Rodrigo Calvo: “El Ayuntamiento es más sensible a la presión de la derecha que a la de abajo”

Trabaja en la Junta Municipal del distrito Salamanca y se presenta como candidato al proceso de primarias internas de Podemos Madrid. El candidato de la lista de Podemos en Movimiento habla sobre Chamartín, turistificación y Podemos.

Rodrigo Calvo Primarias Podemos Madrid
Rodrigo Calvo, candidato al proceso de primarias internas de Podemos Madrid. Paula Ortega

publicado
2017-12-10 12:09:00

Rodrigo Calvo (Madrid, 1982) es activista ecologista y contra la especulación urbana desde hace más de 17 años, cuando participó en los encierros contra la Ley de Extranjería o en las movilizaciones contra la guerra de Irak. Durante el 15M participó de manera activa en la asamblea de La Guindalera, mientras formaba parte de la Plataforma No a Este Plan Urbanístico, que trataba de aglutinar las distintas luchas contra la especulación y el expolio de los bienes comunes en la ciudad de Madrid.

Hoy trabaja en la Junta Municipal del distrito Salamanca junto al concejal Pablo Carmona y se presenta como candidato al proceso de primarias internas abierto hasta el 13 de diciembre en Podemos Madrid. Lo que le mueve en esta decisión, según cuenta, es “romper con ese acompañamiento a las decisiones institucionales” que se ha dado en el seno de la organización desde que se alcanzó el triunfo electoral en Madrid. Hemos hablado con él sobre la situación urbanística en Madrid, su presencia en la lista electoral de Podemos y más.

La política urbanística que se sigue en Madrid ha sido objeto de controversia en bastantes ocasiones, siendo algunas decisiones señaladas por colectivos y movimientos sociales. De hecho, alguna vez han provocado el voto diferenciado de concejalas y concejales del mismo equipo de gobierno de Ahora Madrid en el pleno, ¿cuál es tu opinión sobre esto y qué balance harías?
Es un tema espinoso. Es verdad que con el programa político de Ahora Madrid y el triunfo electoral se generaron bastantes expectativas a este respecto. Cuando el nuevo equipo arrancó tenía como primera tarea la digestión de una serie de operaciones y procesos que venían en buena parte heredados de los gobiernos anteriores, unos más avanzados, otros menos.

Más allá de entrar en cada uno de los casos, podemos ver que unos han sido resueltos de manera más o menos satisfactoria para los intereses generales, o al menos el vecindario se mostraba satisfecho. En otros casos ha sucedido todo lo contrario: han generado más divisiones y más crítica. Sin embargo yo creo, por hablar en términos globales, que el problema en parte ha sido ese abordar los conflictos uno por uno, de forma descontextualizada, sin un plan global o sin un modelo de ciudad realmente alternativo y diferente. Quizá esa es la principal crítica que se podría hacer y de ahí deriva la desorientación con la Operación Chamartín y los distintos bandazos que se han ido dando.

Con la Operación Chamartín estamos dando bandazos y sorteando la situación como se puede, siendo en muchas ocasiones demasiado sensibles a presiones externas

Ha habido cosas que se han resuelto de forma positiva, otras que no. Cuando de entrada se renuncia a revisar el PGOUM —por motivos que pueden ser entendibles— a lo que se renuncia, y es el gran error, es a abrir realmente un debate amplio y participado sobre ese modelo alternativo. Realmente estamos dando bandazos y sorteando la situación como se puede, siendo en muchas ocasiones demasiado sensibles a presiones externas: a veces del establishment, otras mediáticas, otras de la derecha más neoliberal. 

Se suele ser mucho más sensible a esta presión que a la que viene desde abajo, del tejido vecinal y las asociaciones, que es a quienes debemos el triunfo electoral y la actual posición en las instituciones.

Igual que la FRAVM o Ecologistas en Acción, te has mostrado especialmente crítico con la Operación Chamartín. ¿Cómo resumirías los efectos que su aprobación tendría para Madrid?
Hay quien la define como una operación financiera más que como algo estrictamente urbanístico, aunque es evidente que no podemos negarle esta condición. Si tengo que resumirla con una frase, en su formulación actual, diría que se trata de una operación de expolio de suelo público para entregarlo al interés privado.

