Carta a mis amistades no independentistas

Lo que cuestiono es el “no soy independentista”. ¿Por qué os parece tan importante hacer esa aclaración? Claro que no lo eres, no puedes serlo, pero tampoco no serlo.

Escritor

publicado
2019-03-11 12:12:00

Quienes escribimos nos equivocamos mucho y no me refiero a la ortografía o la gramática, que también. Yo, por ejemplo, poco a poco he ido aprendiendo de los movimientos feministas a desobedecer el uso del lenguaje oficial que invisibiliza —pareciera que intencionadamente— al género femenino y por extensión a la presencia de mujeres en la sociedad, a sus pensamientos, a sus posiciones. Quizás por esta importancia que doy al lenguaje, presto (demasiada) atención a algunos modismos que parece que van cuajando en nuestras expresiones. Me refiero cuando compañeras y compañeros no catalanes iniciáis un texto con la premisa “no soy independentista, pero...”. 

Después de ese pero llegan posicionamientos muy valiosos y muy valientes. Cuando la corriente mayoritaria fuera de Catalunya es cargar contra el proceso que aquí se está viviendo, lo que hay después de ese pero, por ejemplo, en favor de la desobediencia en el proceso judicial, sobre la injusticia de la prisión para las políticas y políticos o el rechazo de la violencia utilizada por las fuerzas del estado durante el referéndum, insisto, son magnificas oleadas de buena energía.

Lo que cuestiono es el “no soy independentista”. ¿Por qué os parece tan importante hacer esa aclaración? Claro que no lo eres, no puedes serlo, pero tampoco no serlo. Igual que tampoco yo puedo ser o no ser independentista gallego, castellano o andaluz. Igual que yo no me puedo poner en la piel de la población de Escocia o del Quebec. Y no es una queja caprichosa, igual que detrás de un picor se puede esconder una pulga, creo que detrás de esta expresión hay que revisar no se esconda un sentimiento a trabajar. Un sentimiento de propiedad que, como el machismo o el antropocentrismo, casi casi parece que nacemos con ellos, o en cualquier caso es muy predominante.

¿Os habéis preguntado alguna vez si estáis a favor del derecho a decidir? Del derecho a decidir de las mujeres sobre sus cuerpos, del derecho a decidir las personas migrantes a migrar o no migrar, del derecho de los pueblos a decidir o no su independencia

Entiendo bien lo que queréis decir las compañeras que utilizáis esta expresión, porque con algunas de vosotras lo he hablado. Mayoritariamente me decís que no os gusta pensar en Catalunya fuera del Estado español, una postura legítima, que juntas estamos mejor y todas salimos ganando con una gobernanza común. Igual me ocurrió a mí sobre si me gustaba o no ver marchar a mi hija de casa, ¡con lo bien que hemos estado junta toda la familia! Quizás por eso sé bien que la pregunta que tuve que hacerme es ¿puedo yo decidir por ella?

Tenía ganas de compartir esta reflexión. ¿Os habéis preguntado alguna vez si estáis a favor del derecho a decidir? Del derecho a decidir de las mujeres sobre sus cuerpos, del derecho a decidir las personas migrantes a migrar o no migrar, del derecho de los pueblos a decidir o no sus políticas, y del derecho de los pueblos a decidir o no su independencia. Si estáis a favor, entonces, corregid la expresión. Si la mantenéis entenderéis que aquí, los catalanes y catalanas, independentistas o no, pensaremos —tal vez equivocadamente— que no estáis a favor de nuestro derecho a decidir.

¿Y por qué os explico esto? Porque creo que sitúa muy bien de qué hablamos cuando hablamos de independencia en el Estado español. De algo pequeño, minúsculo, de muy poca relevancia global, pero con mucha importancia emocional. Que Galicia, Castilla, Andalucía, Asturias o Catalunya, un pueblo, sea o no sea independiente, no es nada más que una situación administrativa, un papel firmado. Lo esencial nunca se define ahí, es más profundo.

