Google
Google quiere tus datos (también) para ser tu banco
El gigante tecnológico Alphabet, matriz de Google, obtiene licencias en Lituania e Irlanda para poder ofrecer servicios bancarios en toda la Unión Europea y anuncia que usará los datos de los clientes para ofrecer servicios personalizados.

El pasado 28 de diciembre Google obtuvo una licencia por parte del gobierno de Lituania, uno de los países en los que es más fácil obtener este tipo de permisos, para funcionar como una fintech —empresa tecnológica que actúa en el sector financiero—. El martes día 8 fue Irlanda la que concedió a la multinacional la licencia para operar como “entidad de pago”. Estas dos nuevas licencias abren la posibilidad de ofrecer un amplio abanico de servicios financieros, no solo en esos dos países, sino en el conjunto de los Estados miembro de la Unión Europea.
El gigante tecnológico llevaba tiempo intentándolo, y lo ha conseguido. Después de todo, el sector bancario es uno de los más rentables y apetecibles del mercado, y las grandes empresas tecnológicas no se iban a quedar mirando como el todopoderoso sector financiero no compartía el gran pastel.
Bajo estas nuevas licencias, Google Payment Ireland podrá ofrecer servicios de tarjetas de crédito y débito, operaciones de cambios de divisas o transferencias de usuarios, entre otras operaciones. Google Payment Lithuania UAB podrá realizar transacciones de pago, emitir dinero electrónico, ofrecer y gestionar monederos electrónicos, envíos de dinero o transferencias.
Otras grandes del sector de la tecnología y los datos, Facebook y Amazon, tampoco se han querido quedar atrás en esta carrera y han obtenido licencias parecidas en Irlanda y Luxemburgo respectivamente, pero con ciertas diferencias a las obtenidas ahora por la empresa del conocido buscador. “Digamos que existe una carrera de adquisición de todo tipo de distintas licencias para conquistar el sector financiero y operar de la misma forma que un banco”, explica a El Salto Ekaitz Cancela, periodista y escritor que publicará en febrero su nuevo libro Despertar del sueño tecnológico (Akal, 2019), sobre esta batalla de las tecnológicas por hacerse con el sector financiero. “Por ejemplo, Amazon ha registrado 33 millones de clientes, desde 2016, para su servicio Amazon Pay y ha otorgado préstamos por un total de 3.000 millones a pequeñas empresas”, explica el periodista.
La empresa tecnológica no tiene licencia bancaria plena, o ficha bancaria, por lo que no podrá ofrecer algunos servicios, como los depósitos. Lo que le deja, de momento, fuera de uno de los principales servicios y negocios del sector financiero tradicional. Aunque, para Cancela, esto no es casual: “Ninguna quiere ser un banco, es decir, no quieren someterse a su regulación, pero cualquier otra entidad bancaria puede aliarse con ellos para agregar millones de nuevos clientes a cuentas de cheques, ahorros y diversas formas de préstamos”.
CONOCEN Y USARÁN TUS DATOS
Pero, según han anunciado, existe un tipo de servicio añadido que Google pretende ofrecer y que se basa en la misma fuente y recursos en la que se centran todos los negocios y filiales de Alphabet: el uso de nuestros datos. La multinacional podrá utilizar dichos datos para “ofrecer a clientes análisis detallados de sus patrones de consumo, a fin de diseñar planes financieros y presupuestarios personalizados”. De ese modo, la gigantesca acumulación de datos por parte de las grandes empresas tecnológicas podría ser utilizada para reorientar nuestras finanzas, ahorro o consumo.
Este nuevo tipo de utilidad de los datos en las finanzas puede tener sus ventajas desde el punto de vista de la eficiencia y la comodidad, ya que el uso del big data para crear perfiles sobre los usuarios de acuerdo a sus capacidades económicas —gracias a métricas sobre sus ingresos, consumo, posibilidades de ahorro o endeudamiento— pueden maximizar la utilidad que tiene una persona en la economía.
Pero el excesivo control de dichos datos por parte de muy pocas empresas, así como la extensión del uso del big data a sectores que van desde la medicina a la movilidad, tiene sus críticas y detractores. “Esto significa que el gran capital administra cada aspecto de la vida de una persona de manera racional mediante la tecnología —critica Cancela— ya que estas compañías han creado una infraestructura sobre la que tiene lugar toda nuestra vida —consumo y producción— y ahora pueden convertir cada instante de la vida en un servicio”.
Los largos brazos de estas grandes empresas tecnológicas parecen expandirse por todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana. Nuestras actividades bancarias y financieras parecen el siguiente paso, aunque no parezca que sea el último. “Es el poder corporativo determinando cada instante de la existencia humana”, sentencia Cancela.
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