Hong Kong
Carl Zha: “Las protestas en Hong Kong ya no tienen nada que ver con el proyecto de ley”

En la ‘niebla de la guerra’ resulta difícil hacerse una idea clara de lo que ocurre durante un conflicto, no sólo militar, sino también político. Algo así ocurre con las protestas que suceden estos días en Hong Kong, de las que la ley de extradición “es solo el detonante”, según Carl Zha, creador del podcast Silk and Steel, cada vez más escuchado.

Disturbios en Hong Kong
Disturbios en Hong Kong. Andrés Velázquez
Barcelona

publicado
2019-08-16 07:15

El 31 de marzo comenzaron las primeras manifestaciones en Hong Kong contra la aprobación de ley de extradición, en junio comenzaron a ser multitudinarias y este mes de agosto se han convertido en acciones de bloqueo y ocupaciones. Tratándose de un país como China, las protestas han venido acompañadas de los habituales sesgos y distorsiones informativas. Para formarse una imagen más ajustada de lo que ocurre estos días en Hong Kong, hablamos con Carl Zha, el creador de Silk and Steel, un podcast sobre China cuya popularidad va en aumento.

“La ley es solo el detonante”, explica Zha a El Salto, “la causa de fondo es el profundo descontento de muchos ciudadanos de Hong Kong hacia la China continental y el gobierno chino”.

Las raíces de la protesta son “más profundas”, según este comunicador: “El descontento de la juventud de Hong Kong no es muy diferente al experimentado por los jóvenes occidentales”, aclara.

“Después de un rápido crecimiento de 1949 al año 2000, la juventud de Hong Kong se enfrenta a menos oportunidades laborales, un aumento del precio de la vivienda y un futuro económico incierto”, y, “a diferencia de la generación de sus padres y de sus abuelos”, la de hoy “se enfrenta a una perspectiva de declive económico y de sus estándares de calidad de vida”.

Un poco de historia

Para comprender la situación, conviene detenerse un momento y tener en cuenta la historia. “En 1949, cuando los comunistas ganaron la guerra civil china, muchos capitalistas huyeron a Shanghái, llevándose la capital” y “oleadas de refugiados entraron en Hong Kong, primero huyendo de la toma de poder de los comunistas en 1949, y más tarde de la gran hambruna de 1959-1963, proporcionando una ingente mano de obra barata”. Debido al bloqueo al que Occidente sometió a China durante décadas, Hong Kong se convirtió de ese modo “en la única ventana a China”. “Uno de los motivos por los que los comunistas no entraron en Hong Kong es porque necesitaban esta ventana para comerciar con el mundo exterior”, aclara Carl Zha. Esta combinación de factores, continúa, “hizo que Hong Kong despegase” y “se convirtiese en un centro mundial del comercio y las finanzas”.  

En 1978, “cuando China se embarcó en la política de aperturas y reformas, Hong Kong se benefició de su posición única como ventana al mundo, canalizando la inversión hacia la China continental”. “En aquellos tiempos”, observa Zha, “la China continental era desesperadamente pobre tras la Revolución cultural de 1966-1976” y, por ejemplo, “era habitual que un taxista de Hong Kong se permitiese tener varias amantes al otro lado de la frontera”. El boom de Hong Kong “continuó a lo largo de los años 80 y 90”, en lo que Zha describe como “la era dorada” de la antigua colonia. “Yo crecí en China en los 80, Hong Kong era vista entonces como un lugar rico y mágico”, recuerda mientras cita “las películas y series de televisión” que se producían y que llegaban hasta la China continental, Taiwán o las comunidades chinas en la diáspora.

“Pero a medida que la China continental comenzó a desarrollarse económicamente y a recuperarse de décadas de turbulencias políticas y desastrosas políticas económicas, la importancia relativa de Hong Kong comenzó a declinar”, comenta. Y cita como prueba el PIB de Hong Kong, “que en 1993 era el 23% de toda China y hoy sólo representa el 2,9%”.

“El mayor contraste puede verse al otro lado de la frontera, en Shenzhen, que era una pequeña aldea de pescadores en 1978, antes de que China la designase como zona especial económica, aprovechando su proximidad con Hong Kong”, dice Zha. Entonces, “Hong Kong comenzó a desplazar su producción al otro lado de la frontera para aprovechar la mano de obra increíblemente barata de China” y la antigua colonia comenzó una transición hacia “una economía orientada al sector servicios, centrada sobre todo en el sector financiero, sirviendo como centro offshore para el capital extranjero que buscaba invertir en China”. Pero más importante aún, “la propiedad inmobiliaria se convirtió en una de las principales fuentes de ingresos”.

