Fronteras
Más de 300 entidades y numerosas personalidades llaman a plantarse contra el racismo y la criminalización
La situación ha despertado todas las alarmas desde que el 30 de julio miles de personas entraron en Ceuta: narrativas racistas y estigmatizantes que califican a las personas migrantes de invasoras, discursos que niegan frontalmente el derecho a acogida de niñas, niños y adolescentes, y una ofensiva criminalizadora que alcanza también a las organizaciones humanitarias que están en terreno, señaladas en redes y medios de comunicación, y en la mira de las fuerzas de seguridad y la justicia, con redadas contra colectivos, e incluso detenciones a activistas.
A este marco le quieren hacer frente más de 300 organizaciones de la sociedad civil, y numerosas personalidades, que se han articulado en torno a un manifiesto contra el auge del racismo. Quienes se adhieren a la campaña “Ceuta Humanidad y Derechos: Paremos el racismo y el odio”, correlacionan el uso de un “lenguaje criminalizador y deshumanizante, incluso belicista, para hablar de la entrada irregular que tuvo lugar en la ciudad fronteriza” por parte de las autoridades con la intensificación del odio, el miedo, el rechazo de la población contra las personas migrantes, y en último término el ejercicio de la violencia contra ellas.
A la iniciativa, que cuenta con la adhesión de organizaciones como No Name Kitchen, Amnistía Internacional, Red Acoge, Iridia, Oxfam, CEAR, Novact, Asociación Exmenas, Plataforma de Infancia o la Federación de Sindicatos de Periodistas, también se han sumado más de un centenar de nombres del mundo de la cultura, el derecho, la academia y el periodismo. En el manifiesto, entidades y personalidades reclaman “una sociedad en la que todas las personas podamos vivir con dignidad y sin miedo”.
Un llamamiento por el derecho a la vida
Las entidades promotoras del llamamiento, sitúan esta acción en un contexto de movilizaciones por los derechos sociales, celebrando lo que está sucediendo en las plazas, y al mismo tiempo señalando, que paralelamente, miles de personas migrantes están viendo cómo se niegan sus derechos, en un contexto de abandono y violencia. “Los discursos de odio las señalan y criminalizan incitando el racismo y la xenofobia, las presentan como una amenaza, y pretenden convertir, con bulos y desinformación, su presencia, movilidad y necesidades más básicas en un problema”, denuncian.
El manifiesto urge a poner “en el centro la humanidad de la que todos y todas formamos parte, el derecho a la vida, a la igualdad y la libertad de movimiento de todas las personas”, y urge a que la sociedad opte por “la solidaridad, el cuidado y la libertad”, frente al miedo y la xenofobia, llamando a “otra manera de abordar la movilidad humana y otra forma de convivencia”, en la que el reconocimiento de la autonomía y la agencia de las personas que migran sean fundamentales.
Para quienes firman el manifiesto: “Ceuta es el espejo del fracaso de las políticas migratorias europeas, con su apuesta por la externalización de fronteras a países que también vulneran los derechos humanos”, ante este marco regulatorio lo que exigen es, una vez más, un “enfoque de derechos”, y la apertura y consolidación de “vías legales, seguras y accesibles”.
Ante los discursos que dividen a las personas entre un “nosotros” y un “ellos”, las entidades y personalidades reclaman “humanidad, derechos y dignidad frente al odio, el racismo, la xenofobia y la islamofobia”. Y llaman a detener un proceso de normalización de un discurso que presenta a las personas migrantes como amenaza habilitando y justificando todo tipo de violencia, recordando al Estado su obligación de garantizar los derechos de las personas migrantes, y protegerlas ante las violencias. Y en particular, recuerdan, a colectivos “en situación de especial vulnerabilidad: como las niñas, niños y mujeres en situación de calle, personas LGBTIQ+ y las personas solicitantes de asilo”.
Un reclamo que llegue a las calles
Así, el manifiesto exige que se garanticen condiciones de vida dignas para todas las personas migrantes, protección a la infancia, respeto al derecho de asilo y al principio de no devolución, al tiempo que llama a cesar toda práctica violenta y de acoso a quienes aún se hallan en Ceuta, incluyendo la violencia sexual, y a velar porque quienes han denunciado tortura o malos tratos no sean objeto de devolución ni vean vulnerado su derecho a la justicia.
El texto también llama a la protección de activistas, organizaciones presentes en Ceuta, a la investigación de cada una de “las denuncias de migrantes, organizaciones y periodistas”, y a la acción contra el racismo, la xenofobia y los discursos de odio, interpelando a la sociedad civil y a la ciudadanía para sumarse a una respuesta que sitúe “Humanidad, Derechos y Dignidad”, en el centro.
Las entidades firmantes llaman a la movilización en distintas coordenadas del Estado, en la que colectivos y organizaciones del ámbito de la migración y el refugio, antirracistas o feministas se han citado para reivindicar la humanidad de todas, a pesar de las fronteras. Las concentraciones, que comenzaron ayer 22 y terminarán el próximo 27 de octubre, pasando por ciudades como Valencia, Vigo y A Coruña, Madrid, Granada, Algeciras, Málaga, Jerez, Murcia, Logroño y Mallorca.
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