Quan Zhou, Sara Qiu y Valeria Claros: “Las infancias racializadas no importan”

El podcast 'Mi familia española' rescata una historia no contada: la de hijos e hijas de migrantes, cuyas familias llegaron entre los años 80 y 90, y fueron criados por niñeras españolas.
Quan Zhou Sara Qiu y Valeria Claros - 9
David F. Sabadell De izquierda a derecha, Sara Qui, Quan Zhou y Valeria Claros.
11 feb 2026 05:00

Quan Zhou (Algeciras, 1989) dice que su nuevo podcast documental, Mi familia española, es parte de la memoria histórica de este país, pero que está totalmente borrada. “Lo que pasa es que no se nos considera parte activa de la sociedad y nuestras historias no se recogen, se dejan, se olvidan o son declaradas sin valor”, explica Zhou durante una entrevista para El Salto. Está acompañada de Sara Qiu (Zaragoza, 1991) y Valeria Claros (Madrid, 1982), dos de las protagonistas del podcast. En él se cuenta una historia desconocida: la de niños y niñas de padres y madres migrantes que crecieron en la España de los 80 y los 90 cuidados por españolas. Un relato rupturista que demuestra que aún no está todo contado sobre las migraciones en España, y que se puede escuchar en todas las plataformas, con capítulo nuevo cada semana.

Zhou, ilustradora, novelista y ahora podcaster se define como “andaluchina”. Nacida en Algeciras y criada en Estepona, recrea su infancia en el restaurante chino de sus padres y su juventud como estudiante en Madrid en comics como Gazpacho agridulce (2015) o Andaluchinas por el mundo (2017). De su mano conocemos la historia de Sara Qui, hija también en una familia de migrantes chinos, quien saltó a los medios por un viaje en bicicleta hacia China. Qui fue criada por una familia zaragozana, quienes se encargaron de sus cuidados mientras sus padres trabajaban en el restaurante. Y también descubrimos la historia de Valeria, de padres bolivianos y criada en el barrio de Manoteras (Madrid), cuidada por Anabel, una niñera veinteañera procedente de una familia muy tradicional y conservadora.

Quan Zhou Sara Qiu y Valeria Claros - 5
Sara Qui, Quan Zhou y Valeria Claros, durante la sesión de fotos para El Salto. David F. Sabadell

La primera temporada del podcast, que se activó tras un llamado en redes sociales a la búsqueda de estas historias, se completa con la historia de Desirée Bela, catalana de madre guineana criada por una familia de origen andaluz que se asentó en la Catalunya de los 80. Y todo ello con un guion ampliamente documentado que nos hace recorrer desde el origen de la comida que se sirve en los restaurantes chinos, hasta la historia de la migración interior a Catalunya, las huellas coloniales que dejó España en Guinea Ecuatorial o la memoria de los grafitis en las calles de Madrid. Todos los ingredientes para que el podcast de el salto al audiovisual, que es lo que su autora desea.

Quan, ¿cómo surge la idea del proyecto?
Quan Zhou: Yo creía que contratar a mujeres españolas para cuidar a sus hijos era algo que solo había sucedido en la comunidad china. Pero escuché a a Desirée Bela en otro podcast decir que ella también había pasado por eso. Entonces me di cuenta de que hubo una generación que fuimos criadas por españolas porque no había migrantes. De ahí surge la semilla y quiero tirar más del hilo a ver hasta dónde me lleva. Y aquí está ya el podcast que ahora quiero convertir en documental.

Estamos hablando de una generación crecida en los 90.
Q.Z.: Sí, incluso más atrás, en los 80, porque Desirée es de los 80, Valeria también. Éramos niños y niñas nacidos en España pero con orígenes diversos dentro de barrios españoles y tenemos experiencias compartidas.

Hay infinitas narrativas sobre mujeres blancas que son ejecutivas o por lo que sea no pueden cuidar a sus hijos. ¿Pero qué pasa con los hijos e hijas de migrantes? ¿Nadie se pregunta quién cuida a esa infancia?

Y esto ha pasado desapercibido o pasa actualmente desapercibido. ¿Por qué creéis que esto no se tiene en cuenta?
Q.Z.: Yo investigo mucho, hago residencias en Estados Unidos. Y no hay ningún producto cultural igual. Lo más parecido es un documental que se llama Black kids, white nanny y no está hecho desde el enfoque del amor, va de racismo puro y duro.

