Sepideh Jodeyri: “Si otra revolución ocurre en Irán, será la de los trabajadores y las mujeres”

Desde 2011, la poeta iraní Sepideh Jodeyri vive fuera de su país. La censura a sus escritos y la prohibición de publicar allí la han convertido en exiliada, aunque no han conseguido callarla.

La poeta iraní Sepideh Jodeyri, exiliada desde 2011, en una conferencia
La poeta iraní Sepideh Jodeyri, exiliada desde 2011, en una conferencia.

publicado
2018-03-14 11:30:00

Sepideh Jodeyri es una aclamada poeta iraní, crítica literaria y traductora exiliada en Estados Unidos, donde reside con su marido e hijo. Su traducción de El azul es el color más cálido al persa, su posicionamiento político a favor de los reformistas y su poesía rabiosa le han granjeado la enemistad de los sectores más retrógrados de Irán.

Como poeta ha recibido numerosos galardones, como el Premio Internacional de Poesía Jovellanos, por su poema “Chãk”. Otro de sus poemas, “Trozo de carne”, fue seleccionado en la publicación Dangerous Women Project en 2016. Además, ha sido seleccionada como invitada internacional en varios eventos poéticos, como en el International Women’s Group Glasgow North Many Voices. 

Desde 2011 sus publicaciones han sido prohibidas y censuradas en su país, donde muchos de sus amigos sufren condena en la cárcel por su oposición al régimen.

Estuviste presente en las manifestaciones en 2009; de hecho, firmaste un manifiesto apoyándolas. ¿Cuál es la principal diferencia entre las de 2009 y las de este año?
Estaba en mis últimos meses de embarazo cuando comenzó el Movimiento Verde en 2009, así que no pude tomar parte del movimiento en las calles, pero decidí escribir bastantes declaraciones apoyando y protestando por las muertes de los manifestantes en las calles y el encarcelamiento de los activistas, periodistas o mis compañeros poetas/escritores. Por ello los medios dijeron que hablé “públicamente” a favor del Movimiento Verde.

La verdad es que lo que me preguntas es una buena cuestión, porque muchos manifestantes que hemos visto en enero eran totalmente diferentes en muchísimos aspectos a los manifestantes de 2009.

Por lo pronto, los manifestantes en 2009 protestaban por las trampas en la elección presidencial y el resultado de la reelección de Mahmoud Ahmadinejad. Millones de manifestantes salieron a la calle porque creían que Mirhossein Mousavi debía ser el verdadero presidente.

Sin embargo, en estas últimas protestas los manifestantes quieren derrocar al régimen porque creen que los problemas económicos y las discriminaciones de todo tipo de las que son víctimas están causadas por la República islámica.

La gente que protestaba en 2009 eran la mayoría de clase media que seguía a los reformistas iraníes, mientras que en las protestas de enero la mayoría de manifestantes eran de clase baja o trabajadora y no siguen a los reformistas

Segundo, la gente que protestaba en 2009 era la mayoría de clase media que seguía a los reformistas iraníes, mientras que en las protestas de enero la mayoría de manifestantes eran de clase baja o trabajadora y no siguen a los reformistas, aunque digan “no” a las autoridades de la República islámica porque ya no comulgan con ella.

Y tercero, durante el Movimiento Verde, el número de manifestantes en las calles de Teherán fue grande, en otras ciudades el seguimiento fue muchísimo menor, cosa que no ha ocurrido en este enero, ya que el número de manifestantes disminuyó pero las protestas se produjeron en muchísimas más ciudades.

Creo que es pronto para llamarlo una revolución, pero puede que lo sea si la clase media se une a la clase baja en las protestas. Y para ello es necesario que los reformistas apoyen a los pobres y a la gente hambrienta de protestas, y que no se pongan en su contra, que desafortunadamente es lo que ha venido ocurriendo hasta ahora.

Imagino que la situación no ha mejorado desde que fuiste expulsada de Irán la última vez por la traducción de El azul es el color más cálido
En realidad no tuve que dejar Irán por la traducción; tuve que dejar el país en febrero de 2011 después de que mi escritura fuera prohibida, mis amigos íntimos fueran encarcelados y los sponsors del Premio de Poesía de la Mujer Iraní fueran interrogados. La traducción de El azul es el color más cálido fue publicada en 2015 en París, mientras estaba exiliada en Praga. 

