Literatura
Caitlin Moran: “Los hombres tienen que saber que el feminismo es lo único que los salvará”

La escritora británica Caitlin Moran opina que, como el sistema judicial no funciona, las mujeres hablan y señalan a los malos. Es lo que hace ella, con una prosa descarnada, desacomplejada y pedagógica.

La escritora Caitlin Moran
La escritora Caitlin Moran, en Barcelona. Víctor Serri

Caitlin Moran (Brighton, 1975) es un torbellino. Habla a mil revoluciones por minuto, se mueve, se exalta, duda y vapea.

—¿Se puede vapear aquí? Bueno, ¿qué me van a decir? No lo preguntemos y ya.
—¿Agua, café, té?
—Ay, no. Ya me he bebido dos Coca-Cola light. Agua, agua. Si no hubiese tenido el día lleno de entrevistas ya iría por mi tercera cerveza y mi cigarrillo número 20. Estaría sentada en alguna terraza de la ciudad congelándome. Pero mira, ahora vapeo, así que me puedo quedar dentro de los sitios.

Tiene 44 años y una energía infinita. Moran en estado puro. Su último libro, Cómo ser famosa (Anagrama, 2019), mantiene la irreverencia y la mordacidad de Cómo se hace una chica (Anagrama, 2015), la primera parte de la trilogía. A través de una escritura descarnada, desacomplejada y sin tapujos, Cómo ser famosa explica las andanzas de Johanna Morrigan, también conocida como Dolly Wilde, en ese Londres de los años 90 que tanto le fascina. Dosis de Blur, Oasis y el mejor britpop acompañan una prosa feminista y, sobre todo, pedagógica. Porque si algo pretende Moran con estas novelas es mostrar una cara B de las cosas.

¿Te enteraste de que una redactora del Washington Post fue relegada de su puesto de trabajo por tuitear que Kobe Bryant había sido un violador?
Sí, estoy al tanto. Lo que Kobe Bryant hizo está ahí, es un hecho. Está en todos los sitios: en los periódicos y en la Wikipedia. ¿Que la redactora hubiese podido esperar? Quizás, no lo sé; pero ella no ha cometido ningún delito: se ha limitado a reproducir un hecho que todo el mundo conoce. No entiendo el motivo por el cual se sanciona eso y no sé qué explicación le habrán dado. No veo el crimen en el hecho de que las mujeres recordemos que, a menudo, los hombres famosos se han comportado de manera inapropiada o criminal con nosotras.

Ciertos hombres suelen decir, y yo se lo he oído a varios escritores, que es igual de malo ser acusado injustamente de violación que ser violada. No y no

¿Crees que, de haberlo tuiteado un hombre, hubiese pasado lo mismo?
Creo que se hubiese visto como un buen aliado feminista y las feministas le hubiesen cubierto las espaldas. Hubiese sido distinto. Aquí se está castigando el cabreo de las mujeres y su memoria. El hecho de que las mujeres estemos recordando quiénes son los malos hombres está siendo castigado por ellos. Los hombres creen que después de un par de años vamos a olvidar lo que nos han hecho. Están en estado de alarma porque se han dado cuenta de que las mujeres recordamos. Ya no queremos estar en habitaciones encerradas con ellos porque nuestra supervivencia está en juego.

Es bastante probable que muchos hombres que ahora tienen cierta edad hayan hecho algo inapropiado en algún momento de su vida, como se vio con el #MeToo. Quieren pensar que, si no hemos dicho nada en diez años, vamos a continuar callándonos, y eso no es así. También creen que, si durante diez años se comportan como buenos chicos, tienen derecho a sobrepasarse. Pues no. Las mujeres que han sido violadas tienen que vivir con eso durante toda la vida. Así que no olvidamos. Ciertos hombres suelen decir, y yo se lo he oído a varios escritores, que es igual de malo ser acusado injustamente de violación que ser violada. No y no. Cuando se te acusa de haber violado, no te tienes que preocupar de las enfermedades, de haberte quedado preñado, del daño físico causado o del daño psicológico. En Reino Unido, por ejemplo, solo un 4% de los hombres acusados de violación llega a tener un juicio. Podemos decir que casi hemos legalizado la violación.