El amor y la energía para encontrar lugares comunes —en un Estado, en dos o en tres; en una confederación; en un hermanamiento... no importa, en un mundo igualmente siempre conectado— donde abordar juntas los grandes problemas del mundo, el cambio climático, la pobreza, el hambre, solo se fortalece y se hace sincero y poderoso cuando no se impone. Es una ley de la física, como las de Newton, la fuerza de un cuerpo que actúa sobre otro (imposición) es la misma que este cuerpo siente recibida (opresión), y ambas se anulan.

Aprender a no imponer, tal vez, es la fuerza más radical para cambiar el mundo.

PD: Ya que estoy con esto del lenguaje os cuento otra cosa. Siento el idioma castellano como algo propio, y si a un conjunto de palabras se le puede tener amor, reconozco abiertamente que estoy enamorado del castellano. Nadie me lo impuso, fue mi madre que durmiéndome con sus nanas, riñiéndome con sus vocales y consonantes, enseñándome con él mil cosas, quien me hizo castellanoparlante, castellanopensante y castellanoamante. Lo mismo ocurrió con el catalán a través de mi padre. Dos regalos de nacimiento.

12 Comentarios
jmpastor 23:01 16/3/2019

Estoy a favor del derecho a decidir, pero no quiero que ese derecho le desarrolle la derecha corrupta que llegaba a acuerdos con PP-P$OE y que buscó la autorrealización cuando les cortaron el grifo y se empezó ha juzgar dirigentes de CiU. No quiero que aquellos y aquellas que reprimen, recorta en sanidad y educación como en Madrid sean abanderados del derecho a la autorrealización.

Responder
0
0
Gonzo 22:05 14/3/2019

En el juicio de estos días se ve que todo esto del Proces ha sido un juego de trileros. ¿Qué buscan? ¿Qué quieren lograr? Es la misma locura el Brexit, un cocktail de chovinismo, ideas imperiales, huida de un territorio más pobre que les roba y una irresponsabilidad ciega de unos dirigentes sin un verdadero plan de actuación. ¿Qué han conseguido hasta ahora? Una sociedad crispada, unos cuantos presos políticos, una excusa para el fascismo español y una cortina de humo para mantener las políticas neoliberales en Cataluña y por ende en España. En el siglo pasado fue Gibraltar, en el cambio de siglo fue ETA, ahora tenemos el Proces...

Responder
4
2
#31561 0:43 13/3/2019

No soy independentista. Por qué no lo debo decir cuando los independentistas así lo hacen. ¿No se les aplica el cuento a ellos?
Estoy a favor al derecho a decidir, y tengo derecho a expresar mi opinión. No me gustaría que Cataluña se independizara.
No soy independentista, pero tengo sentido común.

Responder
3
1
www.elpolitologo.com 0:44 12/3/2019

No estoy a favor de que las partes económicamente más desarrolladas de un Estado se segreguen de él, pero... . Todas las personas que tenemos sensibilidad y empatía hacia el prójimo entendemos que la democracia es el mejor principio por el que se puede guiar una sociedad, el problema es el demos, ¿quien forma el demos que decide? Desde Cataluña se entiende (mayoritariamente) que el demos lo forman únicamente los catalanes, desde el resto del Estado se entiende (mayoritariamente) que el demos lo forman todos los habitantes del Estado. Ciertamente la respuesta no es ninguna de las anteriores, puesto que ante una voluntad clara del pueblo de Cataluña el resto del Estado no podría ignorar esa voluntad, pero sin esa claridad, parece sensato plantear que el resto del Estado tiene algo que decidir. En suma, este tipo de planteamientos como los del artículo, comparando a Cataluña con una hija que se va de casa o con el cuerpo de una mujer, aportan muy poco al debate sensato y mucho al amarillismo político. Pero bueno... la política, aunque no se quiera reconocer, son sentimientos.

Responder
11
6
#31559 23:20 12/3/2019

Cataluña no es un a hija adolescente, si no un brazo derecho bien alimentado y entrenado que forma parte de un cuerpo del cual le llega la sangre y los nervios que lo hacen funcionar. El concepto de catalán no es más que un español afincado en Cataluña. Mañana podrían empadronarse 4 millones del resto de españoles en Cataluña e instantáneamente serían catalanes. Tot plegat, pajas mentales.

