Hemeroteca Diagonal
La impunidad de los ultras valencianos

Mientras perduran y gozan de total impunidad el entramado fascista tradicional y los grupos neonazis, los grupos españolistas (los blaveros) siguen con su particular guerra contra todo lo que huela a catalán.

Manifestación antifascista en Russafa
Manifestación antifascista en contra de la convocatoria de España 2000 en el barrio de Russafa el 2 de marzo de 2002./ IDOIA

publicado
2006-11-23 18:17:00

Valencia se ha ido convirtiendo en los últimos tiempos en uno de los centros neurálgicos de la extrema derecha del Estado. En ella coexisten, se superponen y se alimentan mutuamente sectores tradicionales de la ultraderecha con nuevos grupos neonazis.

La impunidad del GAV

Durante la Transición, mientras la fuerza de la extrema derecha tradicional descendía notablemente, debido en gran parte a sus luchas intestinas y al fracaso del 23-F, el movimiento blavero, reacción regionalista españolista y populista [ver recuadro] aumentaba imparablemente su influencia hasta llegar a plantear la denominada ‘Batalla de Valencia’. Esta batalla tenía como objetivo la eliminación de los símbolos históricos del País Valenciano, como la bandera cuatribarrada, por ejemplo. En ese momento, paralelamente a la creación de Unión Valenciana —el “partido fascista valenciano”, en palabras del sociólogo Vicent Bello—, comienzan a conformarse los grupos más beligerantes del blaverismo, como el Grup d’Acció Valencianista (GAV), cuyas actividades incluían las agresiones y atentados contra destacados intelectuales, como Joan Fuster —uno de los más importantes ensayistas valencianos, que sufrió dos ataques con bomba en su casa de Sueca— o Manuel Sanchis Guarner. En octubre de 1979, son descubiertas dos bombas caseras ante los domicilios del alcalde de Valencia, Martínez Castellano y del presidente del Consell Pre-Autonòmic del País Valencià, Josep Lluís Albinyana. El GAV, que entonces no reconoció su participación en dichas acciones, publicó hace un tiempo un artículo en su revista interna en el cual asumía la responsabilidad de varios de los atentados y de otras agresiones de la época.

En los últimos años, el GAV ha ido quedando como un ente residual en la vida política y social valenciana, sin embargo su fuerza de choque, compuesta principalmente por jóvenes, ha seguido protagonizado agresiones. Destacan el goteo de ataques a la librería Tres i Quatre, una de las librerías con el índice de agresiones más alto de Europa, a la librería de la Universitat de València, las pintadas en los campus universitarios, así como agresiones físicas a estudiantes, la destrucción de material bibliográfico, y diversos ataques —incluidos incendios y asaltos— a locales, sedes y militantes del amplio espectro del nacionalismo izquierdista valenciano. El periódico L’Avanç reveló en una investigación la vinculación directa entre las juventudes del GAV, en especial de sus dirigentes los hermanos Álex y Toni Rochina, con la gran mayoría de hechos violentos en la ciudad. Sin ir más lejos, el pasado 27 de septiembre, la sección cuarta de la Audiencia Provincial de Valencia ratificaba la condena a un año y tres meses de prisión a los ultras José Luís Conejero y Alejandro Esteve por el asalto y robo, el 29 de enero de 2003, cuando aún eran dirigentes de las juventudes del GAV, del Casal Jaume I de la entidad cívica Acció Cultural del PV en el barrio de Russafa. Acababa así un largo periplo de impunidad policial que ha acompañado al grupo desde los años de la Transición. La sentencia, considerada histórica por la izquierda valenciana, ponía de manifiesto la pasividad de las anteriores delegaciones del Gobierno en manos del PP respecto a la violencia ultra.

Sin embargo, los ataques de los sectores más extremistas del blaverismo continúan. Y sin dejar de tener conexiones con entes públicos. El colectivo Acció Antifeixista de València denunciaba a primeros de noviembre que, un año más, la Feria de la Juventud y de la Infancia, Expojove, organizada por el Ayuntamiento del PP, dará cobijo a las juventudes del GAV. En las Cortes valencianas, el último episodio de transfugismo tuvo como protagonista al diputado del PP, Francisco Javier Tomás, [ver Diagonal nº 21] que del día a la mañana se pasó a Coalición Valenciana (CV), partido de reciente creación que pretende heredar la fuerza del movimiento blavero.