¿Están asustados?
Sí. Está pasando lo mismo que pasó en Sudáfrica después del Apartheid: los blancos estaban asustados porque pensaban que la población negra les iba a destruir. Se dieron cuenta de que los negros recordaban la opresión de tantísimos años. Cuando sometes a alguien durante tantos años, vives con el miedo de que quiera vengarse. Por supuesto que tienen miedo.

¿Crees en la venganza?
No deberíamos estar hablando de venganza. Cuando se comete un crimen, antes que la venganza, hay un punto intermedio que es la justicia. Si el sistema judicial funcionara, no tendríamos que hablar de venganza. La venganza no es buena porque es algo incontrolable que se nos puede escapar de las manos. Como el sistema judicial no funciona, las mujeres hablan y señalan a los malos.

Si dices lo mismo, pero de manera pausada y no pasional, hay la oportunidad de que alguien escuche lo que tengas que decir. Es muy fácil mirar a una mujer cabreada y decir que es una histérica

Hay rabia.
Yo entiendo la rabia de las mujeres, pero el consejo que siempre doy a otras mujeres es que no se comuniquen con enfado. No escribáis con cabreo, no tuiteéis con cabreo, no hagáis campaña cabreadas. Todo depende del tono: si un hombre ve una mujer cabreada, él va a fomentar su discurso en que está enfadada y no va a escuchar lo que ella le diga. Si dices lo mismo, pero de manera pausada y no pasional, hay la oportunidad de que alguien escuche lo que tengas que decir. Es muy fácil mirar a una mujer cabreada y decir que es una histérica. Eso aún te cabrea más: es un pez que se muerde la cola. El cabreo es el miedo llevado al extremo.

He visto a mujeres de todo tipo cabreadas y, al final, el discurso se convierte en una olla de grillos en la que todos gritan y no se hace ni se resuelve nada. Y ya si se hace un superesfuerzo y se te nota relajada e intentas ser divertida, tendrás más posibilidades de ser escuchada. Es terrible que se les pida a las mujeres hacer eso, pero intento ser una persona práctica. En un futuro me encantaría que hubiese hordas de feministas cabreadas, pero, de momento, no funciona.

¿Qué piensas del #NotAllMen?
Como feminista, llevo diez años observando el comportamiento de los hombres. Cuando empecé a escribir sobre feminismo, hablaba sobre los adolescentes y sus problemas, hasta que me empecé a preguntar: ¿qué pasa con los chicos adolescentes? ¿Qué pasa con los hombres? ¿Cuáles son sus problemas? ¿Cuál es su voz? Al principio me importaba una mierda. ¡Soy feminista, qué me importa lo que piensen los hombres! Estaba muy ocupada con las mujeres como para saber qué pasaba con loshombres y consideraba que era la última ironía: primero teníamos que solucionar los problemas de ellas y luego, si acaso, los de ellos.

¿Y qué pasó?
Hace relativamente poco me empecé a fijar en el discurso de los hombres: el feminismo ha ido muy lejos, es complicado ser un hombre hoy en día, etc. Empecé a hacerme preguntas y lancé un tuit: “Hombres, las mujeres siempre hablamos de cuán difícil es ser una mujer. ¿Qué es lo más difícil de ser un hombre? ¡Contadme!”. Tuve respuestas durante dos semanas desde todos los rincones del mundo. Fue revelador porque había respuestas de todo tipo: “Si mi mujer se quiere vestir sexy para mí, puede hacerlo; yo no tengo manera de hacerlo”. Al principio me reía. ¿Que lo único que puedes hacer para ponerte sexy es ponerte un calzoncillo con una trompa de elefante en la polla? Pensé que, si fuera al revés, si infantilizaran nuestros genitales, las mujeres nos cabrearíamos.

