Amanecer Dorado: la noche que lo cambió todo

El partido neonazi griego no fue vencido en los tribunales o en el campo de la política electoral, sino que gracias a la acción directa militante y al trabajo de solidaridad de los movimientos sociales, su legitimidad social ha quedado seriamente minada.

Antigua sede Amanecer Dorado
Antigua sede de Amanecer Dorado en el barrio ateniense de Larissa Álvaro Minguito
Traducción: Eduardo Pérez

publicado
2018-04-11 05:33:00

Mirando hacia atrás, la noche del 17 de septiembre de 2013, la noche durante la cual el rapero antifascista griego Pavlos Fyssas fue asesinado por miembros del partido neonazi Amanecer Dorado, fue la noche que cambió todo. No solo para nosotros, amigos de Pavlos, sino también para el panorama político general en Grecia.

En 2013, después de muchos años de permanecer en la oscuridad política y social, Amanecer Dorado estaba en lo más alto de su popularidad. Tras la transformación de su movimiento en un partido al principio de los 90, los neonazis solo tenían cargos políticos en dos ciudades griegas, Atenas y Salónica, y en las elecciones de 1996 ganaron apenas un 0,1% de los votos.

Pero la crisis de la deuda griega impulsó al partido, llevándolo al primer plano de la política nacional y permitiéndole que entrara en el Parlamento. Mientras tanto, los miembros del partido desarrollaron una fuerte presencia social en las principales ciudades de Grecia y, aun más importante, en las calles de sus barrios más pobres.

Hasta la noche del 17 de septiembre de 2017.

El ascenso de Amanecer Dorado

Hacia 2013, Amanecer Dorado ya había logrado abrir 70 sedes por toda Grecia, con al menos una en la mayoría de las principales ciudades griegas. Desde el comienzo de 2012 en adelante, varios medios de comunicación también empezaron a promocionar las posiciones políticas de Amanecer Dorado, ofreciéndoles espacio y visibilidad, transformando al partido en un fenómeno de éxito. Amanecer Dorado era ahora la fuerza social emergente y “el partido dinámico”. Las caras nuevas en la escena política griega.

No debería olvidarse que en ese momento el país estaba —y todavía está— enfrentándose a su crisis política, social y económica más severa desde la II Guerra Mundial. La población griega estaba desilusionada con el sistema político y con la democracia representativa en general, con su elite política corrupta, las políticas neoliberales impopulares y las medidas de austeridad. En este contexto, Amanecer Dorado surgió como la respuesta “nacionalista” a la izquierda y los movimientos anarquistas en auge que impulsaron un espectacular ciclo de luchas desde 2010.

Hoy, cuatro años después, Amanecer Dorado todavía es fuerte electoralmente, habiendo ganado el 6,99% en las últimas elecciones

La visibilidad en aumento de Amanecer Dorado se trasladó pronto a victorias electorales sin precedentes. En 2012, recibieron el 6,97% de los votos y consiguieron 18 diputados en el Parlamento, convirtiéndose en la sexta fuerza política del país. En 2013, también empezaron a publicar los fines de semana un segundo periódico, llamado Empros (Adelante), con la intención de llegar a una audiencia más amplia que la del primero (Amanecer Dorado), que estaba claramente asociado con el partido y era menos “moderado” en sus posturas. En agosto de 2013, Empros estaba vendiendo aproximadamente 7.500 ejemplares por semana.

Al mismo tiempo, la capacidad de movilización del partido  también aumentó, con cada vez más miembros uniéndose a sus filas y cientos de ataques contra inmigrantes y sindicalistas teniendo lugar entre 2011 y 2013, incluyendo el brutal asesinato de un joven inmigrante pakistaní, Shehzad Luqman, mientras iba al trabajo. Los activistas de Amanecer Dorado también hicieron sentir mucho su presencia durante las vacaciones nacionales, mientras los pogromos racistas en barrios de inmigrantes se convertían en un fenómeno cada vez más común.

El sistema judicial hizo la vista gorda ante todo esto y el Gobierno, liderado por el primer ministro de derechas Antonis Samaras, no tenía tampoco especiales ganas de actuar contra Amanecer Dorado. Todo lo contrario: los neonazis eran bastante útiles para ellos. En primer lugar, a la luz de la popularidad en descenso de la gobernante Nueva Democracia y la proximidad ideológica con Amanecer Dorado de la elite conservadora, con ambos manteniendo posturas nacionalistas duras y contra la inmigración, parlamentarios de Nueva Democracia y consejeros cercanos al primer ministro se negaron a excluir la posibilidad de una coalición futura con los neonazis. Algunos incluso estaban sugiriéndola abiertamente.

