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'Narcos', a debate: ¿qué mirada ofrece la serie de Netflix?

¿Es Narcos una serie realista sobre la problemática del narcotráfico en Colombia?, ¿qué retrato hace del capo Pablo Escobar?, ¿es una ficción televisiva con tintes imperialistas? Intentamos responder a estas cuestiones.

Narcos
Pablo Escobar caracterizado en la serie 'Narcos'.

publicado
2015-11-22 15:41:00

La primera temporada de la serie de televisión Narcos, de Netflix, ha generado controversia por su temática, la vida de Pablo Escobar, el líder del cartel de Medellín, y por el enfoque desde el que la desarrolla. Entre otras voces, el propio hijo del narcotraficante ha dirigido duras críticas a la serie.

Con Alberto Rey, responsable del blog Asesino en Serie, Ramón Calandria, colaborador habitual de Diagonal, e Irene G. Rubio, periodista especializada en cultura y género, tratamos de analizar si esas críticas están justificadas o no y cuáles son las fortalezas y debilidades de esta producción televisiva estadounidense.

¿Qué valoración haces de Narcos?
Ramón Calandria: Una serie espectacular en un sentido no positivo de la palabra. Bien hecha, efectiva, con buenos actores, pero sin hueso. No considero que enganche más allá de su temática, que es muy interesante a priori. Es una muestra de un tipo de producciones estadounidenses con un envoltorio muy seductor que hace que carezca de importancia casi todo lo demás, hasta el punto de que los espectadores no van más allá de esa presentación, intachable, sí, pero sólo una presentación.

Alberto Rey: Creo que es una serie más que interesante. Tal vez no tan buena como algunas críticas quieren hacer creer, pero sin duda es uno de los grandes aciertos de Netflix. Personalmente, a mí me gustó mucho.

Irene G. Rubio: Creo que es una serie trepidante y enganchosa.

¿Qué es lo más interesante de esta serie, en tu opinión?
R.C.: La parte de la historia de Colombia por la que la serie muestra interés: el ascenso de Pablo Escobar. El contexto político tanto de Estados Unidos como de Colombia. Sin embargo, creo que no se trata con demasiada profundidad.

A.R.: Algo tan aparentemente banal como que esté hablada en castellano y enfocada al público angloparlante, que la tendrá que ver con subtítulos, es muy importante. Porque no es ni mucho menos lo habitual.

"Muestra bien la locura que debió de ser el tráfico de coca, cómo pasó de algo casi casero que se hacía entre amiguetes a una industria global"
I.G.R.: El retrato que hace del negocio de la venta de cocaína. No sé, la verdad, cuánto tendrá de cierto y qué parte será exageración, pero está contado de una forma que hace que no quieras que detengan a Pablo Escobar. Creo que muestra bien la locura que debió de ser el tráfico de coca, cómo pasó de algo casi casero que se hacía entre amiguetes a una industria global; su crecimiento exponencial por momentos y las surrealistas cantidades de dinero que se generaban, hasta el punto de que tenían que enterrarlas porque no había forma humana de gastar tanto dinero. Me parece que se transmite bien ese delirio.

¿Cuál es su punto fuerte?
R.C.: El presupuesto. El hecho de ser una serie hecha en dos idiomas, lo que le da verosimilitud (al menos en el aspecto de la comunicación entre estadounidenses y colombianos). La música, que toca bastantes palos de los ricos y bastante desconocidos para mí sonidos colombianos.

A.R.: A mí me pareció que entiende muy bien una norma básica de la ficción seriada: el primer capítulo tiene que enganchar al espectador. El de Narcos lo hace, y mucho.

¿Y sus debilidades?
R.C.: Aparte del acento brasileño del actor que interpreta a Escobar, el intento de llegar a un público occidental estándar convierte en protagonista a un agente de la DEA cuya historia no tiene apenas interés para casi nadie. Por momentos, el propio Escobar (bien interpretado) no deja de parecerse a cualquier gángster de la enésima historia de gángsters.