CV está liderado por el abogado ex falangista Juan García Sentandreu, conocido por los numerosos incidentes que ha protagonizado desde su época de estudiante universitario —y militante ultra— hasta la actualidad. Sin ir más lejos, el pasado 24 de mayo un grupo de blaveros asaltaron el vestíbulo de la Facultad de Derecho de la Universidad de Valencia, con Sentandreu a la cabeza. En el transcurso del asalto lanzaron graves amenazas contra el decano de la Facultad, Carlos Alfonso, que había acudido allí para calmar los ánimos.

El blaverismo está vinculado también a los sectores más oscuros de la ultraderecha, en especial con el partido España 2000 y la empresa Levantina de Seguridad, que ha sido contratada para labores de servicio de orden en manifestaciones blaveras.

Hablar de extrema derecha en Valencia es hablar del empresario José Luís Roberto Navarro, alias El Cojo. Detenido en 1976 en relación al atentado con bomba contra el estadio del Levante UD poco antes de la Trobada dels Pobles, involucrado en un tiroteo el 5 de enero de 1980 y en palizas, Roberto fundó junto a destacados ultras de la ciudad la empresa Levantina de Seguridad. Creada en Valencia en julio de 1980 con un capital social de 1.200.000 de las antiguas pesetas, dio trabajo a los militantes de la extrema derecha en el sector de la seguridad privada. A pesar de las innumerables denuncias por agresiones —sus vigilantes están autorizados además a portar armas—, la empresa ha recibido contratos millonarios del Gobierno autonómico del PP valenciano para la vigilancia de edificios públicos, así como institutos de educación secundaria. Según desvelaba el periódico digital elplural.com, la Generalitat Valenciana, ya durante el Gobierno de Eduardo Zaplana, actual portavoz en el Congreso de los Diputados por el PP, como con el actual de Francesc Camps, concedió 18 contratos diferentes a la empresa de Roberto entre enero de 1999 y junio de 2004. En total, el volumen de negocio para dicha empresa se situaría en casi seis millones de euros (mil millones de pesetas).

La empresa de Navarro también ha sido solicitada para prestar sus servicios en desalojos de casas okupadas. A finales de 2003, la asamblea de la Asociación Patronal Valenciana de seguridad y servicios eligió a José Luís Roberto como secretario general, cargo que todavía ostenta.

Complicidad

Los gimnasios constituyen otro pilar del pequeño imperio empresarial de Roberto en Valencia. El primero fue el Levantina Gym, dedicado al entrenamiento de los guardas de seguridad de la Levantina de Seguridad. En los últimos tiempos Roberto se ha dedicado de pleno a unas nuevas instalaciones inauguradas a finales de 2004, el Chute Boxe España, en la calle Literato Gabriel Miró para la práctica del vale-tudo, deporte de lucha extrema importado de las calles al ring y que carece por completo de normas. A raíz de un combate celebrado en el pabellón municipal de la localidad valenciana de Mislata el 26 de junio de 2004, organizado por el propio Roberto con la complicidad de Manuel Corredera, alcalde del PP de la localidad, el ‘vale-tudo’ se haconvertido en el deporte corporativo de la extrema derecha. En aquella ocasión combatieron conocidos miembros de la extrema derecha, como José Luís Zapater, alias Titín, un skin condenado en varias ocasiones por agresiones y por su implicación en los incendios de tres sedes de partidos políticos. Titín, considerado por la policía como el “cabecilla” del grupo paraterrorista Armagedon, responsable de dichos incendios, ya había sido condenado a dos años de prisión por apuñalar en junio de 1998 a un joven en una plaza de Valencia cuando tan sólo tenía 16 años. Al combate asistieron, además del alcalde de Mislata, Joan Francesc García (PSOE), alcalde de El Puig, y Pedro Cortés, dirigente del Valencia C.F.

Más tarde, el 12 de junio de 2004 tuvo lugar en la playa valenciana de la Malvarrosa el campeonato El Hombre Más Fuerte, organizado por Sergio López y Miguel Roberto, hijo del empresario y que resultó vencedor de la competición. Ambos son jefes de la Dirección de Protección y Seguridad (DPS) del partido de Roberto. La competición, en la que participaron otros miembros de la DPS, contó con el patrocinio del Ayuntamiento de Valencia y de Levantina de Seguridad.

Por si fuera poco, Roberto ha sido asiduamente invitado como tertuliano a programas sensacionalistas de debate que animaban las noches de la televisión pública Canal 9 (calificada por sus trabajadores como órgano de propaganda del PP).

