Fronteras
Nuevos CIE, viejos crímenes

¿En qué momento asumimos que todo valía para separar, aislar y expulsar a las personas que llegan a nuestras fronteras?

Calle Exterior Ministerio Interior
La versión “turística” de los CIE no es nueva. En 2009, el director de uno de ellos dijo que solicitar internamiento era “como hacer una reserva hotelera”.
Irene Ruano Blanco

@irene_r_b


publicado
2017-12-24 06:48

Una semana después de que comenzaran las deportaciones en la que fuera cárcel de Archidona, ahora utilizada como centro de internamiento de extranjeros y con más de 400 personas deportadas. Una semana después de que al menos dos jóvenes (menores) que se encontraban en el CIE hayan sido deportados. Una semana después cuándo hay otro joven desaparecido sin que sepamos dónde se encuentra. Una semana en la que todo se ha precipitado y ha cogido un ritmo vertiginoso. Sin embargo esta precipitación de hechos comenzó hace apenas un mes cuando asistíamos ojipláticas a una práctica sin precedentes: el internamiento de personas migrantes, recién llegadas a las costas de Cartagena, en un Centro Penitenciario.

Tras la llegada en varias pateras a Cartagena de más de 519 personas, presenciamos lo que suponía una involución en el tratamiento de las personas que llegan a nuestro país y una degradación del maltrecho sistema de acogida y salvamento en el Estado. Un internamiento que como ya se cansaron y nos cansamos de recordar, contravenía (y contraviene) lo dispuesto en la Ley de Extranjería, el reglamento de funcionamiento de los Centros de Internamiento de Extranjeros (en adelante CIE) y la jurisprudencia del Tribunal Supremo que establece claramente que los CIE no pueden tener carácter penitenciario.

Se han utilizado todo tipo de instalaciones para el internamiento temporal de personas migrantes; naves, comisarías, e incluso como algunas bien saben, cocederos de marisco

Ni siquiera durante la llamada “crisis de los cayucos” en la primera mitad de los años 2000, se utilizó esta fórmula. Se han utilizado todo tipo de instalaciones para el internamiento temporal de personas migrantes; naves, comisarías, e incluso como algunas bien saben, cocederos de marisco. Increíble, pero cierto.

Ciertamente, nunca han importado demasiado las personas que llegan. Preocupan más las que se van. "Nuestros expatriados" (no migrantes, expatriados). Porque los que vienen son pobres y da igual dónde les metamos porque "estarán mejor que en su casa". Porque además muchos de ellos no tienen derecho a estar aquí, porque no son refugiados ni están huyendo de una guerra, porque no nos dan pena. Porque parece que los derechos dependen de que nos den pena o no, de que los sintamos similares a nosotras, susceptibles de “disfrutar” los mismos derechos, convirtiendo lo que serían derechos en caridad y en algo discrecional. 

La vía que estos días se ha abierto es la de la criminalización salvaje de las personas migrantes (más si cabe) con la máxima expresión que tiene esta sociedad de hacerlo: la cárcel. Y no es relevante que esté o no esté inaugurada porque el simple hecho de anunciarlo ya supone una piedra más en el imaginario colectivo que criminaliza a las personas migrantes.

Aunque los principios básicos del derecho penal promulguen la reinserción de los victimarios como eje moral, lo cierto es que la lucha contra las prisiones no ha conseguido calar en una sociedad cada vez más abocada a la beligerancia, donde está cada vez más legitimado el castigo puro y duro. Por ello, en la medida en la que consideramos a las personas migrantes irregulares, ilegales, etc, configuramos un sujeto delictivo y criminalizado para el que sólo hay una solución; el encierro y la expulsión.

Asistimos a una reactivación de las rutas marítimas sin precedentes fruto, entre otras, de la externalización de fronteras con países como Marruecos, Mauritania, Níger, Senegal o Libia

En cárcel o en CIE, qué más da. Porque si el encierro de más de 500 personas en un centro penitenciario no nos sorprende ni nos indigna como sociedad, es porque de alguna manera habíamos asumido ya que los CIE eran cárceles. Y como sociedad se había asumido algo más. Que si están allí, es porque se lo merecen. Por ello no nos parecía una aberración jurídica ni moral. 