A.R.: Mucha gente critica que, en un producto tan cuidado en todos los aspectos, los acentos de los personajes, sobre todo el escandaloso deje brasileño del protagonista, sean tan poco coherentes. ¿Casting complicado o simple dejadez? No lo sé. Además yo, aunque entiendo la crítica, se lo puedo perdonar. Otra crítica que se le puede hacer a la serie es que tiene episodios "de transición" flojos. El ritmo narrativo de la temporada como conjunto podría haberse trabajado un poco mejor.

I.G.R.: Las debilidades que le encuentro no tienen que ver con su carácter de producto de entretenimiento (por ahí todo bien: cumple con creces su función de entretener) sino si la miramos con otras lentes: el retrato de que hace de la situación colombiana, desde dónde está contado ese relato y qué visión política tiene, o si le aplicamos un enfoque de género.

En cuanto a la visión que da de los hechos, hay que tener en cuenta que está contada desde la visión de un tipo que trabaja la DEA. Un tipo que, por lo visto, ni se molestó en aprender castellano a pesar de vivir unos cuantos años ahí. Esto marca un sesgo clarísimo de partida. A pesar de que sí se muestra la cara sangrienta de los métodos de la DEA y cómo el protagonista yanqui se va volviendo cada vez más violento, parece, por un lado, que dada la impunidad y brutalidad de los narcos, cualquier método valía y éstos no se merecían ningún miramiento; y por otro, que si no es por la DEA, Escobar seguiría reinando en Colombia. En fin, es una visión bastante indulgente con el intervencionismo yanqui en América Latina.

Por otro lado, hay varias cosas que me han llamado la atención en su retrato de las mujeres. Por un lado, el poco peso que tienen en la trama los personajes femeninos, que son siempre esposas de / amantes de alguno de los protagonistas. Ya sé que el narco debe de ser un mundo muy machista, pero también lo es el de la mafia italiana y mira qué personajes femeninos tan estupendos tenía Los Soprano.

La serie podría haber mostrado también, a través de la esposa de Escobar, la visión de alguien que está en la retaguardia, que se medio entera de lo que hace su marido pero no se quiere enterar, que pasa de la inocencia a ser cómplice, etc., como le pasaba a Carmela Soprano. También creo que las mujeres que aparecen en la serie están todas muy sexualizadas, representadas como objeto de deseo para una mirada masculina. Hay un plano terrible en una escena en la que aparece una prostituta agonizante tras haber sido torturada y violada, y la muestra de una forma totalmente estetizada y sexualizada. Es para matar al director. ¿Alguien acaba de sufrir una violación múltiple y lo único que se les ocurre es mostrar sus piernas perfectas y sexys?


¿Crees que es un acercamiento televisivo correcto a la problemática del narcotráfico en Colombia o peca de ser un producto realizado desde fuera y dirigido a otro público, con lo que eso pueda suponer?
R.C.: Desde luego, creo que es insuficiente para conocer la historia de los cárteles de la droga. Al contrario que otras producciones que tratan de complejizar la visión habitual sobre las estructuras de las mafias y sus némesis (las fuerzas policiales), en Narcos se enfatizan todas las figuras de macho alfa y se prescinde de todo lo que hubiera dado volumen a la serie: un ejemplo es el magro papel que tienen las mujeres en la serie, también la falta de personajes intermedios,queden un contrapunto a los millones de dólares, las pistolas y los jets privados.

"No hay que pedir una visión romántica de Escobar, con la que coquetea la serie, sino que echo de menos que la serie se hubiese preguntado cómo se desarrolla y reproduce la vida en ese contexto"
No se puede explicar la popularidad de Escobar con un par de escenas en las que reparte dinero. Sabemos que, en esos contextos, el auge de cárteles, mafias o gangs se basa en algo tan sencillo como que su funcionamiento sustituye al de las administraciones u otras empresas: ¿a quién vas si te echan del trabajo?, ¿a quién le pides algo de seguridad en la calle en la que vives sino a quien la controla? Eso se despacha con un par de escenas, para dar todo el peso a la trama policial.

No hay que pedir una visión romántica de Escobar, con la que coquetea la serie, sino que echo de menos que la serie se hubiese preguntado cómo se desarrolla y reproduce la vida en ese contexto, en el que la muerte está tan presente. 