Amanecer Dorado fue también útil para el Gobierno de otra manera: sus matones ayudaron a distraer la atención y a dividir los recursos organizativos de los movimientos anarquistas y de izquierda que se habían convertido en la principal fuente de oposición a la austeridad en las calles. Con Amanecer Dorado activo en barrios de clase obrera y de inmigrantes, los movimientos se vieron forzados a desarrollar también algún plan de acción en esa dirección, retirando recursos de confrontaciones más directas con el Estado y de la construcción de alternativas de base sobre el terreno.

En resumen, el ascenso de Amanecer Dorado forzó a los movimientos a dedicar mucho más tiempo y atención a las acciones y la organización antifascistas. Lo hicieron por medio de marchas antifa (tanto en moto como a pie) a través de barrios de inmigrantes donde Amanecer Dorado estaba activo, así como organizando festivales antirracistas, contramanifestaciones y actos de oposición cuando y donde fuera que Golden Dawn estuviera también organizando uno.

Los movimientos también intentaron hacer visibles sus acciones antifa y sus argumentos antirracistas en el discurso público tanto como fuera posible. No obstante, el problema siguió: Amanecer Dorado continuó disfrutando de una considerable popularidad dentro de la sociedad griega, tanto en términos sociales como electorales.

Hasta esa noche del 17 de septiembre de 2013. La noche que cambió todo.

El asesinato de Pavlos Fyssas

En la noche que cambió todo, Pavlos Fyssas —a.k.a. Killah P— fue a una cafetería local en su barrio de clase trabajadora de El Pireo, la ciudad portuaria próxima a Atenas, para ver un partido de fútbol de Olympiakos, su equipo favorito. Pavlos era un rapero comprometido políticamente de un barrio periférico de clase trabajadora que se había transformado en un baluarte de Amanecer Dorado. Como los otros barrios periféricos de El Pireo, su barrio fue fundado originalmente como un asentamiento de refugiados para aquellos que vinieron a Grecia después del intercambio de población con Turquía en 1923. Los refugiados establecieron sus barriadas, y al ser gente pobre, muchos de ellos se unieron a las filas de la organización de clase obrera más grande de comienzos del siglo XX: el Partido Comunista.

Mucho tiempo ha pasado desde entonces, pero no mucho ha cambiado en esos suburbios: sus habitantes son todavía pobres, algunos de los más pobres en Atenas, y todavía son gente de clase trabajadora —cada vez más engrosando las filas de los desempleados con el declive de los astilleros—. Últimamente, sin embargo, Amanecer Dorado ha conseguido difundir su influencia letal en estos barrios, algunos de los cuales se convirtieron en el bastión de clase obrera del partido. Y esto era algo que Pavlos no podía aceptar.

Ninguno de nosotros se olvidará jamás de dónde estábamos exactamente cuando oímos la noticia del asesinato de Pavlos. Fue la noche que cambió todo

A medida que los neonazis ganaban fuerza en la zona, Pavlos empezó a pronunciarse contra Amanecer Dorado y sus acciones violentas, y aunque él no era muy conocido como rapero a nivel nacional, ciertamente sí lo era en su propio barrio. Empezó a desafiar abiertamente la hegemonía cultural y el monopolio del poder de los nazis en el vecindario en el que vivía. Eso fue suficiente para ponerle en la lista negra de Amanecer Dorado.

Así que esa maldita noche, el café donde Pavlos y sus amigos estaban viendo el partido estaba lleno de miembros de Amanecer Dorado. Y para cuando el partido terminó, varios de ellos estaban esperándole fuera, armados hasta los dientes con cuchillos y palos. Resulta que uno de los matones nazis reconoció a Pavlos y mandó un mensaje a su líder local. Ya que Amanecer Dorado funciona de acuerdo a una estructura altamente autoritaria, es muy probable que una serie de llamadas y mensajes llegara hasta la cúspide de la jerarquía del partido. La orden se dio desde arriba: ¡eliminadle!

Pavlos les dijo a sus amigos y novia que corrieran mientras él mantenía la posición para contener a los nazis. Peleó con dos de ellos —Pavlos era un tipo fuerte— pero llegaron más, rodeándole y reteniéndole, hasta que un miembro de Amanecer Dorado llamado Giorgos Roupakias llegó en un coche, sacó un cuchillo y lo apuñaló en el corazón.

Ninguno de nosotros se olvidará jamás de dónde estábamos exactamente cuando oímos la noticia del asesinato de Pavlos. Fue la noche que cambió todo. Incluidas nuestras vidas.