Acuerdos de cooperación

Esta no es la única vía que se abre. La negociación de un acuerdo con Argelia, no abre precisamente una línea, sino amplia la vía abierta de los acuerdos de cooperación con otros países como el ya histórico Marruecos. Abre la posibilidad de aumentar el espacio de connivencia e impunidad en las deportaciones hacia este país de manera tal que las autoridades argelinas acepten a cualquier persona que haya salido de su territorio. Huelga decir cuál será la contrapartida de este acuerdo; más dinero, más acuerdos comerciales y/o de cooperación (que a veces son lo mismo) y más negocio de fronteras.

No se trata de una cuestión baladí. Asistimos a una reactivación de las rutas marítimas sin precedentes fruto, entre otras, de la externalización de fronteras con países como Marruecos o Mauritania, Níger, Senegal o Libia y la violencia que se vive en algunos de estos países con respecto a las personas negras.

El Ministro quiere un "CIE 5 estrellas", que nos lleve mentalmente a otro tipo de establecimientos, que socialmente pueda aceptarse ahora que hay amplio rechazo a los centros de internamiento

Con nuestras políticas abocamos a las personas a rutas cada vez más inseguras. Ya ocurrió cuándo se cerró la ruta terrestre por Ceuta y Melilla y dejamos de ver imágenes y noticias de saltos a la valla. Esa ruta quedó reducida a la mínima expresión después de normalizar las devoluciones ilegales –denominadas comúnmente 'en caliente'– y de utilizar métodos cada vez más violentos con las personas que tratan de llegar por esta vía.

La ruta, o dicho de otra manera menos deshumanizadora, el viaje de miles de personas, se desplazó hacia Libia dónde se encontraron con una violencia desmedida. Con la más pura crueldad que asesina sin escrúpulos y con ningún tipo de valoración a la vida de las personas negras hasta el punto de llegar a venderlas y comprarlas en lo que se está convirtiendo en el mercado esclavista más importante del mundo o asesinarlos sin miramientos cuándo podían suponer un problema. La respuesta que le damos al llegar aquí es el absoluto desamparo y declaraciones racistas y criminalizadoras como la del Delegado de Gobierno de Murcia o las del propio Ministro de Interior.

El Ministro quiere un "CIE 5 estrellas", un CIE que nos lleve mentalmente a otro tipo de establecimientos, que socialmente pueda aceptarse ahora que ya hay un amplio rechazo a los centros de internamiento. Un CIE probablemente más privatizado, ya no sólo en la gestión social y sanitaria, sino también en la gestión securitaria del mismo. Ya lo apuntaban Ciudadanos hace meses a través de una Proposición No De Ley en el Congreso. Quizás se adelantaron a las palabras de Zoido. O quizás simplemente estaban anticipándose a lo que la política europea marcaba y que tarde o temprano el Ministerio de Interior comenzaría a recoger.

Pero lo que no cuenta el Ministro es que la maldad de los CIE no se encuentra en sus infraestructuras o en el tipo de personal que los gestione o en si hay o no pistas de baloncesto, sino en la banalización del mal –si me permiten la expresión de Hannah Arendt– que supone la existencia de centros dónde se encierra a personas migrantes y migradas por el hecho mismo de migrar, o de encontrarse en situación administrativa irregular.

La propia existencia de los centros de internamiento supone una vulneración de derechos, tal y como estableció el del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) en las sentencias Tabesh c. Grecia y AA c. Grecia en las que se reconoce que determinadas condiciones de internamiento vulneran el art.3 del CEDH (prohibición de la tortura o los malos tratos o tratos inhumanos o degradantes), y como cada año cercioran informes de organizaciones, organismos internacionales, el Defensor del Pueblo o las sentencias recurrentes de los Juzgados de Control.

Lo que el Ministro pretende es que el CIE que estas semanas anunciaba sea un modelo a exportar como ya lo fueron para el resto de Europa las cuchillas, las devoluciones en caliente o el uso de material antidisturbios, justo después de ensayar el internamiento en un centro penitenciario, haciendo así de la excepción la norma.

