LGTBIQ
6J: El día que el cuento de la víctima le salió caro a Ciudadanos

Días antes de la manifestación, mientras se hacían varias convocatorias para dar la espalda silenciosa a Ciudadanos, ya se advertía del peligro de caer en sus provocaciones y de la importancia de no alimentar la estrategia victimista del partido. Pero el sábado la comunidad LGTBQI+ decidió hacer exactamente lo contrario: confrontar a pie de calle la enorme irresponsabilidad y el arribismo de los socios de Vox.

Ciudadanos Orgullo
Inés Arrimadas en la marcha del Orgullo Adolfo Luján

publicado
2019-07-08 09:00:00

El sábado, durante la sonada intervención contra la presencia de Ciudadanos en el Orgullo, cuando emergieron les ataviades con cofia y capa naranja —“El cuento de le ciudadane”, se llamaba aquello— llevando una pancarta en la que se leía CiudadaVox, muchos asistentes confundieron al grupo de activistas con seguidores de los naranjas y les increparon su presencia, confundiendo perfomance y realidad, y revelando, de paso, una verdad contundente: para muchos, Cs y Vox son partidos que realmente podrían exhibir a sus “criadas” en capas de color corporativo.

Las “criadas” naranjas se mantuvieron en su papel y para cuando la gente fue dándose cuenta de la acción propuesta, la oficialidad real de Ciudadanos hacía acto de presencia en un espacio en el que era evidente, y explícito, que no eran bienvenidos. Los globos blancos y naranjas con su logo y su pancarta autorreferencial (“Al orgullo, ¡vamos!”) hicieron lo suyo, y el pueblo volvió su rabia contra el sujeto real. Una catarsis colectiva, en la que unas voces se iban sumando a las siguientes, hasta que las veinte activistas iniciales se vieron respaldadas por varios cientos de manifestantes. Entonces, solo entonces, unánimemente la gente tomó el desfile, y se sentó, gritó o bailó, hasta expulsar sus demonios.

Luego vendría lo de siempre: victimización en redes, repercusión en medios. Días antes de la manifestación, mientras se hacían varias convocatorias para dar la espalda silenciosa a Ciudadanos, ya se advertía del peligro de caer en sus provocaciones y de la importancia de no alimentar la estrategia victimista del partido. Como cuando se pedía hace no mucho que no se hablara de Vox, que se le ignorara, mientras éste iba creciendo en votantes y aceptación entre parte de la ciudadanía.

Pero el sábado la comunidad LGTBQI+ decidió hacer exactamente lo contrario: confrontar a pie de calle la enorme irresponsabilidad y el arribismo de los socios de Vox. Detuvo por un lapso de tiempo la fiesta de minis, banderas multicolor y purpurina y fue politizando el orgullo, devolviéndole su verdadera dimensión reivindicativa, en la medida en que crecía su indignación. Su objetivo fue desenmascarar al partido de Rivera, que vive de posicionarse mediáticamente como la bisagra sensata, que sobrevive en una especie de Vietnam de cartón piedra en el que los fascistas nunca son ellos, sino los independentistas, las feministas, los “bolivarianos” o cualquiera que ponga bajo sospecha su pretendida imagen de adalides de la libertad. Por el contrario, sus líderes se han convertido en caricaturas siniestras de sí mismos. Sus maneras incendiarias a lo largo del Procès, o sus eslóganes de ultras envalentonados, así como una campaña centrada en la desvalorización de cualquier postura que no cierre filas en torno a la supuesta disolución de España, empezaron a chirriar antes de las elecciones y les han estallado en el peor momento posible.

Se entiende, pues, la necesidad casi desesperada por parte de partidos de todo pelaje de instrumentalizar el factor LGTBQI+ y su enorme capital simbólico, como quedó demostrado, una vez más, en las reacciones exhibidas por ellos mismos tras la manifestación del sábado. Exhibidas, claro, con la complicidad de los medios de siempre, que lejos de acudir a las manifestantes, les han dado a ellos todo el espacio que han necesitado para intentar capitalizar el asunto. De hecho, el PSOE es, quizás, el que ha reaccionado de manera más sibilina y efectiva: mientras sigue en sus intentos de cooptar la potencia de un movimiento feminista que a pesar de sus vacas sagradas se le resiste, presenta ahora a Marlaska como marca blanca y aliado (después de todo es une de les nuestres ¿no?), colándonos en la fiesta al defensor de la ley mordaza y de los CIE.

