Lisboa, una caravana por el derecho a la vivienda

Una caravana recorre Portugal para recoger datos, testimonios y propuestas con las que presionar al gobierno para que impulse una política de vivienda que se adecue a la Constitución portuguesa.

Lisboa
Dos mujeres hablan en el barrio 6 de Maio, en Lisboa Il Salto

Italia

Traducción José Castrillo

publicado
2017-11-05 06:19:00

El primer fin de semana de septiembre partió desde Lisboa la Caravana "Pelo direito à habitaçao", formada por asociaciones y habitantes a los que niegan el derecho de acceso a una vivienda. La idea es recorrer Portugal en varias etapas, recogiendo datos, testimonios y propuestas para presionar hasta que el gobierno impulse una política de vivienda que se adecue completamente al artículo 65 de la Constitución portuguesa, el cual prevé el derecho de todos a una vivienda digna y de dimensiones adecuadas, en condiciones de comodidad, higiene y en el respeto a la intimidad y la privacidad. Según el informe que la Relatora Especial de las Naciones Unidas para una vivienda adecuada, Leilani Farha, ha presentado tras su visita en diciembre de 2016, esas condiciones fundamentales y la dignidad ligada a ellas están, en gran medida, ausentes en Portugal.

El pasado junio, tras verificar el vertiginoso aumento en los de inmuebles y alquileres, el primer ministro António Costa declaró que la nueva prioridad del gobierno era crear políticas públicas para hacer accesible el derecho a la vivienda. Si esas intenciones que, según sus propias palabras iban dirigidas sobre todo a la clase media y a las nuevas generaciones, tendrán efectos también sobre las clases bajas y la compleja cuestión de los barrios informales lo veremos en los próximos meses. Mientras tanto, bajo la coordinación de la diputada Helena Roseta, el Parlamento está trabajando en una ley de bases que se unirá a las ya existentes sobre educación, salud, medio ambiente y cultura.

Con el objetivo de intervenir e influenciar en estos procesos de decisión, la Asamblea de habitantes de algunos barrios autoconstruidos y de realojo del área metropolitana de Lisboa, junto con la Asociación Habita!, la CHÃO (Oficina de Etnografia Urbana), Gestual (FA-ULisboa) y SOS Racismo, han iniciado un proyecto itinerante que atravesará las dos áreas metropolitanas más grandes del país, la de Lisboa y la de Oporto, aunque se parará también en las ciudades de Beja y Coimbra, para finalizar, el 30 de septiembre, víspera de las elecciones administrativas, en las Islas Azores.

Il Salto ha seguido las primeras seis paradas de este viaje, distribuidas en los dos primeros fines de semana de septiembre. Éstas nos ofrecen un cuadro en profundidad de los problemas habitacionales de un país que se debate entre la austeridad de los últimos años y los nuevos propósitos del gobierno de izquierdas. En un momento en el que la turistificación está cambiando rápidamente los rostros de Lisboa y Oporto, al mismo tiempo que a las puertas de la ciudad todavía hay personas viviendo en chabolas y que corren el riesgo de ver derribadas sus casas sin que se les garantice una alternativa habitacional.

1er día – Bairro 6 de Maio

En Lisboa, en el punto de encuentro fijado en la Praça de Espanha, organizadores y activistas se presentan con una pancarta que reza #NossaCasaNossoBairroNossaLuta (nuestra casa, nuestro barrio, nuestra lucha), junto con panfletos, manifiestos y camisetas. La Caravana por ahora consiste en un autobús vacío, pero en los próximos días se moverá entre distintos barrios de la ciudad, llevando de un extrarradio a otro a personas que que comparten sin saberlo problemáticas similares. Ya desde hace varios meses, la Asamblea de habitantes está realizando ese importante trabajo de conexión y de información recíproca entre los barrios, consiguiendo además que se la recibiese en la comisión parlamentaria que se ocupa del tema.

Además, en el mes de marzo este colectivo ha escrito una carta abierta para llevar los problemas habitacionales a la atención de las instituciones, de los entes en defensa de los derechos humanos, así como de los medios de comunicación y de la ciudadanía en general. De esta forma, los contactos se han ido multiplicando y se está empezando a organizar por fin un plan conjunto de lucha y resistencia. Esa será también una de las funciones de la Caravana: servir, en este punto de un proceso ya en marcha, de catalizador.