¿De qué más se quejaban?
Había hombres que se quejaban de que, cuando se sentían tristes o deprimidos, les costaba encontrar otros hombres con los que compartirlo. “Estuve deprimido durante tres años en la universidad y cuando llegaba al bar, de lo único de lo que se hablaba era de futbol”. Hubo un caso de un hombre que decía que después de morir su hijo, su mujer había recibido mucho más apoyo por parte de todo el grupo de amigos y familiares, pero no él. También había hombres que decían que, cuando veían a un niño perdido en la calle, no se le podían acercar para ayudarlo. “Cuando se ve a un hombre adulto con un niño que no es el suyo, la gente sospecha”.

Entonces me di cuenta de que en algunos aspectos también existe el privilegio femenino. Yo nunca he tenido miedo de la percepción de mí misma que podía tener la gente. Un hombre adulto es visto como un arma, como algo peligroso. Ser una persona y saber que la percepción que hay de ti es de peligrosidad debe de ser jodido. Las mujeres hemos progresado mucho en los últimos años, pero no los hombres. La percepción de la mujer ante la sociedad ha cambiado, pero no la de los hombres. En los últimos años, las mujeres se han ganado el derecho a voto, a ir a la escuela, a hablar libremente sobre sexo, a gobernar países, a montar sus negocios, a fumar cigarrillos etc. Hemos —y estamos— conquistado espacios de poder que antes les pertenecían a ellos.

La historia de los hombres, sin embargo, no ha cambiado. No ha pasado nada. Nosotras hemos cogido parcelas de poder de los hombres, pero ellos no nos han cogido nada a nosotras. Tenemos que hacerles entender que no hay estigma en coger cosas de las mujeres. No lo hacen porque las mujeres aún son vistas como inferiores. Las mujeres serán iguales ante los hombres cuando el hombre no vea el comportamiento femenino como un estigma.

Tenemos que conseguir que los hombres quieran ser como las mujeres. Será entonces cuando nuestro trabajo como feministas esté hecho

¿Qué es para ti el feminismo?
Es la búsqueda de la igualdad entre hombres y mujeres, pero como un proceso bidireccional. Los hombres tienen que saber que el feminismo es lo único que los salvará. El patriarcado también afecta a los hombres, pero ellos continúan asustados de hacer las cosas que hacemos las mujeres. Este es el siguiente paso: tenemos que conseguir que los hombres quieran ser como las mujeres. Será entonces cuando nuestro trabajo como feministas esté hecho. De eso va mi próximo libro de no ficción. El feminismo no se hace ningún favor si solo habla de las cosas malas que les pasan a las mujeres.

Decías hace poco que cuesta más desmantelar algo que construirlo de cero.
Necesitamos que los hombres lean sobre feminismos y hablen de ello. Tenemos que embarcar a los hombres en la aventura del feminismo, porque este tiene mucho que ofrecer a los hombres y les va a salvar la vida. ¡Hagamos del feminismo un proyecto más grande! Si ellos tienen problemas, nosotras les podemos ofrecer soluciones.

¿Realmente crees que es posible?
Tenemos que hablar a las nuevas generaciones. Las viejas no cambiarán, así que tenemos que centrarnos en los que suben ahora. Yo veo cómo los amigos de mis hijas adolescentes les tienen envidia. Tienen envidia de su sororidad y su feminismo, porque ellos no tienen nada similar.

En Cómo ser famosa aparecen tres tipos de hombres y tres tipos de relaciones sexuales que responden a estereotipos. ¿Es buscado?
Los tres estereotipos de chicos que presento tienen que ver con el tipo de sexo que puede tener una mujer a lo largo de su vida. Jerry es el sexo que tienes cuando eres inexperta e inocente y es el hombre el que te dice lo que tienes que hacer. Es el sexo que se ve en las pelis porno: el amor como algo bestia y venenoso, peligroso, con drama. El amor y el sexo no es eso: eso es un amor de mierda y un sexo de mierda. El segundo hombre es Zee, que representa el sexo que tienes con amigos. El último polvo de Dolly es con John. Ella ya sabe qué sexo quiere tener y lo tiene con alguien que le gusta de verdad. Este es un viaje sexual que muchas mujeres hacen a lo largo de su vida.