Los grupos neonazis

Además de empresario, Roberto se ha relacionado con grupos neonazis. En septiembre de 1989, El Cojo inauguró en la calle Salamanca de Valencia un bar —el Lili Marleen, que posteriormente pasaría a llamarse Country Salón— al que acudían numerosos neonazis. Un año antes, el 20 de abril de 1988, coincidiendo con el aniversario de Hitler, se funda en Valencia el grupo Acción Radical cuya sede se encontraba en la calle Sueca, 8 hasta su desarticulación en octubre del 95 y que comienza a darse a conocer a base de palizas, ataques y asaltos. En noviembre del ‘93, el entonces delegado del Gobierno, Francisco Granados, afirmaba que “el grupo neonazi Acción Radical es realmente violento, no hay más que ver sus armas”, en referencia al decomiso de armas en una operación policial. En agosto de 1995 apareció una ‘lista negra’ de ámbito estatal con los nombres, edades, direcciones, teléfonos y matrículas de coche de cien personas, desde militantes anarquistas, pasando por homosexuales hasta una conocida abogada abertzale y un periodista del diario vasco Egin. La entonces delegada del Gobierno, Carmen Moya, atribuyó la autoría a Acción Radical (la revista en que apareció dicha lista, Cirrosis, se editaba en Valencia). En un minucioso reportaje de investigación del semanario El Temps de 1993 se demostraban las conexiones entre Roberto y el grupo neonazi. Roberto interpuso una demanda civil contra la revista que el juzgado nº 20 de Valencia desestimó. Aunque unos años más tarde el grupo se distanciaría del empresario llegando a enfrentarse a éste, el fanzine neonazi de Barcelona Zyklon B (nombre del gas utilizado por los nazis en los campos de exterminio) indicaba en uno de sus primeros números como dirección de contacto en Valencia la céntrica Avenida Gran Vía Fernando el Católico 28, 7, sede tanto de la Levantina de Seguridad como del sindicato ultra Central Obrera Nacional Sindicalista, también dirigido por Roberto.

En 1992, fue organizado en Valencia el Concierto por la Raza, que reunió a neonazis de todo el Estado y de diversos países europeos. Un año más tarde, en abril de 1993, cuatro jóvenes neonazis asesinaban al joven independentista Guillem Agulló en la localidad castellonense de Montanejos. El caso, que conmocionó a la sociedad valenciana, sacó a la luz las principales conexiones de la extrema derecha y la impunidad de la que gozaba. Llamativa fue la actitud del periódico Las Provincias que, con la ex falangista María Consuelo Reyna como directora, realizó un auténtico linchamiento mediático contra el joven asesinado y su familia. Uno de los acompañantes de Pedro Cuevas, el autor material del apuñalamiento, era José Manuel Chuliá Ferrer, alias El Chuli, militante de Acción Radical, tiempo atrás guardia de seguridad de Levantina de Seguridad y miembro de la peña futbolística ultra Yomuss. Cuevas fue uno de la docena de detenidos en la operación Pánzer que en septiembre del pasado año desarrolló la policía contra una banda neonazi, el Frente Anti-Sistema. A pesar de haber sido condenado a 16 años de prisión, el joven neonazi había salido a los cuatro años y se encontraba implicado en dicho proceso judicial por asociación ilícita. Por otra parte, uno de los detenidos en la operación Pánzer, en la cual se decomisaron armas de guerra, fue defendido por el abogado Manuel Salazar Aguado, socio de despacho de Roberto en la calle Conde Altea de Valencia. El despacho de Roberto y Salazar conforma el equipo jurídico del actual partido del empresario, España 2000, aunque se ocupa de dichas funciones la hija de Roberto, María. Durante los 90 la violencia fascista se salda en Valencia con decenas de denuncias por agresiones, y varias muertes, entre ellas las de vagabundos quemados vivos.

En los últimos años, Roberto ha pretendido unificar la extrema derecha bajo el paraguas del partido España 2000, a la imagen y semejanza del Frente Nacional francés, pero sin demasiados éxitos.

