Pueblo kurdo
Los kurdos iraníes y la cautela estratégica ante la guerra
A las pocas horas del inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, la cadena CNN difundió un artículo en el que afirmaba que la CIA estadounidense estaba armando milicias kurdas en Bashur (Kurdistán iraquí) para transformarlas en fuerzas de choque por tierra para enfrentar al ejército iraní. La versión se reprodujo en varios medios internacionales. Los partidos kurdos en Irán, sin embargo, rechazaron su participación en una operación de este tipo, pero dejaron abiertas las puertas para “colaborar” con quienes tuvieran la intención de democratizar el país de mayoría persa.
El pueblo kurdo en Irán, conformado por más de diez millones de personas, ha sido históricamente blanco de la represión del Estado iraní, tanto en la época del Sha Mohammad Reza Pahlevi; como desde 1979, cuando los ayatolás se hicieron con el poder y proclamaron la República Islámica.
El Kurdistán Oriental o iraní (Rohjelat) está ubicado en el noroeste de Irán, recostado sobre los montes Zagros y es la frontera natural con Bashur. En esas tierras existen diversos recursos naturales como petróleo, gas y agua dulce, pero históricamente su población originaria vivió (y sufre) altos índices de pobreza, la negación de sus derechos y una represión sostenida, siendo los y las presas políticas kurdas las mayoritarias en las cárceles del país.
Los kurdos iraníes, en el punto de mira durante los primeros días de la agresión
Fuad Beritan es miembro del Consejo Ejecutivo del Partido de la Vida Libre de Kurdistán (PJAK, por sus siglas originales), cuya aspiración es un autogobierno kurdo en un Irán democrático y descentralizado. Se trata del principal partido político kurdo en Irán. Preguntado por los rumores acerca de una posible colaboración con Washington y Tel Aviv despeja las dudas y habla claro: “Nuestra visión es lograr una forma de autogobierno kurdo dentro del marco de un Irán democrático y descentralizado, basado en la participación ciudadana genuina”. El representante kurdo explica que su partido busca “un orden en el que la democracia fluya no solo a nivel institucional, sino también en el tejido de la vida social cotidiana. Para nosotros, la libertad, especialmente la libertad de las mujeres, junto con las consideraciones ecológicas y el reconocimiento de la diversidad social, constituye el fundamento de cualquier orden deseable”.
El dirigente del PJAK afirma que si las propuestas de su organización son respetadas y tenidas en cuenta, “el diálogo con ningún actor queda descartado de antemano, pero la cooperación no es incondicional”. Para dejar patente su posición, agrega: “No somos ni un instrumento ni una fuerza interpuesta”, por lo cual “toda cooperación debe servir directamente a la protección de la existencia de nuestro pueblo y al avance de sus derechos colectivos y políticos”. Beritan remarca que, en las condiciones actuales, pese a versiones y lo que denomina “ambigüedades estratégicas”, “no hemos entrado en esta guerra. Sin embargo, la realidad es que nuestra capacidad organizativa, social y de campo es tal, que cualquier cambio en esta decisión podría tener efectos inmediatos y significativos en la dinámica actual”.
Una coalición para hacer fuerza
Unos días antes de que se desencadenara la guerra contra Irán, seis partidos políticos kurdos anunciaron la creación de la Coalición de Partidos Políticos del Kurdistán iraní (CPPKI), una alianza que se logró tras varios meses de discusión. En esta unión, las principales organizaciones son el PJAK y el Partido Democrático del Kurdistán iraní (PDKI). Por sus historias, su capacidad de movilización y sus fuerzas militares, ambos partidos —como el resto que integra la coalición— comparten las líneas generales sobre sus objetivos respecto a Rojhelat.
Para Beritan, la creación de la alianza “es el resultado de un largo, complejo y responsable proceso de diálogo entre las fuerzas políticas kurdas y, en este sentido, constituye un logro histórico”. El dirigente del PJAK explica que la importancia no solo radica en la “convergencia organizativa”, sino en el esfuerzo conjunto para superar las divisiones que existían desde hace años. “La coalición cumple dos funciones esenciales: en primer lugar, coordinar y crear sinergias entre los partidos kurdos; en segundo lugar, representar una voluntad política colectiva a nivel nacional. Por esta razón, ha sido ampliamente acogida socialmente y ha logrado forjar un nuevo horizonte de esperanza y posibilidades”, asegura el dirigente.
Otro punto que destaca Beritan es que la coalición transmite un mensaje político para todo Irán: que la unidad se puede lograr sobre la base de la pluralidad. “Pueden existir diferencias —dice—, pero se puede alcanzar la cooperación a un nivel superior. Kurdistán puede servir de modelo para un sistema político de este tipo, basado en el diálogo, la aceptación de las diferencias y la cooperación democrática”.
¿Kurdistán en guerra?
El territorio kurdo de Irán se encuentra militarizado desde hace décadas. Las fuerzas militares de la Revolución Islámica no solo tienen una presencia permanente en pueblos y ciudades, sino que sus bases militares y depósitos de armamentos trepan hasta los lugares más recónditos de los montes Zagros. En estas últimas semanas, esa militarización se ha acrecentado, a lo que hay que sumar los bombardeos de Estados Unidos e Israel que impactan en suelo kurdo.
