El legado de Feijóo en la sanidad gallega: 91 días de espera para una cirugía y 120 ayuntamientos sin pediatra

La Plataforma SOS Sanidade Pública atribuye el deterioro asistencial a los recortes y a la falta de planificación, mientras la Xunta responsabiliza de las demoras a las huelgas médicas.
Nuñez Feijóo Hospital Álvaro Cunqueiro Vigo
Alberto Nuñez Feijóo en el Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo junto al exconselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez Almuiña.

Quien entra hoy en la lista quirúrgica del Servicio Gallego de Salud espera de media 91,1 días para operarse, según los datos de junio del propio Sergas. 55.348 personas, casi 8.500 más que hace un año.

Para la Asociación Galega para la Defensa de la Sanidad Pública (AGDSP), el origen está en una política de recortes que arrancó en 2009, con el gobierno de Alberto Núñez Feijóo, hoy presidente del PP, y que continúa con el de Alfonso Rueda.

Esperas que crecen

El Ministerio de Sanidad registraba 55 días de tiempo medio de espera para una cirugía en Galicia en 2012. En diciembre de 2025, la espera ascendía a 73 días. También hay menos camas: 10.581 en 2009 y 9.452 en 2023, según los últimos datos del IGE.

El deterioro tampoco es igual en todas partes. El área de Santiago-Barbanza tiene la espera más larga para una cirugía, 116,1 días, y concentra 339 de los 504 pacientes que llevan más de un año esperando.

El consejero de Sanidad, Antonio Gómez Caamaño, reconoció que los datos son malos, pero los atribuye a las huelgas médicas contra el Estatuto Marco del Gobierno central. El Sergas, consultado por este medio, sostiene que la tendencia era positiva antes de los paros. A 30 de noviembre de 2025 se hacían 4.263 operaciones más que un año antes. En el primer semestre de 2026 se hicieron un 14,2 % menos, y los paros suspendieron unos 215.000 actos asistenciales, 5.000 de ellos cirugías, según la información proporcionada.

Sanidad añade que las operaciones urgentes subieron un 10,8 % y que los casos de prioridad 1 esperan 22,2 días, por debajo del límite de 30. Defiende también que, antes de las huelgas, Galicia estaba muy por debajo de la media estatal y que los conciertos no llegan al 6 % del presupuesto.

La Asociación Galega para la Defensa de la Sanidad Pública no compra ese relato. Xosé María Dios Diz, miembro de la Plataforma SOS Sanidade Pública de Galicia y secretario de la asociación, recuerda que las listas de espera deberían publicarse cuatro veces al año y solo se publican dos. “La transparencia brilla por su ausencia”, denuncia.

Recuerda también que la Ley de garantías de prestaciones sanitarias fijaba 45 días para una primera consulta o una prueba y 60 para la cirugía. Plazos que, sostiene, se incumplen “sistemáticamente”.

Sobre los paros, es tajante. La huelga de los médicos “es de ayer para acá”, mientras que las listas excesivas “se producen prácticamente desde que empezó a gobernar el Partido Popular, hace dieciocho años”. Dios Diz insiste en que los paros no son el factor fundamental. La raíz, dice, es la falta de profesionales, con sueldos base que califica de “miseria”, y una gestión que busca excusas para “seguir engordando a la privada”.

El dinero que va a la privada

El Consello de Contas recoge que en 2024 el Sergas dedicó 249,5 millones a la asistencia con medios ajenos —87,7 de ellos a Povisa— y advierte de que sigue contratando directamente con entidades privadas, sin concurrencia, mediante autorizaciones de uso temporal.

Según los últimos datos disponibles en el Portal de Transparencia de la Xunta, solo en el mes de mayo de 2026 el Sergas aprobó una modificación presupuestaria para pagar la atención sanitaria que se presta con medios ajenos en el Área de Vigo: 1.600.000 euros para conciertos con entidades privadas.

El gasto del Sergas llega en 2026 a los 5.536 millones, 670 más que en 2023, pero según el análisis de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública, casi la mitad, 2.640 millones, acaba en manos privadas entre conciertos, farmacia y material sanitario.

La población gallega es la que más paga de su bolsillo, 659 euros por persona, y uno de cada cinco hogares sufre exclusión ligada a la salud por motivos económicos. Asimismo, Galicia es de las comunidades que más financiación pública da a los hospitales privados concertados, un 40,1 % frente a la media del 17,6 %.

La Asociación Galega para la Defensa de la Sanidad Pública denuncia también que el complemento de exclusividad impulsado por Rueda permite la doble dedicación de los jefes de servicio, designados, dice, por procesos “amañados”, y que admisión tiene la orden de derivar a los pacientes menos complejos y más rentables.

Una primaria que no aguanta

El problema no empieza en el quirófano. El Consello de Contas estipula que el Sergas destina a la atención primaria el 12 % del gasto sanitario, frente al 14 % de la media estatal y al 25 % que recomienda la OMS.

El órgano consultor también señala que 120 ayuntamientos no tienen pediatra y otros 96 lo comparten. En 2023 el 28 % del personal tenía contrato temporal y, a septiembre de 2025, aún no se habían nombrado 271 plazas de médico de familia.

Tampoco se garantiza el relevo: para mantener a los médicos actuales habría que ofertar unas 515 plazas en 2027. Y en Ferrol y Pontevedra-O Salnés solo entre el 34 % y el 40 % de las citas con medicina de familia se atienden en menos de 48 horas, el objetivo del Sergas.

Dios Diz eleva a 200 los ayuntamientos sin pediatra y dice que lo más importante del informe es el “deterioro general” que describe. Desde la Asociación Galega para la Defensa de la Sanidad Pública enumeran las causas que atribuyen al desastre: la política de recortes iniciada en 2009, responsables de la Consellería nombrados por afinidad política y no por formación, jefes de servicio designados mediante procesos que califican de “amañados” y autorizados a trabajar en la pública y en la privada, hospitales que aprovechan solo media jornada los quirófanos y medios diagnósticos mientras derivan pacientes a centros concertados, y la ausencia de una política de personal que incentive el trabajo en el sistema público.

En 2022, con el último presupuesto de Feijóo, la asociación ya advertía de que la Atención Primaria bajaba del 13,7 al 13,4 % del gasto y denunciaba colas y esperas de más de diez días en algunos lugares. Entonces criticaba que las prioridades anunciadas por Feijóo fueran bajar impuestos y crear un Área Sanitaria Virtual, mientras el gasto hospitalario público quedaba congelado y el farmacéutico hospitalario subía un 20,4 %.

Los números del propio Sergas retratan una sanidad pública que espera más y atiende peor. Es ahí donde la Asociación Galega para la Defensa de la Sanidad Pública sitúa la herencia de Feijóo: recortes desde 2009 y cada vez más dinero público fuera del sistema.

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