Ciudadanos llama “fascistas” a miembros de una comunidad históricamente hostigada y represaliada, una comunidad que nunca ha respondido con violencia

Pero quien ha seguido con su escalada autodestructiva durante el domingo ha sido Ciudadanos, que no ha convencido a nadie llamando “fascistas” a miembros de una comunidad que históricamente ha sido hostigada, perseguida y represaliada, que sigue sin ver reconocidos plenamente sus derechos alrededor del mundo, una comunidad que nunca ha respondido con violencia y que está en el punto de mira del neoconservadurismo y el fundamentalismo religioso.

Criminalizar el derecho a la protesta le está costando caro a Rivera y Arrimadas —calificada por la gente de “montapollos”— y les está proporcionando un número considerable de detractores y haters, por lo menos similar a los que se han ganado criminalizando a comunidades dentro de Catalunya o el País Vasco. Pero ocurre que sobre estas pesa un relato de violencia ampliamente afianzado a través de medios y poderes políticos, un relato que ha sido usado por la derecha como resorte sobre el que afianzar otro: el del buen nacionalista español. ¿La finalidad? Perpetuar las oligarquías y el nacional liberalismo católico.

Pero eso no ocurre con la comunidad LGTBQI+. La solución de la derecha a esta encrucijada está en la llamada foto de Colón, la antesala de ese puzzle que los poderes fácticos tratan de resolver en estos momentos. Se trata de buscar el “encaje democrático” a una situación de crisis política inédita desde los pactos de la transición y de ceder, si es necesario, en la batalla cultural, para desviar la atención sobre otras cuestiones fundamentales (la economía, para empezar) sobre las que no hay discusión que valga. Así, surgen las tácticas bisagra, como Ciudadanos, que apelan al apropiacionismo más descarado —Arrimadas tocando la pandereta libertaria en el orgullo— y se suman a la comparsa progre mientras pactan con fascistas.

Pero resulta que hoy, a diferencia de lo que ocurría meses atrás cuando se llamaba a “ignorar” a Vox, el debate abierto después de la expulsión de Ciudadanos de la marcha, ha demostrado la potencia de poner el pecho antes que la espalda.

El debate abierto después de la expulsión de Ciudadanos de la marcha, ha demostrado la potencia de poner el pecho antes que la espalda

Los sucesos de este 6J son ya memoria de la comunidad LGTBQI+ de Madrid, y están lo suficientemente documentados como para agregar a los múltiples cuentos denunciados, “El cuento de la víctima” que plantea el partido naranja. Y habría que añadir, además, “El cuento del instigador”, por el que se esfuerza en señalar a los partidos de izquierdas como orquestadores de algo que poco tiene que ver con ellos. De hecho, quizás entre lo más importante que se logró el sábado, está el haber enviado un mensaje claro al PSOE sobre hasta dónde está dispuesta a llegar la ciudadanía, un mensaje que debería incidir directamente en su valoración de los socios que elija para formar gobierno, por ejemplo.

Así las cosas ayer, en la resaca del orgullo, Arrimadas se parapetaba detrás del argumento de “fascista tú” y se atrevía a pedir dimisiones cuando la única que debería asumir responsabilidades políticas en este caso es ella. Primero por banalizar el fascismo y atreverse a llamar fascista a la comunidad LGTBQI+; segundo, porque sus descarados intentos de victimizarse después de provocar han resultado de una gran temeridad, y denotan su falta de sensibilidad hacia un colectivo para el que la fiesta solo puede ser política, y para el que hacer política sigue siendo, en muchos casos, una forma de autosanación. Presentarse como señuelo fácil en una manifestación pública de tales dimensiones podía haber salido de cualquier manera. Ningún llamamiento a la calma puede contener todas las individualidades y una sola persona subiendo ostensiblemente el tono de las interpelaciones, como hizo ella, podría haber desembocado en cargas policiales y la consiguiente avalancha humana. Arrimadas dimitiría, si nuestra realidad política no fuera tan asombrosamente parecida a Gilead.

