Industria armamentística
Escribano, el Inditex de las armas
Historiador y redactor de
Nortes.me
BSK: @diegodiaz1981.bsky.social
Capitalismo híbrido, capitalismo “a la china”, empresas estratégicas… ¿Les suena? El sociólogo Rubén Juste, autor de IBEX 35. Una historia herética del poder en España, considera que Pedro Sánchez ha dado por clausurada la etapa del neoliberalismo químicamente puro y se ha lanzado desde la pandemia y la guerra de Ucrania a explorar nuevas formas de un capitalismo mucho más dirigido. La construcción de un sector industrial propio, participado por el Estado pero no únicamente estatal, y siempre en alianza con “familias industriales” que aportan capital privado y reciben a cambio grandes contratos con el sector público.
Los hermanos Escribano, Ángel y Javier, son una de esas “familias industriales” que ha crecido al calor de la alianza con un Estado español que se encuentra en pleno rearme e inmerso en unas relaciones internacionales cada vez más marcadas por el uso de la violencia.
Desde 2025 Indra y Escribano Mechanical & Engineering, cada una presidida por uno de los hermanos, han funcionado en la práctica casi como la misma empresa
Cómo lograron los hijos de Ángel y Constancia, un tornero y una mercera, dar el salto de un pequeño taller en Coslada a firmar acuerdos millonarios en Kiev con Zelensky daría para un reportaje mucho más extenso que este. Está por escribir. Es una gran historia del capitalismo español. Tiene algo de Inditex, pero con armas. El caso es que los Escribano, fundadores de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), y probablemente únicos CEO del Ibex 35 salidos de la Formación Profesional, y no de las elitistas escuelas de negocio con rimbombantes nombres en inglés, son desde 2023 los segundos accionistas más importantes de Indra, la gran empresa tecnológica-militar de España. Un proceso meteórico que ha llevado al hermano mayor, Ángel Escribano, a presidir desde enero de 2025 esta empresa público-privada con más de 60.000 trabajadores y operaciones comerciales en todo el mundo..
Desde 2025 Indra y EM&E, cada una presidida por uno de los hermanos, han funcionado en la práctica casi como la misma empresa. Grosso modo, Indra diseña y Escribano fabrica. No es exactamente así, pero nos sirve para entendernos. Una gran alianza tecnológico-industrial que ha permitido a España desarrollar lo que ahora se llama en la prensa económica “nuestro campeón nacional de Defensa”. Es decir, una gran empresa militar proveedora de armas y tecnología al Estado y a otros clientes. El equivalente a lo que Rheinmetall es en Alemania, Leonardo en Italia… o Elbit en Israel.
Aznar, el presidente que regaló la industria militar a los EEUU
Durante los gobiernos de José María Aznar, es decir, el neoliberalismo químicamente puro, todo el sector público de Defensa fue vendido, y no siempre al mejor postor. La “joya de la corona”, Santa Bárbara, pasó de ser propiedad del Estado a convertirse en una sucursal de la multinacional estadounidense General Dynamics. España pasó así a depender militar y tecnológicamente de los EEUU.
La privatización fue, por cierto, un auténtico fraude. Un regalo de Aznar a los norteamericanos. Así lo dictaminó el Tribunal de Cuentas en un informe enviado al Congreso de Diputados. En él se dejaba por escrito, negro sobre blanco, que la empresa pública se había vendido muy por debajo de su verdadero valor. Otras dos empresas quisieron quedarse con Santa Bárbara, la alemana Rheinmetall y la española Unión de Explosivos. El Gobierno de Aznar hizo todo lo posible por dejarlas fuera de la puja. Y lo consiguió.
El Gobierno de Pedro Sánchez denunció un conflicto de intereses en la operación y rompió la baraja con los dos hermanos, que, como apuntan todas las fuentes consultadas, se han pasado de listos
Este vacío en la industria bélica nacional comenzó a ser llenado de nuevo en la pasada década y por el político del que menos cabía esperar una decisión así. En 2013 Rajoy acordó la entrada de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) en el accionarado de Indra, también privatizada por Aznar en 1999. El Gobierno de Pedro Sánchez subió la apuesta en 2022 y elevó la participación del Estado hasta quedársela en la práctica.
Desde entonces Indra se ha convertido en el principal proveedor del Ejército español del cara al rearme en curso. Esto ha desatado los “celos” de Santa Bárbara-General Dynamics, que anunciaba a principios de año una millonaria demanda ante el Tribunal Supremo por sentirse marginada de los grandes contratos que el Ministerio de Defensa está firmando con Escribano 1 y Escribano 2. Dato importante: General Dynamics, es decir, EEUU —es decir, Trump—, está buscando el cariño del PP en su pugna contra Indra y Escribano, y lo está consiguiendo.
Respetar las reglas no escritas
Indra ganó 436 millones de euros en 2025. Escribano multiplicó por 13 sus beneficios en 2024. Hacer negocios de tú a tú con el Estado es una gran oportunidad para el crecimiento de cualquier empresa, y por qué no, para enriquecerse. Sin embargo, tiene también unos códigos que deben ser respetados. “La regla no escrita”, explica Juste, es no desafiar nunca el control del Estado que te ha puesto ahí. Y esa es, según Juste, la línea roja que los hermanos Escribano han desafiado.
La propuesta de una fusión entre Indra y EM&E era razonable. En la práctica, ya hemos dicho, vienen a funcionar como una sola empresa. Pero contenía un sapo intragable para el Gobierno de Pedro Sánchez. Ángel Escribano lo quería todo. La fusión y seguir siendo además el presidente del conglomerado resultante, en el que la SEPI perdería la batuta y pasaría a ser un actor secundario. Todo el poder para los Escribano, que contaban para la gran jugada de su vida con el apoyo del fondo de inversión norteamericano T.Rowe Prince.
El ultimátum de la SEPI fue este: o lo uno o lo otro. O fusión o presidencia de Indra. Las dos cosas a la vez no
La osadía no gustó en Moncloa. El Gobierno de Pedro Sánchez denunció un conflicto de intereses en la operación y rompió la baraja con los dos hermanos, que, como apuntan todas las fuentes consultadas, se han pasado de listos. El ultimátum de la SEPI fue este: o lo uno o lo otro. O fusión o presidencia de Indra. Las dos cosas a la vez no. Escribano escogió renunciar a la fusión y seguir en la presidencia de Indra tras, según apunta el diario económico Expansión, una tensa reunión en La Moncloaque se prolongó durante varias horas, y en la que Manuel de la Rocha, director de la Oficina de Asuntos Económicos de Presidencia del Gobierno, habría llegado a pedir la dimisión del ejecutivo.
En los días siguientes a esta reunión, celebrada el viernes 20, la crisis se ha reconducido. El Gobierno ha renunciado por ahora a pedir la cabeza de Ángel Escribano, que como explica Juste, también tiene ases en la manga para resistir el pulso con una SEPI que ya no se fía de él. Calma tensa pues. Las espadas siguen en alto en el campeón de la Defensa.
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