Esa característica la define y la diferencia de otras operaciones que también pueden tener un carácter especulativo; lo que pasa es que en este caso el hecho de que cerca del 80% del suelo pertenezca a administraciones públicas se suele olvidar y, en mi opinión, es el dato central.

¿Es necesaria?, ¿con su aprobación se solucionan las demandas de los barrios colindantes?
La operación Chamartín no es necesaria. Otra cosa es considerar que sea o no necesario actuar de alguna manera en el entorno. ¿Hay que intervenir sobre esos terrenos?, diría que sí. Es necesario hacer algo, pero ese algo no tiene nada que ver con una operación de estas características.

Olvidándonos por un momento de esos presuntos derechos adquiridos por el BBVA en los últimos 25 años sobre el suelo propiedad de ADIF-Ministerio de Fomento, lo más sencillo sería analizar las necesidades que tienen los barrios de la zona, que están ya bastante identificadas por el movimiento vecinal, no de ahora, sino de hace muchos años. Después, pensar cuáles de esas necesidades pueden verse resueltas o paliadas gracias a parte de esos terrenos. El problema es que se suele hacer al revés: partimos de unos derechos adquiridos en los 90 por parte de la antigua DUCH, hoy DCN, que han sido ampliados durante 20 años. Este contexto es el que ha hecho que sea necesario plantear la operación en base a la obtención de grandes plusvalías que luego tendrían que dividirse. El reparto, por un lado, tendrá que enjugar parte de las enormes deudas de Adif (consecuencia del modelo irracional y nefasto del despliegue del tren de alta velocidad en este país) y, por otro, remunerar de forma suficiente la participación del BBVA, de acuerdo a sus expectativas de beneficio. Sin olvidarnos de que además hay que costear las infraestructuras que la propia envergadura colosal de la operación hacen necesarias.

Por tanto, tenemos una especie de triple hipoteca sobre el proyecto que hace necesario irnos a unos niveles de edificabilidad sobre usos lucrativos privados (oficinas, viviendas libres, etc) que no tienen mucho que ver con esas necesidades sociales que se traducen en zonas verdes, equipamientos y mejora de la conectividad peatonal, entre otras cuestiones. Por no hablar de la mejora de los accesos peatonales a la estación de Chamartín, que se podrían haber abordado sin esperar a ese futuro indefinido en que vendrá la Operación Chamartín a solucionar todos los problemas.

¿Tiene algún vínculo lo que se pretende con la Operación Chamartín con los desarrollos del sureste, otro de los planes de crecimiento de Madrid que están sobre la mesa?
Son cuestiones bastante diferentes. En cuanto al volumen de operación, los desarrollos del sureste tienen más envergadura, pero no la misma atención mediática o política. Se debe a varias cosas: la Operación Chamartín pretende levantarse sobre uno de los entornos más privilegiados de la ciudad a nivel geográfico. Además, tiene expectativas de ser realizada a corto plazo, de una manera más inmediata que el desarrollo del sureste. También es determinante el predominio de propiedad pública del suelo en Chamartín, mientras que el sureste está en manos agentes privados. Tampoco son similares en cuanto a los usos y funciones que cumplirían dentro de ese modelo de ciudad.

Los desarrollos del sureste pretenden la extensión de la ciudad para alojar a clases trabajadoras, Chamartín tiene que ver con la atracción de empresas

Los desarrollos del sureste pretenden la extensión de la ciudad hacia el sur y hacia el este para alojar a clases trabajadores, mientras que Chamartín tiene que ver con la inserción de Madrid como ciudad global, atracción de empresas y creación de vivienda para otro tipo de segmentos de renta. Sin embargo, es posible que tengan puntos en común. Lo que está claro es que mientras los desarrollos son vistos como “un marrón”, en el sentido de que hay escepticismo en que, al menos en su formulación actual, puedan ser desarrollados en un plazo muy largo. Chamartín es otra cosa y ahí existe una presión más fuerte por parte de sus promotores que empujan hacia una aprobación y desarrollo a más corto plazo.

