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Peter Linebaugh: “Los comunes combinan prácticas e ideales”

El historiador Peter Linebaugh, alumno de E. P. Thompson y miembro del Midnight Notes Collective, recupera la historia de los comunes en ‘El Manifiesto de la Carta Magna’ (Traficantes de Sueños).


publicado
2013-04-30 13:11:00

El historiador norteamericano Peter Linebaugh comienza hoy lunes una gira de charlas que le llevarán por Madrid, Zaragoza y Barcelona para hablar de sus investigaciones sobre los bienes comunes, las formas de acceso a bienes y servicios necesarios para la vida. Linebaugh acaba de publicar en castellano El Manifiesto de la Carta Magna (ed Traficantes de Sueños).

Su investigación se centra en la Carta Magna y la Carta del Bosque, dos documentos del siglo XIII. ¿Qué tienen que ver estas Cartas con los comunes?
Los comunes eran derechos consuetudinarios, no escritos, sobre los usos del agua, el bosque, las tierras. El rey Juan sin Tierra intentó quitar esos derechos a los campesinos ingleses y se produjo una rebelión; al perder, tuvo que ponerlos por escrito. Eso es la Carta del Bosque, la primera carta de derechos en relación con los comunes. La Carta Magna sería su homónima respecto a los derechos civiles. El artículo VII de la Carta Magna protege los estovers de las viudas, es decir, su acceso a la madera para procurarse calor. La Carta del Bosque contiene 16 artículos que regulan los bienes del bosque; por ejemplo, el derecho de pannage, que autoriza que los cerdos se alimenten en el bosque. La madera sigue siendo en nuestros días la principal fuente de calor para muchas personas, aunque otros productos derivados del carbono, como el carbón y el petróleo se han extendido. Ha habido muchos cambios desde el siglo XIII, pero las necesidades de las viudas, las mujeres y la gente común son muy semejantes. Ya no dependemos tanto de los cerdos, pero sí de las proteínas en general. Las Cartas limitaban la propiedad privada sobre los recursos necesarios para la subsistencia.

Ha habido muchos cambios desde el siglo XIII, pero las necesidades de las viudas, las mujeres y la gente común son muy semejantes

¿Por qué Midnight Notes Collective compara el momento actual con los cercamientos de las tierras comunes de los siglos XVI-XVIII?
Entender cómo hemos llegado a una situación puede ayudarnos a salir de ella. Como explicamos en nuestro artículo sobre los “nuevos cercamientos”, la clase dirigente, mediante la desposesión y la expropiación de millones de personas en América Latina, en África, en Oriente Próximo y en Asia, estaba preparando el camino a la explotación y a la inmigración forzada, al ataque que vivimos sobre el bienestar humano que se ganó en las luchas de los años ‘60. Queríamos aprender de las luchas de antes de los ‘60: hemos descubierto la importancia de la redistribución de las tierras y de la abolición de la esclavitud y hemos descubierto la centralidad del terror en la instauración del patriarcado. Empezamos a entender que el cercamiento de los comunes fue un ataque a las mujeres.

¿Qué aportan estas Cartas y su historia a las luchas actuales?
En primer lugar, la Carta Magna ha resultado fundamental durante siglos para restringir el poder de las autoridades en Inglaterra y en EE UU. En segundo lugar, estas Cartas de Libertades protegen los derechos de subsistencia de los comuneros. Tienen que ser actualizadas. Por supuesto, hay muchas corrientes en los actuales debates sobre los comunes. En Sudamérica, en particular, con las luchas indígenas en Bolivia, México y Venezuela, la discusión sobre los comunes se ha convertido en una cuestión constitucional. En África, los comunes de los poblados tradicionales han resistido al asalto, también en China. Los movimientos ecologistas surgen de la defensa de los comunes planetarios. En EE UU, la oposición a la llamada “Guerra contra el Terror” cita la Carta Magna en sus informes legales.

En esta coyuntura, ¿qué aporta la hipótesis de los comunes?
Los comunes no solo tienen que ver con los recursos naturales o con internet. Los comunes hablan de importantes principios de organización política y económica. Cuando el revolucionario chino Chou En Lai fue preguntado en los años ‘50 sobre su opinión sobre la Revolución Francesa, contestó que era demasiado pronto para valorarla. Lo mismo podría decirse de las Cartas de Libertades del siglo XIII. Los principios de los comunes mantienen parte de las exigencias francesas de “igualdad, libertad y fraternidad”.

La Carta Magna exigía el retorno de recursos robados, en ese caso, de los recursos del bosque que el rey había usurpado. En nuestros días, el-Estado-y-las-corporaciones han tomado el lugar del rey, pero la exigencia de justicia y devolución permanece. Quizá esta es la razón por la que se llamó “Occupy” el movimiento. Los comunes combinan prácticas e ideales. Son parte de la auto-organización, horizontal y prefigurativa, que tuvo lugar en las plazas de El Cairo, Atenas, Madrid, Nueva York, Oakland. Los comunes no son lo mismo que “lo público” que siempre se ha asociado a nociones de ciudadanía, propiedad y representación política, elementos a los que se enfrenta el hacer-común [commoning]. En nuestros tiempos, dos eslóganes resumen estos debates: “Un no y muchos síes” y “Ni Estado ni mercado”. Cómo combinar democracia directa y los comunes con la igualdad y la justicia es la tarea histórica que nos aguarda.

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