El paseo del primer día consiste en una panorámica de los extrarradios de la "gran Lisboa": primero atravesamos el río Tajo hasta la pequeña ciudad de Seixal, para después volver atrás y dirigirnos hacia el este, a la localidad de Loures. Los límites se pierden en el ensanche. Se pasa, sin solución de continuidad, del barrio de Benfica con estadio del homónimo equipo de fútbol, todavía dentro de los límites de Lisboa, a la homogénea red de barrios de Amadora. A esta ciudad se llega rápidamente con un tren de cercanías, o incluso en metro, y así, este extrarradio tan cercano al centro resulta goloso para los constructores y las agencias inmobiliarias, que en pocos años han multiplicado sus beneficios, en un momento en el que el mercado inmobiliario estaba literalmente implosionando.

La cara oculta de esa expansión es que, precisamente Amadora, en los últimos años, ha sufrido el mayor número de demoliciones y desahucios de la zona. Por ejemplo, el barrio informal de Santa Filomena ha sido completamente derribado en los últimos tres años y la lista de barrios demolidos o en vía de demolición es larga. Uno de ellos es el 6 de Maio. Por este motivo, la Caravana pasa hoy por aquí, para recoger testimonios y para mostrar su apoyo a cien familias que han visto como su entorno urbano a pasado a estar conformado en gran medida por ruinas: casas ya destruidas junto a otras que pronto serán tiradas abajo.

Los barrios informales o autoconstruidos de las áreas metropolitanas de Lisboa tienen su origen en los años 50 del siglo XX, cuando muchos trabajadores portugueses llegaron desde el campo para trabajar en las fábricas y ocuparon, primero con chabolas y más tarde con edificios de "autoalbañilería", los terrenos no cultivados o abandonados en el entorno inmediato de la ciudad. Se formaron así auténticos barrios, que crecieron rápidamente por la llegada de inmigración desde las colonias (la cual continuó incluso tras su independencia).

En 1993 se ejecutó el PER (Programa Especial de Realojamento), que preveía el progresivo desmantelamiento de los barrios informales y el realojo de las familias que los habitaban en apartamentos a precios accesibles. No habiendo sido nunca actualizado con nuevos censos, el programa no tiene en cuenta los cambios dentro de los núcleos familiares y las nuevas llegadas. Según algunos datos aportados por el ayuntamiento de Amadora, por ejemplo, el 35% de la población de los barrios incluidos en el programa no entra en el censo y, por tanto, "no tiene derecho" a ser realojada.

Barrio de Jamaica, en Lisboa. Imagen de 'Il Salto'.

2° día – Bairro da Jamaica

Premiado en la Mostra del cine de Venecia en 2016 con el premio Horizontes a Nuno Lopes por la mejor interpretación masculina, la película São Jorge de Marco Martins, cuenta la historia de un boxeador que para hacer frente a las crecientes dificultades económicas se pone a sueldo de una empresa de cobro de morosos. La ambientación de la película es un complejo de edificios de viviendas no acabado, de ladrillo visto, en un estado general de descuido y superpoblación. Se trata del barrio de Vale do Chícharos, en la ciudad de Seixal, en la orilla del río Tajo opuesta a Lisboa. Informalmente ha tomado el nombre de Jamaica. Y es justo aquí que llega la Caravana, la cual une hoy su iniciativa a la del grupo Consciência Negra, cuyo objetivo consiste en recoger firmas para una nueva Ley de nacionalidad en Portugal. Este barrio tiene su origen en los años 80, cuando una empresa dejó sin acabar una serie de edificios de viviendas. Estos serían más tarde adquiridos por el banco Caixa Geral dos Depositos, que a su vez las vendió a la empresa Urbangol.

A principios de los años 90, varias familias de inmigrantes, la mayor parte de ellas africana proveniente de las antiguas colonias portuguesas (Guinea Bissau y Santo Tomé, principalmente), ocuparon el complejo, completando y continuando su construcción, creando autónomamente conexiones de agua y electricidad, así como un sistema de desagüe improvisado. Actualmente en Jamaica viven 215 familias, en malas condiciones habitacionales por culpa de las goteras, de la mala calidad de los materiales utilizados y por la excesiva aglomeración. La Edp, sociedad que gestiona la electricidad en Portugal, tras haber amenazado con cortar la luz del barrio, ha llegado a un acuerdo con el Ayuntamiento y la Asamblea de habitantes y ha instalado un contador único en cada edificio. El resultado es que, no habiendo pagando las facturas solo unas pocas familias, todas las demás se han visto injustificadamente amenazadas con quedarse sin luz. A día de hoy, la posibilidad del corte está aún sobre la mesa.

Gran parte de las cerca de mil personas que viven en el barrio no tienen derecho al realojo, por no estar incluidas en el PER, y el barrio sufre la discriminación por parte del resto de la sociedad, así como la falta de servicios mínimos que agudiza el estado de segregación en el que viven sus habitantes.