En las últimas semanas, y ante la inminencia de gobiernos formados por las tres derechas tanto en el Ayuntamiento como en la Comunidad de Madrid, muchas se llevan las manos a la cabeza, devastadas, como si cuatro años de happy carmenismo hubieran borrado de nuestro recuerdo 25 años de políticas liberales y conservadoras. Pero la derecha, lo sabemos todos, es costumbrismo en la Corte. Y si algo sabemos es cómo son las cosas cuando gobiernan ellos. La presencia de sus nuevos (viejos) aliados naturales no debería intimidarnos, pues con sus desbandadas, agresiones, y salidas de tono nos otorgan una legitimidad que es potencia. Potencia como la del sábado, cuando cientos de desconocidos se reconocieron en un “No pasarán”, y lograron una victoria colectiva. El paseo de la verguenza de Ciudadanos siendo escoltados hasta la salida por la policía tiene una incidencia incontestable en la realidad.

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29 Comentarios
mto+xjp 15:16 10/7/2019

opresión>>victimación>>>sectarismo (es recurrente desde que decimos bajar de los árboles)

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#37006 10:58 10/7/2019

Aquí la tenéis la yonki de los escraches no hay nada que le guste más que le hagan un Scratcher y hacerlos ella

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#36978 6:48 10/7/2019

Madre mía, dejar de justificar la violencia verbal y fisica. Oa suena el es que van como putas??? No teneia verguenza

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#37014 11:43 10/7/2019

Te imagino aporreando el teclado y gritando ¡Muera la ortografía!

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#36859 10:23 9/7/2019

La hipocresía de ciudadanos no tiene límites. Todo por los sillones y por la pasta.

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#36857 10:09 9/7/2019

Bien formulado en el artículo el fracaso del montaje del victimismo, una tactica cínica de Cs desde sus orígenes que solo ha funcionado por el respaldo de los medios que obedecen a los mismos que Cs, en síntesis, el IBEX. En cuanto a la performance, la idea es muy buena. Me extraña que no recuerde que la distopía del Cuento de la Criada representa la explotación de las mujeres como esclavas reproductivas, y hoy es símbolo de la lucha contra el alquiler de vientres . Cs ha hecho de esta mercantilización de la integridad del cuerpo de la mujer como "hornito", o "piso de alquiler" una de sus banderas. Ahçi se fisura el Orgullo mercantil del Orgullo LGTBIQ+ crítico: un sector de hombres gaycapitalistas ejerce su parte de dominio de clase y patriarcal para que se les permita fabricar hijos en cuerpos de mujeres que no pueden poner ninguna condición a la terrible deshumanización a la que se tienen que someter. Esos Miguel Bosé y otros muchos deberían ser señalados tanto como Cs por el movimiento LGTBIQ* que sea feminista y no misógino.

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Honorato-CV 23:01 8/7/2019

Esto es lo malo que tienen algunos movimientos que en teoría tienen una finalidad loable, pero que se van contaminando de personas cada vez más extremistas, por lo que acaban siendo más fascistas que los que dicen combatir. Ocurre, por ejemplo, con las hembristas disfrazadas de feministas que ensucian la imagen del feminismo real, y ocurre lo mismo el día del orgullo con ese grupo de extremistas que impiden que un partido de derechas, por el mero hecho de serlo, se sume a la manifestación. Mucha imagen de tolerancia no dan, desde luego.

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#36862 10:56 9/7/2019

La diferencia entre feminismo y hembrismo no lo tienes muy claro. Lo de fascistas ya lo dejamos para otro día.