Yo creo que no importan las infancias racializadas. ¿quién da dinero a estos proyectos? A mí me ha costado tres años levantar esto para poder hacerlo. Y es muy triste. Hay infinitas narrativas sobre mujeres blancas que son ejecutivas o por lo que sea no pueden cuidar a sus hijos. ¿Pero qué pasa con los hijos e hijas de migrantes? ¿Nadie se pregunta quién cuida a esa infancia? Luego criticamos que los niños chinos están mucho en los bazares pero, ¿quién les cuida?. Y si los cuidados están invisibilizados, estos más.

¿Por qué creéis que vuestras infancias han estado silenciadas?
Valeria Claros: Bueno, la mía tampoco te sabría decir exactamente por qué.

Al final yo creo que hasta que no se pone esto en palabras no eres consciente. Yo me consideraba un 99% española y un  1% boliviana. Hasta hace poco que fui más consciente de que tenía también otras raíces. No por negación, sino porque mis padres intentaron seguir para adelante. Y si en vez de comerte un silpancho los sábados nos comemos una paella, no pasa nada. Quizá también un poco por las circunstancias.

Mi abuela se casó con un español en el barrio de Chamartín. Mis padres aterrizaron y curraron como internos hasta juntar dinero. Después ahorraron lo que pudieron para irse al barrio de Manoteras, en el distrito de Hortaleza y allí eran todo familias españolas. Mi madre buscó contratar a alguien para cuidar de mí y encontró a una chica de 18 años española. Yo iba al colegio, luego ella me cuidaba, iba a su casa. Y lo que me quedaba de bolivianidad era por la noche el poquito tiempo que podía ver a mis padres y los fines de semana cuando organizaban reuniones familiares y con amigos. 

¿En tu caso Sara?
Sara Qui: Yo creo que también es una mezcla de lo que han dicho Quan y Valeria. Yo nací y crecí en Zaragoza, había bastante menos comunidad china que ahora.

Q.Z.: El dato son 76 en 1991, que lo he investigado para el podcast.

S.Q.: Cuando yo era pequeña, mi hermano y yo éramos los únicos de origen chino en el colegio. Quizás había alguna otra persona de origen extranjero, pero eran franceses. Yo veía que mi familia era distinta pero lo veía normal. Yo tengo un montón de primos, porque mis padres son seis hermanos, pero no se ha dado otro caso de que te cuide una familia española. Igual han tenido una cuidadora china. Yo tengo primos que han nacido también en Zaragoza o en España, pero que ves que están más arraigados a la cultura china, aunque luego hablan bien español también. Pero ves esa diferencia, ¿no? Tengo también primos que son franceses porque nacieron en Francia, otros que son austriacos porque han nacido en Austria. Pero esto de tener una familia española, en mi caso es como único en nuestra familia. Yo siempre he vivido con mis figuras españolas: Pitxu, Vitoria, Bea, por un lado y luego por otro están mis padres. Mis cuidadoras se han convertido en medio hermanas y medio madre, tengo un fuerte vínculo desde pequeña, porque mi madre biológica no pudo estar tan presente. Y esa distancia cultural, generacional, idiomática, existe y hay cosas que he tratado con mi medio hermana o con mi medio madre, pero no con mi madre como debería de haber sido. 

Quan Zhou Sara Qiu y Valeria Claros - 6
Sara, Quan y Valeria comparten la misma experiencia en su crianza. David F. Sabadell

Estamos hablando de un momento en el cual la inmigración en España era escasa, había muy poca gente llegada desde fuera del país. Ahora se dice mucho eso de que la diversidad ya está en los coles y que es un momento muy bueno para crear un lugar más tolerante. O, por el contrario, ¿están surgiendo más problemas de racismo? ¿Cómo veis vosotras esto? 
Q.Z.: Yo creo que son dos cosas diferentes. Lo de que la diversidad se autogestiona es mentira. Para mí que haya diversidad solo quiere decir que en un sitio hay diversidad, no quiere decir que la gente sepa convivir. Si las infraestructuras sociales no acompañan a la convivencia, que no integración que es un término con el estoy en contra, no vas a crear una sociedad diversa.

Creo que se pone mucho la responsabilidad en el individuo o en nuestro caso, en las infancias. Te dicen “intégrate tú”, y eso es muy nocivo para nuestras autoestimas. Y entonces seguimos en eso de yo te miro desde aquí, tú te tienes que integrar en esta lucha de poderes. Y a mí me parece muy mal.

En resumidas cuentas, si no se gestiona de forma estructural y se pone el peso en el individuo o en las infancias, todo tiene pinta de salir mal.

