“El Estado no espera que nosotros claudiquemos, sino que el resto se autocensure”

Entrevista a Pablo Hasél y Valtònyc, dos raperos condenados a prisión por las letras de sus canciones. El último fin de semana han hecho una ruta por Catalunya para difundir su situación.

Pablo Hasél y Valtònyc
Los raperos Pablo Hasél y Valtònyc estuvieron en Lleida para difundir su caso. Dànae Quiroz
Publicado en la Directa.cat

publicado
2018-03-06 13:10:00

Pablo Rivadulla, aka Pablo Hasél (Lleida, 1988) y Josep Miquel Arenas Beltran, aka Valtònyc (Sa Pobla, 1993) son dos raperos que suman juntos ocho años y seis meses de prisión por “enaltecimiento del terrorismo” e “injurias a la corona” por las letras de canciones como El fascismo se cura muriendo, Microglicerina, Juan Carlos el Bobón...

La Sala Penal del Tribunal Supremo ha ratificado la condena de la Audiencia Nacional española de tres años y medio para el mallorquín, mientras que Hasél espera la orden de ingreso en prisión —en 2015 también fue condenado por el alto tribunal a dos años por “enaltecimiento del terrorismo”—. El último fin de semana han recorrido algunas villas de Cataluña para difundir su situación. Minutos antes de su bolo en Lleida, el viernes 2 de marzo, conversamos con ambos.

Pablo, la Audiencia Nacional ha anunciado tu pena de prisión. ¿En qué momento personal y vital te encuentras para afrontarlo?
Pablo Hasél: De cierta angustia, de no saber cuándo entrar en prisión. Es posible que, como preso político, sea dispersado con todo lo que conlleva para la familia. Pero también con rabia, que es lo que me hace seguir luchando. Muchas personas han despertado por todo esto que está pasando. Este es el objetivo de los que hacemos arte revolucionario.

Josep Valtònyc: Mi vida hará una pausa. Me han hecho fijo en el trabajo, hace poco que vivo con mi pareja, es un momento en que mi vida empezaba a tener estabilidad y ahora tengo que poner todo en pausa porque que en quince días tengo que entrar en prisión. También es un momento en que te haces más fuerte por la gente te apoya, por la gente que se indigna por la condena y lucha por la libertad de expresión.

Para dos raperos comprometidos con la lucha social, ¿que representa la cultura?
J.V.:
Es la manera de dar forma a la realidad, de utilizarla como herramienta para la transformación social y, sobre todo, para provocar indignación, rabia, y agrado. La cultura es la huella que dejamos durante el paso de nuestra vida.

P.H.: Una herramienta para dar a conocer lo que los grandes medios del capitalismo quieren ocultarte. Como reconoció la Fiscalía durante mi juicio, que mi música llegue a muchas personas es lo que nos hace peligrosos, porque llamamos a la movilización. Escuchando música revolucionaria no se conquistan derechos, por eso el objetivo de nuestro arte es empujar a la organización.

¿La implicación del músico se limita a difundir ideas o va más allá?
P.H.:
Un artista que se moja es militancia, y es un riesgo como hemos visto con nuestros procesos. Mis influencias han sido militantes: Miguel Hernández, Maiakovski, Roque Dalton... Con lo que decimos en nuestras letras no nos podemos quedar de brazos cruzados.

J.V.: En mi caso, es más importante la militancia que la música. Antes que músicos, somos militantes. Hemos elegido hacer música porque nos gusta y llega a la conciencia. En los años 90, la comunidad negra utilizaba el rap contra el estado policial.

“Nos han juzgado por nuestra conciencia comunista. Los fiscales me preguntaban en qué colectivos estoy, por mis amistades, con quién estoy relacionado, en definitiva”
Entonces, ¿os han juzgado por ser músicos que ha incomodado con sus letras o por personas con un compromiso político contrario a los intereses del Estado?
J.V.: Nos han juzgado por nuestra conciencia comunista. Los fiscales me preguntaban en qué colectivos estoy, por mis amistades, con quién estoy relacionado, en definitiva. No son preguntas para juzgar los hechos delictivos de las canciones.

P.H.: Aparte de escribir canciones, si no hubiera estado organizado, en 2011 no hubieran registrado la casa de mis padres. Buscaban cosas que me involucren más allá de la música.

Sus condenas llegan en un contexto político marcado por la represión.
J.V.:
En España, la represión crece porque el movimiento revolucionario aumenta. Vivimos un momento histórico en el que, incluso, la burguesía y el fascismo están en conflicto. Han encerrado a políticos por hacer un referéndum, encerrarán raperos por hacer canciones. Vamos a ver qué será lo siguiente si no lo detenemos.

P.H.: El Estado tiene una crisis de legitimidad. Cuanto más sabe la gente, más deben intensificar el miedo. Por eso es importante que organicemos la solidaridad y la lucha para dar una respuesta, y que no les salga tan barata la represión.