A.R.- Como persona que básicamente ignora los detalles de esa problemática, no sé si puedo contestar a esta pregunta. Simplemente diré que yo me creo lo que me cuenta Narcos, que al final es lo importante, supongo. Si bien las series pueden hacer labor didáctica de manera circunstancial, no es ni mucho menos su principal función. Es mucho mejor una serie que tergiverse la realidad pero lo haga contando una buena historia que lo contrario, una serie absolutamente fiel a los hechos reales que relata, pero penosa como producto narrativo y visual. La primera, al menos, generará debate. 

I.G.R.- Aunque para ser una serie yanqui está bastante currada (la mitad de la serie es en castellano, han contratado a actores y actrices latinoamericanos, han rodado ahí, etc.) supongo que los espectadores colombianos se habrá llevado más de una vez las manos a la cabeza. 

Aunque desde aquí más o menos nos encajen los acentos y no nos chirríe mucho, para un colombiano o colombiana que a Pablo Escobar lo interprete un brasileño al que se le escapa de vez en cuando el deje, o que muchos de los personajes principales no sean interpretados por colombianos (sí por actores latinos que se esfuerzan por imitar el acento, pero aun así no siempre les sale...), les debe de sonar bastante falso. Supongo que es una serie más enfocada a una audiencia internacional y no tanto a Colombia. 

¿Cómo puede abordar la ficción televisiva asuntos tan complejos y salir bien parada? ¿crees que esta serie lo logra? 

R.C.: Creo que no lo logra. Me remito a lo anterior: una visión maniquea, con un poco escondido afán por glosar las maravillas de los cuerpos policiales y del espionaje estadounidense y sus aliados, acaba dando como resultado una serie que se puede ver sin problemas (la música, los actores, el contexto) pero que no deja de ser eso que de pequeños llamábamos "una americanada". El séptimo de caballería (algo más oscuro y alcohólico que entonces) contra los indios, en este caso los del sur. Desde luego, para hacerlo, posiblemente sea imprescindible contar con una visión que se preocupe más por Colombia que por Estados Unidos, ya que toda la serie transcurre en Colombia.

Dicho esto, he visto muchas americanadas y las he disfrutado mucho (ejemplos: Justified, The Shield, incluso Boardwalk Empire). No es el caso de Narcos.

"La TV, como el cine o cualquier forma narrativa, triunfa al abordar asuntos espinosos cuando adquiere un punto de vista, no cuando intenta mantenerse al margen y ser 'imparcial'"
A.R.: La TV, como el cine o cualquier forma narrativa, triunfa al abordar asuntos espinosos cuando adquiere un punto de vista (que puede o no ser también un posicionamiento ideológico, político y/o moral) no cuando intenta mantenerse al margen y ser "imparcial". Este concepto, la imparcialidad, ni siquiera debería aparecer en el discurso cuando hablamos de historias, que al final es lo que son las series. En ese aspecto, Narcos, que utiliza un punto de vista doble pero claro (acordémonos de Traffic, donde el punto de vista también era claro y múltiple), sí que lo logra. En mi humilde opinión, claro.

I.G.R.: Poder, se puede. Mira a Los Soprano y su retrato de la mafia (y de tantas otras cosas), a The Wire (que también habla del tráfico de drogas pero mostrando no sólo a traficantes y a policías sino también a usuarios, camellos, etc, ese enfoque ya te obliga a contar otras cosas), o la reciente Show me a hero del mismo David Simon. Otra cosa es que a los creadores de Narcos no les interese tanto hacer un retrato social o psicológico sino una serie de acción.

¿Entiendes que haya generado polémica en Colombia por la mirada que realiza?
R.C.: No conozco con precisión la historia, con lo cual no sé si se han tergiversado los hechos. Aunque se contase toda "la verdad" creo que la serie tiene una mirada imperialista. Entiendo que si la serie hubiese sido más explícitamente un Breaking Bad con traficantes colombianos, se hubiese aceptado como una hipérbole, pero se queda a medias y por momentos me produce aburrimiento.

Si una serie llega a aburrir y su visión de la historia es un cliché, lo normal es que sea criticada. Si, además, toca temas que conoces para dar una versión que ya has oído y es la oficial sobre la serie de conflictos que han tenido lugar en Colombia, lo normal es que te revuelva las tripas y protestes contra la espectacularización de esos conflictos.

I.G.R.: Por supuesto, por todo lo dicho.

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