Responder
1
8
Confederalista 23:00 12/3/2019

Para cuando un partido republicano y confederalista en el Congreso de los Diputados?

Responder
2
2
Ziur 20:40 12/3/2019

A diferencia de la mujer que tiene derecho pleno sobre su cuerpo o del migrante a migrar, por cada catalán con derecho a decidir sobre la independencia hay otro catalán que no tiene esa aspiración y que ve con temor un posible cambio del statu quo en el que ha estado inmerso hasta ahora, incluyendo el marco jurídico, derechos y las perspectivas económicas. Quizá, en este caso, el derecho a decidir, afecta de pleno a los derechos fundamentales de otros, a diferencia de los otros ejemplos mencionados.

Responder
4
2
#31545 20:24 12/3/2019

Saquen el 70 u el 80 por cien de voto indepe y ya veremos, pero no fuercen con la mitad

Responder
3
3
#31533 17:04 12/3/2019

independència per gestionar els nostres impostos i inversions, i per poder repartir el pastís del poder entre els polítics de casa nostra. Volem la independència com eina per poder catalanitzar plenament la nostra nació. Som racistes per la senzilla raó que els catalans som una raça, som un poble, una nació, i els nostres trets diferencials inclouen la raçaVolem la.

Responder
2
16
#31537 19:19 12/3/2019

Eres un racista, sin mas comentarios

Responder
9
1
#31516 12:59 12/3/2019

Menuda tontería de artículo

Responder
7
9
#31501 21:39 11/3/2019

oh yeah!

Responder
0
2

Destacadas

Municipalismo
Las compras de tu ayuntamiento pueden ser feministas

Las licitaciones y compras por parte de las administraciones públicas pueden ser una herramienta efectiva para luchar contra la desigualdad de género y el machismo. Los ayuntamientos están jugando un papel muy importante en esa lucha, pese a las reticencias no solo de las empresas, sino también internas.

Vivienda
El movimiento por la vivienda consigue la primera multa por acoso inmobiliario

Con esta medida sin precedentes, el Ayuntamiento de Barcelona aplica por primera vez la ley de vivienda de 2007 que permite multar a la propiedad por acoso inmobiliario. Una “gran noticia” para el movimiento por la vivienda que ha impulsado el caso.

Feminismos
Sara Ahmed: “La felicidad es una técnica para dirigir a las personas”

Sara Ahmed, escritora feminista y académica independiente, lleva años investigando los mecanismos institucionales que dificultan e impiden que las quejas por sexismo, racismo o acoso sean escuchadas y atendidas.

Opinión
No desistir

Hay tantas y tantos a punto de bajar la guardia... ¿Rendirse? Eso sería demasiado poético.

Eléctricas
Usagre, capital europea de la energía solar

La Transición Energética en Extremadura marca como primer hito la planta fotovoltaica de Iberdrola en Usagre, la que será la instalación de energía solar más grande de Europa. Algunos especialistas consultados, sin embargo, mantienen serias objeciones al modelo implementado de transformación hacia energías limpias. 

Últimas

Maltrato animal
Animalistas protestan contra la ‘McCrueldad’
La asociación animalista Igualdad Animal protesta frente a un restaurante McDonalds en el Día Mundial Sin Carne.
Extremadura
El 25 de Marzo de este año llegará hasta Madrid
La acciones centrales de este año se trasladan de Mérida a Badajoz, adelantando la jornada reivindicativa al sábado día 23 para facilitar la participación ciudadana en los actos.
Huelga feminista
Tras el ocho de marzo, ¿los hombres qué?
3

El papel asignado a los hombres el día de la huelga debiera ser el que asumiéramos todos los días del año. Que el grito de ese día nos retumbe durante todo el año en los tímpanos es lo deseable. Porque ante el machismo largamente interiorizado nuestra vacuna debe ser diaria.

Tribuna
Por una política de la vida cotidiana
Que la entrada en esto de la política institucional tiene un punto de no retorno creo que es algo que no se le escapa a nadie a estas alturas. Ahora bien, caer en que las personas que han ocupado determinados cargos públicos son insustituibles es un error que no deberíamos cometer.