El análisis del PJAK sobre lo que sucede ubica al régimen de Teherán como responsable de la actual guerra. Beritan describe que un gobierno “sin fundamentos democráticos, que reprime sistemáticamente los derechos y libertades de sus ciudadanos, se vuelve sumamente vulnerable a la intervención externa”.
El representante del PJAK añade que, en general, los pueblos que habitan Irán no mantienen una visión hostil hacia otros países, ya sean de Medio Oriente o de Occidente
“El pueblo de Irán aspira a vivir en un mundo conectado y estable, basado en la interacción, y no quiere verse atrapado en un ciclo de tensión, crisis y costosos aventurismos regionales —reflexiona—. Programas como el desarrollo de capacidades militares estratégicas, el apoyo a fuerzas interpuestas o la realización de costosos proyectos de armamento no emanan de la voluntad popular, sino que se imponen a una sociedad que asume sus costos”. El representante del PJAK añade que, en general, los pueblos que habitan Irán no mantienen una visión hostil hacia otros países, ya sean de Medio Oriente o de Occidente. Beritan asevera que el objetivo es construir relaciones normales y equilibradas, basadas en intereses mutuos. “Al analizar esta guerra es necesario distinguir entre el Gobierno y la sociedad. La responsabilidad del surgimiento de esta situación recae en el Gobierno iraní, pero esto no implica en absoluto una alineación o apoyo a las demás partes involucradas. Nuestra postura se basa en la independencia política y en una evaluación realista de los intereses del pueblo”.
Casi 2.000 personas arrestadas desde el inicio de la guerra
Si el intercambio de misiles entre Israel, Estados Unidos e Irán acapara las páginas de los principales medios del mundo, poco se habla de quienes por diversas razones fueron arrestadas y encarceladas en las últimas cuatro semanas, desde el inicio de la agresión
La organización de derechos humanos Hengaw, que trabaja sobre el terreno en Rojhelat, publicó un breve informe en el que aseguró que al menos 1.700 personas fueron arrestadas en todo el país desde el estallido de la guerra. “Las autoridades judiciales y de seguridad iraníes han clasificado las acusaciones contra los detenidos en varias categorías principales, entre ellas espionaje, delitos contra la seguridad nacional y actividad mediática”, indicaron desde la institución.
Los kurdos y los baluches —del sur del país— son las poblaciones más castigadas por Teherán
En el caso de Rojhelat, la persecución contra sus pobladores, en general, y de los y las activistas, en particular, es una constante. El resultado de esta política son centenares de presos y presas políticas, y las conocidas ejecuciones públicas a las cuales son condenadas por el Poder Judicial iraní. Los kurdos y los baluches —del sur del país— son las poblaciones más castigadas por Teherán.
Al referirse a este tema, Beritan explica que, “si analizamos las estadísticas y las tendencias de las últimas décadas, Kurdistán ha sido uno de los principales centros de represión política en Irán”. El miembro del PJAK asegura que la política oficial de persecución “refleja un enfoque estructural y selectivo para abordar las demandas políticas y civiles”.
Beritan recuerda los casos de las presas políticas Warisheh Moradi, Pakhshan Azizi y Zeinab Jalalian, quienes sufren “condiciones extremas y sin atención médica”. Sin embargo, y a pesar del alto costo humano de la represión, el régimen iraní “no ha logrado eliminar el dinamismo de las demandas de libertad. Por el contrario, en muchos casos ha propiciado una mayor conciencia política y la continuidad de la resistencia”, insiste el dirigente.
El porvenir del pueblo kurdo en Irán
En la guerra que actualmente conmociona al mundo es difícil prever qué sucederá. Parece claro que tanto Washington como Tel Aviv están dispuestos a demoler el régimen de Teherán, pero en paralelo, y durante los últimos días, el presidente Donald Trump comienza a dar señales de que sus cálculos sobre el conflicto bélico no estaban del todo ajustados a la realidad. Desde Irán, el Ejecutivo y el liderazgo religioso y militar han declarado recientemente su disposición a sostener la defensa del país y golpear a sus enemigos todo el tiempo que sea necesario.
Beritan: “La brecha entre las prioridades del Gobierno y las demandas de la sociedad [iraní] se ha vuelto profunda e innegable”
En este escenario, Beritan reflexiona sobre el porvenir del pueblo kurdo en Irán y reconoce la complejidad de la situación, por lo cual “no todos los planes pueden expresarse públicamente“. La prioridad de su partido, dice, es que el pueblo kurdo de Irán tenga ”el menor coste humano y los mayores beneficios políticos”. El representante apuesta por una sociedad como la kurda-iraní, que tiene “un alto nivel de conciencia y dinamismo” debido a su historia. Para el representante del PJAK, en estas semanas de guerra, la prioridad es que el pueblo kurdo gestione de forma colectiva sus asuntos más urgentes a través de la organización local.
Como última reflexión, el dirigente del PJAK apunta: “Si la República Islámica carecía de legitimidad entre los kurdos desde sus inicios, en las últimas dos décadas esta crisis de legitimidad se ha extendido a nivel nacional. La brecha entre las prioridades del Gobierno y las demandas de la sociedad [iraní] se ha vuelto profunda e innegable”.
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