“Hay mucho suelo disponible en Hong Kong, pero el gobierno restringió artificialmente el suelo disponible para la vivienda, obteniendo buena parte de sus ingresos de la venta a promotores inmobiliarios” lo que lógicamente “incrementó el precio del suelo y de la vivienda, haciendo que Hong Kong se convirtiese en una de las ciudades más caras del mundo”. Este acuerdo “benefició a los magnates inmobiliarios y al gobierno a expensas de sus ciudadanos, que se enfrentaban a precios cada vez más imposibles de asumir”. 

Falsa nostalgia colonial

Le pregunto a Carl Zha por la chocante presencia de la bandera colonial británica en algunas de las manifestaciones. Los manifestantes, responde, “son más bien jóvenes” que “nacieron o crecieron después de la entrega a China en 1997, así que nunca experimentaron el dominio colonial de primera mano”. Llegados a este punto, advierte, conviene tener en cuenta el sistema político de Hong Kong. “Los británicos dominaron Hong Kong a través de sus gobernadores coloniales hasta que firmaron un acuerdo con China en 1984 para devolver su gobierno en 1997, entonces los británicos trataron de introducir una democracia limitada con un consejo legislativo elegido indirectamente”, explica. La consecuencia fue que “los británicos establecieron a una élite gobernante vinculada a la oligarquía local, y muchos magnates inmobiliarios se aprovecharon de su proximidad con el gobierno”.

La República Popular China “aceptó este acuerdo” por varios motivos. Para empezar, para “calmar a la élite y a la población de Hong Kong, garantizándoles que el gobierno central no interferiría en sus asuntos”, así como para “asegurar la estabilidad y prevenir la fuga de capitales”. Buscando “estabilidad y nuevas oportunidades”, la élite de Hong Kong prometió fidelidad a Beijing. “Pero el dominio oligárquico de Hong Kong no benefició a los ciudadanos” y “el precio de la vivienda seguía siendo demasiado alto”. “Después de 1997, en vez de las 20.000 viviendas anuales prometidas, solo se crearon 2.000”, destaca. Además, la región “perdió el tren a la diversificación de su economía después de que la industria se desplazase a la China continental” y Shenzhen, al otro de la frontera, “pasó de ser un centro industrial offshore a uno de los centros de alta tecnología de China” al mismo tiempo que otras ciudades, como Shanghái, también se convertían en “centros financieros”. Este éxito no pasó desapercibido en Hong Kong, pero comenzó a ser percibido de manera negativa. Muchos de los habitantes de Hong Kong culpaban a sus vecinos de la subida de los precios “e incluso los esfuerzos de la Universidad de Hong Kong por atraer estudiantes de China continental fueron vistos como un intento de privar a los locales de acceso a la institución”.  

El “descontento por la pérdida de oportunidades económicas” es “real” y debe ser tenido en cuenta, pero también que ha degenerado en un “localismo contra lo que era visto como una invasión por parte de los continentales”. “Hasta los intentos de integrar Hong Kong en las ciudades del Río de las Perlas o conectar Hong Kong con la China continental a través de un ferrocarril de alta velocidad se enfrentan a resistencias por parte de la población local”, lamenta Zha. El sentimiento dominante es que los hongkoneses “están perdiendo su estatus especial” y “Hong Kong se convertirá en ‘otra ciudad china’”. Así, “el uso de la Union Jack puede ser visto como una muestra de nostalgia por la época dorada de Hong Kong, cuando ellos eran ricos y sus vecinos de China continental, pobres”. De todos modos, “el partido político que busca la independencia se compone en realidad de un pequeño grupo de personas”, muy capaces, eso sí, de atraer una “desproporcionada atención de la prensa” con sus acciones, presentándose en las manifestaciones con banderas británicas o estadounidenses. “La mayoría de los manifestantes en Hong Kong no se sienten cómodos con el futuro bajo la República Popular China, pero el apoyo a la independencia sigue siendo minoritario”, precisa.