La respuesta antifascista

El asesinato de Pavlos fue lo que estudiosos de los movimientos sociales llamarían un evento transformador, un punto de inflexión, tanto para el movimiento antifa como para la sociedad griega más en general. Eventualmente, se convirtió en uno para Amanecer Dorado también. Señaló la intensificación de las acciones antifascistas en Atenas y el resto del país, y la deslegitimación política y la amplia desaprobación social del partido. Fue como una llamada a despertarse para muchos, habiéndose convertido en una desgraciadamente sólo por un motivo: porque esta vez los nazis habían cruzado una línea. Habían matado a un griego.

Por supuesto que Amanecer Dorado ya era una organización asesina mucho antes del asesinato de Pavlos. Había atacado a cientos de inmigrantes y sindicalistas, los Sindicatos Médicos del país lo estaban proclamando a voces, incluso había asesinado a un joven inmigrante pakistaní. En 2012, matones de Amanecer Dorado atacaron la casa de cuatro inmigrantes, pescadores egipcios, que estaban viviendo en otro barrio de El Pireo, hiriendo seriamente a uno de ellos. Un año más tarde, también atacaron e hirieron a varios sindicalistas del Partido Comunista en el mismo barrio, en una acción destinada a remarcar su dominio político en el movimiento de la clase obrera: el simbólico “cambio de guardia”.

Según la Red de Registros de Violencia Racista, en el año 2011 hubo 63 casos de violencia racista severa en Grecia. Esta cifra aumentó a 154 en 2012, y 166 un año después. De una forma o de otra, Amanecer Dorado estaba involucrado en muchos de ellos. No obstante, nada ocurrió: excepto por el movimiento antifa, nadie parecía interesado. Ni el Gobierno ni el sistema judicial.

Después del asesinato de Pavlos, sin embargo, protestas masivas estallaron por toda Grecia. El movimiento antifascista y la sociedad griega como un todo pidieron justicia y el castigo a los perpetradores. Amanecer Dorado inicialmente negó toda responsabilidad, pero más tarde fue obligado a admitir, en las palabras del líder del partido Nikos Michaloliakos, que ellos tenían “responsabilidad política” del crimen. Al final la reacia magistratura se vio forzada a actuar —bajo las órdenes del Gobierno de derechas— y empezó un proceso fiscal contra los neonazis con los cargos de dirigir una banda criminal.

Primero, el Parlamento tuvo que votar levantar la inmunidad de los diputados de Amanecer Dorado. Después, tenía que encontrarse un sitio adecuado para el juicio. Los diputados de Amanecer Dorado, incluido su líder, Michaloliakos, fueron más tarde arrestados, junto con 65 de sus miembros y el asesino Roupakias. Mucho tiempo ha pasado desde entonces, y el lento juicio todavía continúa. De hecho, ha pasado tanto tiempo que los diputados de Amanecer Dorado tuvieron que ser liberados, y Roupakias no puede permanecer más tiempo en prisión sin un veredicto, lo que significa que ahora solo está bajo arresto domiciliario.

La lección más importante que podemos extraer de la experiencia griega es que Amanecer Dorado no fue vencido en los tribunales o en el campo de la política electoral

Lo único positivo que ha salido de esta indignante situación es el hecho de que Amanecer Dorado fue casi totalmente deslegitimado ante los ojos del pueblo griego. Esta deslegitimación fue, principalmente, un resultado de la rápida respuesta del movimiento antifascista como consecuencia del asesinato, no del juicio que va a paso de caracol o de la respuesta oportunista del Gobierno. Aunque dos miembros de Amanecer Dorado fueron también asesinados en una ejecución de estilo mafioso poco después de la muerte de Pavlos, una operación que supuestamente fue llevada a cabo por un grupo anarquista del que nadie había oído hablar antes y del que nadie oyó hablar después, el prestigio social de Amanecer Dorado fue irreversiblemente afectado a resultas del 17 de septiembre.

Hoy, cuatro años después, Amanecer Dorado todavía es fuerte electoralmente, habiendo ganado el 6,99% en las últimas elecciones. Pero sin duda las estadísticas no cuentan toda la historia. Indudablemente, el partido perdió el impulso del que disfrutaba en 2013, cuando las encuestas le daban el 15-18% durante algún tiempo. Incluso en términos electorales, Amanecer Dorado recibió 60.000 votos menos en 2015 que los que consiguió en 2012. Mantienen el mismo porcentaje solo debido a la enorme abstención en las últimas elecciones (44%), la cual es una consecuencia de la profunda crisis política del país y de la desilusión ciudadana con el giro neoliberal de Syriza tras el referéndum de 2015.