Parece que la narrativa racializada o de la migración cae en el cajón de cuota. Pero no se ha tomado conciencia en España de que la diversidad también es un valor propio para este país

¿Qué queréis añadir a esto? Cómo lo veis vosotras?
V.C.: La percepción que tengo yo es un poco diferente, porque yo soy más vieja. Y sí que los últimos años estuve en el extranjero y ahora que he vuelto, veo otra generación. A mí me ha costado mucho contar mi historia, era algo privado, yo no tenía por qué compartirlo. Mientras que su generación es diferente. Cuando conocí a Quan me explotó la cabeza. Para mí hace como diez años los contextos en los que me encontraba con otra persona de mi procedencia eran muy distintos. Ahora comparten más y me parece maravilloso que al final se pongan en valor nuestras historias. A mí me hubiese gustado mucho conocer a alguien como yo en mi juventud, alguien con quien sentirme identificada.

S. Q.: Yo creo que hay mucha más diversidad, pero que no por ello se nos ha enseñado a convivir o a valorar esas diferencias. Creo que algo que falta es que se hagan cursos, talleres o clases específicas para que desde pequeños seamos sensibles hacia esa diferencia. Porque el racismo tú lo vives desde que eres pequeña, porque algunos críos pueden ser muy crueles, sobre todo en la época de adolescentes. Igual nace de sus inseguridades, puede ser, y por eso no solo te ignoran sino que te hacen daño. A veces solo te ignoran, pero a veces te hacen daño a propósito. 

Yo creo que todo el mundo, de igual la edad que tenga, tendría que hacer esa formación obligatoria. Y sé que hay pequeñas iniciativas haciéndolo, pero bueno, es poco a poco es moverse de institución en institución, pero hace falta mover algo a nivel estructural.

Q.Z: Yo quiero añadir otra cosa. Por ejemplo, ¿quién tiene el dinero para hacer una película? ¿quién escribe el guion? A mí me ha costado sudor y sangre. Al final esto es un proyecto subvencionado y me parece muy importante reivindicar que el dinero público pueda llegar a este tipo de narrativa.

¿Dónde están las guionistas racializadas? ¿Dónde está la jefa de redacción racializada? Parece que la narrativa racializada o de la migración cae en el cajón de cuota. Pero no se ha tomado conciencia en España de que la diversidad también es un valor propio para este país. A mí me han dicho siempre que soy de nicho. Y no es verdad. Yo creo que es otra de las mentiras de la diversidad. En España ya hay población diversa, la cosa es cómo podemos cambiar esa mentalidad para que se perciba como un valor nacional.

Quan Zhou Sara Qiu y Valeria Claros - 4
Quan enseña una foto a Sara y Valeria durante la entrevista con El Salto. David F. Sabadell

Las historias sobre personas con origen migrante se narran desde la perspectiva blanca, pero se narran solo desde el dolor, fronteras, muertes. ¿Os están borrando las historias de los afectos como la que tú presentas en este podcast?
Q.Z.: Claro, es que este podcast va mucho de los vínculos, de mujeres que se encontraron, se quisieron y se ayudaron. Va de gente que ni sabía de antirracismo, se encontraron en un momento de su vida y criaron a una niña.

Valeria, ¿qué es lo que quieres que flote de tu historia?
V.C.: A mí Quan me ha ayudado a tomar conciencia de mi propia historia y de dónde estoy ahora. El trasfondo del podcast es sin duda el amor y la fuerza que tienen para sacarnos adelante en cualquier circunstancia. Me ha ayudado a analizar mi relación con mi madre y con mi abuela y cómo al final también heredé ciertos patrones. También qué circunstancias les llevaron a mis padres a venir.

Mis padres llegaron en el año 82. Primero llega mi abuela. A las pocas semanas de estar aquí, estaba ya divorciada, conoció a un andaluz, descolgó el teléfono y dijo “no vuelvo”. Bolivia estaba atravesando un momento muy crítico de inestabilidad política. No veía mucho futuro.

Al mes consiguió trabajo de enfermera. A los meses, trajo a mis padres que eran muy jóvenes y luego a mis tíos. Mis padres se fueron de internos a casa de unos médicos para trabajar a su servicio y ahorrar lo máximo posible. Yo creo que fue durante el primer año. Los primeros meses de mi vida crecí con mis abuelos. Mi abuela es lo más grande. Ahorraron para comprar un piso en Manoteras. Entonces nos vamos a vivir allí y ahí en el barrio buscaban alguien que cuidara. Conocen a Anabel y fue un flechazo, para mi madre, muy intuitiva. Venía de una familia grande y esto creó su primer vínculo. Yo a día de hoy la llamo tía postiza, pero para mí fue como una hermana mayor, un referente.