CONEXIONES INTERNACIONALES
En un reportaje de investigación del semanario 'El Temps', publicado en 1993, se ponían de manifiesto las conexiones
internacionales de la extrema derecha en Valencia. La trama consistía en enviar jóvenes ultras con preparación militar o
dispuestos a alistarse en las tropas croatas durante la guerra de la ex Yugoslavia. Dicha brigada internacional, organizada
por el periodista Eduardo Flores (que se alistó en la Guardia Nacional croata en agosto de 1991), tenía como lugar de
enlace una tienda de material militar y deportivo, M&M Aventura y Supervivencia, en Valencia, donde los jóvenes reclutados
pasaban a dejar sus datos, que se reenviaban directamente al Consejo de Guerra Croata de Zagreb. Los miembros de Acción Radical participaron en frecuentes viajes a Croacia para instruirse. Ahora las conexiones internacionales a base de mercenarios con zonas calientes del planeta parecen haber sido sustituidas por contactos de carácter legal. El gurú de la ultraderecha española es actualmente el líder del Frente Nacional francés, Jean Marie Lepen. En el caso de España 2000, ha recibido su apoyo a través del representante del partido francés en el Estado español, Alain Lavarde, y de Marine Lepen, hija del dirigente galo. Por su parte, Lavarde ha llevado una frenética actividad entre los residentes franceses en la costa valenciana.

El movimiento blavero 
Durante la Transición, el País Valenciano, y su capital especialmente, sufrieron los azotes de la reacción tardofranquista contra  el fuerte movimiento  izquierdista y nacionalista  que afloraba. En  especial como contrapeso  de la creciente  fuerza nacionalista,  nació el movimiento  blavero, cuyo objetivo  principal era limpiar el País Valenciano de todo aquello que
pudiera sonar a catalanismo, rompiendo así las pretensiones nacionalistas mayoritarias en la izquierda. Con un discurso de
confusión y temor ante una inminente «invasión catalana» el blaverismo fue impulsado por importantes figuras del régimen
como Manuel Broseta, Emilio Attard o Abril Martorell, con el fundamental apoyo del periódico 'Las Provincias', auténtica plataforma mediática del movimiento. El blaverismo encontró en el secesionismo lingüístico su tesis principal, empezando a romper así con cualquier argumento científico que vinculara la lengua y la cultura valenciana con la catalana. Treinta años después, esas tesis siguen calando en algunos sectores de la sociedad valenciana, mayoritariamente en la capital y en determinados ambientes como el fútbol y las Fallas, donde se proclama una guerra abierta contra todo lo catalán. Esto se refleja en un índice alarmante de atentados y agresiones a entidades y empresas simplemente por ser catalanas.

Seguimientos parapoliciales
La Dirección de Protección y Seguridad (DPS) del partido España 2000, calcada del FN francés, realiza labores de vigilancia
e intimidación así como de seguimiento e información. En este sentido, desde la propia página web del partido ultraderechista  han explicado cómo infiltran individuos en manifestaciones de la izquierda. Después de una manifestación con motivo del décimo aniversario del asesinato de Guillem Agulló, en abril del 2003, la web ultra publicó algunas fotos de manifestantes, cuya autoría respondía al denominado comando zulú. A modo de amenaza los ultras anunciaban que se reservaban otras para sus archivos. Esta web ha sido protagonista de varios escándalos, como la publicación en muy
diversas ocasiones de información sobre militantes de los movimientos sociales de la ciudad, e incluso amenazas. Otra de las especialidades de la DPS es reventar charlas. Recientemente en la Universidad de Valencia, Roberto se presentó acompañado de un grupo de matones para intentar reventar un acto organizado por un sindicato de estudiantes
independentista, el cual finalmente siguió adelante. Al frente de la DPS están Sergio López y Miguel Roberto, hijo de El Cojo.

Buenas relaciones
Y es que Roberto siempre ha sido muy cercano a los servicios policiales y de información. Condecorado por el Ministerio
de Defensa y por Interior con dos medallas de honor (una de ellas la Cruz del Mérito Militar), Roberto también fue director
del colegio público Jaume I, cargo al cual accedió por concurso de méritos y no por oposición. A este centro de EGB de la localidad de Paterna, que depende directamente del Ministerio de Defensa y de Educación, asistían hijos de militares, guardias civiles y policías. Sin embargo, su relación con los cuerpos policiales no termina ahí: durante el año 2005, el Instituto Valenciano de la Seguridad Pública (IVASP) subvencionó unos cursillos de defensa personal para policías locales en el club de lucha extrema de Roberto. Según declaraba el portavoz del grupo parlamentario de Esquerra Unida del PV, Joan Ribó, para estos cursos organizados por el Sindicato Independiente de Policía «no sólo se alquilaron locales de Roberto,
sino que se impartió a los agentes, siempre financiado con dinero público, cursos de vale-tudo»....

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1 Comentario
#32989 15:58 14/4/2019

No se admiten comentarios insultantes, amenazantes, machistas, homófobos, racistas o discriminatorios de cualquier tipo.....

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