Huelga feminista
Radio 8M: Construir la memoria sonora de un movimiento

Apuntes sobre la experiencia de la Radio del 8M como estrategia para construir un relato propio sobre la huelga feminista de 2019.

Radio8M-2019-2
Un momento en la emsión de Radio 8M de la Huelga Feminista 2019 Susana Albarrán
Radio8M - Comisión 8M Madrid

publicado
2019-03-31 10:00:00


Hace un año convocamos una huelga feminista, la primera en Madrid. Durante meses estuvimos reuniéndonos, trabajando, debatiendo. Decidiendo para qué convocábamos esa huelga, qué queríamos conseguir con ella, cómo se haría, en qué consistiría y cómo haríamos para que todas las mujeres supiésemos que nos convocábamos a una huelga feminista, incluso sin tener del todo claro lo que eso significaba.

Tiramos de la genealogía, como solemos hacer, y de la red internacional que construimos los feminismos desde cada lugar del planeta. Miramos a Islandia, en 1975, cuando cientos de mujeres pararon la isla. Miramos a Suiza, en 1991, y a Argentina, en 2016. Buscábamos la huella de las movilizaciones que había quedado en internet: noticias, reportajes, crónicas, teletipos y, de vez en cuando, algún comunicado de las convocantes.

Conforme se acercaba el 8 de marzo el interés de la prensa se hizo cada vez mayor. Utilizamos los medios de comunicación para llevar nuestra convocatoria al televisor de cada casa, el periódico de cada bar, la radio de cada autobús. Pronto todo el mundo hablaría de la huelga feminista. Mi vecina, mis compañeras de clase, la mujer de la frutería.

Las últimas semanas prácticamente convivíamos juntas. A veces, desde tan dentro y tan a la carrera, nos faltaba perspectiva. Cuando pasó la huelga recopilamos la cobertura que había quedado, aquello que encontraría quien nos buscase, como cuando buscábamos a las feministas islandesas, las suizas o las argentinas. Impresionaba estar en todas partes, haber llegado a tantos medios, que no se pudiera no hablar de lo que acababa de pasar. Sin embargo, no dejaba de quedarnos un sabor agridulce: nos estaban contando otros.

Logramos muchas cosas con la huelga de 2018, sobre todo en el plano simbólico. Cada vez más mujeres y niñas se nombraban feministas; en cada barrio, cada pueblo o cada instituto se comenzaban a formar colectivas y asambleas feministas; y los medios denunciaban la violencia machista por su nombre. Así que luego de la vorágine que significó en nuestras vidas organizar una huelga que convocó a cientos de miles de mujeres a ocupar el espacio público para hacernos visibles, comenzó el trabajo invisible que nos llevaría, poco a poco, al 8 de marzo de 2019.

Nuevamente decidimos convocar una huelga feminista. La huelga, como herramienta, servía para algo y motivos nos sobraban: nuestras vidas seguían atravesadas por la violencia machista, la precariedad, el racismo, la LGTBfobia. Pero, a diferencia del año pasado, esta vez la huelga la contaríamos con nuestras propias palabras. Porque, en definitiva, se trataba de nuestro relato, de nuestra memoria. Ya teníamos canciones, ya teníamos redes sociales digitales, ya teníamos compañeras grabando documentales audiovisuales, ya teníamos plumas talentosas llenando páginas. Sólo nos faltaba el sonido de la palabra dicha. Y así nació nuestra radio.

Piezas para armar la radio de una huelga

Conocíamos experiencias de radios, podcasts y coberturas feministas -¡algunas de hasta 24 horas!- y nos inspiramos en ellas. Lo primero que necesitábamos, como en casi cualquier asamblea, era una comisión. Y comisión que se respeta tiene su grupo de Telegram. Chateamos, agregamos gente al grupo y vimos la catarata de mensajes que se acumulaban. Pero también nos reunimos para ver qué queríamos, qué teníamos y qué podíamos conseguir: voces de mujeres, bolleras y trans, una cobertura plural con conexiones con todo el territorio del Estado, pero también con todos esos países donde teníamos colegas, amigas y compañeras que estaban organizando la huelga y movilizaciones; radios libres y comunitarias que tomaran nuestra señal y la hicieran aire a través de sus antenas; y, sobre todo, lograr convertirnos en un tsunami de radiopotencia feminista.

Todo eso lo conseguimos. Pero no lo hicimos solas. Tener una habitación propia se revelaba, una vez más, como herramienta esencial. Y fueron la Ingobernable y RTVI quienes nos prestaron su espacio: un estudio de televisión que dimos vuelta y vestimos de violeta para convertirlo en nuestro estudio y base operativa; OMC-Villaverde nos prestó sus equipos para convertirnos en una radio de verdad, aunque fuera efímera; Radioteca nos cedió el punto de streaming con el que llegamos a todas partes. La radio nos permitiría contarnos, ponerle palabras a lo que estábamos viviendo con la preparación de la huelga y todas las actividades del mismo 8 de marzo, poner en común las experiencias de transformación feminista de cada una y seguir sumando a la lucha colectiva. Y, durante el proceso, ya estábamos recogiendo los frutos: montamos nosotras todo el andamiaje técnico de la transmisión, aprendimos a usar herramientas nuevas de software libre (y luchamos contra las arbitrariedades del privativo), coordinamos las conexiones y retransmisiones exclusivamente con compañeras, algunas de las cuales se enfrentaban por primera vez a los asuntos técnicos, a la locución o al directo.