Quan Zhou Sara Qiu y Valeria Claros - 8
Sara, Quan y Valeria posan para El Salto. David F. Sabadell

¿Y en tu caso, Sara, cómo te cruzas con tu cuidadora?
S.Q.: Pues mis padres llegaron a España, a Zaragoza, en el 86. Mi padre son seis hermanos y él es el más mayor, con lo cual él fue el primero que salió de China cuando tenía 15 años. Fue unos años a Holanda y trabajó y luego ya se vino a España. En Zaragoza tenía un tío suyo y juntos montaron un restaurante chino. En los inicios una persona española, Vitoria, que vivía a tres minutos de ahí estaba buscando trabajo, casualmente vino al restaurante a buscar trabajo y mi padre pues le dio trabajo. Mi hermano y yo todavía no habíamos nacido. En cuanto nació mi hermano ella se ofreció a ayudar a cuidarle, porque mis padres en el restaurante tenían un horario complicado y creo que empezó así un poco la relación. Y luego pues ya vine yo.

Pasó el tiempo y Pitxu, hija de Vitoria, dice que cuando mi hermano y yo éramos pequeños hubo una vez que nos vio a los dos jugando en el almacén pero sin nadie cuidándonos, porque no teníamos cuidadora y ella no lo vio normal y nos subió a casa con sus padres, Vitoria y Atilio. Nos llevó una vez y hemos seguido yendo toda la vida. La relación con la familia española ha sido muy normal, nos veíamos todos los fines de semana que siempre comíamos ahí en su casa, hasta los 18 hemos pasado las navidades con ellos. O sea, yo creo que ni me lo he cuestionado hasta recientemente porque para mí era lo normal.

Q.Z.: En la entrevista, Pitxu, que es como su hermana mayor, dice que ellos habían sido correspondidos porque cuando falleció su padre tanto Sara como su hermano iban de luto y les preguntaron por qué y decían que se había muerto su abuelo.

Esta es la primera temporada y reúnes tres historias. ¿Tienes más historias en la cartera?
Q.Z.: Está en desarrollo una cartografía en la que las personas que quieran, anónimos o no, puedan compartir su historia. Esto empezó como una investigación y de repente tengo un montón de testimonios, no todos con finales felices, o sea, a los que he podido llevar a podcast o en los que me he visto capacitada para dirigir y para acompañar. Hay historias de trauma. Hablamos de racismo, hablamos hasta de suicidio.

Yo quiero que haya una segunda temporada y que haya documental en vídeo. Todo el mundo que lo ha escuchado lo ha dicho. Yo también lo veía, me encanta el sonido, pero ojalá el vídeo y ojalá haya unas temporadas más.

Vamos a ir terminando con la actualidad. El pasado lunes 27 de enero se anunció un acuerdo para la regularización extraordinaria de personas migrantes a la que pueden optar más de medio millón de personas que viven aquí sin documentación. ¿Qué os parece?
Q.Z.: A mí me parece bien, es una realidad que yo he vivido muy de cerca. Son personas que en su mayoría ya están currando sin derechos, que ya están aquí, que pueden ser susceptibles a, por ejemplo, trata o mujeres que trabajan de interna y que no pueden hacer nada. Me parece que esto solo trae derechos.

Ahora, ¿es oportunista? ¿Por qué para algunas figuras como Irene Montero esto antes no entraba y ahora sí? Como yo he sido de las primeras cabezas visibles del mundo de la cultura de la comunidad racializada, por mi mesa han pasado propuestas de “vente aquí” o “vente acá”. Y luego: “Bueno es que solo queremos tu vídeo para redes, queremos tu cara”. Entonces, ¿dónde está el verdadero compromiso? ¿Cuándo os viene bien?

Que no me quejo, quiero decir que se ha conseguido. Son derechos para todas. Pero vemos las cuotas de personas racializadas en partidos políticos... y yo me siento como un token. A lo mejor yo quiero escribir leyes, pero si somos la minoría de la minoría dentro del Congreso... Yo celebro la ley, la regularización me parece que es necesaria. Me parece que la gente que tenga derechos, que cotice de forma regular, nos beneficia a todos y que hay que acabar con la propaganda chunga.

Cargando valoraciones...
Comentar
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra en tu cuenta.
Cargando...
Cargando...
Comentarios

Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.

Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!

Cargando comentarios...