La derrota social de Amanecer Dorado

Lo más importante, sin embargo, es que las capacidades organizativas de Amanecer Dorado han sido seriamente debilitadas como consecuencia del asesinato de Pavlos. Cerca del 40% de las sedes del partido han cerrado desde entonces, sus periódicos están vendiendo cada vez menos ejemplares (los lectores de Empros han bajado a alrededor de 1.000), y las movilizaciones sociales y las apariciones públicas son raras y manifiestamente más débiles. Según las encuestas, Michaloliakos es con diferencia el líder menos popular en el panorama político griego, lo cual es un logro impresionante dada la feroz competencia. Los grandes medios parecen ahora considerar como inaceptables las posturas de Amanecer Dorado y la popularidad y la visibilidad de las que una vez disfrutaron con la prensa desaparecieron hace mucho tiempo.

Incluso durante el largo verano de la migración en 2015, cuando más de un millón de personas pasaron por Grecia en su camino desde Turquía, con alrededor de 70.000 todavía atrapadas hoy en el país, la solidaridad con los refugiados fue el tema dominante. Amanecer Dorado no logró capitalizar los acontecimientos. Lo intentó —visitando las islas del Egeo Norte, por ejemplo— pero incluso allí el movimiento antifa estaba presente para cancelar sus planes con contramanifestaciones militantes. Incluso la sede de Amanecer Dorado en Mitilene, en Lesbos, en la misma línea del frente de la llamada “crisis de los refugiados”, fue obligada a cerrar en el momento de escribir este artículo.

Gracias a las manifestaciones militantes y los desfiles en moto por barrios de inmigrantes, a las casas okupadas de Atenas que priorizaron las acciones antifascistas como respuesta al ascenso de Amanecer Dorado, así como a la ocupación de nuevos edificios por el Movimiento de Solidaridad con los Refugiados para albergar migrantes y refugiados indocumentados por toda Atenas, la resistencia antifascista logró reconquistar buena parte del terreno previamente perdido ante los neonazis y actualmente está ganando la lucha por el control de las calles.

La lección más importante que podemos extraer de la experiencia griega, por lo tanto, es que Amanecer Dorado no fue vencido en los tribunales o en el campo de la política electoral. Su juicio se sigue alargando, y siguen obteniendo una porción relativamente grande de los votos a nivel nacional. A pesar de estos reveses políticos y judiciales, sin embargo, los neonazis fueron sin duda derrotados en las calles y en la conciencia política de la sociedad griega, que ahora considera inaceptables sus acciones e ideas.

Es gracias a la acción directa militante y el trabajo de solidaridad del movimiento antifa que la legitimidad social de Amanecer Dorado ha sido seriamente minada, mientras que su capacidad organizativa también ha disminuido seriamente en el proceso. La experiencia griega muestra por lo tanto la importancia de no perder terreno político ante la extrema derecha, de establecer una firme hegemonía cultural antifascista y, más que nada, de recuperar el control de los movimientos sociales sobre las calles y barrios.


publicado en roar magazine
Leonidas Oikonomakis es un rapero de la banda de hip-hop griega Social Waste, estudiante de doctorado en Ciencias Políticas y Sociales en el Instituto Universitario Europeo en Florencia, investigador en el Centro sobre Estudios de Movimientos Sociales (COSMOS) en la Scuola Normale Superiore di Pisa, y miembro del colectivo editorial de ROAR Magazine.

 


3 Comentarios
#21941 15:15 16/8/2018

Este artículo no sirve si no más para limpiarse el culo, en pie las Naciones del Mundo contra la oligarquía financiera y sus secuaces. Fvck nwo

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Pedro 11:06 12/4/2018

No solo son las acciones y respuestas de la izquierda antifa y la sociedad. Como bien dice el artículo (aunque no lo refleja en la conclusión), el asesinato de Pavlos fue el catalizador que cambió la visión de la sociedad griega. De no ser por ello, posiblemente Amanecer Dorado se hubiese consolidado como fuerza política a tener en cuenta. No porqué la sociedad griega (y las europeas en general) se preocupen por los actos xenófobos o agresiones racistas, tampoco por los planteamientos conservadores y reaccionarios del neofascismo (como vemos en el ascenso y consolidación en muchas otras partes) sino porqué ven que cualquiera puede ser víctima de una agresión y porqué el oportunismo político/mediático del "establishment" apretó en la opinión pública para aprovechar y frenar a un Amanecer Dorado que les estaba comiendo las distancias.

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#13355 17:43 11/4/2018

Tio, vete a VICE o Playground te están esperando

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