Pero, por supuesto, fue a causa de los medios iraníes, que atacaron mi reputación y mi nombre en mi patria, así que ahora estoy en “la lista negra”. Ninguno de los libros que publiqué en Irán puede volver a ser publicado y no puedo publicar mis nuevos libros oficialmente allí salvo por algunas publicaciones underground.

Mis entrevistas, artículos, incluso aquellos que mis compañeros escribieron sobre mi trabajo también han sido prohibidos desde 2015. Y, bueno, aún tengo que vivir en el exilio, que es una palabra que me parece mejor utilizar que inmigración.

Eso cambia mi pregunta, porque iba a preguntarte sobre cómo es estar refugiada en Praga y haber pasado un tiempo también en Italia. Ahora te encuentras en Estados Unidos. ¿Cómo es tu posición de refugiada en estos momentos?
Sí, soy una exiliada, no una refugiada. Pero no he pedido asilo porque fui invitada a vivir en Italia durante dos días como escritora invitada en el International Cities Of Refuge Network (ICORN), y después me trasladé a Praga por un visado de negocios, hasta que cuatro años más tarde me vine a Estados Unidos con nuestras tarjetas verdes.

Quiero decir que no necesitamos pedir asilo, la gente en los países en los que he vivido no tenía ningún problema con los iraníes, pero me siento más integrada en la sociedad americana que en la europea porque la mayoría de personas residentes son inmigrantes. El problema más grave aquí son las políticas de Trump, como la prohibición de viajar que pesa sobre los iraníes y muchísimas otras nacionalidades.

Por ejemplo, es más difícil invitar a tus padres a visitarte en Estados Unidos que en Europa; por supuesto, esto me pone triste. Pero es lo que el exilio significa: estás lejos de tus familiares, amigos y hogar y no podrás volver hasta que la situación cambie.

Sepideh Jodeyri, poeta exiliada
Sepideh Jodeyri, poeta exiliada.
Dejaste de escribir tu novela porque no tenía sentido seguir haciéndolo cuando no tenías esperanza de publicarla en Irán debido a la censura. ¿Sigues teniendo esa idea?
Estoy concentrándome más en escribir poesía. Mi décimo libro, que es el sexto libro de poesía que he publicado, salió hace poco en una publicación undergroundEstoy bastante contenta de estar en contacto con mis lectores iraníes, luchando contra la censura de esta manera.

Además, publiqué mi quinto libro de poesía en Inglaterra y la versión electrónica la dejé gratis para los lectores iraníes que quisieran comprar el libro. En ambas ocasiones el feedback ha sido maravilloso, he recibido muchos mensajes de estos lectores.

De hecho, pienso que es mi vocación como poeta en el exilio permitir la lectura de estos libros de manera gratuita en mi patria. Y así es como podemos luchar contra la censura y la dictadura desde el extranjero, porque el camino hacia la democracia tiene como meta alcanzar la libertad de expresión y de conciencia.

Pienso que es mi vocación como poeta en el exilio permitir la lectura de estos libros de manera gratuita en mi patria

Tu poesía está llena de energía rebelde, como vemos en tu premiado poema “Chãk”, y la percibo no solo en tus poemas, sino también en los de tus compañeros.
Escribí “Chãk” durante los primeros meses de mi exilio. Me llevó un mes terminarlo porque cada día escribía tan solo dos lineas del poema inspirándome en esta experiencia de ser exiliada. Personalmente no creo en escribir directamente sobre lo que te ha ocurrido, ya que la poesía es una pieza de arte bastante distinta a la política.

Sin embargo, creo que no debo censurar mis sentimientos como mujer en el exilio, porque es precisamente todo lo que quieren censurar, no solo que seas oposición sino el simple hecho de ser mujer.