Pasemos a otro de los temas centrales, ¿piensas que estamos ante una nueva burbuja basada en el turismo?
Basada en el turismo en parte. En general, creo que se basa en la centrar la inversión en lugares centrales y estratégicos de las grandes ciudades, que además coinciden con los lugares de interés cultural e histórico que son atractivos para el turismo.

¿Cómo se interpreta esta tendencia con el derecho a la ciudad de las personas que habitan en ella o los planteamientos que defienden plataformas como 'Madrid no se vende'?
Casa difícilmente. Una vez cruzado el umbral, el uso turístico -que suele tener mayor rentabilidad- termina por desplazar otros usos, principalmente el residencial. Los usos turísticos desplazan usos residenciales. Eso es la turistización o turistificación pura. En la realidad de Madrid se dan procesos mixtos: hay un desplazamiento de usos residenciales y encarecimiento de esas rentas debido a la mayor rentabilidad que otros usos permiten: ya sea por conversión a hoteles, o a negocios enfocados al turismo o a otro tipo de actividades, o bien que manteniendo formalmente el uso residencial se han convertido en alquileres de corta estancia a través de Airbnb o de otras plataformas digitales.

¿Consideras que se ha agudizado este fenómeno en Madrid durante los últimos dos años?
Es un proceso que es independiente. Ya venía ocurriendo y se ha intensificado; recordemos que hace escasamente un año todavía se negaba. Incluso desde el propio Ayuntamiento de Madrid se relativizaba el problema. Se recurría a la comparación con Barcelona, se nos decía que aún quedaba mucho para llegar a ese nivel de saturación.

Sin embargo los datos que han ido saliendo, la labor de los colectivos sociales que han puesto esto en la agenda y determinados trabajos de análisis e investigación han concluido que no estábamos en una situación tan lejana a la de Barcelona, al menos en todo lo que es la almendra central de Madrid. Quizá a nivel de toda la ciudad no estamos como otras ciudades, pero en el centro la situación ahora es crítica. Aunque tarde, desde el ayuntamiento al menos se ha identificado que el problema existe y se han tomado algunas medidas.

¿Cuáles han sido esas medidas?
Hasta ahora las medidas son positivas pero muy parciales: se aprobó una instrucción que dificultaba, en algunos casos, la conversión de uso residencial a uso terciario (comercio, oficinas, hoteles), eso fue positivo, pero hace falta un cambio en la regulación más exhaustivo, que cubra muchos más supuestos. Luego está la otra pata: las viviendas de uso turístico irregulares que están subidas a las plataformas digitales pero que no están registradas como tales. Son una problemática diferente del contexto hotelero o de apartamentos, que es el clásico.

Para eso hay una parte de competencias autonómicas —a la hora de definir qué es una vivienda de uso turístico y cuál es la ocupación máxima anual que puede tener— porque en teoría se considera un uso complementario al de la vivienda principal (para vivir). Es verdad que hay una parte que es responsabilidad de la Comunidad de Madrid, pero hay otra parte, la que tiene que ver con la disciplina urbanística y que muchos colectivos están poniendo de manifiesto, que se pueden perseguir: son esos casos donde no estamos hablando de un piso suelto en un edificio sino de bloques enteros.

Hay al menos 18 edificios enteros, completos —identificados y denunciados públicamente en el distrito Centro— que se dedican íntegramente a uso de alquiler turístico sin tener las licencias para ello, aun cuando es un edificio completo claramente no podemos hablar ya de viviendas de uso turístico, estamos hablando de apartamentos turísticos o de un uso que tiene que estar regulado como tal. Y en este caso, el Ayuntamiento, teniendo competencias de disciplina urbanística, podría atajarlo haciendo una interpretación rigurosa del Plan General. De hecho, es lo que está ahora sobre la mesa con esta denuncia que han planteado desde Lavapiés Dónde Vas, la FRAVM, el Sindicato de Inquilinas, etc.

¿Y una moratoria turística?
Moratoria turística se le llama a cosas que pueden ser distintas. Una moratoria, en realidad, es una suspensión de licencias porque se inicia una revisión de la normativa urbanística a aplicar. Tendría un efecto positivo sobre las licencias hoteleras o sobre las licencias de alojamiento turístico regladas, sin embargo, con las viviendas irregulares o de uso turístico, dado que directamente están fuera del control urbanístico, ahora mismo no hay moratoria ni deja de haberla.