Ningún CIE puede garantizar los derechos humanos, sea del tipo que sea. Todo ello cuándo el establecimiento de vías legales y seguras para aquellas personas que deseen migrar independientemente de su estatus migratorio, es inexistente y negado por el Gobierno y una gran parte de las fuerzas políticas.

En definitiva, lo que está vulnerando derechos es la propia política migratoria, la forma de entender la movilidad en un mundo globalizado, creando categorías de personas en tanto sujetos o no de derechos, creando una división entre quiénes pueden tener y reclamar sus derechos y quiénes no, dejando (más) vacía de contenido la expresión 'derecho a tener derechos'.

Relacionadas

Fronteras
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos exculpa a España por llevar a cabo devoluciones en caliente

La sentencia contradice la decisión tomada por el mismo tribunal en octubre de 2017, cuando consideró probado que la Guardia Civil había realizado una devolución ilegal al expulsar a N.D y N.T de forma inmediata a Marruecos por el mismo perímetro fronterizo, negando así su derecho a la tutela judicial efectiva.

Fronteras
El CIE de Las Palmas no garantiza “un trato digno” tras una reforma de un millón y medio de euros

El juez de control centro de internamiento de Extranjeros de Barrancoseco, CIE que reabrió en noviembre tras un año cerrado, estima que sigue sin ser apto para recibir a personas migrantes.

Fronteras
Canarias: las islas que no quieren ser “tapón” de África

El aumento de la llegada de migrantes por la ruta atlántica ha sido respondido con la reapertura de centros de internamiento de extranjeros y la deportación de numerosas personas a Mauritania, en gran parte procedentes de Mali, país en conflicto.  

0 Comentarios

Destacadas

Laboral
Trabajo elimina las bajas por enfermedad como causa de despido objetivo

El Gobierno elimina el artículo 52 d) del Estatuto de los Trabajadores, que permitía el despido objetivo si las bajas por enfermedad superaban el 20% de la jornada en dos meses consecutivos o el 25% en cuatro meses no consecutivos. 

Sanidad
Sergi Castillo: “Puerta giratoria se queda corto para definir lo sucedido en la sanidad valenciana”

El periodista alicantino Sergi Castillo revela en su investigación La batalla per la sanitat valenciana los entramados de una corrupción sistémica que, durante veinte años, hizo de un derecho un negocio.

Crisis climática
La Ciudad de México se propone construir uno de los parques urbanos más grandes del mundo

Un arquitecto y responsables políticos esperan que un enorme parque en la Ciudad de México pueda restaurar los sistemas de agua de la región y servir como modelo para otros en todo el mundo. El gobierno espera abrir la primera parte del proyecto de parque para 2021.

Comunidad de Madrid
El Gobierno de Díaz Ayuso encubrió un recorte de 145 millones de euros en partidas sociales
Una denuncia lanzada por el grupo de Más Madrid revela que 145 millones de euros destinados a educación, sanidad, dependencia, vivienda y exclusión fueron desviados para cumplir con la “regla de gasto”.
Euskal Herria
Gobierno vasco revela que al vertedero de Zaldibar solo le quedaban tres años de vida

A petición de la oposición, el lehendakari Iñigo Urkullu ha realizado una comparecencia parlamentaria en la que ha defendido la “responsabilidad subsidiaria” del Gobierno vasco, frente a la empresa gestora del vertedero de Zaldibar, cerrando filas sobre su gestión en el accidente ambiental más grave de la década.

Últimas

Humor
Terraplanismo

Colaboración de Yeyei Gómez para El Salto.

Humor
La letra pequeña

Trigésimo octava colaboración de Mauro Entrialgo para El Salto.

Centros de Internamiento de Extranjeros
Un menor permanece ingresado en el CIE de València a pesar de probar que tiene 16 años

El colectivo CIEs No denuncia que el juez no ha admitido el documento de identidad del ingresado porque llegó partido desde Argelia, aunque la familia asegura que la envió en perfecto estado.

Brasil
Brasil, los otros genocidios

El presidente Jair Bolsonaro nunca lo ha ocultado y ha llegado a poner públicamente en duda el carácter de seres humanos de los pueblos indígenas.