Por ello el poema es un poema más femenino que político, aunque puedes ver que es un propio acto político esa rebeldía de escribir sobre tu femineidad y sobre tu cuerpo y emociones femeninas, por como están de prohibidas estas exhibiciones en Irán y la opresión que hay sobre el cuerpo femenino.

El régimen iraní es tan religioso e ideológico que no tolera a las mujeres y no las deja ser ellas mismas. Como artista y poeta, la mejor manera de combatir el totalitarismo es tener una mente “vanguardista”, sobre todo en términos de trabajo literario.

De hecho, cualquier cosa que tenga una forma diferente a la definición que el poder hace de las artes y la literatura es directamente censurada.

¿Pero por qué una dictadura como la iraní tiene miedo de la literatura más vanguardista?
Porque saben que solo puede ser creada por una mente adelantada, creativa, y saben que este tipo de mentes no tolera la dictadura.

Especialmente interesante es otro de tus poemas titulado “Cacho de carne” —la expresión que utilizan los iraníes para “piropear” a las chicas por la calle— porque denuncia una situación al mismo tiempo que reclama el cuerpo de la mujer para si misma.
Ese es otro poema donde expreso mis emociones femeninas. Y como la poeta francesa feminista Helene Cixous sugiere, creo que escribir sobre el cuerpo y sortear esa supresión del cuerpo de la mujer es una cuestión no solo de la República Iraní, también es un problema de la sociedad iraní entera. Así que escribir sobre este tema siempre va a ser tabú de la misma manera que es tabú de qué  forma se viste una mujer en un país musulmán.

Claro, porque la cuestión de las mujeres no es solo importante en Irán, ya que casi todos los países del mundo tienen mayores restricciones a las mujeres. Por ejemplo el ir a un partido de futbol está totalmente prohibido para las mujeres; o todas las promesas de Rohani que finalmente ha roto, como la de aumentar la presencia de la mujer en el gobierno. Hace poco hemos podido presenciar la icónica imagen de una chica quitándose el hijab y esta imagen se ha repetido en estas últimas semanas. ¿Qué piensas sobre las mujeres que participan en este movimiento?
Hoy en día estoy bastante orgullosa de nuestras mujeres y de cómo están luchando por sus derechos. Ahora podemos ver a mujeres valientes en las calles de Irán quitándose sus hijabs y haciendo una bandera con ellos.

Esa bandera es la de la lucha contra las leyes anti-mujer que crea el régimen islamista. Ha sido la mujer iraní quien ha demostrado con esta acción su derecho a vestir como y cuando quiera lo que quiera, además de pelear por sus otros derechos.

Tengo esperanza porque creo en ellas y en su poder y coraje, ya que sé el rol que tendrán en el futuro de la libertad del país, como también lo tendrán los trabajadores. Creo que si otra revolución ocurre en Irán será la de los trabajadores y las mujeres.

En tu país eras crítica literaria, ¿aún tienes contacto con la escena poética de Irán? ¿Aún puedes ejercer tu trabajo allí?
Sigo escribiendo crítica literaria de poesía contemporánea. Pero como mi escritura ha sido prohibida en Irán, ninguna publicación dentro del país se atreve a publicar lo que escribo. Y digo que no se atreven porque no solo censura los trabajos el Gobierno, sino también los medios de comunicación, incluso los periodistas reformistas censuran porque tienen miedo a desaparecer.

Desafortunadamente, la República Islámica considera a pocos escritores como propios, y los demás simplemente son vistos como el enemigo.

¿Tienes algún nuevo proyecto literario?
Mi ultimo libro de poesía se publicó recientemente. Tengo una colección de poemas en inglés que también va a publicarse, es una colección bastante grande de poemas de hecho, traducidos en inglés por Fereshteh Vaziri Nasab, que es profesora de literatura inglesa en Alemania.

Y sí, tengo más proyectos, como una colección de ensayos en inglés para introducir la poesía vanguardista iraní así como la poesía femenina iraní en los lectores americanos, y por supuesto, escribo nuevos poemas casi cada semana, ¡incluso cada uno o dos días!

Para mí, la poesía no es una profesión, es el significado mismo de mi existencia, incluso si no soy publicada o leída en mi propio país. Sí, no me daré por vencida.

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