Lo que hay que hacer es inspección, control, dotar de medios —como por ejemplo en Barcelona, que se está reforzando la persecución de infracciones con medios humanos y materiales— y tendría que tener dos vertientes: una moratoria entendida como no dar más licencias mientras se analiza y la aprobación de una nueva normativa de usos en la almendra central. Esto sería perfectamente viable desde el Ayuntamiento de Madrid. Es tan sencillo como llevar a aprobación inicial una modificación de la norma urbanística.

Cuentas con una larga trayectoria activista en diferentes movimientos y colectivos sociales y ahora estás inmerso en un proceso de elección a órganos internos en Podemos Madrid. Te presentas como candidato en la lista de Podemos en Movimiento, encabezada por Isa Serra. ¿Por qué?
Formo parte de la candidatura por un sentido de la importancia de incidir, también desde Podemos, en estos debates sobre la orientación de las políticas públicas que se están llevando a cabo desde el Ayuntamiento de Madrid porque creo que hasta ahora, desde Podemos, se estaba haciendo una dejación de funciones. Se ha producido una especie de delegación acrítica en lo que venía desde el Equipo de Gobierno, de la alcaldía o de los concejales cercanos, donde todo lo que estas personas han hecho se ha considerado bueno, independientemente del contenido concreto. Y no ya sólo que no se analizaba o no se criticaba, sino que ni siquiera se hacía una elaboración propositiva, ni en tono positivo ni en sentido crítico. Directamente, Podemos se ha limitado a hacer un acompañamiento de la labor institucional, sin debates en los círculos y sin que hubiese un flujo de información de calidad la mayoría de las veces.

Existe una cierta sed de debate político sobre las orientaciones estratégicas del Ayuntamiento en cuestiones muy diversas

Esto, en los encuentros que venimos realizando y en los debates con los círculos, lo estamos notando. Existe una cierta sed de debate político sobre las orientaciones estratégicas del Ayuntamiento en cuestiones muy diversas, sobre todo los temas que ahora están en el debate, donde se ha avanzado menos o están más sujetos a controversia, como el urbanismo, la política de vivienda o las remunicipalizaciones. Estos tres ejes son fundamentales para la candidatura de Podemos en Movimiento, junto con la defensa de la autonomía local y la oposición firme a los recortes inducidos por Montoro y la aplicación del artículo 135.

Luego, existe otra dimensión que tiene que ver con la relación con Ahora Madrid, con el resto de actores políticos de la ciudad y con cuestiones de organización interna de Podemos, democratización interna, rol de los círculos de los barrios, etc.

¿Cómo planteas la relación con Ahora Madrid en este contexto?
Claramente apostamos por una reedición de Ahora Madrid, recuperando los rasgos esenciales del Ahora Madrid de 2015: un método cooperativo, plural, unas primarias proporcionales, un programa colaborativo.

Reivindicamos la vigencia, en su mayor parte del programa que en 2015 hicimos entre muchas, y también consideramos imprescindible una aproximación más fraternal, más abierta y más democrática con el resto de actores. Para ello, creemos que es imprescindible desplegar Ahora Madrid en los territorios -desplegar asambleas de Ahora Madrid-, que la mesa de coordinación o los órganos que se consideren necesarios funcionen, aborden debates políticos y, digamos, tengan una función de orientación estratégica de la política que se lleva desde el Ayuntamiento, sin bloqueos.

2 Comentarios
Vicente 8:05 11/12/2017

Oigan, señores afines al ayuntamiento de Madrid, para cuando piensan ustedes desmantelar la incineradora de Valdemingomez ?, creo que iba en el programa electoral de Ahora Madrid. Es que si ustedes no lo hacen, que por la pinta que tiene no lo piensan hacer nos vamos a comer en el SUR la incineradora para siempre, porque si ustedes no la quitan, no creo que ninguna fuerza politica que pueda llegar al ayuntamiento lo vaya a hacer.

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#4350 17:04 11/12/2017

Cuando logren estabilizar el núcleo irradiador, se meten a dinamizar el tratamiento de residuos. No seáis impacientes. ¿Habéis votado ya para elegir traje de los reyes magos aconfesionales?

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