¿No estaríamos acaso trabajando un día de huelga? Lo discutimos y llegamos a la conclusion de que lo que estábamos haciendo era parte de la defensa de nuestros derechos. La documentación tiene un carácter central en la construcción de memoria. Y esa era nuestra apuesta política: crear un relato sonoro propio que pudiera trascender el tiempo y el espacio. Y, quizás, algún día, ser escuchado por alguien que quiera trabajar por la transformación.

Entre las muchas tareas a cubrir, además de armar la radio en sí misma, estaba el poder integrar a todas las mujeres, bolleras, trans, migrantes, racializadas y personas con diversidad funcional que no estarían haciendo la radio in situ. Con esa idea en mente y con la convicción de que el relato lo debíamos contar entre todas, desde todos los rincones del mundo, abrimos la opción de enviar audios a un número de móvil. Desde el día que lo activamos comenzamos a recibir un mensaje tras otro. De eso se trataba.

El día de la huelga feminista llegamos a nuestro estudio a las 7 de la mañana. Estábamos tan emocionadas que casi no sentíamos el cansancio de las semanas previas. Teníamos todo preparado; sólo nos quedaban por delante las 10 horas de transmisión. Sólo. Diez horas. Estábamos listas. Aunque siempre es curioso como todas las planificaciones son aplastadas por el caos de la realidad. Un par de cables no funcionaron, algunas nos pusimos nerviosas en la mesa de sonido, a otras nos tocó editar a toda velocidad los mensajes que nos llegaban. Cuando arrancamos la retransmisión el tiempo se paralizó un instante, como si nos viéramos desde fuera dentro de mátrix y de repente nos fuéramos a pixelar y a caer hechas cubitos ¡Pero finalmente lo logramos!

¿Cómo suena una radio feminista?

A todas nuestras entrevistadas les preguntamos cómo pensaban que sonaba una radio feminista. Si estábamos proponiendo usar una tecnología casi centenaria para contar nuestra huelga, ¿qué tenía de novedoso?, ¿cómo sonaría una radio hecha por nosotras y que funcionara bajo principios feministas? Quienes participamos en la Radio 8M queríamos una radio en la que hubiera lugar para toda la diversidad de voces feministas, divertida, caótica e imparable, libre, que nos permitiera tener nuevas amigas radiofeministas para ocupar las ondas, rebelde y muy alegre, que luchara por la justicia para todas, en donde se escucharan las lenguas de las mujeres. Significaba, por fin, tener un relato propio.

Así que luego de esta experiencia nos propusimos esbozar algunos apuntes que aporten a la construcción de una radio feminista. Para empezar, una radio feminista es aquella en la que entran muchas voces, nuestras, distintas, diversas, desobedientes, desafinadas, que metan el dedo en la llaga; en donde las mujeres, bolleras y trans asumamos los temas ténicos y la conducción, no sólo los puestos de producción; donde no importe equivocarnos, que la música entre tarde o las llamadas se caigan, porque estamos aprendiendo, estos son nuestros tiempos; horizontal y colaborativa; que experimenta sonoramente, no sólo con la música, sino que lleve la radio al límite con propuestas lúdicas; que esté hecha con tecnologías libres que no respondan a lógicas mercantiles sino que honren los procesos colectivos y el conocimiento libre al servicio de los movimientos sociales; que use el humor y la sátira para disputar sentidos, para reírse de los poderosos; que ponga también la vida en el centro; que visibilice y problematice los temas que nos afectan: la concentración del poder y la riqueza, la desigualdad e injusticia, y que ponga en jaque a los mitos sobre los cuales se sostiene este sistema.


Creadoras de radiopotencia feminista

Sólo dos meses de preparación para la intensa jornada de cobertura radiofónica de la huelga, y un pequeño grupo de diversas y revolucionarias mujeres experimentamos la creación de la radio 8M, partiendo de la rebeldía antirracista, anticapitalista y feminista. Cabe destacar que apenas nos conocíamos entre nosotras y, aún así, nuestras luchas feministas han sido contadas a través de una gran pasión compartida: la radio. Una experiencia de creación sonora tejida desde la confianza, la diversidad, la lucha y el amor. Y es que esta jornada es ejemplo de que juntas somos imparables y que las redes de mujeres son una potente arma de combate. Construir radio feminista supone una increíble forma de crear sororidad.

Los nervios y la alegría estuvieron presentes durante el día, al igual que las sonrisas, las tensiones, los aplausos, y los abrazos. Una aventura entre ondas que nos permitió compartir las voces que intentan ser silenciadas, las diversidades, las luchas, los motivos, las formas, las ganas de transformar, los fuertes gritos de ¡basta ya! El tsunami sigue en marcha camino del 8 de marzo de 2020, a través de las ondas, de la letra escrita y a través de nuestros propios cuerpos. Porque el feminismo sigue creciendo imparable, construído entre todas y desbordando las calles y nuestras realidades.

El agradecimeinto es infinito a quienes nos apoyaron y cuidaron, así como a quienes confiaron en esta linda creación de radiopotencia feminista. Nos queda un camino largo, apenas hemos dado los primeros pasos. Pero sabemos que hay muchas que nos marcaron el camino y muchas otras que se sumarán para que ésta, nuestra radio, lo inunde todo.


Escucha aquí la cobertura de la Huelga Feminista de Radio8M










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