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#36893 16:41 9/7/2019

Noooo.... Por favor lea el cartel: "No alimentar al troll, gracias"

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#36905 16:43 9/7/2019

Do not feed the troll

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Honorato-CV 14:39 9/7/2019

Las feministas creemos que hombre y mujer deben tener mismos derechos y mismas oportunidades. Las hembristas son las que apoyan medidas discriminatorias hacia el hombre, como la ley de violencia de género. Son las que no creen en la custodia compartida, las que no respetan la presunción de inocencia del hombre, o las que abogan por darle a la mujer más privilegios que al hombre, como sucede por ejemplo en ciertas administraciones que reservan puestos de trabajo exclusivamente para mujeres, solo por el mero hecho de serlo. Hembristas son las que dicen que hay que creer a la mujer siempre que diga haber sido violentada o abusada por un hombre, como dijo la ministra Carmen Calvo. Hemrbistas son las deportistas que pretenden cobrar lo mismo que sus homólogos masculinos, a pesar de generar económicamente una pequeña parte de lo que generan ellos. Todo eso es lo que es una vergüenza, y lo que consigue es empañar la imagen de las feministas que realmente buscan una igualdad de derechos. En cuanto a lo de fascista, la palabra está tan prostituida que se usa para todo. Pero lo que tengo claro es que si expulsas de un movimiento plural a alguien porque no te gusta, te vas acercando a eso que llaman fascismo.

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#36938 19:33 9/7/2019

https://www.elsaltodiario.com/humor/mauro-entrialgo-propuestas-sensatas-para-madrid

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#36968 25:20 9/7/2019

Asi se habla...estoy contigo

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#36923 18:58 9/7/2019

Lo de feminismo, bien . Lo de hembrismo no lo tienes tan claro. Y por supuesto que facismo no sabes lo que significa.

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#36879 16:02 9/7/2019

Fascista grita "soy feminista". A continuación le parten la cara. Fin

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Asier 10:46 9/7/2019

Hay partidos intolerantes que no merecen ser tolerados. Ciudadanos decidió pactar con VOX, un partido abiertamente "anti": Homófobo, racista, retrógrado.
El rollito publicidad engañosa que llevan desarrollando desde hace años, con sus televisiones y periódicos detrás aupándolos, no se lo creen ni ellos.
No puedes pactar con el KKK y después ir en primera fila a aplaudir a Martin Luther King mientras grita: "I have a dream". Un poquito de coherencia.

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Honorato-CV 14:47 9/7/2019

Asier, el tema es que ellos pueden ser intolerantes para ti, y tú puedes ser intolerante para ellos. ¿Y quién lleva la razón? ¿Dirimimos los problemas con violencia o dejamos que cada uno se manifieste donde le salga del nardo? Yo soy partidario de la libertad de expresión y de que cada uno la ejerza libremente. Expulsar a un grupo de una manifa no es muy de respetar la libertad de expresión, y las excusas que cada uno pueda tener para justificarlo me parecen eso, excusas para darle una pátina democrática a un acto antidemocrático.

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#36880 16:03 9/7/2019

Honorato, te invito a la convocatoria "punch a nazi".

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#36827 15:49 8/7/2019

Otro año mas que la organizacion del oRgullo gEy no invita a la Comunidad Musulmana a sus activiadades, asi es imposible la multiculturalidad, Islamofobos

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#36866 12:52 9/7/2019

Muera la inteligensia

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#36832 16:39 8/7/2019

La catolica tampoco, por algo será digo yo no?

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#36816 14:41 8/7/2019

Hombre, no juntemos los independentistas con el feminismo y lgtbiq, por favor. los independentistas/nacionalistas no son de izquierdas y es a raíz de esta verdad que ciudadanos ha podido venderse como defensa de los oprimidos y venderse como izquierda o centro. Ni ciutadans, ni los nacionalistas nos aportan nada.

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#36848 20:04 8/7/2019

Menudo análisis de mercadillo, comienzas con algo incierto, luego una vez dado por hecho, construyes tu comentario, por cierto independentistas y nacionalistas no son lo mismo. Deja los argumentos sectarios anda!

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#36849 21:28 8/7/2019

Vale, dime un nacionalista que no aspire a tener un estado, sino lo tiene ya.

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#36865 12:51 9/7/2019

Te digo que leas y no incordies.

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#36807 13:29 8/7/2019

Hay que desenmascarar a Ciudadanos como lo que son, la extrema derecha con rostro amable

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#36980 6:52 10/7/2019

No sabes ni lo que es la extrema derecha ni siquiera la derecha..a ti lo que se desvie de santa Carmena ya es nazi

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#36969 25:29 9/7/2019

No te das cuenta que insultas a todos sus votantes...

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#36810 13:39 8/7/2019

Blanqueas a ciudagramos al denominaros extrema derecha.

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