Madrid
Bajo el lema “ Recuperar nuestro tiempo. Abajo el trabajo” organizan la III Bienal Anarquista de Madrid
“Cuando has vivido en tu cuerpo las consecuencias de la explotación laboral, en tu mente los ecos infames de la precariedad; de lo que supone recibir un mísero salario a final de mes (con suerte) a cambio de vender tu tiempo, no es que seas una inadaptada, es que es completamente saludable no alienarse ni adaptarse a ello. La vida es mucho más que eso. Y quizá, precisamente por eso, empieza a abrirse paso una pregunta incómoda: ¿y si el trabajo, tal y como lo conocemos, no fuera algo que mejorar, sino algo que superar?”. Con este alegato la organización de la Bienal Anarquista de Madrid dedicará tres jornadas de charlas, exposiciones, libros y encuentro de colectivos políticos, del 24 al 26 de abril, en el centro social okupado La Enredadera, ubicado en, calle La Coruña, 5, en el barrio de Tetuán.
La Bienal, en su tercera edición, quiere profundizar en uno de los temas que atraviesa a toda la sociedad: el trabajo asalariado. A través de un amplio programa de talleres, conversatorios y una mesa redonda abordarán distintos aspectos de esta temática desde la crítica, el análisis y el debate hasta propuestas políticas. “En esta edición exploraremos todas las prácticas que podemos enfocar hacia la abolición del trabajo bajo el capitalismo para conocer nuestras posibilidades en el presente e imaginar otras formas de vivir en el futuro”, detallan a El Salto. Los títulos de las charlas indican las discusiones que habrá en torno a, por ejemplo, los límites del cooperativismo; el trabajo agrícola y la justicia alimentaria; la huelga a día de hoy en las luchas sociales (con la participación de personas en lucha de los sectores del metal (Cádiz), El Corte Inglés, educación, vivienda y sanidad) , contra el culto al trabajo, o la actualidad de las relaciones entre tecnología, trabajo y lo social.
El barrio obrero de Tetuán nació, en la periferia del Madrid capitalino de los primeros años del siglo XX, cuando se comenzaban a construirse grandes infraestructuras y suntuosos edificios de la capital. “Aquí fue donde acabaron residiendo una parte importante de obreros de la construcción, muchos de ellos, organizadores de los primeros núcleos sindicales anarcosindicalistas, que acabaron cristalizándose en el poderoso Sindicato Único de la Construcción de la CNT”, reza parte de los textos que acompañan la Exposición “Paseo por el Tetuán Libertario” (a cargo de la Fundación Salvador Seguí), como parte de las actividades que destacan de la Bienal, y que cerrará el encuentro anarquista con un paseo real por las calles que guardan la memoria obrera del barrio, el domingo a las 17H.
Otra exposición que podrá verse es “Hoy igual que ayer: memoria y lucha de la clase trabajadora, a cargo de LIZA que narra algunos de los hitos de lucha de la clase trabajadora a lo largo de la historia, “de Chicago a Madrid, de Lisboa a Vitoria-Gasteiz, de los campos extremeños a las capitales europeas. Atesora el enriquecedor hilo rojinegro de nuestra historia”, destacan la organización. Como en cada edición de la Bienal Anarquista, habrá además puestos de editoriales, distribuidoras y de colectivos libertarios, y no faltará un buen cante y radio en directo.
La Bienal nace post pandemia en Madrid, ligado al movimiento anarquista del ciclo anterior, pero con la intuición de que un ciclo político nuevo necesitaría “acercar las teorías y prácticas libertarias a los espacios amplios, presentando alternativas reales de las que podamos enriquecernos para salir de la desesperanza y la desmovilización”, explican desde la organización. Tras dos ediciones, en 2022 y 2024, mantienen la convicción de continuar siendo un espacio de difusión de las ideas anarquistas, de la autogestión y el apoyo mutuo “como herramientas que nos ayuden a edificar ese mundo que aún llevamos en nuestros corazones, y que estos tiempos de imperialismo atroz, este quiere arrinconar en lo más oscuro de su cruel sombra”.
Esta tercera edición de la Bienal Anarquista de Madrid, en 2026, propone un espacio para pensar colectivamente sobre lo que muchas personas ya intuyen: que la vida podría organizarse de otra manera. “Decía Bob Black, ensayista anarquista estadounidense, que para dejar de sufrir tenemos que dejar de trabajar. Mientras tanto, seguimos encontrándonos, pensando y organizándonos. Y, de vez en cuando, recordando en voz alta algo que cada vez más gente siente como propio: abajo el trabajo”, sostienen desde la organización.
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