Casa da Boba, en Lisboa. Imagen de 'Il Salto'.

3er día – Casa da Boba y Bairro da Torre

"Segregación" es la palabra más recurrente en los testimonios recogidos a lo largo de las diferentes etapas intermedias, en los barrios entre los cuales hemos ido y venido en estos días. Casal da Boba, por ejemplo, también éste en la localidad de Amadora, es un barrio de realojo, construido por el Ayuntamiento hace menos de veinte años para dar hogar a los habitantes de los derribados barrios de Venda nova y Fontainhas (este último escenario de Ossos, No quarto da Vanda y Juventude em marcha de Pedro Costa, películas que se cuentan entre las mejores del cine portugués reciente).

Transportados de un gueto más pequeño a un gueto más grande, los habitantes de Casal da Boba pagan en la actualidad un alquiler por apartamentos que, en pocos años, han presentado ya diversos problemas y que carecen de manutención. Más aún, sus habitantes se sienten discriminados por el simple hecho de provenir de un barrio estigmatizado como "problemático", centro de los bajos fondos y de la venta de drogas. Esto provoca que la violencia de la policía se concentre sobre su población de ascendencia africana, tal y como lo confirman algunos graves episodios ocurridos recientemente en varios barrios.

El Bairro da Torre, en la localidad de Loures, donde se concluye el tercer día de la Caravana, sufre todos estos problemas elevados a la enésima potencia. La comunidad que lo compone, en parte gitana y en parte de origen africano (sobre todo de Cabo Verde) vive además sin agua corriente desde hace dos años y sin luz desde hace más de seis meses.


4° día – Mouraria / El debate sobre el turismo

En el segundo fin de semana, la Caravana se traslada desde la periferia al centro. El turismo en Lisboa crece cada año de manera vertiginosa, y con él aumenta la oferta de hoteles y albergues. Así, la capital portuguesa se ha convertido, según las estadísticas, en una de las ciudades con mayor oferta de habitaciones y apartamentos Airbnb de Europa. El sector de los alquileres de corta duración ha sido recientemente regularizado, con medidas que se insertan en el nuevo Régimen jurídico del negocio turístico. Muchos esperan que se haga una clara distinción entre pequeños y grandes arrendatarios, de tal forma que solo estos últimos paguen los impuestos actualmente reservados a hoteles y al resto de grandes empresas del sector turístico.

Por otro lado, el precio de los alquileres de larga duración no deja de crecer. El Memorándum de la Troika que el anterior gobierno firmó en 2011 dedicaba un capítulo entero a la vivienda: el imperativo indicaba la necesidad de "dinamizar" el mercado de los alquileres y de la compraventa inmobiliaria. La mayoría parlamentaria de entonces lo siguió al pie de la letra, generando una ley que firmó la por la entonces ministra de la Ordenación del Territorio y ahora candidata a alcaldesa de Lisboa, Assunçao Cristas. Entre otras cosas, esta ley facilitaba a los propietarios el desahucio en caso de reformas en la vivienda. En abril de 2017, la nueva mayoría parlamentaria aprobó modificaciones a esta ley. Por ejemplo, fue prorrogada la fecha en la que entrará en vigor la actualización de precios de los alquileres para algunas categorías de habitantes y se dificulta la posibilidad de desalojar a los inquilinos en caso de restructuración de la vivienda. Estas medidas son significativas, pero no subvierten estructuralmente una ley que favorece al mercado y a la especulación, en perjuicio de los derechos de quienes no pueden hacer frente al aumento de precios y al terremoto que las adquisiciones de los grupos económicos y de los compradores extranjeros están provocando.

Por esto, el debate organizado hoy por la Caravana da voz a distintos habitantes del centro de la ciudad que han sido desahuciados y acoge a la plataforma ABTS de Barcelona, a Ciutat per a qui l'habita de Palma de Mallorca, junto con el grupo Morar em Lisboa y el Colectivo de Moradoras da Rua dos Lagares, un grupo de familias que está luchando contra el desahucio en un edificio de viviendas en el barrio de Mouraria.

La idea misma que justifica la necesidad de aumentar de manera masiva el turismo porque es el único recurso económico que puede sacar de la crisis a Portugal debe ser puesta en cuestión. Por un lado, el turismo genera pingües beneficios a los grandes inversores, mientras que por otro ofrece salarios a sus trabajadores significativamente más bajos que en otros sectores. El desempleo y la precariedad son especialmente altos precisamente en las ciudades en las que el turismo se ha convertido en monocultivo económico. El derecho a la ciudad debe ser por tanto reconfigurado, dando espacio a sectores más sostenibles y socialmente más justos.


