como es el caso de los Mercados Sociales

Es por tanto fundamental que la respuesta ante los momentos de crisis como la actual sea colectiva para compartir conocimientos, los recursos de las organizaciones como los espacios físicos o bienes materiales, para complementarnos y unir esfuerzos como parte de un todo.  

Ilustración: EMMA GASCÓ

SIN FINES DE LUCRO

“Esta `no – lucratividad` está íntimamente unida a nuestra forma de medir los balances de resultados, que tienen en cuenta no sólo los aspectos económicos, sino también los humanos, sociales, medioambientales, culturales y participativos dando como resultado final un beneficio integral.  Se entiende por ello que nuestras actividades destinan los posibles beneficios a la mejora o ampliación del objeto social de los proyectos así como al apoyo de otras iniciativas solidarias de interés general, participando de esta manera en la construcción de un modelo social más humano, solidario y equitativo.

Este principio que coloca a las entidades de la ESS tan en las antípodas del ADN capitalista está tomando cuerpo en la presente crisis; cuando vemos la multitud de servicios extraordinarios y gratuitos que las empresas de la ESS están ofreciendo a su base social (más megas de navegación, actividades de ocio y cultura, recursos educativos, renovaciones de suscripciones gratuitas para personas afectadas económicamente por la recesión…). En el lado opuesto, estamos también viendo cómo algunas de las grandes corporaciones están leyendo la crisis sanitaria y el estado de confinamiento como un nuevo nicho de mercado donde aumentar sus beneficios, una manifestación más de este afán de lucro a toda costa que se esconde tras décadas de privatización de servicios sociales básicos como la sanidad.

Sin embargo, vemos también cómo crisis y situaciones como éstas suponen un revulsivo a nuestra escala de valores, sacando a la luz las cuestiones realmente importantes, obligándonos a parar y a replantearnos realmente cuáles son las necesidades básicas,  otorgando su justo valor al dinero (necesidades vitales satisfechas) y desmonetarizando muchas de las acciones, iniciativas y recursos esenciales que se están realizando en la actualidad.

COMPROMISO CON EL ENTORNO

“Nuestro compromiso con el entorno se concreta en la participación y en el desarrollo local sostenible y comunitario del territorio, a partir de la implicación en redes y la cooperación con otras organizaciones del tejido social y económico cercano, dentro del mismo ámbito geográfico”. 

Esta crisis está poniendo a prueba nuestro papel en la defensa y conservación de la salud de nuestro entorno social. Pero también, nos interpela a ser agentes activos de la riqueza de nuestros territorios; valorando más que nunca el destino e impacto de nuestros recursos económicos. Como bien nos recuerdan las finanzas éticas, el dinero en esta sociedad monetarizada y mercantilizada es una herramienta de poder, que permite “poder hacer” a muchas iniciativas y proyectos; de manera que al colocarlo en un circuito económico u otro estaremos beneficiando y potenciando directamente unas estructuras en lugar de otras. 

La nueva fase de crisis económica que se avecina va a afectar gravemente al comercio local y a la pequeña y mediana empresa, víctimas probablemente de una nueva fase de acumulación donde las grandes corporaciones saldrán nuevamente beneficiadas. Así pues, nuestro papel como consumidoras a través de un consumo crítico y consciente será determinante para la supervivencia de muchas empresas de nuestros territorios. 

Se abre así la posibilidad de un circuito virtuoso, donde la defensa del tejido productivo local revertiría en una mayor riqueza de los territorios (en materia de empleo, otros consumos locales…) generando procesos de transformación de las estructuras generadoras de desigualdad, dominación y exclusión. 

OPORTUNIDAD DE CAMBIO

El coronavirus es un desafío global para el conjunto del planeta en el momento actual, pero no podemos olvidar que esta crisis venía precedida de un modelo insostenible a todos los niveles. 

Es importante por tanto realizar un balance, hacernos preguntas e identificar cómo y a quiénes está afectando y cuáles son las herramientas con las que contamos para no profundizar en los niveles de precariedad y desigualdad que el sistema actual venía generando.

La crisis también es el capitalismo y hay que transitar de la mano de otros modelos, como los que proponen la Economía Solidaria y Economías Transformadoras así como movimientos como el ecologismo social y el ecofeminismo, que buscan un nuevo paradigma para la sostenibilidad de la vida.

** Puedes consultar la Guía de Iniciativas de Economía Solidaria frente al COVID-19 que acompaña este texto aquí.

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1 Comentario
#58289 18:48 24/4/2020

Os falta la "h", la primera, del enlace a la "GUIA de Iniciativas de Economía Solidaria frente al COVID-19" del final del texto. Es algo onvio pero puede que a algun*s les dejase sin llegar a ella.
Felicidades por vuestro trabajo!

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