“Ahora que la cultura va ligada a la situación objetiva que estamos viviendo, que este descontento en las calles se refleja en un arte más reivindicativo, tienen miedo de su influencia”

Parece que para desactivar la lucha están focalizando la represión en quien difunde ideas. Tu sentencia, Valtònyc, se conoció el día de la censura de la exposición sobre los presos políticos, del secuestro de Fariña... ¿Qué está pasando?
P.H.: El arte y la cultura es un arma muy poderosa para dar a conocer cosas silenciadas. En la obra de Santiago Sierra, hay comunistas de los que yo hablo en mis canciones. Ahora que la cultura va ligada a la situación objetiva que estamos viviendo, que este descontento en las calles se refleja en un arte más reivindicativo, tienen miedo de su influencia.

J.V.: Como hoy no existe la lucha armada, van a por la resistencia intelectual. Desde el fin de ETA se han quintuplicado los juicios por enaltecimiento al terrorismo. He hablado con reconocidos humoristas que me dicen que tienen miedo de hacer determinadas cosas, incluso [mostrar] obras que habían hecho hace diez años!

Se dice que la libertad de expresión tiene límites, grados de aplicabilidad... Para dos comunistas, ¿qué es la libertad de expresión?
J.V.:
Charlar de la libertad de expresión en el arte es una tontería. Nos condenan por canciones donde se supone que hay un margen de creación artística. No se pueden sacar de contexto ni saber con qué intención se han escrito. Si yo cogiera un fragmento de una película de Tarantino donde todo el mundo se mata, la gente se quedaría impactada. Si cojo el film entero, la gente entiende que es una película.

P.H.: Discrepo. Sí que es verdad que hay versos que son metáforas, el Valtònyc habla de una “bomba de destrucción nuclear”, pero no la tiene ni la podrá utilizar contra Jorge Campos. Pero, cuando digo que apoyo todos los medios de lucha, lo digo de forma seria. Si soy condenado por ello es porque el juez ha entendido lo que digo de forma literal. Es peligroso hablar de la libertad de expresión en abstracto. Como decía Lenin, ¿libertad para qué? Yo, como comunista, no puedo defender la libertad de un nazi para decir que se deben exterminar a los inmigrantes.

“Cuando ponen en juego la cárcel y ven que ni claudicamos ni pedimos perdón, que solo hemos expresado nuestras ideas, saben que no vamos a cambiar”

Históricamente, la libertad de expresión ha tenido el reverso autoritario de los delitos de opinión. ¿El Estado cree que os disciplinará y al salir de la prisión abjuraréis de la opinión de inicio?

P.H.: Más que claudicar nosotros, esperan que el resto se autocensure. Hay personas que han sufrido la represión y se han echado atrás. Por eso es importante salir del individualismo y ver que, cuando en reprimen una, nos reprimen a todas.

J.V.: Cuando ponen en juego la cárcel y ven que ni claudican ni pedimos perdón, que sólo hemos expresado nuestras ideas, saben que no cambiaremos. Es más un corregimiento colectivo.

¿Cómo creéis que se debe afrontar hoy en día la represión?
J.V.:
A pie de calle, hay que hacer música que moleste. La izquierda en las instituciones tiene que ver que por la vía pacífica no hay nada que hacer.

P.H.: No tenemos que retroceder; si no, ganarán ellos. Organizar la solidaridad, no solo por la lucha antirrepresiva, sino también por los derechos y libertades que el Estado nos niega con violencia. La lucha debe tener una meta clara; si no lo perpetuaremos.

Fuente original

4 Comentarios
#10352 11:49 10/3/2018













Es la ley mordaza y que aqui ahora se reprime y tortura como en la dictadura.

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Mamita 14:11 6/3/2018

No es el estado, ni vuestra militancia comunista, ha sido la ley mordaza del PP, algo coyuntural que si el PSOE no estuviera en el Parlamento para comer la sopa boba ya habría negociado una moción de censura. A Pedrito el miedo le atenaza. Y vosotros lo vais a pagar por estar en el momento inadecuado en el sitio inoportuno. Y eso no os lo va a pagar nadie. Por mucho postureo que tengáis a vuestro alrededor. Si fuerais mis hijos o mis nietos, por la edad no andáis muy lejos, os diría "malos tiempos para la lírica" y nada más. No os exijo tanto sacrificio para que defendáis mis derechos porque os va a destrozar la vida. Tenéis derecho a decirlo, tal vez se os ha ido la mano, pero rectificar y esperar que hay otras luchas pendientes que también os pueden necesitar libres.

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#10099 19:46 6/3/2018

No es así, no les han aplicado ley mordaza, sino Código Penal puro y duro. Hay mucha confusión con eso porque no dejan de ser dos patas de la misma represión, pero no es ley mordaza.

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Cada persona decide como darse un paseo por la vida. 21:25 6/3/2018

En vez de solución al problema,mejor quitemos el problema.Condenemos a la verdad y tiremos a la fosa más profunda.Hay, hay la verdad siempre flota y emergerá,y condenará a los verdugos.Libertad,y libertad de expresión.Ellos deberían probar su propia medicina.

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