En internet puedes aprender a fabricar una bomba, pero no puedes aprender sobre buen sexo, aquel que tienes con alguien que te gusta

Siempre hablas de la importancia de escribir sobre sexo, sobre buen sexo.
En el porno solo ves a mujeres siendo estranguladas. Los escritores debemos escribir sobre sexo, sobre buen sexo; y lo tenemos que hacer para nuestros adolescentes. Si no somos capaces de hacer buena pornografía, por lo menos escribamos buena pornografía. En internet puedes aprender a fabricar una bomba, pero no puedes aprender sobre buen sexo, aquel que tienes con alguien que te gusta. Por eso hay tanto circuito de literatura pornográfica amateur escrita por mujeres.

En el libro haces mucha incidencia en la figura paterna, pero no en la materna. No sabemos casi nada de la madre de Dolly. Se echa de menos.
Algunas de las mujeres que han llegado lejos han tenido una figura de la madre ausente y esta es una de las principales razones por las que alguien empezaría escribir siendo adolescente o se mudaría a Londres, como hace Dolly. Hay miles de razones por las cuales las madres pueden estar ausentes de la vida de las hijas y estas son las chicas que suelen tener una vida más extrema. A mí me interesan esas chicas que crecen sin esa figura materna, sin esa voz que pueda venir a ayudarlas cuando lo necesitan. Se dice que las madres siempre están ahí, amorosas y cuidadoras, pero yo conozco a muchas mujeres que no han tenido esas madres. Esas son las chicas que necesitan nuestra ayuda.

Un punto pívot del libro es la amistad.
Con la amistad pasa un poco lo mismo que con la madre. Los libros y las películas nos dicen que debemos tener amigos, una mejor amiga a quien se lo cuentes todo, una pandilla. Eso no es así. Yo quiero escribir libros para chicas que se sienten solas; yo de pequeña no tenía ninguna amiga.

Y te mudaste a Londres cuando tenías 16.
Sí, yo y mis tres mejores amigas, que en aquel momento no nos conocíamos. Nos fuimos a Londres a la misma edad. Una de ellas, a los 14. Fue criada por drag queens.

Una huida en toda regla. ¿Tan horrible era Wolverhampton?
Este tipo de sitios pequeños son horribles cuando eres adolescente. Mucha gente tuvo que irse porque no soportaba estar allí. Si eres un poco raro y quieres reinventarte, no lo puedes hacer ahí. Reinventarse y crearse de nuevo es el derecho fundamental de todo adolescente. En los años 90, todos mis amigos gays tuvieron que dejar sus pueblos y mudarse a Londres. Esto no pasa tanto hoy en día porque los pueblos se han hecho más grandes y las ciudades se han encarecido.

En los últimos 30 años nuestras adolescentes se han empoderado. Bloguean, tuitean, dicen lo que quieren, las tenemos presentes y las respetamos. Y eso me encanta

Tu novela transcurre en los años 90. ¿Hay muchísima diferencia entre ser un adolescente entonces y serlo ahora?
En Reino Unido hay ahora un revival impresionante de los 90. Los adolescentes están obsesionados con eso, pero creo que es mejor ser adolescente ahora que antes. En los 90, no había nada peor que una adolescente, las bandas de britpop las despreciaban, querían a tíos en las primeras filas, no a adolescentes gritando. Esto siempre me llamó la atención: ¿cómo puedes rechazar el amor? ¿Quién puede rechazar el amor? Las adolescentes en los 90 daban amor a esas bandas y eso les ayudó a crecer como músicos. Mira The Beatles, mucho antes: ¿cómo pudieron reinventarse una vez tras otra? Porque tenían el amor incondicional de millones de chicas. En los últimos 30 años nuestras adolescentes se han empoderado. Bloguean, tuitean, dicen lo que quieren, las tenemos presentes y las respetamos. Y eso me encanta.

3 Comentarios
#51620 20:44 22/3/2020

Los hombres tienen que ser hombres, a todas en el fondo nos atrae un buen empotrador, anda que no.

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#52271 13:40 24/3/2020

Dime de qué presumes... y te diré que eres de vox.

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#52336 16:36 24/3/2020

Os quitan a Vox y no sabeis como insulrar

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