¿Qué puede decirse del independentista Partido Nacional de Hong Kong (HKNP)? “Lo fundó Andy Chan Ho-tin —recientemente detenido— tras la revolución de los paraguas de 2014”, responde Zha. Su objetivo, prosigue, “es la independencia de Hong Kong de China, lo que va contra la Ley Básica de Hong Kong.” El partido “se formó oficialmente en 2016 para participar en las elecciones al consejo legislativo, al que se les impidió entrar en el último momento”. El gobierno de Hong Kong terminó prohibiendo el partido en 2018 utilizando “irónicamente la misma ley que durante el colonialismo utilizaron los británicos para prohibir los partidos pro-chinos en nombre de la seguridad nacional”.

Si la formación de Ho-tin recibe tanta cobertura por parte de los medios occidentales es “por dos motivos”: el primero, porque a Beijing “le gusta destacar las acciones del HKNP para presentar a los manifestantes como traidores a la patria”, y el segundo, “porque a la prensa occidental le excita filmarlos agitando las banderas coloniales con la Union Jack y gritando eslóganes a favor de la independencia de Hong Kong.” En opinión de Zha, el gobierno de Hong Kong no ha gestionado bien la aprobación de la ley y, aunque ya la ha retirado, “en este momento la protesta ya nada tiene que ver con ese proyecto de ley: son gente de Hong Kong librando una lucha en la retaguardia en defensa de sus privilegios”.

Relacionadas

Hong Kong
Incontrolados: la revuelta de Hong Kong y las izquierdas

La pregunta importante es por qué la izquierda anticapitalista ha permanecido en gran medida silente e inactiva ante la escalada del conflicto en Hong Kong. ¿Se cree las afirmaciones de los izquierdistas ortodoxos de que China sigue siendo “socialista”?  

Hong Kong
[Podcast] Post Apocalipsis Nau #19 Hong Kong
Analizamos las protestas de Hong Kong con un sociólogo y uno de los estudiantes que participan activamente en ellas. Además reportaje de AnsibleFest
China
El ojo nativo y el extranjero en Hong Kong

Para unos, las protestas en Hong Kong han sido la lucha entre un régimen totalitario y manifestantes prodemocracia. Para otros, otra ‘revolución de colores’ orquestada contra China.

0 Comentarios

Destacadas

Corrupción
Griñán condenado a seis años de cárcel y nueve de inhabilitación para Chaves

La audiencia de Sevilla condena por malversación a José Antonio Griñán y a Manuel Chaves por prevaricación a causa de las prejubilaciones en Andalucía, conocidas como “caso de los ERE”.

Violencia machista
El negocio tras la violencia machista

Muchos medios de comunicación ven en los feminicidios oportunidades para aumentar sus ingresos, vulnerando los derechos de las víctimas e ignorando sistemáticamente los códigos deontológicos. Las presiones y la misoginia en los medios, la precariedad y la falta de especialización dificultan la buena praxis de las y los periodistas.

Literatura
Luna Miguel: “La generación de escritores macho ya se está muriendo”
La escritora y periodista Luna Miguel se suma con ‘El coloquio de las perras’ al trabajo de recuperación gracias al cual, si estás atenta, tu lista de lecturas pendientes tendrá pocos autores de los de siempre.
Bolivia
Crónicas desde La Paz cercada: ¿qué ha pasado en Bolivia desde el 20 de octubre?

¿Contra quién es este golpe? ¿Quién lo ha ejecutado? ¿Es realmente un golpe? Diferentes voces de los movimientos sociales y la izquierda boliviana cuentan a El Salto qué está pasando en el país tras las elecciones del 20 de octubre. 

Últimas

Feminismos
Las alumnas que plantaron cara a la diputada de Vox, Alicia Rubio: “Decía que el feminismo es un invento de progres”

La integrante de la formación ultraderechista, que asegura que el feminismo es un cáncer, fue sustituida como jefa de estudios del instituto en el que trabajaba tras la presión de la comunidad educativa

Feminismos
Galería | Siete kilómetros contra las violencias machistas

Crónica fotográfica de la IV Marcha contra las violencias machistas de los colectivos feministas de la provincia de Cádiz. Este año se celebraba en la sierra, desde el municipio de Bornos hasta su pedanía de Coto de Bornos, recorriendo más de siete kilómetros.

Partidos políticos
El abrazo post78, fin de una época

El principio de acuerdo firmado por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias el pasado martes supone dos hitos que pueden marcar la historia del Estado español: por un lado, el establecimiento del primer Gobierno socialista en más de ocho décadas; por el otro, el principio del fin de un sistema conocido como Régimen del 78.