5° día - Lumiar

La Caravana llega a Chelas y, más tarde, a Lumiar. Aquí la exacerbada aglomeración en las casas destinadas a ser viviendas sociales ha llevado en varios casos a la ocupación de otros espacios con fines habitacionales.

Otra medida del anterior gobierno que ha afectado duramente al derecho a la vivienda fue la que cambió, a finales de 2014, la Ley sobre el alquiler social. Las modificaciones a esta ley, que permitieron a 120.000 familias en Portugal acceder a una vivienda aún teniendo ingresos muy bajos, han provocado que muchas de ellas no pudiesen hacer frente al aumento de precios, o que saliesen del programa solo por pequeños aumentos de renta, o por haberse ausentado de la vivienda por periodos superiores a seis meses. Dos años más tarde, la nueva mayoría parlamentaria ha modificado de nuevo esta normativa, ligando el valor del alquiler a los ingresos netos y no a los brutos. Además, se ha introducido una clausula que prevé la posibilidad de adecuarse al viejo régimen si el nuevo cálculo comporta un aumento del precio y que concede más derechos a los inquilinos.

Estas modificaciones parten de la explícita voluntad de reforzar la estabilidad habitacional en los barrios sociales, los cuales pasarían así a realojar familias en necesidad, sin negarles más tarde este derecho en caso de que pequeñas mejorías de su situación económica. En cualquier caso, el legado de los años de austeridad continúa recayendo sobre muchas de estas familias: quien no podía pagar, ha acumulado deudas importantes. Por este motivo, la Caravana ha tomado como propia la petición pública de la asociación Habita!, la cual pide la condonación de esas deudas, permitiendo así a las familias salir de un estado de endeudamiento permanente.

Las 120.000 viviendas sociales existentes son insuficientes, y si bien el gobierno ha permitido, a través del Ministerio de Medio Ambiente, aumentar su número hasta 170.000 en los próximos 8 años, por ahora las listas de espera no dejan de crecer. Según el IHRU (Instituto da Habitação e da Reabilitação Urbana), para acceder a las 13.000 viviendas de propiedad estatal (el resto se dividen entre Ayuntamientos y otras entidades) hay ya esperando 2.120 personas.


6° día - Beja

El próximo fin de semana, la Caravana se dirigirá a Oporto y a Coimbra, para luego volar a las Azores, a la isla de San Miguel, la más poblada del archipiélago. Por otro lado, nuestro viaje acaba aquí, no sin antes dedicar tiempo para alejarnos del área metropolitana de Lisboa, en dirección a un Portugal rural en el que no faltan los problemas habitacionales.

En Beja, en la región del Alentejo, visitamos la comunidad gitana del Bairro da Pedreiras, compuesta por 500 personas. En el 2016, el Ayuntamiento, con el propósito de mejorar las condiciones de vida de los gitanos que vivían en las chabolas del Bairro da Esperança, construyó un complejo de 50 casas de una sola planta. Junto a ellas, construyó también un muro de tres metros de altura y cien de longitud, el cual separaba el nuevo barrio de la carretera nacional, escondiendo además la comunidad gitana a la ciudad. Esto obligaba a los habitantes del nuevo barrio a alargar considerablemente sus recorridos para ir al centro de la ciudad, o simplemente al supermercado más cercano.

Si a nuestra llegada hemos visto solo algunas partes del muro es porque en 2015 la propia comunidad decidió tirarlo abajo definitivamente, después de varios años desmantelándolo poco a poco con piedras, martillos y trozos de hierro. Las denuncias de distintas asociaciones e instituciones, entre las cuales se encuentra Amnistía Internacional, llevaron el caso al Comité europeo de derechos sociales y le dieron una gran resonancia en los medios de comunicación. La justificación del Ayuntamiento fue que el muro simplemente impedía que los niños alcanzasen la carretera nacional, y que velaba por tanto por su seguridad. Este es solo un ejemplo más que evidencia el racismo hacia los gitanos en Portugal.

La Caravana ha podido constatar que los problemas en el Bairro das Pedreiras siguen siendo muy graves: las casas, construidas con materiales de baja calidad, se inundan cuando llueve, y sus dimensiones no fueron diseñadas pensando en el crecimiento de las familias. Así, en un campo cercano, la comunidad ha construido varias chabolas. A esto hay que añadirle que las pésimas condiciones de higiene, la falta de acceso a los transportes públicos y la guetización provocan problemas de salud, tasas bajas de escolarización y, en general, dificultan la inserción social de esta comunidad en la ciudad.

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